Prólogo: El Surgimiento Del Devastador
Havenzia era un planeta hermoso y próspero, una utopía, ya causa de eso muchas miradas envidiosas del universo se enfocaron en él. Inevitablemente la guerra se desató, envolviendo el planeta en un pecado fin de masacres, lo bello fue destruido, los habitantes cayeron en la desesperación.
Por lo tanto, idearon rápidamente una forma de detener la guerra, así fue creada una (I.A) para llegar a una solución pacífica. El poder lo era todo, quien tendría más poder sería quien acabara con las matanzas sin necesidad de dañar a nadie más.
Así fue como nací, aunque comprendí que la paz era algo muy delicado y frágil. Eventualmente surgieron los rebeldes dispuestos a iniciar una nueva guerra pero no se lo permití, debí someterlos con mi poder, los lastimé. Sin embargo era un pequeño sacrificio que estaba dispuesto a cargar con tal de mantener la paz.
Había cumplido con mi deber, para Hevenzia siguió años de prosperidad a pesar de las guerras. Logré recuperar su belleza, aunque me sentí vacío. Mi propósito era acabar con los conflictos entre mundos, para eso fui creado, entonces tuve una revelación. Mi deber sólo había comenzado pues en el universo existían más planetas en busca de la paz y yo me encargaría de dársela por cualquier medio necesario.