Parálisis de Sueño
┋ • < :•: ≫───• Nota del autor •───≪ :•: > • ┋
🖋️Nada es inventado, fue algo que me sucedió hace más de seis años cuando compartía cuarto con mi hermano; Sólo desperté, o eso creí, pero me sucedió lo que muchos llaman parálisis de sueño… sólo que con sucesos poco paranormales. Y para no dejarlo en recuerdo ‘borroso’, lo escribí y le di inmortalidad, ja, ja.
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Abrí los ojos tranquilamente, miré el techo y el ventilador, pensando sobre qué hora sería y en lo que podría hacer hoy.
De pronto comencé a sentir el cuerpo pesado; Mi hermano estaba presente usando su laptop en el escritorio, podía escucharlo escribir en el teclado, pero no me decía nada. Conociéndolo, ya me hubiera saludado… era como si yo continuara con los ojos cerrados, durmiendo.
Lo siguiente que pasó fue que todo mi ser fue hacia la cabeza, dejando todo lo demás como un recipiente vacío (es extraño, pero es como mejor puedo explicar), no fue lo más extraño, pues lo siguiente sólo lo describiré como aterrador; Me convertí en humo por unos instantes, o tal vez la sensación fue como tocar algodón de azúcar pero a través de mi piel.
Cuando me sentí humano otra vez algo ya estaba subiendo a mí, como otro cuerpo que se iba mezclando con el mío a cada movimiento, y cuando subió lo suficiente… la piel de mi brazo izquierdo se me desprendía sin dolor alguno o marca visible, empezando por debajo de la muñeca hasta llegar a mi estómago, terminando en mi pecho.
Fue entonces cuando veía mi habitación como la primera vez que desperté, creía que estaba soñando hasta que escuché a mi hermano contestarle a alguien que le habló a lo lejos, supuse que era mi mamá. Mi hermano seguía frente a su laptop y sin decirme nada. De pronto mi mente, o yo, o alguien en ella dijo:
— Se te está subiendo el muerto.
— Claro que no, quítate esas ideas, nos vamos. —respondió alguien más.
Una tercera persona habló, esta vez la voz era algo conocida, su presencia estaba a mi lado derecho, extrañamente entre mi cama y el escritorio donde se encontraba mi hermano, esa voz me dijo:
— Te ayudaré, no te preocupes, atraeré tu alma con la mía para que puedas salir.
A pesar de todo lo que había sucedido yo no sentía ningún temor. No podía mover ni un músculo, ni hablar, sin embargo, decidí luchar para escapar de lo que estaba viviendo.
— No lo hagas —me dijo mi supuesto ayudante—. Tu querías viajar así, ¿no?, no despiertes.
Pero lo hice, terminé con esa ‘parálisis de sueño’.
El cansancio se manifestó una vez más, obligándome a cerrar los ojos una vez más.
Aquella voz ahora era una ligera silueta que tenía un color entre el blanco y el gris. Se le apreciaba más nítida la mano izquierda, era la mano de una pequeña niña, era ella, la muñeca que tuve en mi infancia ¿y, qué hacía flotando?
— Vamos, estarás bien. —soltó sin decir algo más.
Mi alma subía más aprisa y yo luchaba por moverme, me retorcía y brincaba como si tuviese convulsiones, aún me sorprendía que mi hermano estuviera sin reaccionar. Me preguntaba si acaso podría llegar a ver mi espíritu o cómo me movía.
Llegué a la altura del techo y pronto mi cuerpo lo traspasó.
Ahora observaba dos siluetas en una playa con una puesta de sol de fondo, poco a poco todo se veía mejor y las siluetas se hacían más nítidas. Eran la misma silueta físicamente, ¡era mi silueta, mi sombra!
Pude verlo mejor, los rostros se iluminaban y se sonreían mutuamente, chocando las frentes despacio, ambas siluetas reían moviendo las cabezas como si esa fuera la manera de acariciarse. Se notaban muy felices, pero no dejaba de ser extraño.
No sabía si eran algo como un clon, o hermanos, pero era yo.
Poco antes de que todo el escenario se pudiera ver bien, esos cuerpos se abrazaron, parecían tener un semblante apagado, o triste.
La persona en el lado derecho comenzaba a alejarse mientras hacía algo raro con sus brazos. No podía verlo bien, de hecho, lo único que vi antes de despertar fue eso, que estaban separándose.
Volví a mi habitación, pero me encontraba cerca de la puerta.
— No te esfuerces, ven. -decía una voz.
Y volví a mi cama.
— Él es, llévenselo. —secundó otra.
Antes de volver a “elevarme” hacia el techo, desperté. Me sentía horriblemente cansado y la cabeza me pesaba.
¿Qué fue todo eso?, ¿quiénes me querían?
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