La elección de Renan

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Summary

Uno de los príncipes de Norvía ha desaparecido, el reino no puede explicarse cómo lo hizo sin dejar rastro o esencia alguno. Su hermano, el heredero, no titubea al escapar de sus obligaciones para ir a buscarlo. Sin embargo, el príncipe termina sin memoria en otro tiempo y espacio. +-+-+ Una joven obsesionada con la venganza ve los días pasar de forma insignificante y monótona. No ha podido volver a su rutina desde hace un año y lo único que la mantiene de pie son las pistas de lo que está buscando. No obstante, un día recibe la llamada de un vecino con un pedido insólito. Debe ayudar a un muchacho que apareció herido cerca de su casa y sin posibilidad de comunicarse. +-+-+ Ambos tendrán que verse las caras en más de una ocasión. Pero no todo en sus vidas será tranquilo, pues alguien acecha en las sombras y solo está esperando para atacar en el momento adecuado. ¿Podrá el príncipe recuperar la memoria y a su hermano? ¿Podrá la joven conseguir su venganza? ¿Quién o qué se oculta en las sombras y esta dispuesto a atacarlos a ambos?

Status
Ongoing
Chapters
17
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

En un reino lejano y con mucha historia, el destino de su gente recae en el nacimiento de nuevos herederos. Dos almas, dos vidas cuyo destino comenzó a labrarse en el mismo momento que sus madres entraron en labor de parto. Ambas mujeres pertenecen a estirpes antiguas llena de poder, cuya única cosa en común es el odio mutuo.


Ninguna especie en el reino de Norvía ha tenido una rivalidad tan antigua como la que tienen las brujas de sangre con los licántropos. La animadversión que sienten estas dos especies entre sí se dice que es un odio heredado de sus creadores. No se sabe con exactitud quien empezó la guerra, porque ambas especies culpan a la otra de lo que sucedió. Lo que sí es un hecho es que dicha contienda siempre se ha mantenido en un ciclo que parece nunca acabar.


Desde hace medio siglo, la tierra de Norvía se encuentra en la era Senike Lycan ya que los licántropos están al mando. Luego de revelarse en contra de las brujas que los mantuvieron como esclavos por más de tres siglos, decidieron acabar por entero con ellas. Desde entonces los licántropos han diezmado a la las brujas de sangre y se cree que ya no representan una amenaza para el reino.


Sin embargo, un grupo reducido se ha congregado en una cueva de las montañas para presenciar el nacimiento de quien será su esperanza. Los gritos de la parturienta no escapan del lugar gracias a la magia de sus hermanas. Lo que queda del aquelarre se ha dedicado a proteger a la elegida. Si bien son menos de cien hermanas, todas acordaron que un grupo se quedaría a proteger a la elegida mientras el otro se encargaría de distraer a los cazadores del rey en la ciudad.


El temor es palpable en el aire pero también hay algo de fe y confianza en lo que está a punto de ocurrir.


— ¡Sigue pujando! Que sobre su espíritu nosotras volveremos a levantarnos.


La parturienta al oír la voz de la anciana más vieja del aquelarre pujó con más ganas. Hacía tiempo que sabía sobre esa visión. La misma predijo que la vida en su vientre les devolvería el poder del trono. Miró hacía arriba, la oscuridad de la cueva la desalentaba, sentía que se sofocaba mientras el dolor la atravesaba poco a poco.


—Hermana... creo que no... no puedo, no voy a lograrlo —consiguió decir Nair entre jadeos


—Hermana, no debes decir eso—la calmó la más vieja—, tienes un espíritu fuerte.


—Pero no creo lograrlo...yo no... —una nota de pánico de infiltro en la voz.


De repente entro corriendo a la cueva una joven con rostro iluminado.


—Ya comenzó. —dijo con entusiasmo y todas alrededor pudieron suspirar aliviadas, incluso Nair


La más vieja sonrió, le dijo a la más joven que se quedara acompañando a Nair. Por su parte, ella se dirigió fuera de la cueva para observar por sí misma la señal de la diosa Senike. La diosa, tan blanca y pura que siempre los observaba desde el amparo del cielo nocturno se estaba tornando roja. Y esa tonalidad era una señal inequívoca para ellas. A diferencia de otras criaturas, cuando la diosa se tornaba roja, representaba una buena señal para las brujas de sangre, ya que obtenían una fortaleza de mente y espíritu que les permitía ser mucho más poderosas que cualquiera de sus enemigos.


—Ahora es el momento mis hermanas, ahora es el momento de dar el primer golpe al rey. —dijo la más vieja con un brillo peligroso en sus ojos


En el palacio real, los sirvientes se movían de un lado al otro. La reina había comenzado su labor de parto durante la tarde y este estaba llegando a su punto álgido. El rey no podía dejar de caminar de un lado al otro.


—Guarda la calma mi señor, ella es fuerte.


—Lo único que deseo es que nada malo ocurra. —murmuró este mientras un grito lo hacía temblar y fruncir el ceño con impotencia.


—Desde el primer momento sabíamos que sería todo un desafío, pero hasta ahora demostró una templanza propia de su gente.


—No me quedaré tranquilo hasta que no acabe y pueda ver que ninguno está en peligro.


—Tiene que ver esto con aquella advertencia del viejo Kalek.


El rey se detuvo pensativo, mientras el sirviente rogaba no haber sido demasiado imprudente. Pues frente a la presencia de su señor y sin nadie más que los acompañara, ellos compartían un lazo de confianza.


—Sus premoniciones rara vez se equivocan. Siempre confié en su palabra y hasta ahora no me ha defraudado una sola vez.


— ¿Qué fue lo que dijo exactamente señor? —preguntó de forma respetuosa el sirviente


—Que mi heredero no solo vendría con la dicha que su nacimiento supone, también me dijo que traería mucho dolor y pesar. Que tendría que ser fuerte o la agonía nos arrastraría a perecer.


— ¿Qué significa eso señor? —la voz del sirviente esta vez sonó muy preocupada


—No lo sabremos hasta que ocurra.


La incertidumbre que siempre llevaban consigo las predicciones del futuro nunca se podían evitar o eludir. El futuro raras veces se podía interpretar de forma limpia y segura. Le gustaba ser misterioso y jugar con el destino de todos los seres vivos. El rey vivía atormentado por el futuro y por las predicciones que siempre buscaba entre sus brujos aliados. La luna que pronto se tornaría completamente roja era una señal imposible de ignorar. Ellos sabían que la luna roja no es el mejor presagio para su estirpe.


— ¿Se han tomado las medidas necesarias esta noche?


—Sí mi señor —contestó el siervo a toda prisa —. No se preocupe.


Las preocupaciones del rey no solo seguían de cerca la inminente llegada de su heredero, sino que esa noche en particular él debía asegurarse que sus bestias no se perdieran.


Años atrás, el poder que recorre sus venas les permitió hacerse con el mando del reino a través de la derrota de las brujas de sangre. Sus antepasados, cansados de la opresión armaron una rebelión que puso fin a la esclavitud. Pero ese mismo poder, resultaba peligroso en noches como aquella. El alfa y rey de Norvía tenía la responsabilidad de controlar la fuerza casi demoniaca que afectaba a gran parte de la población durante la luna roja.


—No abandones a mi familia Bel, ya sabes que debo cumplir con mi deber. Pero te pido que no la dejes sola. Volveré tan pronto como pueda.


—Claro que sí señor. Ve con confianza, yo la cuido. —hizo una pequeña reverencia y su rey se marchó.


Bel, y cinco soldados que custodiaban los aposentos de la reina no eran licántropos y justo por eso fueron elegidos. Su naturaleza no iba a cambiar y no representaba un peligro ahora mismo como si lo hacía la mitad de la población.


Justo cuando la luna estuvo al completo roja, dos mujeres gritaron fuerte. Posteriormente, sus hijos lo hicieron, dando la primera señal de vida en este mundo. Y como si fuera un coro, los lobos del reino aullaron en sintonía, dándole la bienvenida al heredero al mismo tiempo que el rey mantenía el control sobre sus bestias.