Baby boy, I like peaches

Summary

BaekHyun ha trabajado muy duro para ser uno de los idols omegas más queridos del país. Su celo no le impedirá competir contra Park ChanYeol, su rival más grande y enemigo número uno. Por mucho que, en este momento, lo encuentre atractivo.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

Calor. BaekHyun sonrió porque la cámara lo estaba enfocando y unos cuantos gritos se escucharon cuando saludó con una mano. Estaban a punto de dar a conocer al ganador de esa semana, y el omega ya quería que todo acabara para irse a tomar un baño de burbujas. Se moría de calor.

Esta era su última presentación musical antes de que las promociones de «Candy» terminaran y comenzara su descanso obligatorio de una semana. Su celo comenzaba en unos dos días, y aunque debió descansar desde ayer, fue terco y hoy se presentó. Tenía que estar ahí presente para cuando recibiera su premio; tenía que estar ahí para ver la cara del alfa que tanto detestaba mientras le ganaba.

ChanYeol y él eran famosos en la industria por su popularidad y rivalidad. Eran los solistas más fuertes de sus respectivas compañías, así que casi siempre competían en todo. Esta vez, sin embargo, era la primera en que sus promociones se cruzaban, y ambos estaban empatados en número de premios recibidos en shows musicales. Hoy sería el desempate.

El alfa estaba a unos metros de él, listo para escuchar el resultado. Sus fans también gritaron cuando la cámara lo enfocó y BaekHyun por poco y rueda los ojos con molestia. Cuando su celo está cerca, es más difícil controlar sus cambios de humor.

BaekHyun decidió ignorar todo lo que decían los presentadores hasta que se vio a sí mismo en la pantalla junto con ChanYeol. Las puntuaciones fueron apareciendo tan lento que BaekHyun se mordió el labio inferior mientras trataba de que su mente desenfocada contara los puntos. El calor en su cuerpo estaba aumentando y cada vez se sentía más inquieto; definitivamente debió descansar desde ayer, pero su lado orgulloso y competitivo ganó esta vez.

Por fin el conteo de ambos se detuvo, y BaekHyun no pudo ocultar la decepción que se vio reflejada en su rostro cuando los números subieron a favor del alfa y las felicitaciones llegaron. La cámara dejó de enfocarlo después de que BaekHyun fingiera un puchero adorable y se pusiera a aplaudir un par de veces antes de cruzarse de brazos. Por dentro estaba haciendo un berrinche y maldiciendo al alfa sonriente con palabras que sus fans jamás le escucharían decir, pero por fuera tenía que sonreír. Tenía un rol que cumplir.

—Muchísimas gracias por este premio —comentó el alfa mientras abrazaba sus flores y levantaba su trofeo. Sus molestas fans gritaron y BaekHyun cerró los ojos. Se moría por largarse de ahí—. Como saben, hoy es el último día de mis promociones, y estoy muy feliz de haberme llevado un trofeo más. Sin mis fans, esto no hubiera sido posible…

El mismo cuento de siempre que BaekHyun se sabía de memoria. El omega suspiró y se acomodó el cabello mientras observaba el cabello estilizado del alfa, acomodado hacia arriba en forma de una coma; los botones desabrochados de su camisa azul satinada, que dejaba al descubierto sus clavículas, ensanchaba sus hombros y lucía sus collares; sus jeans negros ajustados, abrazando perfectamente sus muslos trabajados. «Nothin’», el solo de ChanYeol, y «Candy» habían sonado por todo el país el último mes, de ahí que la competencia hubiera estado tan fuerte. BaekHyun hubiera ganado tan fácilmente de no ser por el estúpido alfa.

De pronto, su atención regresó al presente cuando vio cómo ChanYeol, en medio de su aburrido discurso, volteaba hacia él y lo señalaba. BaekHyun se sintió terriblemente expuesto, como si de repente todos pudieran leer sus pensamientos y ChanYeol supiera la sarta de maldiciones que estaba pensando en su cabeza.

—También, estoy muy feliz de haber competido directamente con BaekHyun-ssi. Espero que en un futuro se pueda dar de nuevo.

—Estaré esperándolo —contestó el omega con la garganta seca y una media sonrisa que se veía peor que falsa, pero fue suficiente para el alfa y para las fans de ambos que estallaron en gritos. ¿Qué mierda acababa de pasar?

Tan pronto como el programa terminó, BaekHyun salió del escenario. Su staff lo recibió de inmediato con agua, toallas, su celular y una bandeja llena de fresas, pero ni eso podía calmar su furia en este momento. Necesitaba dejar de respirar el mismo aire que el alfa ya.

—Ese imbécil ya me tiene harto. No sé qué mosca le picó para decir tanta estupidez —escupió antes de tomar un sorbo de su agua. El «¡muchas felicidades por tus promociones, BaekHyun-ssi!» de Seulgi, una chica beta de su staff, quedó ahogado por sus quejas, y BaekHyun se sintió un poquito mal. Sólo un poquito. Le ofreció una sonrisa de disculpa antes de caminar a pasos agigantados hacia donde estaba MinSeok, su manager, quien lo miró con una enorme sonrisa.

—¿Ya listo para descansar, BaekHyun? —preguntó MinSeok y el omega asintió con fervor. Su manager, también un beta, palmeó su espalda mientras BaekHyun daba otro sorbo a su agua. El calor que emanaba su cuerpo hacía que el sudor se acumulara en su nuca y lo detestaba con todas sus fuerzas— Perfecto. Espérame en la camioneta, en cinco minutos iré contigo para llevarte a tu casa.

BaekHyun apretó los dientes y se obligó a no maldecir en voz alta. Apenas se dio cuenta de que MinSeok hablaba con un promotor importante que quería arreglar unas futuras colaboraciones con artistas del momento, así que por mucho que detestara la idea de esperar, sabía que esto era bueno para su carrera. El promotor, unos quince o veinte años mayor que él, lo miraba con cierto interés que BaekHyun reconocería en cualquier lado. En este momento se alegraba demasiado de que los supresores de feromonas fueran una regla en su compañía. Con su celo tan cerca, este y cualquier otro alfa serían capaces de adivinar su estado en un radio de cincuenta metros. Y, hablando de alfas, ChanYeol volvió a aparecer en su mente y su ceño se frunció de inmediato.

Salió de la habitación mandando sonrisas pequeñas y agradecimientos cortos a todo el que lo saludaba. Él no era maleducado, pero por alguna razón, hoy estaba a punto de explotar. La imagen de ChanYeol recibiendo su premio, sonriendo de medio lado y mencionando hipócritamente su nombre en su discurso le hizo morder con más agresividad las fresas que tenía en sus manos.

Su ira no mejoró conforme caminaba hacia la camioneta. Ahora no sólo tenía calor, sino que comenzaban a dolerle las articulaciones. El bochorno que sentía se expandía lentamente por su vientre bajo, señal de que pronto comenzaría a lubricar. Maldita sea. No era hora de lamentaciones; tenía que llegar a la camioneta y quedarse ahí hasta que su manager llegara.

Sin embargo, cuando le faltaban escasos metros para llegar al elevador que lo llevaría al estacionamiento, metió la mano en el bolsillo de su pantalón y se dio cuenta de que no tenía las llaves de la camioneta. Ni MinSeok se las había dado, ni él las había pedido en su urgencia por salir de ahí.

—No, no, por favor… —murmuró para sí mismo mientras buscaba en todos sus bolsillos. Por supuesto, no había nada, pues era la ropa que había usado en el escenario: un conjunto color azul de sudadera y pantalón deportivo, además de una playera blanca simple. Su celular era lo único que se encontraba ahí; ni siquiera le quedaba una mísera fresa para aliviar un poco su molestia.

Como ya era costumbre ese día, sus sentimientos de odio se dirigieron al único alfa que había hecho culpable de toda esta situación. Si no hubieran promocionado al mismo tiempo, BaekHyun se hubiera quedado en casa. Si su rivalidad con ChanYeol no fuera tan fuerte, BaekHyun no tendría por qué haber trabajado cuando no debía. Si hubiera sabido que perdería, BaekHyun no hubiera atendido este estúpido show musical.

—Maldito seas, Park ChanYeol —murmuró BaekHyun y subió al elevador. No podía ir al estacionamiento, así que bajó un piso para buscar los baños del staff. Eran más privados y, usualmente, los idols novatos no los conocían.

Justo en ese punto se dio cuenta de que su celo había comenzado a afectarlo de verdad. Su mente seguía dando de vueltas en el torbellino de odio hacia el alfa, pero se detenía más seguido en la ropa ajustada que tenía puesta, en su media sonrisa, en su suave cabello, en sus hombros anchos. Podía odiar a ChanYeol, pero en este momento, el omega en su interior estaba despertando, y pensar en el alfa ponía sus piernas a temblar. BaekHyun tragó saliva y bajó por completo el cierre de su sudadera para tratar de aliviar un poco el calor. Esperó, impaciente, a que las puertas del elevador se abrieran para darse paso hasta el baño entre la bruma de placer que poco a poco velaba sus ojos. ChanYeol seguía ahí, en su cabeza, hablando con su voz ronca y gruesa mientras decía lo contento que había estado por promocionar junto a BaekHyun. Y el omega, lejos de sentir fastidio, quería escuchar esa voz de nuevo, pero cerca. Un escalofrío de cuerpo completo le hizo temblar ligeramente cuando el elevador por fin llegó a su destino.

ChanYeol y él habían sido rivales por tanto tiempo que, honestamente, ya no recordaba la razón por la que todo comenzó, pero no podía dejar que el odio muriera debido a su orgullo. Además, la rivalidad había disparado la popularidad de ambos, así que había terminado por beneficiarle. A pesar de todo esto, mientras caminaba lentamente por el pasillo que lo conduciría al baño, no podía sentir ni una gota de odio hacia el alfa. Sus sentimientos más bien se desviaban a otro lugar mucho más peligroso que la enemistad.

Una figura dando vuelta en la esquina más cercana a él le hizo detenerse en seco. El aire se quedó atorado en sus pulmones y una punzada que viajó de su vientre hasta su miembro le hizo apretar sus muslos con fuerza. ChanYeol estaba ahí, a unos metros de él, y aunque al principio estaba ocupado con su teléfono, eso cambió en cuanto vio. De hecho, un abanico de expresiones pasó por su rostro: primero, fue sorpresa; después, su ceño se frunció al notar que BaekHyun se veía un tanto… extraño, y se acercó con más rapidez hacia él. Sus pasos se detuvieron abruptamente en el momento en que se percató de sus pupilas dilatadas y el sonrojo en sus mejillas.

Mierda.

—¿Te encuentras bien? —preguntó el alfa, y BaekHyun se odió muchísimo cuando, en vez del «qué te importa» en su mente, un suave jadeo salió de sus labios. Tragó saliva y bajó la mirada; no podía ver al alfa en este momento.

—¿T-Tú qué crees? —contestó y pasó una mano por su cabello. Tenía que llegar al baño lo más pronto posible; la idea de quitarse la ropa frente a este alfa para que lo manejara a su antojo era la tentación más atractiva del universo en este momento—. Necesito… i-ir al baño. ¿Podrías…?

Por unos largos y tortuosos segundos, ChanYeol no se movió. BaekHyun se mordió el labio inferior y mantuvo su mirada fija en el suelo hasta que ya no pudo más. La impaciencia y lo mucho que deseaba introducir dos dedos en su interior para aliviar el calor en su vientre bajo lo hicieron voltear para saber por qué mierda el alfa se estaba tardando tanto.

Pero fue un grave error. Lo que encontró fue a ChanYeol recargado en la pared, mirándolo de arriba hacia abajo con pupilas dilatadas. BaekHyun tragó saliva, y por una milésima de segundo creyó que ChanYeol diría ese algo que él estaba desesperado por escuchar. Pero en vez de eso, el alfa se enderezó y se hizo a un lado para que pasara. Ni siquiera dijo nada cuando BaekHyun accidentalmente chocó sus brazos.

—Maldito alfa —murmuró por lo bajo cuando por fin estuvo solo en la seguridad del baño. Su celular vibró con un mensaje de MinSeok que le decía que se tardaría un poco más, pero a estas alturas a BaekHyun le importaba una mierda si llegaba mañana por él. Necesitaba aliviar la tensión en su cuerpo que era tan frágil como el cristal.

El agua fría que echó sobre su rostro sirvió de momento. Cuando se vio al espejo, el sonrojo que cubría su piel y sus pupilas dilatadas parecían más pronunciados que antes. Esto no sería suficiente, y lo sabía. Necesitaba un alfa y, casualmente, no podía quitarse de la cabeza al que se acababa de cruzar.

BaekHyun cerró involuntariamente los ojos y no le costó trabajo imaginar que la mano que metía dentro de su pantalón no era suya, sino de ChanYeol. ¿Había cerrado la puerta? No podía recordarlo. ¿Debía meterse a un cubículo para no ser descubierto? Al diablo con eso. Un jadeo salió de sus labios rosados al acariciar la punta de su miembro y jugar con el líquido preseminal. ¿ChanYeol usaría su lengua para jugar con él?

Introdujo dos dedos de su mano libre dentro de su boca. Las imágenes vívidas de su mente reproducían a ChanYeol abrazándolo, tocando su vientre bajo, envolviendo por completo sus senos con sus grandes manos, quitándole cada prenda de ropa con lentitud mientras devoraba sus labios. Gimió apenas, llenándose de escalofríos de nuevo.

Su omega interior debía estar loco por desear tanto a su más grande rival.

—Hey, ángel. No puedes hacer eso aquí.

BaekHyun se detuvo en seco al escuchar la voz de ChanYeol detrás de él. Sus ojos se abrieron de golpe, adrenalina fluyendo en su sangre, pero no se sentía tan nervioso como lo haría si estuviera en sus cinco sentidos. Su otra mano sostuvo con firmeza su miembro, en especial la base. La voz del alfa tenía un peligroso poder sobre él.

—¿Ángel? —murmuró justo antes de voltear por completo. Eran sus fans quienes lo llamaban así, pero el hecho de que ese apodo viniera de los labios de ChanYeol era…

—¿Te gusta que te llame así? —preguntó ChanYeol mientras ladeaba la cabeza a un lado y sonreía de medio lado. Sus ojos fueron inevitablemente hacia abajo, exactamente donde la mano de BaekHyun comenzó a moverse dentro de su pantalón, y la boca se le secó. El omega jadeó y volvió a sufrir de escalofríos.

—No te equivoques… n-no me caes bien —murmuró BaekHyun mientras lamía su labio inferior. Pasó su mano temblorosa por su cabello, para después bajarla lentamente hasta uno de sus sensibles senos y masajear la piel suavemente. La tela era molesta, pero un suave jadeo salió de sus labios al sentir un poco de alivio. No notó las pupilas dilatadas del alfa que seguían cada uno de sus movimientos, pero vaya que notó el bulto en los pantalones de mezclilla que ChanYeol vestía. Y la boca se le hizo agua—. Pero hoy… puedo hacer una excepción. Realmente te quiero entre mis piernas, alfa.

Le tomó tan sólo dos pasos a ChanYeol llegar hasta el omega. BaekHyun cerró los ojos y esperó a que el alfa lo besara exactamente como había estado fantaseando, pero en vez de eso, ChanYeol se agachó y pegó su nariz a su cuello, justo encima de su pulso. BaekHyun se quedó muy quieto, sintiendo cómo ChanYeol recorría su piel con su nariz y después con sus labios. Un segundo después, ChanYeol besó el lóbulo de su oreja.

—Tu aroma natural es durazno —murmuró el alfa. BaekHyun se quejó en voz alta cuando comenzó a masturbarse más rápido y ChanYeol detuvo en seco su mano. Sin embargo, el alfa no tardó en reemplazarla con la suya, más grande, y el omega se sintió como en el cielo—. Los malditos supresores nunca me dejan percibirlo. Tu celo también juega a mi favor, ángel.

—M-Más rápido, Chan… —gimió BaekHyun y se aferró con ambas manos a los brazos del alfa. Sus piernas temblaban, no confiaba mucho en que siguieran siendo su soporte. En realidad, BaekHyun quería ponerse en cuatro en el suelo y presentarse ante el alfa, pero todavía le quedaba algo de sentido común y dignidad. Aunque por la forma en que ChanYeol jugaba con su miembro, y la urgencia con la que metía su otra mano bajo su playera blanca, quizá no le parecería tan mala idea.

Las manos de ChanYeol eran muy distintas a las suyas. Más grandes, tibias, con cierta rugosidad que lo hacía gemir con fuerza cada vez que envolvía uno de sus sensibles senos y masajeaba la carne. Sus pezones erectos estaban completamente abandonados, y BaekHyun estuvo muy cerca de rogarle con lágrimas en los ojos para que hiciera algo al respecto antes de que el alfa se agachara a succionar uno de ellos por encima de la tela.

BaekHyun casi se vino con eso. Lo hubiera hecho si ChanYeol no hubiera apretado la base de su miembro mientras dejaba que BaekHyun se aferrara a su espalda con todo lo que tenía, pues ya no le quedaban fuerzas en los pies. El omega estaba viendo estrellas a través de las lágrimas que empapaban sus pestañas, y por instinto besó el cuello de ChanYeol y rasguñó con sus dientes una de sus clavículas. Los escalofríos en la piel del alfa fueron instantáneos.

—P-por qué, a-alfa… —preguntó, y mordió su labio inferior antes de que ChanYeol acariciara el nacimiento de su cabello como si quisiera tranquilizarlo. La calma antes de la tormenta.

—¿Cuántos dedos quieres, ángel?

BaekHyun dejó de sentirse tan triste y devastado en un parpadeo. La mano de ChanYeol dejó su miembro cuando estuvo seguro de que el omega no se vendría, y gracias al resorte de su pantalón, no le fue difícil rodear su cadera, sostener una de sus nalgas con la palma de su mano y rozar su entrada con las yemas de sus dedos. BaekHyun volteó el rostro, buscando los labios de ChanYeol, pero no tuvo éxito. El alfa continuaba escondido en su cuello, besando la piel que encontraba, o mordisqueando su hombro por encima de la ropa. BaekHyun se lamió sus labios rojos e hinchados y negó dulcemente con la cabeza.

—Quiero tu polla, a-alfa

—No, ángel —contestó ChanYeol luego de quedarse en silencio unos segundos que parecieron eternos. BaekHyun sonrió al sentir lo tenso que estaba ChanYeol entre sus brazos, pero terminó por inhalar con fuerza cuando los dedos del alfa se deslizaron entre sus nalgas—. Si voy a follarte, será en mi cama, donde pueda ver con calma tu lindo rostro.

—¡A-Ah, ChanYeol! —gritó BaekHyun. No se inmutó cuando su voz rebotó en las paredes del baño. El alfa introdujo dos dedos dentro de él, y ahora más que nunca estaba muy consciente de lo mojado que estaba. ChanYeol ni siquiera tuvo que esperar a que se acostumbrara a la intrusión, y BaekHyun tampoco se lo pidió. Los dedos gruesos del alfa se sentían demasiado bien en su interior, entrando y saliendo de él sin que fuera doloroso. BaekHyun gimió y se retorció en los brazos de ChanYeol, quien continuaba susurrando en su oído las cosas que le haría, lo bien que seguramente se sentiría alrededor de su duro miembro. Si no tuviera aún la ropa puesta, el sonido obsceno del lubricante natural que emanaba sería perfectamente audible, pero el omega, en su estado de delirio, aún así creía escucharlo.

El orgasmo que tanto había necesitado llegó poco después. ChanYeol detuvo el movimiento de sus dedos cuando BaekHyun se vino, así que el omega pudo sentir cómo contraía su entrada alrededor de sus gruesos dedos. Se sentía como un muñeco de trapo en los brazos de ChanYeol, completamente relajado y satisfecho. Ni siquiera se dio cuenta cuando se quedó dormido; extrañamente, se sentía seguro.

//

BaekHyun despertó sintiéndose desorientado. Durante los primeros segundos desconoció el techo encima de él y la cama bajo su cuerpo, pero después de tallarse los ojos, supo que se encontraba en su propia habitación. Estaba completamente relajado y su celo parecía estar bajo una sombra, esperando a aparecer cuando fuera prudente. Ocurría cada tres meses, y desde el primero que lo mantuvo en cama casi una semana completa, no se sentía tan relajado. La ayuda que podía proporcionar un alfa era… increíble.

Conforme pasaron los minutos y caía en la cuenta de lo que había hecho, su rostro se fue coloreando de escarlata. Recordaba todo a la perfección; su encuentro en el baño con ChanYeol, su ira transformada en deseo, las manos y la boca del alfa llevándolo más allá de los límites de su propio control…

Unos pasos acercándose a la puerta de su habitación le hicieron voltear de golpe. Su corazón latía en su garganta; ¿ChanYeol estaría al otro lado de la puerta? Vio debajo de sus cobijas y afortunadamente estaba vestido, aunque no tenía la misma ropa que antes, sino su pijama. ¿Estaba listo para que ChanYeol lo viera en pijama?

—Ah, por fin despertaste.

El omega no pudo ocultar su decepción al ver que era MinSeok el que entraba por la puerta con una botella de agua y un plato con carne y verduras. El estómago del omega rugió en cuanto lo vio.

—¿Cómo llegué aquí? —preguntó mientras se enderezaba y acomodaba las almohadas tras su espalda. MinSeok le entregó la comida, dejó el agua a un lado y se cruzó de brazos. BaekHyun hizo su mejor esfuerzo por ignorar la mirada pícara de su manager.

—Yo te traje. No quise hacerle preguntas a ChanYeol; el pobre ya tenía suficiente con cierto omega abrazado a él como un koala. Apenas y terminó de vestirte bien cuando llegué.

BaekHyun se hizo pequeño en su cama y no despegó la mirada de su plato hasta su manager volvió a hablar con ese tono que se había vuelto una completa molestia.

—Y yo que creí que odiabas a ChanYeol…

Lo odio, MinSeok-ssi. No te confundas —murmuró y un recuerdo de ese baño y unas palabras parecidas le hicieron sentir que la temperatura de su habitación subió de nuevo—. ¿Y dónde está? ¿El cobarde se fue?

—Me dijo que seguramente no te agradaría verlo cuando despertaras. Y creo que tiene razón —MinSeok se encogió de hombros mientras veía al omega comer con más lentitud, ojos en la nada. El beta suspiró largamente—. Me iré yo también. Si necesitas algo, como el teléfono de Park ChanYeol, me avisas.

MinSeok no se salvó del cojín que BaekHyun aventó en su dirección, pero eso no evitó que soltara una gran carcajada antes de dejarlo solo. BaekHyun tendría toda una semana para pensar en lo que sucedió y en el futuro. Por ahora, tenía que desechar la tonta sensación de abandono que su omega sentía.

Next Chapter