Diabolus

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Summary

Lucia fue criada como una persona normal, pero ella nunca lo fue por lo que, luego de un accidente, tiene que vivir como la bruja que es.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Intro

La chica podía escuchar a la gente caminar, algunos pasos eran acelerados, otros tranquilos y algunos irregulares. Cada paso era un mundo distinto y el cómo sonaba decía mucho de la persona. Ella se encontraba sentada en el suelo detrás de unas rejas. Mira a su alrededor como si no perteneciera ahí, observando cada hombre con uniforme y traje. Se encontraba en lo que parecía una cárcel, al estar a solo tres días de ser mayor de edad, era el único lugar que la podían encerrar. 


Su crimen le había salvado de estar en un lugar con personas que parecía ser más peligrosa que ella, ya que ante los ojos de los testigos de la escena del crimen, ella es mil veces peor que toda esa gente junta. El moho y las extrañas manchas en la pared gris era su única compañía de las dos horas que llevaba ahí, cada vez que los observaba podía ver una figura distinta, como si tuviera vida propia, pero era tan solo el efecto de la poca luz del lugar. 


–Layla Knight –


La voz masculina le provocó miedo. El hombre alto, viejo y fuerte, con traje y olor a cigarros mezclados con mucho café, le hizo entender quién era. 


Sacó su cabeza entre sus rodillas y miró el caótico lugar. Gente peleaba no solo con palabras, sino también golpes, cosa que ella nunca antes había visto. A lo lejos había una persona con una capa que le tapaba el rostro, la miraba con mucha atención y eso le incomodó a la menor. 


Con cuidado, se levanta sin poder usar bien sus manos. Estaba esposada con doble seguridad, como si fuera un monstruo que hasta aquel hombre con experiencia en ver cosas horribles, teme. Con pasos lentos e inseguros va a la puerta que le acaban de abrir y sigue al hombre, junto con tres guardias, hasta una habitación casi igual de horrible que donde estaba, solo que tenía una mesa y dos sillas. Uno de los guardias le coloca un candado a la cadena de sus esposas para así no poder separar sus manos de la mesa. 


El mayor, ya con un cigarro entre sus labios, comenzó a hablar. 


-Layla Knight , 17 años de edad, en tres días cumples 18, por lo que en tres días iras directamente a prisión-su voz era ronca y grave. Layla mantenía su mirada en sus manos-No tienes idea las veces que he leído tu informe, 17 años y 25 muertes en un día, sin antecedentes de mal comportamiento ni testigos, todos los del lugar murieron-la menor apretó los dientes, como si eso le ayudaría evitar llorar, pero sus ojos ya estaban lloroso-¿Como y porque los mataste?-


-Yo no los maté-dijo, pero apenas era audible. 


-La única sobreviviente y todos los cuerpos miraban a tu dirección cuando te encontraron ¿Quién más pudo haber sido?- 


-No lo sé-sus manos comenzaron a temblar por el recuerdo y con la mirada perdida, sus ojos comenzaron a soltar sus lágrimas.


-Vamos, dilo, independiente de como lo hiciste o porque lo hiciste, te podrirás en la cárcel-dijo mientras soltaba el humo-dilo para que sus seres queridos sepan como murieron-


-yo no los maté-


-Si no los mataste, cuéntame como fue-


-Yo, nosotros, yo con ellos-Tartamudeaba mientras su cuerpo temblaba del miedo- Estábamos en clases de matemática, no me va bien en esa materia ni en ninguna otra. Eso no evitaba que dejara de intentarlo, siempre intenté mejorar y siempre desee que al menos me fuera bien en algo-miró por uno segundo los ojos del hombre, asustándolo por él lo oscuro que estaban-Sabes, aunque no era en sí parte de ningún grupo, me agradaba bastante, pero de todas formas sentí que nunca les agradé-bajó nuevamente la mirada-Ni siquiera era buena sociabilizando, nunca me importó mucho como mis notas. Siempre siendo la peor, no solo tus padres te comienzan a despreciar, sino también tus compañeros y los profesores. Eso me duele- 


-¿Qué culpa tienen esos niños inocentes con tu idiotez?-Escuchó al hombre aunque este no había hablado. 


-Mientras todos estaban felices de haber podido terminar, yo recién estaba intentando resolver el primer ejercicio, quería llorar, pero para evitarlo solo me enoje, pero no hice más que romper un lápiz y golpear el cuaderno- 


Sus lágrimas caían sobre la mesa. El horror del recuerdo de ver a todos sus amigos muertos, con los huesos rotos y sangrando por los ojos y bocas. Como en vez de romper aquel lápiz, ella hubiese roto sus brazos y en vez de golpear su cuaderno, les golpeo en la cabeza. La imagen del recuerdo verlos todos pálidos, con lágrimas de sangre y sus huesos asomándose, la hizo vomitar al suelo. 


-Ellos no tenían la culpa-susurró el policía con odio mientras apretaba su lápiz-aquellos niños con sueños, con padres que ahora no hacen más que llorar y tú te deshiciste de ellos como un lápiz-


Layla le miró a los ojos al hombre, en busca de su perdón, pero solo pudo ver su ira hacia ella. Sintiéndose indefensa e idiota, se limpió sus labios con ayuda de su hombro.


-Yo no los maté-murmulló, rogando su perdón-Yo no lo hice-sus mejillas estaban llenas de lágrimas y sus ojos y voz de dolor-yo no podría-el policía se levantó, listo para golpearla, pero esta y como si nunca hubiese estado atada a la mesa, se apartó hacia atras. 


-Eres una psicópata- intentó golpearla nuevamente, pero su cigarro se incendió entre sus labios, quemándole la cara. 


-¡Te encontré!-escuchó una voz femenina entre los gritos desesperados del hombre-¡Oh! No, no, no. No lo mates-


Layla, que estaba casi pegada a la pared, miró a la mujer. Llevaba un vestido rosado y unos lentes oscuros, un cabello rubio bien teñido y unos tacones delgados. Sopló para que el fuego se apagará y el hombre calló al suelo inconsciente, aunque eso no le pareció importarle. 


-Vamos, cálmate, sigue mi respiración-se sacó los lentes para así mirarla directamente a los ojos, guiándola a inhalar y exhalar profundamente. Cuando el corazón de la menor comenzó a calmarse, esta sonrió. 


-¿Quién eres? No pareces ser una abogada o alguien de acá- 


-Lo sé, demasiada belleza para trabajar entre estar horribles paredes-dijo mirando el lugar-¡Mira esas manchas!¿Acaso los impuestos no pueden con un poco de pintura?-se colocó nuevamente los lentes-Soy una aliada tuya, sé que lo que te pasó fue un accidente, uno que puedo evitar que vuelva a pasar. Llámame Seraphine -dijo mientras le agarraba la mano-Layla, cuando escuché sobre ti en la noticia quedé impresionada, tienes mucho potencial y eso es peligroso, por eso vine lo más rápido posible- 


-¿Quién eres?-Seraphine sonrió. 


-Soy como tú, una mujer que puede quemar a un hombre tan solo pensarlo-Los lentes no tapaban su emoción-Soy una bruja y sé que tu igual lo eres, lo puedo sentir-


-¿Una bruja?-apartó su mano de ella y retrocedió un par de pasos. 


-No es la primera vez que algo raro pasa cuando tienes emociones fuertes, ¿Cierto? Ira, felicidad, tristeza, todo eso que te hace actuar sin pensar y lamentablemente, nosotras, las brujas, lo expresamos de una forma que le hace daño al resto o hasta a nosotras mismas-


La joven recordó cada momento extraño de su vida, especialmente en los últimos años. La vez que se cortó la luz al asustarse por una película, la vez que su cabello comenzó a arreglarse luego de teñirse mal unas mechas rubias, las veces que puede abrir la puerta cuando se le quedaban las llaves dentro o la vez que se quemó con la plancha para el cabello no quedó una quemadura. Cada uno de esos momentos extraños sentía una energía fluía a través de su cuerpo, algo que no sabía muy bien como explicar. 


Finalmente, miró a Seraphine a los ojos, a través de los lentes, para comprobar que decía la verdad. Cuando en su mente terminó de unir la única pieza que le faltaba para comprender sus momentos sin explicación, sus ojos se abrieron de par en par, su corazón comenzó a latir con fuerza y sus manos temblaron violentamente. Seraphine decía la verdad: ella era una bruja.


La joven se sintió abrumada por el miedo y la confusión. ¿Cómo era posible que fuera una bruja? ¿Cómo podía manejar todo este poder y responsabilidad? ¿Cómo podría mantener esto en secreto de su familia? Su madre la mataría si se enterara. Aunque también lo haría por matar a sus compañeros de clases.


Las preguntas se acumulaban en su mente, y su miedo se intensificaba con cada respuesta que no podía encontrar. ¿Qué significaba ser una bruja? ¿Era algo peligroso? ¿La gente la perseguiría? ¿Cómo podía usar sus habilidades sin lastimar a nadie?


Se tapó la boca y Seraphine le acarició el hombro. Estaba intentando procesar la información, pero el miedo no la ayudaba. No sabía qué hacer a continuación, pero sabía que su vida nunca volvería a ser la misma. ¿Seraphine era de confianza?


-¿Qué debo de hacer ahora que sé esto?- 


-Dormir-susurró para luego sentir como el cuerpo inmóvil de Layla se apoyaba en su hombro.