Primer Acto • 0/13 • Prologo
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Ramas y rocas chocaban contra su cuerpo a cada paso agitado, mientras en su oído, el sonido de algo moviéndose en la misma profundidad del bosque se acercaba, su pecho ardía y el cabello en los bordes de su cara húmedo por el sudor se pegaba a su piel.
La chica de pelo blanco intentaba acelerar al notar la estela de movimiento acercarse cada vez más rápido, pero sus piernas palpitaban y con cada paso el peso de su cuerpo se sentía aumentar.
Súbitamente una figura impacto sobre su cuerpo, la tierra se alzó junto al impacto de sus cuerpos contra el suelo, con un movimiento de pierna logró empujar a la criatura evadiendo su alcance y entonces pudo observar que una figura de blanco mármol de aterradora perfección la miraba con rostro fruncido gotas carmesí se empezaron a deslizar de sus ojos, junto a un grito mientras levantaba las garras lista para atacar otra vez, su cuerpo fue empujado hacia abajo contundentemente.
La chica cerró los ojos esperando al beso de la muerte cuando un golpe súbito impacto contra la tierra frente ella, y junto a un grito el sonido de metal chocando con la piedra reboto en sus oídos.
Una gran espada se incrusto en el cuerpo de la criatura, luego de unos movimientos erráticos en todo su cuerpo la mano de la criatura que estaba a menos de unos centímetros de su cara se petrifico en un instante junto al resto del cuerpo de la criatura.
Un suspiro de asombro salió de la boca del portador de la espada, que de un movimiento desfasó su metal de la roca que ahora era la criatura.
-Gracias-Mencionó la chica con un temblor en su voz.
El chico de larga cabellera y delicado rostro agarro la gran espada en sus ambas manos, enterrándola en el suelo mientras se apoyaba en ella.
-Que me hiciste, yo no-Pausó mirando su espada-Que hechizo me lanzaste bruja-Alzó la espada que media casi lo mismo que la chica apuntándola-
-Deberías preocuparte más en el arañazo que tienes en el abdomen-
El chico sin bajar su espada apunto su mirada a su abdomen y sangre empezó a manchar por encima de la camisa que llevaba puesta, intentó formar palabra, pero su cuerpo lo venció cayendo a la húmeda tierra debajo de sus pies en dolor.
Rápidamente, la chica se desplazó acercándose, colocó un poco de tierra en la herida del chico mientras pronunciaba unas palabras en una voz casi imperceptible.
-Qué haces, yo, aléjate portadora del desorden, estás llena de oscuridad, de caos, de destrucción…-La voz del chico sonaba distorsionada, como si el decir esas palabras lo cortaran desde adentro-
-Tu orden no es todo iluminación y creación, esa cosa que ustedes nombran un ángel, no es nada más que una criatura que causa dolor y muertes a su paso-Sus manos se movían apuradas encima de la piel del herido-Lo veo en tus ojos, la duda ya está en tu corazón, ahora es tan solo tu decisión cual es la verdad-La chica colocó su mano en la mejilla del chico y un cosquilleo se formó en la mano de la joven.
La chica le tendió la mano al joven ayudándolo a levantarse, pero justo cuando el chico iba a abrir su boca para decirle algo contundente impactó en el cráneo del chico, y sangre empezó a brotar manchando la tierra bajo suyo.
-¿Qué?-La Joven sorprendida dio un paso atrás viendo a su amiga de cabello corto soltar la roca de su mano con una mirada de furia y el pecho moviéndose de arriba debajo violentamente.
La chica rápidamente se tiró sobre sus rodillas tocando la cabeza del joven haciendo lo mismo que hace unos momentos, pero con más dificultad de su parte.
-Qué estás haciendo-Se acercó la otra joven mientras escaneaba el bosque con la mirada-Déjalo, es uno de ellos, nos matara si despierta-Dijo la pelinegra.
La joven agachada negó con la cabeza mientras sus manos se movían frenéticamente por la cabeza del chico terminando de cerrar la herida-Él es distinto…No tenía intenciones de lastimarme, pero está sufriendo por dentro, tal vez todos los chicos son iguales que él, tan solo niños que no entienden que es lo que en verdad están haciendo-
-Ellos asesinaron a Alice-Murmuró la chica de cabello corto mientras apretaba el puño-Déjalo morir maldita sea-La chica se acercó agarrando el hombro de su amiga en un agarre decidido, pero está movió el hombro zafándose de él.
-¡Déjalo morir Amantis!-Vociferó la chica haciendo que los árboles alrededor de ellos.
-Que diferente seriamos que ellos si hago eso-
Un grito a lo lejos hizo que ambas chicas voltearon sus cabezas al unísono mientras un sudor frío les recorrió el cuerpo al ver tres figuras empezar a acercarse hacia ellas desde las lejanías del bosque.
-Zafyria, corre- sin voltear la mirada movió el brazo tocando a la otra joven-
La chica se acercó al joven inconsciente y susurro en su oído-El equilibrio es un balance entre el orden y el caos, no la dominancia de ninguno de ellos-Entonces agarrando la mano de la otra joven empezando a correr otra vez, como presas escapando de las tres figuras masculinas que se acercaban al joven tirado en el suelo.
La chica de cabello blanco volteo viendo como los tres hombres se paraban al ver al chico que había salvado moverse, y voltear la cabeza violentamente, entonces sus miradas se encontraron y fue como si el tiempo se ralentizará y entonces vio los labios del joven moverse.
-Te encontraré-
-¿Prudentius estas bien?-Mencionó uno de los chicos revisando sus heridas.
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