"INFIDELIDAD"
—Entonces… ¿Así acaba todo?— preguntó el mayor abrazándose así mismo mientras veía al contrario secar sus lágrimas rápidamente.
—Supongo que si— respondió sin más sorbiendo su nariz. Sunghoon asintió no sin antes acercarse a Jaeyoon y plantar un beso que no era más que un choque de labios doloroso, una triste despedida. No querían separarse pero debían— Te amo— soltó alejándose de su primer amor viendo como a este le temblaban los labios por las ganas de llorar.
—Yo también te amo— respondió con un hilo de voz, el pálido sonrió al oírlo o al menos lo intento porque en su rostro solo se formó una mueca dolorosa e incómoda. Ese día no dijeron más y Jaeyoon solo miró como el chico que amaba se iba sin pautar un tiempo específico, cerrando ese capítulo de su vida con aquel amargo y soso adiós. Dejando ir en ese avión todo el amor que tenía por aquel chico de pelo negro y mirada profunda pero tierna.
O al menos eso pensó, creyó que con el se había ido todo pero ¿Por qué ahora al verlo de nuevo frente a él su corazón palpitaba desenfrenado?
Su despedida no fue horrible ni con enemistad pero… no le hacía bien verlo, no les hacia bien el verse mutuamente porque sentían sus mundos colapsar por el otro. Sunghoon seguía siendo el mismo de piel tan pálida que en invierno podría confundirse con la nieve, cabello tan oscuro como una noche sin estrellas… oh y su rostro, tan hermoso y divino como si de un ángel se tratase; con aquellos puntos pequeños que lo adornaban, esos lunares que Jaeyoon beso muchas noches hasta el cansancio. Nada en el había cambiado, quizás su cabello era un poco más largo, tal vez su altura había incrementado o quizás era aquella chica de pelo rosa que se mantenía enganchada a el viéndole con curiosidad lo que hacía la diferencia y que doliera su pecho en ese momento sin razón aparente.
Sunghoon creyó que al irse olvidaría todo y que luego de volver seis años después, si por casualidades de la vida se reencontrará con Shim Jaeyoon no tendría remordimientos ni molestias, le sonreiría por el buen recuerdo y quizás le invitaría un café, pero nunca se planteó realmente tal posibilidad, nunca pensó que verlo una vez más lo haría sentir aquellas mariposas de nuevo, como si fuera un adolescente que apenas experimentaba su primer amor. El quizás no había cambiado, pero Shim Jaeyoon… definitivamente no era aquel chico tímido que conoció años atrás, sus cabellos castaños y ondulados habían desaparecido, ahora tenía un rubio brillante con un corte que realmente le sentaba muy bien, la forma de su rostro era más marcada, su cuerpo se veía más musculoso y en definitiva se había vuelto más guapo. Los años no le pasaban factura, con ellos solo se convirtió en un hombre atractivo que seguro nadie dejaría pasar desapercibido, sin embargo aún completamente anonadado por la belleza de su primer amor, lo notó, no estaba solo y ciertamente aquel chico castaño junto a él era igual de atractivo que el mayor aunque mientras lo examinaba minuciosamente sintió su mirada recelosa sobre el, así que sintiéndose algo intimidado e invasor desvío sus ojos volviéndose a encontrar con aquellas pupilas brillantes y honestas las cuales parecían anhelarlo como si aún guardarán afecto por el pero eso era imposible ¿Verdad?
¿Por qué Shim Jaeyoon lo amaría si el había puesto sus deseos y ambición por sobre él? Sunghoon no lo sabía, pero, así de extraño era el amor, sin duda el rubio frente a él podría amarlo mil veces más aunque el pálido eligiera sus sueños y quizás cosas menores por encima de su amor. Porque Jaeyoon lo amo, lo amo tanto que se hizo a un lado y lo dejo ir.
—Oppa… ¿Ustedes se conocen? — preguntó la chica reconociendo el ambiente tenso entre el par. Sunghoon espabilo ante su pregunta y sonrió pequeño para no verse tan incómodo, aunque era bastante obvio que lo estaba.
—Honestamente yo también tengo curiosidad — agregó el de cabellos castaños mirando a Jaeyoon de una manera extraña, Sunghoon cayó en cuenta de que no debía hablar de más, al parecer entre ellos había algo y el no era quien para arruinar eso diciendo algo incorrecto.
—En realidad, solo fuimos roomates en la universidad, aunque no éramos cercanos realmente— Auch el corazón de Shim se estrujó fuertemente ante aquellas palabras tan desvinculadas a la realidad o quizás, realmente para Sunghoon el solo fue un compañero con el que se divirtió un rato, aunque con sinceridad se negaba a creer que todos esos besos, caricias y te amos fueran un engaño, más bien la posibilidad de que su linda novia supiera que habían tenido algo más que una amistad no le pareciera— Pero es que está irreconocible— dijo con honestidad— Supongo que por eso no pude dejar de verlo, por un momento pensé que me había equivocado pero… no existen dos Jaeyoon en el mundo— agregó mirándole fijamente con la vista temblorosa, le dolía fingir que no se conocían o que fueron simples compañeros, pero el no merecía siquiera decir que habían sido amigos.
—Si, solo cruzamos un par de palabras de vez en cuando y… eso— dijo el rubio en un tono tan bajo que pasó desapercibido.
Luego de ese momento sorprendentemente tenso hubo una amena presentación por parte de los acompañantes de ambos, así supo Jaeyoon que la preciosa chica con la que el menor estaba llevaba por nombre Rei una chica bastante amable y dulce, lo que hacía sentir aún peor al mayor mientras que Sunghoon supo que el alto chico se hacía llamar Heeseung el cual aún lo miraba de una manera que no era agradable lo cual agradecía prefería que el novio de su ex le cayera mal pero en definitiva no podía odiarlo, si el hubiera estado en su lugar probablemente mirara de esa forma a cualquiera que viera a Jaeyoon como el lo hacía, porque estaba convencido de que su mirada lo delataba.
Sunghoon y Jaeyoon se dieron una última mirada, pensando que aquello sería todo, Seúl era una gran ciudad, quizás se vieran en la calle, justo como ahora pero no mucho más no sería más que eso y con las palabras anteriormente dichas, y sabiendo que ambos estaban sentimentalmente comprometidos no habría mucho más que decir en el futuro ni siquiera recalcar ciertas cosas, tampoco preguntar sobre sus vidas, mucho menos hacerles caso a las mariposas en sus estómagos y en el cosquilleo en sus pechos como si una pluma acariciara a estos.
Solo era cuestión de tomar esto como un verdadero cierre, olvidarse por completo del otro, cortar aquellas alas y destrozar esas plumas.
Pero ¿por que?... Por qué el destino se empeñaba en hacer que se encontrarán de nuevo ¿Dios lo estaba castigando? Fue lo primero que pasó por la cabeza de Sunghoon cuando luego de una semana vió a Jaeyoon frente a él con una canasta de frutas y una mueca pues la sonrisa con la que se había acercado a su departamento se deformó al verlo.
Jaeyoon tenía un nuevo vecino y siempre le habían enseñado a ser amable y cortés. Su madre le decía que la fruta transmitía buenos sentimientos, con ellas ofrecías salud, pero también una cálida bienvenida, pero… ¿Por qué de todas las personas debía ser el?
Verlo con prendas sueltas de casa fue como dar un viaje al pasado cuando pasaban largas horas charlando en aquella estrecha habitación universitaria que había sido testigo un sin número de veces de como se entregaban en cuerpo y alma. Por un momento se quedaron en silencio hasta que el mayor de los dos habló.
—Hola… no encontramos otra vez— dijo con un tono amable, viendo al menor asentir con una clara vergüenza— No te lo dije antes, pero es bueno verte bien— agregó con toda la sinceridad que pudo demostrar.
—Yo igual, me alegra que estés bien— dijo un poco más seco de lo que pensó sonar, Jaeyoon asintió quedito y extendió la canasta nuevamente la cual Sunghoon tomó lentamente haciendo que, sin realmente intención, los dedos de ambos rozaran enviando señales a sus cuerpos y emocionando a sus corazones como si tan solo el mínimo tacto los hiciera entender que se necesitaban. Que eran la mitad que les faltaba— Lamento lo del otro día—se atrevió a mencionar— Al menos debí decir que fuimos amigos— Jaeyoon frunció el ceño y soltó una risa irónica con un deje de molestia el cual solo estaba escondiendo el dolor que le provocaba recordar eso.
—No te preocupes, entiendo que sería muy incómodo si tu novia sospechara algo— dijo sintiéndose realmente mal o peor por estar al tanto de que la acción del menor fue correcta. Sunghoon intentó decir algo, pero el rubio lo detuvo— Descuida, yo lo entiendo perfectamente— recalcó —También hubiera sido incómodo para Heeseung— dijo sin medirse, sin siquiera notar lo que aquellas palabras habían provocado. Aunque bien sabia el mencionado quien era Park.
Algo se rompió dentro de Sunghoon al escuchar esas palabras, sabía que aquel tipo era su novio, aun así dolía, como si antes de morir ya estuviera sentenciado a vivir en el infierno, pero debía soportar caquello sin quejarse puesto era el responsable de que sus caminos ya no coincidieran.
Al final Sunghoon optó por aceptar la canasta con frutas agradeciendo por el presente, sin embargo, su plan era ni siquiera hablarle más. Dolía, realmente todo referente a Shim Jaeyoon dolía nunca había sido tan consiente de eso. Solo de imaginar sus manos en un cuerpo ajeno, su voz tornándose cariñosa para alguien más y sus labios entregándose a otros era algo que lo destrozaba.
El mayor no se quedaba atrás, después de que aquella puerta fuera cerrada pensó en evitar a Sunghoon a más no poder, puesto tan solo pensar que tendría que verlo todos los días ya sería suficiente tortura para su corazón, ni imaginarse hablarle a menos que fuera necesario. Jaeyoon tenía suficiente con verlo desde lejos. Porque no quería hacerse imágenes de Sunghoon amando a alguien más que no fuera el, besando a otra persona como alguna vez lo besó a el, volviéndose uno con otro cuerpo que no fuera el suyo. Idiota se dijo así mismo soltando una risa burlona por lo ridículo que podía llegar a ser adentrándose nuevamente a su apartamento que para su desgracia estaba frente al del menor. Pero el podría sobrevivir, lo podría ignorar y seguiría con su vida, mataría a esas mariposas una por una y cortaría el cosquilleo en su pecho de raíz, porque así debía ser, porque de esa forma se obligaría a olvidar a Sunghoon de verdad.
(…)
Definitivamente Dios lo odiaba y Jaeyoon se preguntaba el porque ¿Qué había hecho mal? ¿Por qué pasaba por esto? Esas y miles preguntas más pasaron por su mente cuando su nuevo colaborador había entrado a su oficina. Jaeyoon trabajaba como un mero diseñador de interiores que no tenia mucho más reconocimiento del que le daba la marca para la que trabajaba por lo que no le notificaban nombres ni demás tan solo debía ser útil y con eso bastaba por lo que trabajaría horas y horas, frente a frente a quien estaba intentando con su alma ignorar días atrás sin evidente éxito. ¿Por qué? ¿Por qué a él? ¿No era suficiente verlo ahora todos los días? Al parecer no.
Sunghoon por su parte estaba shokeado, como arquitecto solo había investigado la empresa en sus puntos más importantes pero no le pasó ni por un segundo ver la sección de empleados, quizás solo quizás hubiera evitado este momento… ¿Cómo se suponía que calmaría aquellos latidos? ¿Cómo podría mirar hacia otro lado cuando el mayor estuviera a su lado hablándole? ¿Cómo siquiera podría evitar querer olvidar todo y entregarse a el como si intentara recuperar un momento que ahora solo era un recuerdo en su piel?. Todo era un desastre y como siempre se culpaba así mismo por eso.
—Espero que puedan trabajar bien— dijo la extravagante mujer que era llamada gerente— Nuestro cliente es muy exclusivo, por eso señor Park hemos optado por su trabajo, se que es muy cotizado por eso hemos elegido a nuestro mejor diseñador para trabajar junto a usted, sabemos que harán un trabajo excelente— agregó con una clara emoción que solo ella portaba— ¡Bueno! Los dejo para que puedan hablar y trabajar a gusto— la castaña salió prácticamente disparada de aquella oficina muy animada sin siquiera percatarse del desastre de incomodidad que había dejado en el lugar.
Debía ser una mala broma… pensó Sunghoon, una de muy mal gusto si le preguntaban, forzó su mejor sonrisa y miro al rubio quién lo veía fijamente con una expresión completamente vacía, aunque aún sus ojos brillaban como en aquel entonces, rebosantes de amor.
—No tienes que obligarte a sonreír— dijo Jaeyoon notando lo incómodo del menor— Solo trabajemos— dijo cortante, dolorosamente cortante para el pálido que escuchó su corazón hacerse añicos, pero claro lo entendía no debía hacerse ideas tontas en la cabeza.
Todo aquello era trabajo y nada más, solo era eso.
Si, trabajo… entonces ¿Por qué al pasar las semanas todo se volvía más incómodo? ¿Por qué todo era tan tenso? ¿Por qué apenas un roce les erizaba la piel y los hacia actuar como tontos? ¿Por qué cualquier intento de bajar la guardia resultaba en recordar sus momentos juntos? ¿Por qué las imágenes de ellos intimando se tornaban tan claras cuando solo hablaban de trabajo? ¿Por qué Sunghoon deseaba tanto ser sometido por el mayor? Y ¿Por qué Jaeyoon deseaba someterlo? ¿Por qué deseaban pertenecerse?
La respuesta era clara pero difícil de aceptar, aún sabiendo lo que sentían por el otro estaban completamente negados, iba contra su moral, contra lo que creían y personas podrían salir lastimadas. Ya lo sabían, pero… aún así, ¿Por qué sentían que les importaba tan poco?
Sunghoon encontraba la forma de obtener el más mínimo contacto con el mayor, no se interponía en nada si solo hacia eso ¿Verdad? no estaba pecando si solo quería rozar un poco sus dedos con él ¿o si?... era evidente para el que en todos sus aspectos estaba mal, siendo obsesivo y dejándose arrastrar por coincidencias cuando sabía perfectamente que Shim tenía pareja, pero Sunghoon no soportaba y Jaeyoon tampoco.
Aun sabiendo que el pelinegro salía con una hermosa chica, que al verlo siempre le sonreía con amabilidad y cortesía le hacía pensar que era un hombre horrible cuando miraba discretamente al menor, cuando se perdía profundamente en sus ojos, cuando fijamente su mirada se quedaba varada en aquellos labios que tanto extrañaba, se sentía de lo peor, como escoria, pero admitía que podría con eso y más si tan solo Sunghoon lo mirara, si tan solo le dijera que nunca lo olvido, que siempre lo amo y que lo quería devuelta. Porque Jaeyoon aceptaría ser la manzana de la discordia si eso le aseguraba tener al pálido entre sus brazos. Era egoísta y cruel, si… lo era y podía reconocerlo, pero amaba a Sunghoon y el amor te hace de esa forma en ocasiones.
A pesar de eso el rubio nunca intentó nada realmente fuera de lugar, porque aunque quisiera arrebatar a Sunghoon de aquella linda chica, Jaeyoon siempre lo respeto, nunca haría nada para dañarlo y con eso incluía su nueva relación. Si estaba con la llamada Rei debía tener sus razones y el no podía intervenir con eso.
Pero no pensó en que estar en la casa de Sunghoon cambiaría tanto las cosas, se suponía que simplemente se reunirían con más comodidad porque Jaeyoon quería mostrarle la forma de los azulejos que pensó que irían estupendo con la forma de las columnas diseñadas por el menor. No esperó que el fuera el lobo irrumpiendo en el hogar de una dulce oveja… o más bien ¿No era el quien había cavado su propia tumba al adentrarse a la boca del lobo?
No podía pensar de manera racional cuando tenía al pelinegro a escasos centímetros de su rostro, Jaeyoon quería moverse, pero simplemente no pudo y dentro de poco sintió los suaves belfos estamparse de manera delicada sobre los suyos. Un beso que al principio era lento y dulce, parecía ser una degustación de recuerdos, era así justo como lo recordaba, pero más expertos, más adictivos. Más… más… claramente necesitaba más. No solo quería que sus labios se encontraran como lo había estado añorando, quería más contacto quería tocarlo y quería ser tocado por las gélidas manos, perderse y fundirse en el otro.
Las manos de Sunghoon presionaron en la cintura del mayor provocando un gemido ahogado que dio paso a su lengua permitiendo que el beso se tornara mas intenso y demandante, las caricias que Park esparcía por su espalda baja y caderas eran simplemente un tanteo desordenado de su parte, quizás con la inseguridad de que en algún punto podría ser rechazado, pero para su sorpresa Jaeyoon inclusive se había dejado guiar a la habitación. El menor se deleitaba solo besándolo y acariciándolo de manera un poco superficial por encima de la ropa, pero sus manos picaban, ya no bastaba solo con eso y la respiración se les cortaba. Sunghoon se alejo viendo como las mejillas de Jaeyoon tenían un tono rojizo precioso mientras su respiración se normalizaba. Sus pechos subían y bajaban con fuerza por el esfuerzo que estaban ejecutando al querer llenar sus pulmones nuevamente con oxígeno.
—Yo…— Sunghoon detuvo su hablar dándole un corto beso y otro, y después otro hasta que el cuerpo relajado del rubio se dejo caer por completo en la cama, el menor no quería escuchar arrepentimientos, ni que el mayor le recordara que tenía novio, quería pecar, quería caer, lo quería a él y sabía que si Jaeyoon le pedía detenerse él lo haría sin pensarlo dos segundos porque lo amaba y el respetaría su decisión, pero ciertamente esperaría hasta al dia siguiente para escuchar sus lamentos. Hoy solo quería a Jaeyoon para él, que le perteneciera y pertenecerle.
Sunghoon se colocó a horcadas en el regazo del mayor sacando la prenda superior que cubría su piel acaramelada, tan hermosa y suave como la recordaba, brillante como rayos del mismo sol. Acaricio la tez descubierta, el pecho, el abdomen marcado, todo lo que sus manos alcanzaran a cubrir. Jaeyoon se dejaba hacer sintiendo pronto la lengua y los labios del menor en su cuello seguramente marcándolo en el proceso.
—Quiero que seas mío…— escuchó decir al pálido con la voz ahogada— Quiero amarte Jaeyoon, déjame amarte— eso caló en los huesos del mencionado, Sunghoon quería “amarlo” hacia cuanto no escuchaba aquello, los mismos seis largos y tortuosos años en los que no tuvo al pelinegro a su lado y aun, así como si solo se hubiera ido por dos días, Shim asintió a aquella petición.
—Ámame Sunghoon… solo ámame— pidió con un hilo de voz y eso fue suficiente para besarle hasta la sombra. Sunghoon quitó los pantalones de Jaeyoon con cuidado apreciando por completo su desnudes, quedando maravillado por el cambio abrupto que aquel cuerpo alguna vez universitario había tenido— No te quedes viéndome así— espetó incorporándose para sacarle la ropa rápidamente al menor— Yo también quiero verte— Sunghoon rio ante eso tomando el rostro del mayor entre sus manos con desbordante afecto.
—Entonces… no cierres los ojos—dijo besando sus parpados alejándose para tomar el lubricante que guardaba en uno de los cajones de su mesa de noche, Jaeyoon veía como Sunghoon esparcía el liquido en sus dedos y no podia evitar que su respiración se cortara por la emoción que sentía— ¿Estas listo cariño? — preguntó cariñosamente al mayor que lo veía expectante de lo que sucedería a continuación.
—Estoy listo Hoonie…— respondió amorosamente metiéndose en un papel que no le correspondía. Sunghoon sonrió, tenia siglos sin escuchar ese apodo tan característico del mayor, solo el en toda su vida lo llamó de esa forma y oírlo nuevamente se sentía irreal. Sunghoon introdujo un digito en el interior del mayor escuchando tan solo un suspiro aliviado de este, lo movió con lentitud y cuidado, siendo gentil y dulce. Como cuando eran aquellos jóvenes inexpertos temiendo ambos lastimarse. Metió un segundo dedo y luego un tercero hasta que los suspiros y quejidos se convirtieran en gemidos desesperados por tener más que las falanges en su interior. — Hoon… necesito más—pidió en un tono que se acercaba a una súplica y Sunghoon no se hizo esperar, se coloco un preservativo y de manera lenta se introdujo en Jaeyoon sacando un fuerte gemido del rubio que se encontraba bajo su cuerpo y de a poco empezó un leve movimiento que con el paso de los minutos eran mas fuertes tocando la próstata sensible de su amante.
No era correcto, moralmente no era correcto nada de aquello, lo que estaban haciendo estaba mal, pensó el mayor mientras no dejaba de gemir el nombre de Sunghoon por las asertivas embestidas que este le proporcionaba, pero ¿Por qué se sentía tan bien? ¿Por qué no podia parar? No era solo sexo, estaban haciendo el amor… lo recordaba con la misma dulzura y menos experiencia, pero como lo fue en aquel momento ahora también era maravilloso mas allá de que fueran dos cuerpos chocando aún estaba presente el amor, aun después de todos esos años estaba ahí latiendo en ellos. No paso mucho rato para que Jaeyoon sintiera las piernas temblarle y su orgasmo inevitablemente le alcanzara gimiendo sonoramente y abrazando fuertemente a Sunghoon clavando sus uñas en su espalda. El menor le siguió sintiéndose completamente pleno, pero no del todo. Salió del cuerpo del mayor quitando el preservativo tan despreocupadamente que su esencia termino por ensuciarle el abdomen.
—Mierda— se quejo de manera sosa buscando algo para limpiarse, pero Jaeyoon lo detuvo recostándolo en la cama y besándolo desordenadamente para pasar de sus labios a sus mejillas y de ellas a su cuello— Supongo… que estas animado— dijo con diversión mientras hundía sus dedos en el pelo dorado sabiendo que eran los mimos preferidos de Jaeyoon.
—Antes esta zona de tu cuerpo … era tan receptiva y sensible— dijo en un susurro refiriéndose específicamente al abdomen del pelinegro mientras repartía besos cariñosos en el pecho del menor— Me pregunto si aún lo es— agregó antes de que su lengua recorriera con lentitud la pálida zona llevando consigo las tiras de esperma y dejando leves mordidas arrebatándole bajos gemidos de satisfacción al menor— Realmente no has cambiado…— afirmó con un tono nostálgico y suave acercándose a besarlo de manera dulce, llevando su diestra al miembro de Sunghoon para mimar esa zona que era extremadamente sensible.
Jaeyoon se separó dejando un beso amoroso en la frente del contrario para inclinarse y tomar el pene del menor con su boca haciéndole tocar el cielo solo con eso, Sunghoon estaba sensible por el reciente orgasmo y no seria una sorpresa si tuviera otro pronto debido a la lengua experta del mayor, definitivamente la tecnica había mejorado pensó llevando sus manos a su rostro para cubrirlo. ¿Qué sentía? Si el había mejorado significaba que había practicado ¿no?... no podia reclamarle, fueron seis años y el también tuvo sus amoríos, pero, pensar en su amor con alguien más simplemente era doloroso. Sus manos fueron apartadas de su rostro tomándolo por sorpresa.
—Hoonie…. Mírame, mira como puedo tomarte todo— pidió el mayor mientras lo veía lascivamente llevando toda la extensión de Sunghoon a su boca una vez mas y otra, y otra… su cabeza subía y bajaba sin apartar la mirada del menor quien lo veía con suma excitación mientras su rostro se contraía de apoco por el orgasmo que se avecinaba, intentó separar al mayor pero este solo incrementó la velocidad haciendo que todo el semen del pálido quedara en su boca la cual abrió para mostrarle y bajo la atenta mirada del contrario tragar todo sin pudor alguno.
—Te quiero dentro de mí, Yoonie…— dijo Sunghoon con la voz extasiada— Justo como en los viejos tiempos— agregó con una sonrisa extendiendo su mano para que el mencionado la tomara y entrelazaran sus dedos y besándose hasta que la falta de oxígeno se hizo presente. Jaeyoon se acercó por un preservativo para complacer a su adorado Sunghoon, pero el menor detuvo aquella acción tomando su muñeca mientras hacia un gesto negativo— No te lo pongas — tomando por sorpresa al mayor— Te quiero de esa forma en mí, quiero sentirte por completo— soltó en un tono bajo pero sugerente.
—¿Estás seguro de eso? — Sunghoon asintió de inmediato incorporándose para besar nuevamente al rubio.
—Completamente seguro— dijo mordiendo levemente el labio inferior del contrario ¿Qué le hacía confiar tanto? ¿Por qué estaba haciendo esto? ¿Por qué arruinaba a una pareja como si nada? Sunghoon era egoísta y lo reconocía, luego de esto simplemente quería estar con Shim como antes, como antes de haber decidido simplemente terminar porque Park nunca había dejado de amarlo y ahora que egoístamente se había dado cuenta, quería al mayor solo para el porque eso no solo era sexo y lo sabía, ellos lo sabían.
Cuando un gemido sonoro salió de sus labios al sentir aquellos dedos profanar su interior supo de mas cuanto había extrañado aquella sensación de ser llenado, de ser estimulado y de estar en aquella posición tan vergonzosa pero excitante en la que se encontraba, estaba sobre sus manos y rodillas completamente expuesto al contrario quien hacia maravillas con sus largos dedos, pero eso no era suficiente.
—Yoonie… basta, dame…— su habla no era correcto, no era entendible, apenas y respiraba con normalidad —por favor— rogó, Jaeyoon sonrió acercándose a su oreja dejando un corto beso en la extremidad para susurrar.
—¿Qué es lo que quiere mi Hoonie? — preguntó mientras repartía besos por su cuello y espalda, Sunghoon se deshacía ante eso, sentía ser nada, solo una pila de huesos que en cualquier momento serian cenizas. Mientras el pelinegro intentaba formular palabras con sentido Jaeyoon seguía jugando sin compasión con su agujero— ¿Aun no puedes hablar amor? — le cuestionó con diversión.
—Detente, por favor… saca tus dedos y dame…— el mayor hizo un sonido esperando a que continuara sin detener su jugueteo— Dame tu polla Yoonie, por favor…— Jaeyoon volteo al menor solo para ver su rostro lloroso recostándolo en la cama delicadamente.
—Tranquilo bonito— dijo besando delicadamente su mejilla— Voy a complacerte— el rubio se deslizo despacio en el interior de su amante quien lo recibió cálido, el cuerpo de Sunghoon que siempre fue frio se sentía arder, pasó sus manos por el cuello del mayor llegando a hundir sus dedos en la cabellera dorada distrayéndose por completo mientras su cuerpo se ajustaba a la longitud del contrario. Jaeyoon se movía despacio sintiendo la gloria misma, maldijo por lo bajo al sentirse tan bien como si ese siempre hubiese sido su lugar. Sunghoon gemía bajito, su voz siempre lo avergonzó. Era ruidoso y meloso. En este momento amortiguaba los pequeños sonidos mordiendo sus labios levemente— Déjame escucharte Hoonie, quiero oírte— susurró dando una fuerte estocada, seguida de dos más haciendo que el pálido no pudiera contenerse.
Su voz agonizante en placer era como música para Jaeyoon, siempre lo disfrutó y está vez después de tanto no era diferente, incluso podría atreverse a decir que estaba aún más fascinado por ella y sentía envidia de que alguien pudiera haberlo escuchado y verlo de esta forma.
—Ma-Más!... Por favor, dame más… lo quiero todo— Sunghoon necesitaba más, quería más, ansiaba tener todo del mayor, el cual con cada embestida destrozaba cada parte del pálido quien solo rogaba por él. Cada vez más fuertes y certeras, tal como recordaba Sunghoon incluso mejor, como nunca antes. Pronto sintió como sus piernas temblaban como si fueran gelatinas, tornándose un líquido sin peso.— Yoon! Voy… voy a correrme— le advirtió en un susurro desgastado, Jaeyoon lo miró fijamente mientras su rostro se contraía, el también estaba cerca, Park lo sabía.
Sunghoon llevó sus manos a las nalgas del mayor y empujó apretando con fuerza la carne suave sintiendo como el rubio lo llenaba por completo, sintiendo su interior tan cálido que lo hacía estar satisfecho y en regocijo. Definitivamente, esto no quedaría como una simple aventura, Park quería a Jaeyoon en su vida, está vez para siempre, no cometería el mismo error dos veces. Lo amaba y quería creer que el contrario también lo hacía.
Jaeyoon intentó moverse pero Sunghoon enredo sus piernas en su cintura evitándoselo, El mayor arqueo las cejas viéndole con extrañez, se le notaba terriblemente derrotado pero no se veía arrepentido o infeliz. Algo bueno pensó el pelinegro y aunque no quería matar el momento debía hablar.
—Jaeyoon…— dijo con un suspiro involuntario tomando toda la atención del contrario— Se que sonara loco y quizás repentino pero… te amo, siempre te he amado y no sabes lo arrepentido que estoy por… simplemente haber terminado todo e irme, para mí esto no ha sido solo sexo, yo… sigo enamorado de ti como la primera vez— hablo sincero, Jaeyoon solo lo escuchaba intentando procesar toda la información dada de golpe— Entiendo que estés saliendo con Heeseung pero, si hiciste esto conmigo no lo quieres tanto como crees ¿O... Piensas que si? ¿Te arrepientes?— preguntó con cierto temor viendo el rostro frente a el ser todo un poema.
—Hoon, no salgo con Heeseung es… solo mi amigo— le aclaró mostrándose incómodo porque aún Sunghoon no le permitía moverse, pero confundido por las palabras de Sunghoon.
—¿No son nada?— Jaeyoon negó con un poco de diversión notando un alivio enorme en su sudoroso chico.
—Pero… ¿Y eso que?— preguntó con un tono algo molesto— ¿Que pasa con ¿Rei? ¿Eh? Piensas en mi y en Heeseung pero no dices nada sobre ella— definitivamente no era un buen momento para hablar de eso, acaban de hacer el amor, increíble e inolvidable y ahora Jaeyoon recordaba que se había involucrado con alguien con pareja. Pero es que ese alguien no era cualquiera, era Park Sunghoon… el amor de su vida.
—¿Rei?— le cuestionó — ¿Qué tiene que ver aquí?— el rubio lo miró captando algo… ¿Y si…?
—Hoon… tu y Rei… ¿No son pareja?— Sunghoon negó con una sonrisa enorme en su rostro entendiendo la situación tomando al mayor por la nuca y estampando sus labios con los suyos en un beso desordenado pero lleno de amor. Quería llorar… incluso si no le importaba una mierda pisotear los sentimientos de la chica por tener a Sunghoon agradecía no haber roto ninguna relación real.
—Solo somos muy buenos amigos —dijo con una enorme sonrisa, totalmente encantado por la torpeza de ambos.—Yoonie… te amo… realmente te amo— decía entre cortos besos mientras no se cansaba de saborear de a poco los labios del mayor el cual estaba plenamente feliz. No moriría con culpa en eso. Jaeyoon giró como pudo posando al menor sobre el tomándolo con sorpresa y peinando uno que otro mechón que se adhería a su frente por el sudor.
—Sunghoonie… — le llamó melosamente — Yo también te amo, estoy completamente enamorado de ti, nunca te olvide… creí que si, pero no fue de esa manera, no me importa que hayas puesto tus sueños y deseos por sobre mi, lo puedo entender—dijo acariciando distraídamente la cintura del menor— Cuando nos reencontramos mi corazón solo te reconoció, quería volver a ti y que tú volvieras a mi, era lo único en lo que pensaba y cuando creí que salías con esa chica yo solo… sentí que mi corazón se hacía añicos— explicó— Pero… ya no debo preocuparme— dijo con una sonrisa aliviada, una que Sunghoon imitó acercándose para besarlo. Aunque aún una duda lo carcomía.
—¿Jaeyoonie?— llamó al contrario mientras aún con el miembro en su interior movía sus caderas de manera circular— Si Heeseung no es más que un amigo… ¿Por qué me miraba de esa forma tan horrible?— Jaeyoon detuvo el movimiento del menor sosteniendo su cintura sonriendo ladino y dando una fuerte estocada que saco un ruidoso gemido del pelinegro, le contesto.
—Esa… será historia para otro día— respondió dando otra estocada más fuerte que la anterior.
—¿No es un poco descortés dejarme con la intriga?— preguntó jadeante el menor no tan interesado como pensó, al final Jaeyoon era suyo. El rubio hizo un sonido peculiar presionando un poco fuerte la cintura del pálido viendo como se marcaban sus dedos.
—Yo creo que tendremos tiempo para ponernos al corriente— dijo titubeante, incluso olvidando junto al contrario su trabajo pendiente — Ahora, ¿Deberíamos recuperar el tiempo perdido? No quiero más confusiones con parejas, está vez… solo seremos tu y yo Hoonie— el mencionado sonrió haciendo que el contrario se incorporará y lo acercó a su boca.
—Si, solo nosotros dos… no más intrusos Jaeyoon— Y con eso selló ese momento con un beso dulce, amoroso y propio de dos amantes que se reencontraban y podían amarse libremente, porque si, Park Sunghoon y Shim Jaeyoon no desperdiciarían el tenerse, Park no se iría está vez… solo iba a amar al rubio por el cual románticamente movía su cintura encima suyo y que probablemente le daría el mejor orgasmo de muchos, porque su “infidelidad” solo fue amor puro.