Destino: Un alfa por derecho

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Summary

Lo que a Silver le parecía un día como cualquier otro, termino de la peor forma: su padre es tachado como traidor al aliarse con los humanos, perdiendo su titulo de alfa de la manada, dando lugar a un cambio de líder. El nuevo grupo que tomo el poder, asesinara a cualquiera que no se una a ellos. No solo eso, si no que, el castigo a la familia del traidor es la muerta. Sin siquiera darle tiempo a entender todo lo que pasa, Silver, se ve obligado a huir, adentrándose a uno de los lugares más peligrosos del reino, "El bosque de la Penumbra". Ahí, lograra perder a sus perseguidores, pero... no podría decirse que esta a salvo. Cuando por fin se da por vencido y acepta que no saldrá con vida de aquel lugar, se encontró con una pequeña esclava humana, que con el simple hecho de verla, será suficiente para no rendirse. Poco a poco, ambos irán conociéndose y quizás así, juntos, puedan salir del peligroso lugar en el que se encuentran y descubrir la verdad detrás del pasado de cada uno.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
16+

Introducción

Un enorme silencio se adueñó del lugar. Levante por un segundo la cabeza, en señal de que por fin todo ha acabado. Luego, suspire aliviado. Mi casco me molesta, preferí quitármelo y dejarlo caer a un lado. Desabroche la pechera de mi armadura, ya no la necesito. Está bastante dañada, cuando cayó al piso y vi el arañazo que tiene, me hizo agradecer de usarla.

Estar tan cerca de la muerte siempre te ayuda a reflexionar sobre la vida. Y en este caso, no es la excepción. Aunque hay una gran diferencia: Lo que sigue no solo afectara mi vida, sino la de todo el mundo.

Deje de distraerme con mis pensamientos y me concentre en lo que vine a hacer.

—Ya puedes acercarte, pequeño profeta —indiqué.

El niño, de tan solo 16 años, obedeció. Camino con cuidado, se mantuvo a unos pocos metros de la batalla, esperando el resultado. Al estar a mi lado, me agarró del brazo para poder estar firme, puesto que, le es difícil moverse, siempre lleva una venda de color negra con unos símbolos extraños en los ojos.

Levante mi mano derecha, en la cual llevo a “Mirai”, mi espada. Es difícil no detenerse a apreciar lo bello de su guarda y empañadura: tiene un color dorado, con algunos detalles celestes en forma de puntos. Pareciesen que fuesen estrellas.

Verla delante de mí, me transmite confianza. Se podría decir que es una especie de ritual al terminar mis combates, me relaja y me ayuda a estar agradecido de tener algo tan magnifico en mi poder.

Sin perder más tiempo, la moví hacia abajo, apuntando al animal que está tirado a mis pies, inconsciente.

—Fafnir, vine a buscarte y a ofrecerte un trato. —Mi mirada se enfocó en aquellos ojos de color celeste, tan puros que parecen un diamante recién pulido—. Escoge: trabajar con nosotros o... la muerte de todos los tuyos.

Vine desde muy lejos en su búsqueda: “El famoso lobo que fue bendecido con el nombre de un gran dragón, ya que, su poder sería comparable a esta leyenda”. Ahora que lo tengo a tan solo unos pocos metros de distancia, no me cabe duda que los rumores no mienten, es la criatura más poderosa a la que me enfrente. Pero... con Mirai de mi lado, nadie es invencible.

El enorme lobo dejo de enfocarse en mí por un segundo y vio a sus compañeros; tanto los que están a su izquierda, como derecha, se encuentran fuera de combate. Se puede ver como la sangre forma un charco debajo de estos. No sé si aún están vivos... pero si no hacen algo pronto, no habrá dudas de su final.

—Unirse a los humanos jamás es una opción —respondió con seguridad a bestia y una mirada desafiante—. Si hemos de morir aquí, así será.

A pesar de todos los cortes alrededor del cuerpo, aún se mantiene, es impresionante. Es más, si me descuido podría matarme, es la sensación que tengo al verlo.

—Te aconsejaría reconsiderar tu respuesta. —Luego de decir eso, me incline hacia mi izquierda y di la siguiente orden—. Hazlo.

El profeta asintió. Soltó mi brazo y paso por detrás de mí para ponerse de cuclillas cerca del animal inconsciente a nuestro lado. De manera lenta, se quitó la venda y sin abrir los ojos, puso su mano sobre la frente de él.

—¿¡Qué le vas a hacer a Dunkan!? —gruño Fafnir, desafiante.

El pequeño abrió los ojos: estos se encuentran totalmente blancos y casi de inmediato, los del lobo al que toca también se pusieron de esta forma. Fue por solo unos segundos, los que él necesita para actuar. Una vez que termino, se puso de pie y con los parpados cerrados, volvió a atarse la venda.

—Los tengo —dijo el niño en un tono suave—. Al noroeste del Bosque de la penumbra, cerca de la ciudad de Carrean. Diría que algo más de unos 15 km.

—Te lo propondré de nuevo, Fafnir. Trabaja con nosotros o... no solo tú y los aquí presentes serán asesinados, toda tu manada tendrán el mismo destino —dije de inmediato.

Los ojos de la criatura, se mostraron confusos por primera vez. Lo vi, lo sé, está acorralado.

—¿Ellos los esperan, verdad?, son presa fácil. Iré junto a otros humanos y le daremos caza a todos... no tendrán oportunidad — agregué para rematar la situación.

—¿Qué es lo que quieres conmigo?

—Por ahora, lo único que quiero es que mates a un vendedor de esclavos llamados Jared y a su caravana.

—¿Acaso tú no pu...?

—Tú solo obedecerás lo que se te diga, no importa la razón o los detalles —interrumpí para mostrarle su posición—. Solo debes preocuparte de dejar con vida a dos personas, las que tú elijas. Y una vez lo hagas, se te dará la siguiente orden.

Es curioso como la gente poderosa no teme dar su vida. Aceptan su muerte con orgullo cuando llega el momento, y prefieren eso a tener que bajar la cabeza. Pero, cuando se trata de los que aman, todo cambia. Su honor, orgullo y creencias, son dejadas de lado, ¿de qué sirve tener poder si no puedes proteger a los que te importan? Solo aquellos que saben esto... son lo suficientemente fuertes para entender lo que de verdad importa.


5 días después.

Un fuerte aullido se escuchó, luego de unos segundos, otro, y del mismo modo, un tercero. Es la señal, el grupo del líder está de regreso. Que molesto, es tan desagradable el tener que esperarlo... y peor aún, tener que seguirlo. No entiendo por qué fue bendecido con tal fuerza, si no sabe como utilizarla, es tan desagradable.

La mayoría de la manada se reunió en el punto de encuentro. Faltan algunos, pero eso no importa, ya llegarán. Cada uno tomo su posición, Canine, el segundo al mando y por lo tanto “líder sustituto”, se puso delante de todos. Otra decepción, solo le dieron ese cargo por tener un pensamiento igual al actual alfa...

No paso mucho hasta que vimos a Dunkan. Todos nos sorprendimos por el aspecto en el que está: lleno de suciedad, heridas y un cansancio notable. Él caminó lo más que pudo antes de desplomarse en el suelo.

—¿¡Qué paso!? ¿¡Y el resto!? —preguntó Canine al acercarse.

—Fafnir... Fafnir nos traicionó.

Todos se miraron asombrados, es una declaración bastante impactante, aunque... no me sorprende del todo.

—¡No digas estu...!

—Les dijo a los humanos donde estamos y vendrán por nosotros.

—¡Ven!, ¡eso es lo que tienen por seguir a un líder que teme a los humanos! —Aproveche la conmoción para volver a dar mi punto de vista—. ¿¡No se dan cuenta!? ¡Si solo nos escondemos y huimos ellos pensaran que somos débiles!

—¡Calla Golder! No es tiempo para tus discursos.

—Te equivocas. ¡El momento es ahora! —Mire hacia donde están todos—. ¡Tenemos que actuar rápido! ¡No solo los humanos vienen por nosotros, Fafnir está con ellos! —Al decir esto, pude ver como en el rostro de todos hay miedo—. ¡Así es!, ¿¡Quien si no yo, es mejor para enfrentarlo!? Aunque... claro, Solo no puedo.

—¡Detén lo que estás haciendo en este instante! —gruño Canine, mirándome de forma desafiante.

Yo no voy a perder esta oportunidad, por lo que me pare delante de él, enfrentándolo.

—¡Es hora de escoger un nuevo líder y un nuevo rumbo! ¡Todo aquel que quiera mi protección únase a mí! Esta es su oportunidad. En cambio, todo aquel que se oponga, será asesinado.

Sin perder de vista al segundo líder, pude sentir como el grupo se empieza a separar. Es obvio, desde hace mucho varios de nosotros no estamos de acuerdo con el estilo de Fafnir. Pero... como no podíamos hacer nada contra él, nos limitamos a seguirlo. Ahora, es nuestro momento.

—Y como castigo al traidor... no solo sus seguidores morirán, también lo hará su familia —Agregue en un tono firme.

¡Es tiempo de un cambio!