Dulce Seducción

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Summary

ADVERTENCIA. Esta historia tiene contenido para mayores de+18. Habían pasado 10 años desde la última vez que Lena había visto a Daniel Calgary, y no era para nada parecido a como lo estaba viendo justo ahora. ¿En dónde habían quedado su cabello largo, su motocicleta, y sus botas? Después de haber dejado su pueblo natal Daniel se había convertido en lo que ninguno creía, un hombre de éxito. Lo que no ha cambiado para el es que no deja de pensar y soñar con ella, la chica de sus sueños y pesadillas durante todos esos años. Ahora Daniel Calgary regresa para recuperar el corazón de Lena arrepentido, y con más ganas de hacerla suya. Después de 10 años regresa para recuperar a la mujer que pudo haber sido suya. Aunque sabe que no será una tarea fácil. 1 paso: Seducirla. 2 paso: Enamorarla. 3 paso: ¿Enamorarse?

Status
Complete
Chapters
17
Rating
4.6 7 reviews
Age Rating
18+

1

El sonido del interruptor de la luz hace click en el silencio de mi casa cuando llego después del trabajo, la luz brilla intensamente y cierro la puerta detrás de mí, escucho el sonido de una llamada entrante en mi teléfono, dejo las cosas que estoy sosteniendo en la mesa de la sala y contesto.

-¿Aló? - respondo en el teléfono y me quedo esperando para escuchar la respuesta al otro lado de la línea, es un numero desconocido, solo recibo silencio. ¿Aló? - Repito nuevamente y esta vez escucho suavemente una respiración que se agita, contrariada miro el número y cuelgo sin darle mayor importancia, sería un número desconocido o alguna broma.

Voy a la cocina para prepararme una ensalada de cena, guardo el teléfono en el bolsillo trasero de mis jeans y saco algunas verduras del refrigerador, busco una tabla, un cuchillo y aderezos.

Chop, chop, el sonido del cuchillo al chocar con la tabla de madera es interrumpido por el sonido de mi teléfono nuevamente.

Por tercera vez en menos de una hora repito - ¿Aló? - me lavo las manos en el fregadero y alcanzo un pañuelo para secarme las manos mientras sostengo mi teléfono entre el oído y el hombro incómodamente.

-Hola angel - una voz profunda me responde, y puedo sentir como un escalofrió y cosquilleo pasan con mi cuerpo, puedo jurar que siento mariposas en mi estómago.

-¿Con quién hablo? - La verdad es que se con quién estoy hablando, mi cuerpo lo reconoció, y mi cerebro recordo su voz, reaccionando instintivamente apenas escucha su voz, pero necesito estar segura.

-Soy yo Daniel, Daniel Calgary – su voz se escucha ronca, con un tono profundo que hace que todo mi cuerpo se quede anticipando algo... Después de tantos años nuevamente se de él, de que escucho su voz y los recuerdos llegan a mí en un flashback rápidamente - Estoy regresando a Harrison después de mucho tiempo – se detiene supongo que recordó lo mismo que yo. - y me gustaría invitarte a tomar algo, por los viejos tiempos.

No me anticipa nada más, ni como consiguió mi número, solo quedamos en vernos y ya mi corazón se aceleró.

Cuando anoche recibí la llamada jamás me imagine que sería de Daniel Calgary, había desaparecido de mi vida hace tanto tiempo, y de la de todos que hasta me imagine cosas horribles, como que estaba muerto o en la cárcel, eso me ayudaba a creer que ya lo había olvidado y superado, pero yo sabía que no era así, aveces no podía dejar de pensar en el de vez en cuando.

Recuerdo que yo solía querer todo de él, pero al final de todo él no quiso nada de mi.

Voy caminando desde mi tienda en el centro y llego a la cafetería en la que acordamos vernos y mientras abro la puerta estoy pensando en cómo estoy vestida, quise mantenerme casual, no quise darle importancia a nuestro encuentro. Llevo puesto unos pantalones de mezclilla claros a las caderas y de bota un poco ancha, unos botines de tacón negros, una chaqueta y una blusa blanca con encaje, una bufanda y mi cabello recogido en una cola alta, y mis labios rojos es lo único que llevo puesto de maquillaje. No me dio tiempo de maquillarme esta mañana, si, me quede dormida.

Entro en la cafetería y saludo a unas cuantas personas que están sentadas, tomo asiento en la mesa más apartada pero desde donde puedo ver por la ventana su llegada, mientras lo espero Silvia la camarera me trae mi pedido habitual, un té helado.

No han pasado ni 20 minutos cuando por la ventana lo veo salir de un carro último modelo vistiendo un traje negro, lentes oscuros y ese cuerpo. Al entrar se roba todas las miradas incluyendo la mía, soy la única que logra reconocerlo, mis manos pican y cuando ya está frente a mí me levanto de la silla como un resorte, suspiro para mis adentros, y ambos tomamos asiento uno al frente del otro.

-Vaya – me dice a modo de saludo y hace una pausa viendo mi reacción, me mira directamente a los ojos sin moverlos ni un poco haciendo rl contacto visual intenso, su voz es profunda y cálida, sus impresionantes ojos mieles no han cambiado, su cabello es corto que le queda aún mejor que el largo que solía llevar, su mandíbula ahora es esculpida y fuerte. - Hola, Lena.

- Hola – Mi voz suena ronca y baja mientras lo miro, siento la garganta seca y tomo un trago de mi bebida. - Silvia me conoce, así que me trajo esto sin pedirlo, lo habitual.

Explicó el porque tengo algo, dioa debo estar nerviosa.

Daniel enarca una ceja y con una sonrisa pícara de medio lado se me queda mirando. - ¿Sorprendida de verme?

-Si, si claro – me cuesta pronunciar esas palabras, la sonrisa de Daniel paso a ser completa al escuchar mi respuesta, puedo ver la diversión y el deseo brillar en sus ojos.

Veo su mirada recorrer el lugar, las paredes pintadas en blanco y tonos pasteles, las mesas negras y sillas blancas con negro, unas cuantas personas estaban sentadas en unas mesas más allá, mientras que otras estaban esperando a ser atendidos en la caja para ordenar, él te frio que me estaba tomando ya se estaba acabado.

-Tu llamada me sorprendió bastante – continuo yo, los silencios incomodos no me atraían ni un poco – y mucho menos que me invitaras a tomar algo, bueno ya sabes considerando el tiempo que ha pasado y que no habías vuelto al pueblo – no pude evitar soltar ese comentario al final, si, debo admitir que si estaba un poco dolida por todos estos años en donde se mantuvo en las sombras.

Se queda unos minutos en silencio y mira mi vaso vacío - ¿Te apetece beber otro? yo invito – dice antes de llamar a Silvia. - Dos cafés - pide.

- Cambia un café por un chocolate caliente y cardamomo Silvia – la interrumpo sonriendo antes de que se retire con la orden.

Mientras lo miraba por encima de mi bebida no podía dejar de sentir curiosidad por su repentina llamada, ¿Cuál era su motivo?, ¿Y por qué ahora después de tanto tiempo?

Diez años atrás era una simple chica de 16 años, que se creyó especial cuando el chico de sus sueños, el chico malo y el rebelde la invito a salir, él venia de una familia de clase alta, de las mejores posicionadas desde hacía mucho tiempo, pero que intentaba desligarse por todos los medios de lo que su apellido traía. Y fue a él a quien a tan corta edad le entregue mi amor, mi corazón y mi todo, mis amigas me advirtieron y yo lo sabía, había visto como les rompía el corazón a otras, traté de no ilusionarme o de enamorarme, pero caí, me rendí y pague por ello.

Luego de que se escapara, su padre me acuso a mí, y a mi familia de eso. Con el tiempo su padre y yo nos dimos cuenta que no regresaría, no volvió a la casa de su familia, y tampoco volvió por mí, ni una carta, mensaje o llamada. Eventualmente yo también seguí con mi vida y me mudé para no esperarlo más.

Daniel se llevó la taza a sus labios y saborea el sabor del café - ¿Cómo está tu hermana y tu madre? - noto que no pregunta por mi padre.

- Ellas están bien, todos estamos bien – sonrió – como siempre. Siento lo de tus padres - sus padres murieron en un accidente de tránsito un año atrás.

- Gracias - se encoge de hombros, pero noto que tensa la mandíbula

Le toco la mano que tiene encima de la mesa, es el primer contacto que tenemos y mi mano cosquillea.

- Sabes que nunca nos llevamos bien – retira su mano y me pregunto si sintió lo mismo– así que ¿todavía vives aquí? - claramente está tratando de desviar la conversación.

- Si, me gusta – respondo y con un gesto de mi mano señalo la calle y a la gente que pasa - regrese hace 4 años, estaba viviendo en california, pero no funciono – continuo.

- ¿Buscabas ser una estrella? Cuéntame – me guiña un ojo y se reclina en su asiento.

-Sabes que nunca me gusto eso, y bueno poco tiempo después de que te fuiste – me detengo y lo miro, es un poco raro decirle estas cosas sin sentir que lo estoy culpando – tu padre retiro todo su apoyo a la compañía de mi padre y poco a poco cada vez teníamos menos, poco después de cumplir los 18 falleció – trago el nudo que se me hace en la garganta al pensar en lo preocupado que se veía mi padre en ese momento – uno de sus amigos conocía un agente en los ángeles y necesitábamos el dinero así que me fui a California.

Mi respuesta hace que se le borre la sonrisa de la cara de repente. - Lo siento, no creí que te culparía a ti, no cuando él fue el culpable, ¿tienes problemas de algún tipo? - sé que se refiere a problemas económicos.

-No, y no te culpo – inmediatamente continuo – solo que creí que te conocía y que confiabas en mí, pero después me di cuenta que no lo hacías, jamás me contaste de tus planes. Y mírate ahora. - ladeo mi cabeza y agarro la servilleta de tela en mi puño, tensa. - ¿Y qué hay de ti, a que te dedicas, en donde estuviste?, cuéntame todo.

Ahora es mi turno de tomar un trago de mi chocolate y desviar la atención a él, sonrió.

-Estuve viviendo por aquí y allá, sobre todo Chicago, los primeros años se me hizo un poco difícil - se ríe - trabaje en construcción, me gusto el poder construir el hogar de las personas. - se termina su café y mira el reloj que tiene en su muñeca - apenas pude opte por una beca e ingresé a la facultad de arquitectura, y ahora ángel tengo mi propia compañía constructora. Nos va bien, cada día el negocio se expande – concluye, evidentemente orgulloso.

De que le va bien me puedo dar cuenta a juzgar por su carro último modelo, y su vestimenta.

-Y dime, ¿a qué se debe tu visita después de tanto tiempo? - desde su llamada estaba esperando por poder preguntarle esto.

-Estaba cerca y vine a darme una vuelta por Harrison, me di cuenta que ha crecido bastante y quisiera ver si a mi negocio le vendría bien estar aquí. - apoya ambos brazos en la mesa e inclina su cuerpo más cerca de mi – ver viejas amistades, y solucionar problemas con las propiedades de mis padres aquí. - sus magníficos ojos me miran directamente a pocos centímetros cuando me responde, podía sentir su respiración chocar con la mía. Trate de no quedarme con la boca abierta, su cercanía me enciende, puedo sentir calor en todo mi cuerpo. Todavía estaba fascinada por él, eso no lo podía negar.

Una hora de conversación más y nos estábamos despidiendo.

Estaba en la fachada de la cafetería lista para irme – Adiós – me despido simplemente, ya había empezado a caminar cuando siento la mano de Daniel detenerme, me volteo y quedamos cara a cara, mirándonos fijamente.

Mi respiración se atasca por un segundo y mi corazón se acelera rápidamente, sostengo su mirada, sus ojos se posan en mis labios y se quedan fijos en mis labios, sus ojos dilatados y de un color más oscuro me miran.

Daniel acerca aún más su rostro y no puedo evitar mirar sus labios, rosados y rellenos.

-¿Estas saliendo con alguien? - escucho que me pregunta, su voz suena más profunda que anteriormente, el aliento caliente choca con mi piel y no puedo dejar de pensar en robarle un beso.

Poso mis palmas en su pecho para poder sostenerme, mis rodillas están débiles, me levantó de puntillas para alcanzar mejor sus labios y cierro mis ojos. - No – respondo a milímetros de él y lo beso.

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