Un sentido de inquietud
Hola, me llamo Alex. Siempre he tenido la sensación de ser observado y espiado, algo más allá de mi comprensión como ser humano, pero tengo un objetivo: llegar al fondo de este misterio. Me sentía acosado, pero tenía la sensación de que estaba siendo guiado hacia algo mayor. No podía sacarme de la cabeza la idea de que algo extraño estaba pasando en mi vida, y estaba dispuesto a hacer lo que sea para descubrirlo. A pesar de tener escasos recursos, no quería darme por vencido.
Me pasé semanas investigando todo lo que podía: traté de encontrar respuestas en libros de espiritualidad, me puse en contacto con espiritistas, incluso intenté contactar al otra lado. Pero nada me llevaba más cerca de la verdad, por lo que empecé a tomar la situación en mis propias manos. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para llegar al fondo de todo esto, ya que estaba seguro de que se trataba de algo más grande que yo mismo.
Pero a medida que seguía investigando, tenía la sensación de que la “cosa” que quería ponerse en contacto conmigo ya había dado con mi paradero. Sentía como si ya nos hubiéramos encontrado, como si ya estuviera allí, en mi mente. Y tenía la impresión de que pronto daría un gran paso para hacerlo presente.
Desde entonces, Alex tuvo que lidiar con una serie de eventos intrigantes en su vida. Cada vez más fuertes y recurrentes, Alex escuchó voces que lo llamaban y veía un idioma extraño escrito con la figura de las estrellas en las noches. Esto había terminado por acosarlo a punto de volverlo loco, pero a pesar de todo, seguía preguntándose acerca de una única palabra: “Sonoria”.
¿Quién es Sonoria? ¿Qué quiere? ¿Por qué me atormentaba? Se preguntaba Alex en su locura. Hace unos meses, su vida “era normal”, pero de pronto, estos extraños eventos comenzaron a tener cabida en su vida diaria. Alex, ya desconcertado, quería respuestas, pero no parecía haber ninguna.
Alex estaba furioso y asustado al mismo tiempo. Llevaba más de 3 meses siendo acosado por una entidad o fuerza extraña que era ajena a su conocimiento. A pesar de que no tenía nada que esconder, siempre tenía miedo de que lo atacaran o molestaran de alguna manera. En este momento, Alex se sentía desesperado y frustrado. En un intento de defenderse, decidió confrontar a la entidad que lo acosaba. Con una voz enojada y temblorosa, gritó: “¡¿Qué es lo que quieres?! Ya no más señales ridículas, quiero respuestas, ¿Al menos dime que eres o de donde vienes? ¡Dilo ya de una maldita vez!!“. En ese momento, su vecino, que estaba escuchando todo lo que Alex decía, se enfureció y comenzó a gritarle que se callara y que lo iba a matar a golpes si no lo hacía. Alex, enojado y con miedo a la vez, respondió: “¿Y qué estás esperando, una invitación por correo electrónico? Ven si eres muy hombre idiota”.
Alex no podía creer lo que había echo. Acababa de retar a su vecino a una pelea. Sabía que ese hombre era un loco y tenía que salir de allí. Coje su mochila e intenta salir lo más rápido posible del departamento, pero ya es demasiado tarde. Su vecino lo intercepta en la salida y le dice: “¿Que parte de tu cuerpo quieres que rompa primero?”
“¡Ayuda! ¡Este hombre está loco!” Alex, muy asustado ante la inminente amenaza, no sabía a quien pedir ayuda. Sus vecinos siempre habían sido indiferentes con el, incluso ante sus gritos de auxilio. Este hombre, con su gran altura y brazos marcados por cientos de tatuajes, infundía miedo no solo por su aspecto, sino también por su larga lista de antecedentes penales. que este tenia.
“Tranquilo lagartijo”, le dice su vecino, “trataré de no romperte el cuello. Primero haré que te tragues tus mocos”.
Ante la amenaza no tuvo de otra que pelear aun teniendo todo en su contra y las de perder, estaba a un golpe de perderlo todo. Era un chico de solo 18 años que buscaba respuestas ante aquello que lo acosaba, pero en ese pequeño cuarto, su futuro parecía desvaneciéndose ante sus ojos. Un hombre dominado por su ira y el éxtasis de lo que parecía ser una droga, estaba propinando golpes a Alex como si fuera una demolición chocando contra una pared de acero.
La sangre comenzaba a correr y Alex poco a poco perdía la conciencia, los golpes del vecino loco no parecía tener misericordia. Alex sabía que estaba apunto de dar su ultimo golpe, “El golpe de gracia” que seguramente acabaría con su vida. Aceptó su cruel destino con resignación.
Estaba en un punto muy bajo de mi vida y estaba a un golpe de ser asesinado por mi vecino el loco. No me importaba si sobrevivía o moría, La vida a veces es así de cruda. “¡Por favor, ¡acaba conmigo de una vez!“, dije en voz alta mientras cerraba mis ojos en espera de que el golpe mortal llegara.
Alex estaba a punto de morir. Un puñetazo en la cabeza y todo terminó para él. Pero justo en ese momento, algo mágico sucedió. Un viento fuerte entró en la habitación y el tiempo se detuvo. El ruido de la ciudad desapareció y algo más grande se estaba gestando esa noche. Parecía ser el momento para que Alex escapara de su verdugo, pero había algo extraño sucediendo. Sus ojos parecían recordar algo mientras posaba sus manos en su pecho.
Alex se quedó impactado ante el extraño suceso que comenzaba a dar lugar en su interior. Le resultaba difícil entender lo que estaba sucediendo, pero sentía un poderoso fuego que le hacía no querer moverse de su lugar. ¿Será que esta entidad era Dios? ¿O simplemente era una alucinación provocada por todo lo que había pasado? Alex no sabía qué pensar, pero sentía una extraña conexión con aquello que estaba sucediendo.
Alex estaba luchando con sus pensamientos y emociones cuando de repente, se percató de nuevo de la extraña presencia en su habitación. La sensación de pánico creció cada vez más mientras se preguntaba de donde venía. Y fue en ese momento cuando vio las letras “Alex... Ya es hora...” en el techo de su habitación. El mensaje era completamente desconcertante y Alex no sabía a qué se refería con que era la hora. Con miedo e incertidumbre, Alex decidió enfrentar a aquella presencia que lo estaba acosando desde hace tanto tiempo.
Con la voz temblorosa, Alex preguntó: “¿A qué te refieres con que ya es la hora? Podías haberte comunicado así desde un principio, en lugar de jugar conmigo al misterio. Dime, ¿qué es lo que quieres de mí?”
Alex estaba en un estado de confusión total. La entidad parecía estar bajo presión al decir “el tiempo se acaba”, pero Alex no podía confiar ciegamente en algo que había estado jugando con su mente todo este tiempo. Lo que quería era entender por qué debería confiar en esta entidad.
Entidad: ¡No hay tiempo para preguntas! Debes saltar por la ventana ahora. No pienses, solo confía.
Alex: ¿Qué? ¿Estás loco? No voy a saltar por la ventana. ¡Ni hablar!
Entidad: ¡El tiempo se está acabando! Confía en mí.
Alex quería creer que la entidad tenía la respuesta a sus problemas, pero la idea de saltar por la ventana era demasiado aterradora.
Alex: ¿Y si salto, moriré?
Entidad: No lo sabes a menos que lo intentes. Pero si no saltas, sabrás que morirás. ¡Elige sabiamente!
Alex estaba entre la espada y la pared. No sabía si confiar en la entidad y saltar por la ventana, o quedarse y ver cómo se las arreglaba con su verdugo. Ambos escenarios eran aterradores, pero había algo que lo impulsaba a llevar la lucha un paso más allá.
Miró su reflejo en la ventana y vio su rostro cubierto de sangre y la mirada fría y triste que se dirigía a sí mismo. -Supongo que se acabo-
Todo comenzó a volver a la normalidad. El tiempo se movía nuevamente y con él, las ganas de matar de aquel hombre, dominado por el éxtasis de su violencia, -“¿Cómo llegaste ahí, sabandija? ¡Ven aquí!“, le gritó Alex mientras intentaba saltar lo más rápido posible. Pero el Vecino Loco fue más rápido y lo agarró por la pierna, lanzándolo como un muñeco de trapo hacia la pared.
Alex quedó aturdido ante la repentina y cruenta ataque del vecino loco. Sin embargo, Alex había encontrado un propósito para seguir luchando: no morir en manos de un hombre que no merecía ser llamado ser humano. A pesar de estar débil y aturdido, Alex encontró la fuerza y la determinación para defenderse. Tomó una silla de madera que tenía en su habitación y golpeó a su vecino en la cabeza con toda la fuerza que pudo. El golpe fue lo suficiente para debilitar al hombre, lo que le permitió a Alex escapar. Con el viento en su espalda y la ira y la adrenalina que corría por sus venas, Alex corrió hacia lo que parecía ser su muerte o su salvación.
Alex consigue su objetivo, pero, ¿valió la pena?, se preguntó, mientras los vidrios de su ventana le hacían compañía en un momento donde todo parecía estar en cámara lenta. Los pensamientos sobre su vida no se hicieron esperar y las emociones lo envolvían como un fuego que quemaba su ser, abrazando así los últimos instantes de lo que iban siendo sus últimos segundos de vida.
Llegó el momento y todo se oscureció. El silencio se apoderó de la situación y la cara perpleja del vecino loco se dejó ver, en estado de shock en el lugar del suceso. No sabía si estaba más impresionado por el hecho de que Alex haya tomado la decisión de saltar por la ventana o por el hecho de que no veía su cuerpo por ninguna parte.
¡Hola chicos y chicas! Espero que les haya gustado el primer capítulo de “Sonoria Más Allá de los Límites”. Les pregunto: ¿quieres saber qué sucede en la segunda parte? ¿Pues qué esperas? Sígueme para no perderte de nada. Ya luego, con más tiempo, estaré subiendo la segunda parte. Debo aclarar que soy nuevo en todo esto, así que tengo mucho por aprender y mejorar. ¡Tengan paciencia conmigo! ¡Hasta la próxima, chicos! :D