Introducción
Se supone que un omega debe ser dócil y sumiso, se supone que un omega sólo se preocupa por encontrar a su alfa y verse bien, se supone que ellos deben funcionar dentro de un hogar, deben ser buenos cocineros, atentos y serviciales, preocuparse por formar una familia y dejarse proteger por un alfa...
Pero Louis no era el tipo de omega que se supone debería ser, Louis sólo era un sujeto rebelde al que le partía las pelotas el hecho de que alguien intentaste defenderlo, él odiaba cocinar y ser amable, a Louis le jodía el mundo entero y deseaba matarlos a todos, a todos excepto a su novio Harry.
Y Harry, él sólo era otro omega que encajaba muy bien en la descripción de omega pero había un fallo en él; a Harry no le gustaban los alfas, a él le aterraban los alfas y jamás se había preocupado por encontrar a uno, realmente él estaba muy seguro de que su pareja destinada era Louis, por más estúpido que sonara para los demás.
Entonces eran Louis y Harry contra el mundo, un par de omegas enamorados que eran mal vistos por ciertas personas a causa de la relación que tenían.
“Eso es enfermo”, decían.
“Están muy mal”, murmuraban otros.
“Deberían encontrar un alfa”, les decían sus familias.
Unos que otros simplemente ignoraban el hecho y otros pocos los apoyaban.
Aunque a Harry y a Louis les entraba por un oído y les salía por el otro, porque ellos se amaban y estaban muy seguros de ser el uno para el otro, aunque sus jerarquías no les permitieran tener lo mismo que tienen un alfa y su omega, estaban felices con lo que podían tener siendo quiénes eran.
Si Harry tiene a Louis y Louis tiene a Harry, todo está bien y el resto del mundo se podía joder, incluso si su relación era algo malo, para ellos era bueno.