Capítulo 0 —Alan
Aviso importante:
Hola a todos!! Gracias por darme la oportunidad y darle la oportunidad a DTB.
Primero que todo quiero advertir, que este capítulo, el número 0 es el único que es así de largo, el primero, según y tercero son algo más leves.
Solo los capítulos que son nombrados "Capitulos 0 - Nombre de algún personaje" son los que llegan a durar bastante ya que son "especiales" pero no influyen del todo en la trama.
Gracias y espero disfrutes la historia.
¿ Alguna vez has tenido miedo en una fiesta o evento? ¿ Te has asustado? ¿ Has tenido que irte para estar en paz? ¿ Si? ¿ No?.
Seguramente te preguntes sobre que tienen que ver estas preguntas. Bueno, me presento, soy Alan Halley y tengo 17 años, sufro de Fobia Social.
Este es un trastorno mental el cual hace que tenga miedo al estar con personas extrañas y pueda sufrir ansiedad ante eso, si, suena estúpido pero esa es mi realidad ¿Debería contarte cómo fue que llegué a sufrirlo?. Pienso que sí voy a iniciar a contarte mi historia esa sería la forma correcta.
Todo comenzó cuando tuve 14 años, una edad que cualquier adolescente tomaría como un punto entre su diversión infantil y su vida adolescente - adulta, como cualquiera de esa edad, quieres divertirte, probar cosas nuevas y hasta hacer locuras que tal vez te lleven a la policía....
Yo era uno de esos chicos, aunque ahora estoy solo encerrado en casa, antes salía siempre, tenía un montón de amigos y disfrutaba hacer amistades nuevas siempre, era el típico adolescente popular.
Fue una de mis mejores épocas, ahora, estoy encerrado en mi habitación a oscuras, solo dejando entrar un rayo de sol que se escapa de las cortinas que cubren mi ventana, escuchando música triste y rayando un cuaderno mientras muerdo mi chicle de uva.
Mi historia comienza el 17 de Julio de 2015.
California
17 de Julio de 2015
Me alistaba para salir, Caleb, mi mejor amigo, me esperaba en el estacionamiento del edificio donde vivía para ir a una fiesta, pensaba declararme a una chica que me gustaba y pedirle que fuera mi novia, estaba totalmente ilusionado.
Bajé y comenzamos a caminar hacia la fiesta.
- Ya Romeo...no es como que le vas a pedir matrimonio, relájate - Caleb se rió de mi así que volteé mis ojos mientras caminamos por la calle directo a la fiesta
- Maya es una chica demasiado linda, la chicas más atractiva de toda la escuela ¡ Me le voy a declarar! Como no voy a estar nervioso - Dije con una sonrisa, Caleb dio una cara de disgusto y yo saqué mi celular, eran ya las 8:30 pm, en menos de 15 minutos estaríamos en la fiesta, así que estaba más que preparado, incluso preparé mis palabras para mi declaración
- Específicamente ¿ Que le piensas decir a Maya? - Mi amigo estaba curioso sobre mi declaración " asco romántica" como el la llamaba
- Que me parece atractiva, me gusta, quiero que sea mi novia y otras cosas más - Mi amigo soltó la risa
- Por supuesto, eso la va a conquistar - Su sarcasmo era muy notorio y le di un golpe en su brazo - ¡ Es la verdad! Literalmente solo dirás idioteces y será tu novia, fin
- Puede ser, el problema es en donde me rechace - Todo podía pasar, era consiente de ello, así que no podía arriesgarme
- El plan b que siempre tenemos, sonríes, miras a todos lados, me localizas, te acercas a mi un poco y dices " reto cumplido" ¿ Difícil? No creo - En verdad era demasiado bueno que Caleb ayudase a mi declaración, aveces era un idiota y aveces tomaba en serio su papel de mejor amigo
- Confío en ti Caleb, no quiero quedar como idiota frente a todos - Amenacé
- Tu tranquilo, estoy contigo, no va a pasar nada malo - Me frotó mi hombro - Anda, camina, tienes que ir con tu Julieta
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17 de Julio 2015
8:45 pm
Habíamos recién llegado a la fiesta, la música bastante alta hizo que mis oidos les tomase acostumbrarse, las luces de colores parpadeaban y los chicos gritaban al parecer, borrachos.
- Hoy me gozo la noche mi hermano - Dijo Caleb con una sonrisa
- ¿ Me vas a dejar solo? - Dije algo sorprendido
- ¿ Sólo? Nah, apenas llames la atención para la declaración, apareceré, tu, confía - Me dio golpes leves en mi hombro y luego desapareció entre la gente.
Mi idea era buscar a Maya, ella era mi objetivo, a pesar de que - Y extrañamente - estaba nervioso, tenía que hacerlo esta noche, si fallaba todo mi amigo estaría ahí con su " plan b" que me sacaría del apuro y haría - aunque no quería - hacer ver a Maya como una idiota que se creía inalcanzable.
Comencé a avanzar entre la gente, algunos gritaban, otros derramaban alcohol - teníamos apenas 15 años, pero con algunas mentiras podíamos tomar todo esto y hasta más- otros se besuqueaban por ahí, algunos formaban pequeñas peleas, incluso algunos jugaban a los retos, este lugar estaba totalmente loco.
Eso no impidiese que Maya escuchase mi declaración, así que estaba más que preparado.
17 de julio de 2015
9:13 pm
Logré ver a Maya a lo lejos, esa rubia bastante linda portaba una mini falda y una blusa que resaltaban sus caderas, parecía haberse vestido justo para la ocasión de que yo me declararía, no lo pensé dos veces y me acerqué.
- Hola Maya - Ella me volteó a mirar con su sonrisa de siempre - ¿ Como estás?.
- Hola Alan, qué lindo verte aquí ¿ Bien y tú? - Como siempre, era tan amable.
- Bastante bien, la verdad no iba a venir, pero me decidí - Reí un poco y sentí mis mejillas algo calientes, me había sonrojado - De hecho, vine a hablar contigo Maya - Ella enarcó una ceja confundida pero luego la bajó sonriendo.
- Claro, dime ¿ Que pasa? - La agarré de el brazo, no tenía la confianza de agarrarla de la mano.
- Ven... - La jalé un poco, ella volteó a ver a sus amigos, quienes, con una sonrisa le hicieron una seña para que fuera conmigo, al final se convenció y decidió seguirme.
Me puse en medio de la pista, ella frente a mí, tomé un respiro de valor para luego decir en voz alta.
- Atención todos, necesito decir algo muy importante - Grité fuerte, la música paró de repente y todos se pusieron en un círculo dejando a Maya y a mí en el centro.
- ¿ Alan, qué haces? - Miré a la rubia a los ojos, sus ojos tan azules como los míos, incluso confundida era demasiado linda, la solté y me paré en frente, tomé aire.
- Maya, desde que nos conocimos me gustas mucho, eres una chica extraordinaria, una gran amiga, una chica demasiado linda, siempre estás junto a los que te necesitan y nunca me dejas solo en malos momentos, estoy totalmente enamorado de ti - Ella sonrió, a lo que, creí que en verdad estaba emocionada - Todo el tiempo contigo es maravilloso, me encanta ese tiempo, Maya, ¿ Quieres ser mi novia? - Ella sonrió más, así que pensé sería un sí, pero pasó a ser una cara de lastima.
- Lo siento Alan, no estoy enamorada de ti, eres un gran chico pero no me puedo enamorar de ti, mucho menos podría aceptar estar contigo... - Iba a poner en marcha el plan b, pero mi mejor amigo de pronto gritó.
- ¡ Y así mis queridos amigos! ¡ Es como se burlan de un idiota como lo es Alan Halley! - Todos se echaron a reír, algunos susurrando cosas de mi, volteé a ver a Caleb quién, apenas vio mi mirada, me sacó el dedo medio - ¡ Idiota! ¿¡ Creíste que una chica como Maya estaría contigo!? - La gente río más fuerte, de pronto, experimenté algo que nunca había sentido, me faltaba el aire, no podía respirar, mi corazón latía al mil y sentía mis piernas quebrarse, volteé a ver a Maya, quién, también se reía.
- ¿ Crees que te quiero Alan? Estuve contigo por pesar, no soy tu amiga - Ella se rió más, de pronto, agarró una copa de cóctel, lo siguiente que sentí era mi camisa mojada, Maya me lo lanzó y todos aumentaban la risa, ya no podía respirar, ya no podía estar ahí.
Intenté salir de ahí, estar solo me causaría algo que yo no conocía, trataba de salir, pero la gente me lo prohibía más, ahora lo entiendo ¿ Hoy sería su diversión?.
Caleb, mi mejor amigo, mi hermano, se acercó y pasó su brazo detrás de mi hombro, me hizo dar una vuelta ante todos para luego soltarme.
- Que idiota, pensaba que en verdad lo querían - El se reía de ¿ Mi? ¿ Esto era la traición? Oí mi corazón romperse ante eso, la traición de mi mejor amigo, el dolor de mi respiración aumento al sentir un nudo en la garganta, quise salir, pero las personas al alrededor bloqueaban cada vez más mi salida.
17 de Julio de 2015
10:23 pm
Mis ojos estaban aguantando todavía las lágrimas, después de una hora, por fin me soltaron mis " amigos" después de lo que me habían hecho, ese apodo no les quedaba, aun no sabía el por qué de todo esto, pero en verdad, dolía mi corazón por todas sus confesiones allí adentro.
Sonó tres veces el ringtone y mi hermano mayor contestó algo adormilado, supuse, lo había despertado.
- ¿ Que quieres idiota? - Su voz ronca me hizo reír un poco a pesar de lo adolorido que estaba.
- Aiden...- Mi voz rota lo hizo al parecer despertar más - ¿ Pu-puedes venir por mí? - Yo mismo me asombré, jamás había tartamudeado, pero mi respiración estaba agitada que el hecho de hablar me costaba.
- ¿ Te pasó algo Alan? - Pude haber empezado a llorar en esos momentos, pero prefería hacerlo en mi casa y con la ayuda de mis padres para entender más el tema, era de cabeza fría si soy sincero.
- Ven por mi ¿ Si? En casa hablaremos... - El hizo un sonido de asentir y colgué, el frío de la noche era bastante fuerte, pero lo más extraño fue mi comportamiento, yo mismo no me entendía, cada que pasaba alguien, cada que veía un auto o incluso alguien se acercaba a ayudarme, mi respiración se iba, mi corazón comenzaba a latir rápido e incluso tartamudeaba, necesitaba que Aiden llegara por mi.
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Subí al auto sin siquiera saludar a mi hermano, normalmente me subiría de copiloto, pero decidí irme en los asientos traseros, me acosté y el solamente avanzó, entonces, en la seguridad del auto, dejé que mis lágrimas salieran sin control, no llorando y haciendo sonar mi nariz, no....
Solamente miré el techo del auto y las lágrimas salían solas, dejando mojados los asientos traseros.
- ¿ Puedo preguntar qué te pasa idiota? - Mi hermano siempre me decía así, era su " apodo" hacía mi, el que yo más valoraba.
- Nada importante Aiden...solo...pasó algo en la fiesta - Rodé y me quedé mirando hacía delante, frenamos en un semáforo, mi hermano aprovechó y me lanzó un saco que estaba ahí, era negro.
- Tapate, luego mamá me regaña a mí porque te dé gripe - Obedecí y la puse encima de mí en forma de cobija, había algo de trancón, el silencio era algo incómodo para mí, por primera vez tenía miedo, por primera vez quería estar en mi cuarto y no en una fiesta, por primera vez...quería llorar sin control.
- Aiden... - Dije con la voz rota, el me miró por el retrovisor - ¿ Alguna vez te han traicionado? - sus ojos se abrieron como platos.
- ¿ Que te han hecho? - Dijo algo molesto, di un suspiro y me obligué a sentarme firme, me acomodé el saco en mis piernas, jugaba con uno de los cordones de el gorro, pronto mis ojos dejaron gotear más lágrimas, no podía evitarlo.
- Me declare a la chica que me gusta y...
- ¿ Te ha rechazado? - Complementó en pregunta, asentí y el suspiro como si fuera algo insignificante.
- Cuando creí que podría salir de esa humillación de ser rechazado....Caleb...me traicionó... - Pude ver cómo apretaba sus manos en el manubrio mientras parecía procesar todo.
- ¿ Que te hicieron? - Tuve que respirar fuerte, pues recordar lo pasado hace menos de una hora era algo difícil, la herida estaba recién hecha.
- Me humillaron, me insultaron y me dijeron de todo, no quiero decir todo lo que me lanzaron en sus palabras, pero....agh, es algo horrible - Me recosté contra la ventana y solo miré hacia afuera, la noche estaba bastante linda.
- ¿ Estás bien?.
- No...no esperaba eso de ellos, pensé que eran mis amigos - El semáforo se puso en verde y el avanzó, pero podía sentir su mirada por el retrovisor revisando si estaba bien aunque era obvio que no.
- Alan...lo siento, debí haber venido contigo, yo....
- No te preocupes, de hecho, tal vez estaba dentro de sus mentiras nada más, me alegra que ellos mismos se hayan expuesto solos, aunque sea de esta manera dolorosa - Se supone que Aiden iría conmigo, pero me confié de Caleb, por eso el se había quedado en casa con mis padres.
- ¿ Puedes decirme una parte de lo que te dijeron? Al menos para saber qué tanto fue lo que escuchaste... - Dudé un minuto pero...¿ Los hermanos no son lo mejor para confiar?.
- Eres un estúpido ¿ Pensaste que éramos en verdad tus amigos? Ja, que fácil es manipularte Alan - Mi pierna comenzó a moverse sin control y las lágrimas comenzaron a bajar de nuevo - ¿ Amigos de ti? Eso nunca, es bueno que seas de familia de dinero, si no, no valdría la pena estar contigo - Tragué saliva tratando de desaparecer el nudo que ya se formaba en mi garganta - ¿ Pensabas que te queríamos?.
- Para ya Alan...escuché suficiente...- Mi hermano aceleró, parecía querer llegar más rápido a casa, me limpié las lágrimas que ya habían mojado mis mejillas completamente.
17 de Julio 2015
11:00 pm
Llegamos a casa, la cabeza me dolía, pues las lágrimas que había derramado lo habían provocado, mi nariz estaba algo congestionada, Aiden se bajó del auto pero...yo no podía, por la misma razón de que sentía que al salir me iban a humillar como hace horas, así que, con bastante vergüenza decidí sujetarme de mi hermano mayor.
- ¿ Estás bien, idiota? - No lo dijo en su tono burlón molesto, lo dijo delicado, como si me estuviera pidiendo que lo dejase protegerme, no dije nada, me sujeté de su brazo bastante nervioso, puedes incluso pensar que parecía una chica asustada, pero era lo que necesitaba en esos momentos, el no intentó soltarme, tampoco protestó ante mi comportamiento, solamente le puso la alarma al auto y nos dirigimos a la entrada, abrió la puerta y nos dirigimos a la sala.
No esperaba la sorpresa de ver a mis padres en el sofá, quienes al verme, se veían asombrados y preocupados por mi rostro el cual sabía que mis lágrimas habían puesto rojo, agarrado de mi hermano y temblando.
- ¿ Alan? ¿ Que pasó? - Mi mamá se acercó a mí y me abrazó, me solté de Aiden para devolver el abrazo y sentir su cálida presencia, me acercó a el sofá frente a él que estaban mis papás, me senté junto a Aiden.
Esa noche, a pesar que sabía que todos teníamos sueño, conté totalmente todo, lo que me dijo cada uno, por ya quinta vez en la noche, lloré, pero esta vez fue con más libertad, mi mamá me abrazaba, papá se veía enfadado al igual que Aiden y yo solamente sentía mi pierna temblar fuertemente, jugaba con mis dedos en mi regazo, sentía nervios, no se como al final, terminé dormido sobre mamá.
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Amanecí en mi cama, la luz de el sol entraba por mi ventana grande, mi cabeza me dolía más que la noche anterior, incluso la sentía estallar, no era resaca, era...si...depresión.
Me quedé mirando el techo mientras pensaba lo pasado esa noche anterior, ¿ Como? Perdí a mis amigos, o bueno, los que yo suponía que eran, la conversación con mis padres y Aiden me habían hecho darme cuenta de que lo que me habían hecho era por parte lo mejor.
Tocaron a mi puerta, lo que me hizo salir de mi burbuja.
- ¿ Alan? - Mamá abrió la puerta y me senté en mi cama, ella cerró la puerta al entrar y se sentó a mi lado - ¿ Como vas?.
- No sé, me siento raro...no...no me siento bien - Mi mente estaba distraída, no pensaba del todo con claridad - ¿ Que ho-hora es? - Yo no tartamudeaba pero desde la noche anterior me salía sin que yo quisiera.
- Son las 11:00, pero tranquilo, avisé a tu colegio que hoy no ibas, así puedes calmarte y... relajarte para pensar con claridad - Había olvidado eso, hoy estudiaba, la verdad adoraba el hecho de que entendiera que yo no quería ver a los que, hace 14 horas aproximadamente, me habían hecho sufrir, según había explicado mi hermano, ataques de pánico.
- Gracias mamá, gracias por entender eso - Sonreí de lado.
- Levántate, tienes que desayunar - Ella se levantó y luego me jaló, haciendo que me sentase a la orilla.
- No tengo hambre mamá - Murmuré - Voy a quedarme aquí - Me volví a acostar, mi mamá no hizo nada para levantarme de mi cama de nuevo, solamente me besó la frente y salió.
Quería llorar.
Quería desahogarme.
Quería gritar.
Quería matar a Caleb.
Quería desaparecer el dolor, necesitaba salir y dar una vuelta, tomar aire puro, pero....¿ Que me pasa?.
Me levanto de mi cama de repente, me está dando otro ataque de pánico, este es igual a los de ayer, solamente recordar la fiesta y la humillación, me hacía respirar agitado y sentir el corazón salir, abro la puerta y salgo al pasillo. Mi respiración es muy rápida y no puedo hablar, necesito sentarme en el suelo, para mi suerte, Aiden justamente estaba subiendo las escaleras y me encuentra en ese estado.
- ¡ Alan! - Se acerca a mi rápidamente y a pesar de su compañía, mi respiración sigue acelerada, no puedo evitar todos los recuerdos y las palabras, no puedo evitar recordar lo que sentí y todo lo que vi - Respira Alan, cálmate - El empieza a contar sus respiraciones y me obliga a intentar coordinarlas con las mías.
Poco a poco comienzo a sentirme mejor, mi respiración es calmada, pero mi corazón está latiendo rápido, me quedo un minuto en el suelo, mientras una lágrima recorre mi mejilla, desde la madrugada no dejo de llorar, no dejo de sentirme de esta manera.
- Levántate idiota - Mi hermano me dice con delicadeza, me gusta que sabe lo sensible que estoy por lo sucedido en la fiesta. No quiero reprochar el apodo, es como siempre me ha llamado y me gusta, le hago caso y me levanto del suelo tambaleando un poco, me estaba mareando de el mismo dolor de cabeza y los repetidos ataques, mi hermano me ayudó para que yo me apoyase de el - ¿ Quieres bajar?.
Asentí y el me llevó por las escaleras, bajamos al primer piso de el departamento, mi padre no estaba, hoy trabajaba, mamá se alistaba aún, metiendo cosas en su bolso, ella entraba hoy casi al medio día, pero ¿ Aiden? El tenía que estudiar hoy.
Mamá terminó de alistar su bolso, se miró unos cuantos segundos en el espejo revisando su maquillaje, cuando todo estuvo listo se acercó a mí dando un beso en mi mejilla y otro a Aiden.
- Desayuna porfavor Alan, Aiden decidió quedarse hoy contigo, así que no quiero desastres cuando llegue - Asentí y mamá se despidió por última vez, dejándonos solos.
Me solté de Aiden, el se dirigió a la cocina y yo me senté en el sofá mirando como cocinaba, en verdad, si tenía hambre, pero mi cabeza hecha un lío me quitaba el hambre de repente.
- ¿ Otro ataque? - Parecía querer entablar conversación para no tener un aire incómodo entre nosotros.
- Si...pero a penas me iniciaron anoche, además, solo pasa al recordar lo de anoche y... - Miré hacia el televisor el cual tenía un documental de California, justamente - Pensar en salir a afuera.
- Es normal, todavía estás sensible, en unos días se te debe de pasar, por ahora, quédate aquí en casa, no quiero que te vuelvan a dar de esta manera repentina.
- Es lo mejor, pero...¿ Tu que haces aquí? ¿ No deberías estar en tu instituto? - El río un poco.
- Falté, dije que estabas enfermo y debía cuidarte, si vas tú a faltar a clases yo también debo hacerlo - Sonreí un poco, Aiden a pesar de saber cómo estaba mi situación por dentro me quería hacer reír y eso lo agradecía.
- Gracias, pero no deberías hacerlo, no me qui-quiero meter en tus asu-asuntos - Otra vez el tartamudeo...era difícil controlar eso, me salía de repente.
- Tranquilo, al igual hoy no había nada importante, lo que si es importante es tu salud, así que anda, come - Dejó un plato con un wafle frente a mi, decorado con fruta, Aiden sabía cuál era mi favorito así que me dediqué a comer.
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24 de Julio 2015
<<En unos días se te debe pasar>>.
¿ En unos días?.
Llevaba una semana en mi habitación, no había querido salir de ella, según lo que le escuché decir de Aiden a mis padres, es que estaba entrando en depresión, tal vez por parte era cierto, mi pierna siempre se movía sin control, los ataques de pánico no faltaban, mis ganas de llorar ahí estaban, era un " muerto viviente".
Hoy estaba nervioso, mis padres, por segunda vez querían que saliera de casa, ya lo había intentado días atrás, pero el sólo hecho de salir de casa, estar en la calle, con tanta gente que transitaba, hizo que un ataque de pánico se apoderara de mi.
Aiden y mis padres se tomaron este día libre en sus trabajos e instituto, me iban a llevar a un psicólogo, fuera de casa, para que pudiera estar tranquilo iríamos en auto. Me llevé un saco negro y unos jeans del mismo color, me puse la capucha, no quería que nadie me viera, mis ojos estaban demasiado rojos, estos días solo me he dedicado a llorar.
A pesar de las bromas y chistes de Aiden para subir mis ánimos, nada servía, seguía igual de mal o incluso peor.
Papá conducía, mi mamá de copiloto y Aiden a mi lado atrás, antes me gustaba recostarme y mirar por la ventana a todo aquel que pasaba, ahora me aterraba el hecho de hacerlo, tenía tanto miedo que me dediqué a jugar con mis dedos todo el camino para no tener que mirar por las ventanas.
¿ A esto le llaman trauma?.
Tal vez eso es lo que me pasa, ya que la fiesta me ha marcado, la traición de una persona es fácil de superar, pues te alejas y ya, continuas con tus otros amigos mientras esa persona ya no está en tu mente y eres feliz.
Me traicionaron todos mis " amigos" fue como un videojuego de traición en donde logré un combo +20 de traiciones en la peor manera.
Incluso, le había dado mi celular a Aiden, le dije que hiciera con el lo que quisiera, al igual no lo quería, días después mi hermano confirmó que fue lo mejor que pude hacer, ya que, esos " amigos" seguían mandándome mensajes horrendos por medio de mi celular, así, querían echarle sal a la herida, le pedí a mi hermano que me leyera que decían, pero el prefirió no hacerlo, los bloqueó y, con mi permiso, borró todo de mi celular, dejándolo prácticamente nuevo.
Aún así le di mi celular, no quería tenerlo, no me interesaba mucho de el, así que se lo di a Aiden, supe que ese lo usa para recibir trabajos de el instituto y todo eso, su celular ya no se llenaba de tantos archivos y eso era algo bueno. Después de todo, dos días después de la fiesta, un vídeo se colgó en internet donde se mostraban las humillaciones que yo había recibido, entonces todo empeoró, traté de salir una vez al menos a afuera de el departamento, pero solamente gané burlas de los chicos de todo el edificio, eso solamente me hizo encerrarme más. Logramos hacer que el vídeo lo bajaran en cuestión de un día, pero ya se había vuelto algo viral.
Nos estacionamos frente a un gran edificio blanco, mis padres bajaron y esperaron a que yo saliera, sabía que esto lo hacíamos por mí bien, así que era mi oportunidad, le pedí a mi hermano bajar primero y así lo hizo, luego se puso frente a mi puerta y salí, pronto sentí la respiración acelerar, mi corazón otra vez al mil, mi hermano paso su brazo por detrás de mi hombro y me acomodó la capucha, entramos al edificio rápidamente y al estar adentro mi respiración se tornó más suave.
- Ven, siéntate - Mi madre me puso es la sala de espera, mi padre a estuvo a mi lado mientras ella y Aiden hablaban con la chica de recepción.
- ¿ Quieres agua? - Mi padre se levantó - ¿ Tienes hambre? No desayunaste.
- Estoy bien así papá - No podía subir mi mirada, solo veía mis dedos jugar encima de mis piernas - Prefiero quedarme así.
- Si no comes te puedes desmayar, podrías terminar mal Alan - Mis ojos otra vez se llenaron de lágrimas, a pesar de la hinchazón, del ardor, del sueño que mis ojeras mostraban. Tuve que obedecer al final, me levanté y nos fuimos a una máquina expendedora.
- Quiero una granola - Jugaba con el cordón de mi saco, mi padre rápidamente metió el dinero y esperamos a que saliera el producto, escuché risas provenir de un pasillo, avisando que alguien se acercaba.
En apenas 15 minutos, un segundo ataque de pánico llegó, pero este fue uno fuerte, me caí de rodillas en el suelo y estuve mareado mientras mi respiración fallaba, mis ojos se llenaron de lágrimas, veía borroso.
- ¿ Estás bien? ¡ Oye! - Una voz femenina era lo único que escuchaba y me levantaba.
No podía ver bien de las mismas lágrimas, pero solamente seguí a mi padre quien me jalaba a alguna parte, mi mareo era bastante fuerte, pero no me opuse a ser llevado a alguna parte, después de todo, iba con mi padre.
Me sentaron en un sofá, me pidieron que me acomodara y me acostaron, cerré mis ojos para calmarme y me estuve en ese estado no se cuanto. Lo único que supe después fue una voz que me despertó.
- Alan Halley ¿ Me escuchas? - Abrí mis ojos viendo un techo blanco, todavía en un estado de distracción - ¿ Alan? - Volteé a mirar a mi lado, me encontré con una chica, por su voz reconocía que era quién me ayudó en el pasillo minutos atrás.
- ¿ Que hago aquí? - Fue lo primero que dije como respuesta.
- Viniste a una cita de psicología, yo seré quién te atienda.
- ¿ Quien eres? - Me intenté levantar, pero ella me hizo una seña que me quedara acostado y así lo hice.
- Soy tu psicóloga, me llamo Mary, por hoy te atenderé aquí - Miré el techo, acomodando mi capucha para enterrar mi cabeza en ella lo más posible - ¿ Te incómodo? Después de lo que vi en el pasillo me preocupa que no estés cómodo con mi presencia - Genial, ya me había humillado por segunda vez.
- No se preocupe, yo ni siquiera se que me pasó, solamente sucedió - Quería llorar pero no pude, me sentía bastante cansado, intenté levantarme pero me sentía adormilado.
- Te di un calmante mientras estabas en el ataque, era lo mejor - Ahora lo entendía, por eso no estaba asustado - Perdón el hacerlo, pero estas algo...
- ¿ Sensible? - Complementé - Si...no se por qué.
- ¿ Te asusta el hecho de estar con extraños?.
- Mucho, desde lo que me pasó estoy bastante sensible y no puedo evitar los ataques.
- ¿ Que te pasó? - Suspiré, volteé a mirar la mesa que estaba entre nosotros, vi un juguete de cabeza de gatito como de peluche para amasar.
- ¿ Puedo agarrarlo? - Apunté el juguete y ella asintió, me estiré y lo agarré, mirando el techo de nuevo y jugando con el gato - Si le cuento ¿ Promete no burlarse?.
- Como psicóloga no puedo, si tu me lo pides, tal vez, de más, está fuera de mi alcance - Sonreí un poco.
- Mis amigos, o bueno, mis ex amigos me tendieron una trampa en una fiesta.
- ¿ Que pasó? ¿ Te traicionaron?.
- Si...se supone que me iba a declarar a la chica que me gustaba, ella me rechazó y...todos aquellos amigos comenzaron a humillarme, me dijeron de todo y....agh, no quiero contar todo lo que hablaron de mi.
- No te obligaré, tranquilo Alan - Sonreí un poco - ¿ Como tomaste todo eso?.
- Mal.... lloré bastante esa madrugada después de la fiesta, sufrí bastante esta semana, incluso he dejado de comer.
- ¿ Hace cuánto no comes? ¿ Cuando fue tu última comida?.
- Ayer, fue el almuerzo, no cené y ni he desayunado - Le jalaba una oreja al gato, era muy bonito, tanto que me lo quería llevar.
- ¿ No intentaste desayunar?.
- Si...fue cuando tuve el ataque de pánico donde usted me ayudó, iba a desayunar una estúpida granola.
- ¿ Sabes acaso por qué los ataques de pánico? ¿ Que los causa?.
- No lo sé, he visto varias coincidencias, pero nada interesante.
- Cuéntame, tal vez resolvamos el misterio.
- Bueno, pasa cuando siento que viene alguien extraño a mi, cuando me encuentro personas desconocidas, cuando siento que estoy fuera de un lugar seguro.
- ¿ Yo te asusté?.
- Si...el simple hecho de encontrarme con un extraño me causa bastante miedo.
- Ummm, tu familia ¿ No te causa miedo?.
- No, ellos son los únicos con los cuales estoy seguro, ellos me mantienen en calma.
- ¿ Lugares, personas o incluso momentos te hacen sentir así?.
- Mi habitación, el departamento donde vivo, estar con mi hermano y...creo que este gatito - Levanté el juguete con el cual ya me había encariñado.
- ¿ Quieres quedarte con el? - Sonreí.
- ¿ Puedo?.
- Por supuesto, si quieres hasta le puedes poner nombre, qué tal...¿ Caleb? - Ese nombre me hizo enojarme.
- Ya le contaron todo por lo que veo - Puse el juguetito a un lado.
- Eres bastante inteligente, claramente lo hicieron, pero quiero oír la versión por tu lado ¿ Quien es Caleb?.
- Caleb era mi mejor amigo, mi mano derecha, pero el planeó todo lo de la fiesta, solamente para deshacerse de mi - Me logré sentar por fin, quedando frente a Mary.
- ¿ Lo odias?.
- Por el 90% de mí, si.
- ¿ Y el otro 10%?.
- Siente tristeza por lo pasado, bastante....
- ¿Haz hablado con el?.
- No, me he mantenido al margen, con decirle que le di mi celular a mi hermano mayor para no tener que mirar sus contactos ahí.
- ¿ Así está de mal todo?.
- No tiene ni idea, de milagro estoy sentado aquí - Reí un poco a pesar de mi tristeza.
- Tienes una linda sonrisa - Me sentí en confianza por fin, me quité la capucha y mi cabello rebelde salió a luz, estaba pálido, cosa que a Mary le sorprendió.
- Gracias, en verdad nadie me lo ha dicho estos días, pero solo tengo una pregunta.
- Dime de que tienes duda.
- Según lo que he contado ¿ Que tengo? Quiero saberlo.
- Bueno, tendría una hipótesis, pero es casi confirmada.
- La quiero saber, después de todo, soy el que más afectado está.
- Bueno...la verdad es que supondría, tienes un desarrollo de Fobia Social.
- ¿ Fobia Social? ¿ Que es?.
- Bueno...es tener miedo a ser juzgado o ser humillado ante demasiadas personas, en unos se desarrolla diferente que en otras personas, a algunos solamente les afecta los eventos masivos, fiestas, eventos importantes como conciertos, marchas, eventos públicos, mientras que en otros es tan fuerte que el hecho de estar con otras personas les asusta, con lo que tus padres me cuentan, con lo que ya hablaste, supondría tienes esto.
- Es exactamente lo que me pasa, eso significa que si es eso... - El diagnóstico me dejó por parte en shock, pues ya sabiendo lo que me sucedía, era algo fuerte - ¿ Hay alguna cura? ¿ Medicación?.
- La verdad no mucho, por ahora, mantener tu mente en paz, tratar de no causarte ataques de pánico, intentar no recordar lo sucedido en la fiesta - Agarré el gatito en mis manos y sonreí.
- ¿ Tengo que tomar terapia?.
- Si, si lo deseas por supuesto, es según si tú quieres mejorar.
- ¿ Que más debo hacer?.
- Intenta comer, no saltarte comidas, trata de por lo menos, mantener las cortinas de tu habitación abiertas, no ponerte en situaciones de ataques de pánico, si quieres, quédate en casa y no salgas.
- Eso haré, muchas gracias - Me levanté y ella lo hizo igual, acomodé mi capucha para salir, ella me abrió la puerta pero me comencé a asustar, aunque llevaba mi gatito nuevo en manos - ¿ Pu-puede ve-venir con-conmigo? - Bajé mi cabeza apenado por mi tartamudeo.
- Tranquilo, el tartamudeo es algo normal con esto también, por supuesto te acompaño - sentí como ella se agarraba de mi brazo y me acompañaba.
- Una última pregunta ¿ Puede seguir siendo mi psicóloga?.
- Por supuesto, de hecho apenas estoy comenzando a trabajar así que no hay problema, el hecho es si tú quieres venir.
- No podríamos...no se ¿ Hacerlas en casa? Pues no quiero salir para evitar todo esto de los ataques.
- El problema es el tema de el costo, obviamente una psicóloga privada es mucho más costosa.
- Voy a hablar con mis padres para ver eso, pero en verdad necesito esto, no podría estar frente a un extraño.
- ¿ No soy una extraña?.
- No, la verdad, es que después de su ayuda estoy mejor, gracias Mary - Me despedí y me acerqué a mi hermano.
Me tendió un pequeño muffin de chocolate, lo agarré y le di un mordisco, el sabor era bastante satisfactorio y sonreí por él.
- Aiden, llevalo porfavor al auto y esperen allí, vamos a hablar con la psicóloga - Nos dijo mi padre y solo cumplimos.
Bajamos a el auto y el me abrió la puerta, me subí con el gatito en manos, el se subió a mi lado y cerró la puerta, quedándonos ahí.
- Lindo gatito ¿ Donde lo sacaste? - Se lo tendí y el lo agarró mirándolo.
- Me lo dio la psicóloga, me dijo que tenía que ponerle nombre pero no se me ocurre ninguno...
- Es tierno - Me lo dio de nuevo - ¿ Como lo vas a llamar?.
- Gato.
- ¿ Gato?.
- Si, no necesito un nombre asombroso, con decirle Gato es suficiente - Lo guardé en el bolsillo de mi saco, mientras me recostaba en mi asiento, pensaba todavía en lo que me dijo Mary, tal vez lo mejor era quedarme en casa, eso era la mejor opción, pues el hecho de estar cerca de el colegio, Caleb, Maya o los demás, solo empeoraría mi estado.
Llegamos a casa y solo me encerré en m habitación, así, me terminé enterando de mi Fobia Social, la forma en que me traicionaron me traumaron.
Mis padres accedieron a que Mary me hiciera las citas en casa, no me forzaron a salir, por mucho dábamos una vuelta en auto, pero no salía del auto si no era para entrar en casa.
Poco a poco esperaba mejorar, pero terminé peor, estaba en una profunda depresión al no poder salir de casa, también, porque Aiden tuvo bastantes peleas con Caleb y con mis otros ex amigos, ya que todos le fastidiaban con el hecho de ser mi hermano.
Al final, terminamos viniendo a Wisconsin - Madison, mi hermano iba a venir a estudiar psicología, se había enamorado de Mary y llevaban una relación bastante linda, a pesar de ser ella 2 años mayor que el.
Mary era mi mejor y única amiga, paso de ser psicóloga y paciente a ser más una amistad en donde me podía divertir estando más tranquilo.
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Nota De Escritora: Hooooolaaaaaaa, me presento, soy Lunaimer
Soy una nueva escritora, la cual espera que disfrutes con esta historia la cual recién empieza.
Este es el Capítulo 0 ya que se cuenta el pasado de nuestro querido Alan.
Como dice en la descripción, esta historia no está hecha para ofender o burlarme de los trastornos mentales ya que yo sé que se siente vivir con eso.
Alan es un personaje que necesita muchísimo amor y espero ustedes se lo brinden.
Se despide por ahora está nueva escritora...
LunaimerAdr