In The Abyss (L.S)

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Summary

Louis es un pescador que se ha perdido en el océano, cuando de pronto queda varado en una isla y pareciendo que esa es la única tierra firme en quién sabe cuántos kilómetros, decide quedarse a reponer fuerzas para seguir buscando después la ruta de regreso a casa... Pero la isla no está tan desierta como pensaba, mucho menos pensaba enfrentarse a un tremendo monstruo marino. Si Louis sale con vida, tal vez pueda ser él quien logre domar a la bestia, sólo tal vez. Finalizada el 22/08/2021, originalmente subida a Wattpad y baneada de ahí el 10/02/2023.

Status
Complete
Chapters
5
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

In The Abyss {I}

Louis intentó remar contra corriente pero el salvaje océano era más fuerte y las olas eran demasiado grandes, no era cosa de la tormenta que se avecinaba, él conocía bastante bien esas aguas, pescar por cinco años en esa zona era suficiente


—¡Maldita sea, espero que te jodan Jordanas! —gritó el pescador hacia el viento; cada vez era más difícil romper la corriente de agua con su frágil remo, un trozo de madera más desgastado que él mismo. Todos los pescadores que conocía estaban de acuerdo con Louis en que pescar durante la temporada de tormentas era mala idea, pero Jordanas, el jefe, simple y sencillamente no quería perder ni un solo centavo, la temporada de tormentas era también la temporada en que los calamares comenzaban a llegar y el avaricioso de su jefe no desperdiciaría una buena carga de mariscos.


Una ola enorme y poderosa golpeó contra la barca de Louis e hizo que cayera sentado sobre la madera, además de llevarse un buen golpe en la cabeza con el borde del bote, esto le hizo quedar un poco aturdido y entre la marea enojada su remo se perdió, ya no tenía nada para luchar y miles de pensamientos invadieron su cabeza, si tan sólo su red no se hubiese roto, si no se hubiese distraído tratando de arreglarla habría tenido tiempo de irse como todos los demás, pero ya era tarde y ahora lo que había atrapado en su red por años lo devoraría, tal vez por hambre o tal vez por venganza, quién sabe; el hombre se incorporó como pudo y trató de mantenerse unido a su barca, ya que era lo único que le quedaba y no quería morir tan pronto, era estúpido remar con los brazos pero igual lo estaba intentando, intentando con un inútil esfuerzo cuando de pronto, un chillido agudo invadió sus oídos para dar paso a la más hermosa melodía que había escuchado jamás, casi tan pronto como escuchó aquella canción desapareció la preocupación de hundirse en el mar y la muerte inminente en segundos, la canción no duró más que unos segundos pero aún así lo dejó completamente hipnotizado, lo único que pudo sacarle del trance fue el gruñido que escuchó a sus espaldas, mismo que desapareció justo cuando volteó, y tampoco había rastro de nada.


—¿Qué carajos? —se preguntó a sí mismo, golpeándose todavía contra el bote gracias al oleaje endiablado, y pudo escuchar una especia de burla acompañada de algo parecido a un ronroneo, un sonido parecido al que hacen los gatos felices, sólo que Louis estaba seguro de que no provenía de una criatura feliz y mucho menos era un sonido adorable, más bien le parecía macabro; sumido en sus pensamientos, el terror que recorría su cuerpo incrementó cuando algo saltó a su bote, era grande y sus ojos brillaban de color verde, parecía un calamar gigante, pero sabía demasiado acerca de esos animales como para tragarse que era uno de ellos, esa cosa comenzó a acercarse lentamente y casi parecía que el movimiento brusco del océano no le afectaba en absoluto, el pescador estaba a punto de saltar hacia el agua a su suerte cuando otra ola de mayor magnitud devoró su bote junto con él y esa cosa a bordo, trató de salir a la superficie pero la criatura tomó uno de sus tobillos y lo arrastró de regreso a la profundidad, el oxígeno se le acababa de a poco, cuando todo se volvió negro, y se hundió en el abismo de la inconsciencia.


[...]


No podía creer lo que estaba haciendo, él no observaba a los humanos, él devoraba y torturaba a los humanos, no sabía por qué sentía curiosidad hacia ese tipo cuando ya debería tenerlo en su estómago, pero es que algo había llamado su atención, todos los sujetos que había devorado eran horrendos y además todos ellos eran igual de malos que él, sabía perfectamente que no lo seguían sólo por el hipnotismo que producía su canto, sino también por la lujuria, y él también sabía correctamente qué le harían si no los devorara, pero aquel hombre sólo se perdió en su voz, se había asustado cuando lo pudo ver y la excitación no estaba presente en su cuerpo, algo estaba mal con ese tipo y tampoco se confiaría, él sabía que todos esos con dos piernas que vivían en la superficie eran iguales, aunque no tanto en apariencia, el hombre acostado inconsciente sobre la barca era hermoso, su cabello corto y castaño, casi rubio, su piel bronceada brillaba a la luz del sol y su pecho parecía ser fuerte, además de que había arena pegada en la piel de esa zona, gracias a que la prenda que usaba para cubrirse estaba abierta; la criatura gruñó bajo en señal de amenaza cuando percibió movimiento en el hombre, parecía que comenzaba a despertarse y eso significaba que no podía seguir observándolo, tenía que esconderse o golpearlo de nuevo para que perdiera el conocimiento, aunque no quería hacerlo por más que desconfiara del sujeto, él lo había salvado y lo había llevado ahí para que no se ahogara en lugar de comerlo, no lo golpearía después de haberlo salvado.


—Vaya mierda, sigo vivo —habló Louis con voz baja, su garganta dolía como el infierno y su voz se escuchaba más ronca que cuando se enfermaba, aunque aún no abría los ojos, el sol calaba demasiado fuerte y se obligó a despegar los párpados cuando sintió algo golpear su bote, se incorporó lentamente y salió del trozo de madera, tomando una roca de la arena por si acaso, asomándose un poco y logró divisar algo extraño—. ¿Qué diablos eres? —preguntó entre asombrado y aterrado, observando a la criatura que se escondía tras su barca, se parecía a las sirenas que salían en los cuentos que le contaban de pequeño sólo que era diferente, no era un torso de mujer, era el de un hombre y además no sólo tenía una aleta de pez, sino que también había tentáculos que se movían como si tuvieran vida propia, y como si eso no fuera suficiente, cada tentáculo estaba adornado con la parte frontal de un cráneo, literalmente un rostro de hueso, estaba seguro de que había más de quince distribuidos entre cada extremidad.


Louis estaba tan asombrado que se perdió en su mente hasta que la criatura pareció reírse cínicamente, mostrando sus dientes anormales, los colmillos estaban realmente afilados y los demás se veían un poco más comunes, pero igual lucían peligrosos a comparación con los de un humano; el sireno, o lo que fuera aquello, comenzó a arrastrarse sobre la arena, acercándose a Louis, quien estaba paralizado, la criatura llegó hasta él fácilmente y le sonrió mientras tomaba la roca de su mano y la arrojaba por ahí, lejos; estaba más que claro que eso no le serviría de nada para luchar contra la criatura, la cuál olfateó a Louis y arrugó la frente.


—Eres extraño —murmuró con dificultad la criatura, observando detalladamente al humano.


—No eres, el indicado para decirlo —dijo Louis después de un buen rato de quedarse callado, tragándose finalmente el nudo en su garganta y tratando de arrastrarse hacia atrás, aunque esa criatura parecía seguirlo.


—También eres bonito, no hueles igual que ellos —siguió pronunciando torpemente.


—¿A quién te refieres con “ellos”? —preguntó el pescador, no podía creer que estuviera charlando con alguien que no era precisamente humano.


—Todos los que devoré —dijo la criatura, como si fuese lo más normal del mundo, todavía arrastrándose más cerca del hombre, había descubierto que sus ojos eran azules.


—¿Vas a devorarme…? ¿También? —preguntó el castaño, tragando saliva en un intento por evitar el miedo nuevamente.


—No, tú no hueles igual que ellos —repitió el ¿chico? ¿Sirena? Lo que sea que fuera.


—¿Qué significa eso? —preguntó el oji-azul, el terror comenzaba a ser reemplazado por la curiosidad y esa criatura era extrañamente hermosa, lo que daba miedo era su sentido del estilo, ¿por qué creía que los cráneos eran algo lindo para vestir?


—Ellos eran tan malos como yo, me gusta comer humanos, torturo por hambre y no tanto porque lo disfrute, pero ellos usarían mi cuerpo si me tuvieran, olían a porquería con alcohol y lujuria, pero la sangre sabía bien —explicó, hablando con un poco más de claridad, un extraño tono macabro se apoderaba de su voz y se apoyó en el pecho del humano, no siguió arrastrándose más cerca porque ya no podía acercarse más a Louis.


—Tú no eres malo —murmuró el pescador, observando los hipnotizadores ojos verdes de la criatura, todo de él parecía ser hipnotizador.


—No me conoces —dijo bajito y sonrió de una forma que Louis no pudo descifrar, mostrándole de nuevo sus afilados dientes al humano, el cual sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral.


—¿Te importaría decirme…? ¿Cómo te llamas? —preguntó Louis cautelosamente.


—Puedes decirme... Harry, ¿tú tienes un nombre? —preguntó con voz aterciopelada; Louis estaba seguro de que si “Harry ” pudiese acercarse más, lo haría, pero ya no quedaba espacio.


—Louis —dijo el castaño, tratando de conseguir un poco de espacio personal, pero parecía que la criatura de ojos verdes no quería alejarse ni un centímetro—. ¿Qué se supone que eres? —preguntó nuevamente, sintiendo que algo se enredaba en cada una de sus piernas, tal vez los tentáculos de Harry, pero al echar un vistazo rápido para comprobar, pudo observar un par de piernas, específicamente una pierna del oji-verde sobre cada una de las suyas, ¿no se suponía que hacía un segundo había una aleta y tentáculos ahí?


—Un tritón —contestó Harry, parecía que no había notado que tenía piernas o simplemente no le importaba.


—¿Y tu aleta? —preguntó el pescador, con un dejo de nerviosismo.


—Mi cola se secó —murmuró el tritón, más para sí mismo que como una respuesta para Louis y sonrió levemente, alejándose finalmente de Louis y se sentó sobre la arena, moviendo los dedos de los pies como si eso le divirtiera, incluso parecía que no le importaba estar desnudo; Louis se quedó observándolo, no se parecía en nada a la criatura feroz que era antes, en primer lugar ahora se comportaba como un niño pequeño y además, como un humano era realmente bajito, de hecho lo más grande era la aleta junto a esos tentáculos, su piel era pálida, tan pálida que casi parecía traslúcida, sus venas se podían ver a través de todo su cuerpo y su cabello era rebelde, lleno de rizos desordenados y su rostro parecía tener la belleza de un ángel, si no fuera por esos colmillos superiores e inferiores anormalmente afilados—. Louis, necesito sexo —soltó de pronto el tritón, prestándole atención nuevamente al oji-azul, éste se quedó aún más pasmado de lo que ya estaba.


—¿Qué? —preguntó el castaño entre confundido, asustado y nervioso.


—Necesito sexo, lo quiero —murmuró, arrastrándose nuevamente hacia Louis y subiendo sobre él, restregándose suavemente contra su abdomen, aquella sensación le parecía agradable—. ¿Sabes cómo hacerlo? ¿Tu anatomía es igual a la mía? —preguntó, manoseando el cuerpo del oji-azul, sentía un repudio horrible hacia la idea de que aquellos a los que había devorado lo tocaran, pero su cuerpo le pedía a gritos porque el hombre de ojos azules profanara su cuerpo, porque fuera el primer ser que descubriera cómo funcionaba su organismo, literalmente era necesario.


—Oye, basta, basta —le dijo el castaño, alejándose de Harry cuando finalmente pudo reaccionar—. Acabo de conocerte y no te voy a joder —aclaró, observándolo con severidad.


—¿Acaso te doy…? ¿Asco? —preguntó el tritón, alejándose nuevamente, sentía que sus sentimientos estaban rotos, y era estúpido porque jamás se había sentido así antes—. Cantaré para ti todas las noches de luna llena, eres el único humano bueno que he conocido… Te necesito para recuperar fuerzas en mi forma humana, no me dejes… ¿Por favor? —murmuró, arrastrándose hacia el castaño de nuevo, sintiéndose patético por suplicarle a un humano, pero simplemente lo necesitaba, necesitaba ser vulnerable en ese momento.


—No me das asco, eres una criatura bella, pero no es común que quieras sexo después de haberme conocido hace cinco minutos —le explicó el oji-azul, sin importar que ya se encontraba tan duro como roca con la vista del pequeño cuerpo extrañamente pálido del tritón y su toque.


—No lo veo extraño, tú eres diferente a todos los hombres que devoré, y mi cuerpo quiere, yo quiero, necesito… Necesito aparearme en mi forma humana para conseguir energía, lo he anhelado desde hace años, por favor... Me siento solo —pidió el tritón, subiendo de nuevo sobre Louis, balanceando suavemente las caderas; frotarse se sentía bien con su anatomía humana, dejó escapar un ronroneo cuando el humano cedió ante su hechizo y tomó su cintura entre sus manos, presionando sobre el inicio de sus nalgas con sus pulgares, dejó caer su cabeza hacia atrás y leves notas de una melodía salieron de su garganta ante el agrado—. Louis —ronroneó, cerrando los ojos ante una oleada de intenso placer.


Los músculos del tritón se tensaron para luego relajarse y sintió que algo tibio se resbalaba sobre su vientre; suspiró para componer su respiración y abrió los ojos con pesadez, observando su abdomen para ver qué era lo que le cubría, notando que de su propio miembro había salido una sustancia espesa y blanquecina, eso había salpicado su vientre y su miembro ahora se veía menos duro, pero aún necesitaba que el humano tomara posesión de él.


—Tranquilo, es normal —dijo el castaño, aclarándose la garganta para que su voz no sonase tan ronca, intentando decir algo coherente e invirtió las posiciones para que el oji-verde quedara debajo suyo; Harry sentía tanta curiosidad por Louis, como Louis la sentía por Harry.


—¿Eres igual a mí? —preguntó nuevamente el rizado, observando atentamente cómo el pescador se deshacía de su camisa gastada.


—En parte, sólo cuando eres humano —le dijo Louis—. ¿Seguro que quieres esto? ¿Acaso sabes cómo va el proceso? Porque estoy seguro de que te dolerá como el infierno al inicio —le preguntó, tratando de asegurarse y tal vez podría zafarse del asunto; de todas formas enredó las piernas del tritón alrededor de su cintura, dibujando con las yemas de sus dedos círculos invisibles sobre los suaves muslos.


—Sé cómo se hace, lo vi hace mucho y parecía doler —dijo el oji-verde, trazando con su dedo índice las venas que se marcaban en los brazos del pescador—. Pero no importa, quiero que tú me lo hagas a mí —le recordó, meneando suavemente las caderas hacia el castaño.


—¿Quieres decir que nunca nadie ha hecho esto contigo? —preguntó Louis, muy confundido; Harry negó, aunque comenzaba a impacientarse un poco y tal vez, sólo tal vez, si le daba una mordida pequeña al humano éste recordaría lo que él quería—. Entonces, ¿cómo lo viste? —preguntó nuevamente el pescador, estaba más confundido que la mierda.


—Creo que eran tres piratas que devoré, ellos robaron otro barco y mataron a la gente que había en él, pero se quedaron con dos mujeres y un hombre, dos de ellos se fueron dentro del barco con las mujeres y el otro se quedó afuera con el chico, yo vi cómo utilizó su cuerpo, parecía que no quería y que además dolía mucho, él gritaba como ellos gritaron cuando derramé sus entrañas —le contó el rizado, viendo hacia el cielo al punto de parecer perdido en su mente.


—Santo cielo —murmuró Louis, no podía creer que el tritón hubiese tenido que presenciar ese horrible acto.


—Ahora, por favor, Louis —murmuró Harry con voz hipnotizante, acercándose al rostro del humano y olfateando, tenía muchas ganas de probar el sabor de ese hombre, pero no quería alimentarse con él, sólo probar, así que decidió arrastrar su larga lengua de serpiente sobre la mejilla izquierda del oji-azul, llevándose el sabor salado y frutal de la piel; Louis reaccionó al escuchar el ronroneo proveniente del tritón, además de que su polla estaba demasiado dura y en serio deseaba enterrarse en el trasero del hombrecito pez.


—Trataré de hacer que no duela demasiado —dijo el castaño, buscando la grieta del tritón y separó sus nalgas, hundiendo suavemente dos de sus dedos dentro del cálido agujero y le pareció como si estuviese húmedo.


—Louis, se siente mejor que la espuma de mar —ronroneó el oji-verde, separando los muslos en busca de que la mano del pescador llegara más profundo, aquello no dolía para nada, más bien se sentía exquisito y creyó que había encontrado algo que le gustaba más que asesinar personas.


—¿Sientes alguna molestia? —preguntó el oji-azul, empujando un tercer dedo y Harry chilló bajito, arqueando la espalda.


—No, necesito más... ¿Puedes usar tus dos manos? —preguntó el tritón, empujando su culo.


—Claro —dijo el castaño, sacando sus dedos del interior del rizado y éste se quejó.


—No te vayas —murmuró Harry, observando que Louis se alejaba un poco.


—No, no me voy —aclaró el humano mientras desabrochaba sus pantalones para poder dejar su miembro en libertad, alineándose con el orificio de Harry y se hundió con lentitud—. Joder —gruñó bajo.


El tritón jadeó, apretando sus muslos alrededor del castaño y se movió suavemente, descubriendo que el pene del humano se sentía mejor que sus dedos; Louis comenzó a moverse suavemente al principio, dejando que el oji-verde se acostumbrara y éste gimió bajito, retorciéndose y tratando de que el pescador se acercara más a él, así que metió sus brazos bajo las axilas del castaño, rodeando su espalda y abrazándolo; el oji-azul tomó los muslos de Harry, acomodando mejor sus piernas y se quedó en el lugar que él quería, comenzando a embestir con más fuerza.


—Louis —ronroneó el tritón, retorciéndose y apretando más al castaño cuando sintió que éste tocaba algo en su interior que le hacía creer que no podía sentirse mejor; Louis gruñó, moviéndose más rápido y decidió mordisquear uno de los pezones del tritón, el cual reaccionó jadeando bajito, fue tomado por sorpresa cuando el humano tomó su miembro en su mano y comenzó a estimularlo, creyendo que iba a morir pues nunca se había sentido tan bien en toda su vida, los músculos de todo su cuerpo comenzaron a tensarse, justo como le había sucedido antes, y después todo se relajó, ésta vez pudo observar cómo su pene expulsaba aquella sustancia blanquecina y viscosa mientras su vista se nublaba, gimió suavemente al sentir que Louis todavía estaba moviéndose.


—Mierda —gruñó el oji-azul, hundiéndose profundamente dentro del tritón y terminó por correrse; Harry jadeó al sentir que su estómago se llenaba con algo cálido.


—Se siente bien —murmuró el oji-verde, suspirando.


—Deberías ponerte mi camisa, ahora eres humano —le aconsejó el pescador, acariciando inconscientemente los muslos del tritón y éste asintió suavemente.


—No te vayas —pidió nuevamente el rizado—. Prometo que cantaré para ti, no me dejes —dijo con voz suave, tomando los brazos del oji-azul para que no separara su cuerpo del suyo.


—Pequeño pulpo, no puedo quedarme así por siempre —dijo el castaño con un leve matiz de diversión en su voz.


—Pero yo quiero —exigió el oji-verde y Louis se rió entre dientes.


—Bien, si me quedo aquí, explícame cómo harás para ir al mar cuando quieras —dijo Louis.


—No, yo no sé eso —gruñó el tritón, frunciendo el ceño, sintiéndose un poco tonto—. Pero quiero que te quedes, no quiero sentirme solo otra vez —casi suplicó, sintiéndose tonto una vez más, no podía creer que fuese dependiente de un humano.


—No estarás solo, pero tienes que ser consciente de que necesitamos estar separados físicamente —le explicó el castaño; Harry bufó bajito y finalmente cedió, soltando lentamente los brazos de Louis, pero éste no salió de inmediato, antes tomó entre sus manos la cintura del rizado y se acercó a su rostro, rozando sus labios suavemente; Harry ronroneó y siguió el suave beso que el oji-azul había comenzado, pero por descuido, sus colmillos inferiores rasgaron la piel bajo el labio del humano, y decidió alejarse.


—Lo siento —murmuró Harry, observando los hilillos de sangre que escurrían de cada herida.


—No importa —dijo el pescador y sonrió levemente, comenzado un nuevo beso con el rizado, quien pasó su lengua sobre las heridas y se llevó la sangre cuando se separaron—. Toma, póntela —dijo, dándole su camisa a Harry para que se la pusiera y después salió de él con cuidado, acomodándose los pantalones luego de eso.


El tritón se metió entre la tela y Louis le ayudó a abrochar los botones, ya que él no sabía cómo hacerlo.


—Es cómodo —dijo el oji-verde, abrazando la camisa y Louis lo observó con ternura, realmente no tenía ningún parecido al tritón salvaje que era antes, a esa criatura sólo le faltaban las alas para hacerse pasar por un ángel y claro que podría engañar a cualquiera.


[...]


Dormir sobre la arena no era para nada agradable, se le pegaba por todo el cuerpo y además raspaba su piel.


—Maldita sea —refunfuñó el castaño, levantándose de donde estaba acostado y descubrió que el oji-verde no estaba sobre él, tal como se había quedado dormido la noche anterior, buscó con la vista y sólo encontró su camisa, extendida sobre la arena, cerca del agua ¿acaso el tritón se había marchado?—. Gran imbécil, claro que se fue, él no iba a quedarse conmigo, sólo quería sexo —se gruñó a sí mismo, dándole un puñetazo a una pequeña montaña de arena.


Louis se sentía un grandísimo idiota por haberse creído las palabras del chico pez cuando sólo lo había usado para lo que quería—. Pues me importa un carajo, no es nada —murmuró, apretando los dientes y tratando de fingir que no le afectaba, aunque realmente le afectaba más de lo que quería y ni siquiera sabía por qué, simplemente lo había conocido de forma superficial y se había acostado con él; se lamió el labio inferior e inevitablemente recordó de nuevo al rizado al sentir las pequeñas costras cerca de su mentón.


Louis se levantó del suelo y decidió ir a revisar su barca, había perdido el día anterior y no perdería éste también, el pequeño bote sólo estaba un poco astillado y necesitaba tal vez un refuerzo en algunas uniones, pero nada que no se pudiera reparar fácilmente con corteza de árbol; el pescador iba en dirección hacia la palmera más cercana cuando de pronto sintió que algo golpeaba la arena y volteó, observando varios peces sin cabeza, otros abiertos por el lomo, esparcidos por todo el lugar, y Harry salió del agua nuevamente con una aleta y tentáculos.


—Despertaste —dijo con entusiasmo el tritón, sonriendo y mostrando sus dientes afilados—. No quise despertarte, te veías tan tranquilo como un cadáver —dijo, arrastrándose sobre la arena hasta llegar a Louis.


—Vaya —dijo bajo el castaño, observándolo—. Creí que te habías ido —le dijo, sintiéndose aún más idiota que antes.


—No, no puedo irme, necesito de ti y quiero tenerte cerca... Sólo quería, bueno, ayer estuviste todo el día conmigo y no vi que te alimentaras, y traje pescado —murmuró el oji-verde, estirándose un poco y sentándose sobre sus piernas cuando su aleta comenzó a hacerse polvo, y finalmente desapareció.


—Gracias —le dijo Louis y se sentó frente a él; Harry se puso la camisa del humano nuevamente y se acercó a él, subiendo sobre sus piernas y se sentó en su regazo, entonando una bella y suave melodía mientras el oji-azul le acariciaba el cabello, perdiéndose en la hermosa y hechizante voz.


—Louis, yo... Yo sé que no puedes vivir aquí para siempre y tú, ¿volverás con los humanos y me dejarás? —preguntó Harry con profunda tristeza y se quedó observando al oji-azul.


—Me gustaría volver a casa y tal vez tú conoces la ruta que lleva al muelle, cerca de la zona pesquera —dijo el oji-azul, respondiendo luego de quedarse embobado por un momento—. Pero no me gustaría dejarte, ¿te gustaría volver a casa…? ¿Conmigo? —le preguntó.


—Yo conozco esa ruta, puedo llevarte mañana, temprano —dijo el rizado y sonrió, acomodándose mejor sobre las piernas del castaño; éste tomó la respuesta del tritón como un “sí” pero de forma indirecta—. Ahora comamos algo, tengo hambre —dijo y tiró levemente de Louis.


—Está bien —aceptó el oji-azul y se levantó, dispuesto a conseguir ramas para hacer una fogata, además buscaría la corteza que necesitaba para reparar su barca.