1. Encuentro
Una mujer de tez pála, cabello largo y expresión madura, ha llegado a la enorme ciudad Mallyera, un sitio donde hay un gran movimiento y donde las luces de neon brillan todas las noches.
La ciudad es enorme para una sola persona que jamas ha visitado el lugar, pero ella se atreverá a explorarla, por un motivo muy importante. Tomando su bolsa y abrigo en mano, con ayuda del dedo pulgar, consigue un aventon, para empezar su viaje en una mision propia en ese extraño sitio inmenso.
—Hola, cariño— La joven lanza un beso volador, al chico de cuarto semestre de periodismo.
El chico de cabellos alborotados y castaños, devuelve el gesto coqueto y pasa de largo rumbo a su salon.
El timbre de la primera clase resuena, apurando a los universitarios a sus salones.
—¡Oh no, mierda!— Apuró sus pasos, sabiendo lo cascarrabias que era el maestro.
—¡Mueve esas piernitas, Aria!— Xavi, un amigo, se le adelantó veloz.
—¡Bastardo!— Esta vez corrió para darle una buena patada.
Con suerte, ambos revasaron al viejo maestro de lentes gruesos ya en la puerta, aunque se ganaron una mala mirada del hombre.
Agotado, Aria avanzó hacia una banca libre, mientras respira agitado por la carrera.
El maestro cierra la puerta, dejando a un par de estudiantes afuera que no alcanzaron a ingresar, el hombre esboza una sonrisa burlona y despide con la mano a los que no alcanzaron a entrar.
—¡Lapiceros azules en las mesas!— Ordena el maestro en voz alta.
—¡¡¡Nooo!!!— Se queja el salon entero.
El hombre disfrutaba el poder que poseía y su sonrisa era muestra. Él avanzó por el espacio libre, con una caja en la mano, recaudando todos los teléfonos celulares de cada estudiante.
Pronto hubo un examen sorpresa, en el que muchos querian morir al vaticinar sus bajas calificaciones.
Aria pasó los ultimos veinte minutos, adivinando las respuestas al azar. Sus dedos tamborileaban su menton, estaba sin tener idea del examen y los ojos astutos del maestro no le permitían ver a los lados.
—¡Tienen cinco minutos!
—¡¿Qué?!— Aria se cubrió la boca cuando el maestro le señaló amenazadoramente.
A hora puntual, el maestro les arrebató los exámenes y se marchó, dejandoles la hora libre y siendo seguido por aquellos que quedaron afuera.
Aria emitía suspiros profundos, despues de la tortura reciente.
—Hey, Aria. Hoy habrá examen en el estudio del ultimo año ¿Quieres ir a ver?
Un grupo de chicos han decidido aprovechar su hora libre, para curiosear en los examenes en el estudio de television de la universidad. Aria mueve la cabeza y tomando sus cosas, los sigue de inmediato.
En el edificio del canal universitario, el grupo avanza hacia el penúltimo piso, donde ya ha iniciado las pruebas. En silencio se adentran al área de noticieros. Hay unas cuatro cámaras dirigidas por los mismos estudiantes y hay una joven con ropa formal frente al escritorio, donde simula dar las noticias que son evaluadas por tres maestros.
Despues se observa a otro joven que toma asiento y con guía en mano, da su nota informativa acerca de una actividad cultural de la ciudad, su carisma es nata, ademas de sus expresiones faciales acorde al tema que ha elegido y claro, es guapo a los ojos de Aria.
—¡Hey, Esh!— Su compañero le da una palmada en la nuca. —Deja de babear por ese, me enfermas— Lo molesta.
—Jaja, que gracioso— Ironiza, pero despues señala al escritorio del centro. —Un día yo estaré en un sitio como ese, dando las noticias al pais entero, seré tan famoso y cotizado, que lamentaras no haberme tratado bien— Asegura.
—Oh, si, yo creo que si llegaras a un sitio como ese, no lo dudo...— Aria sonríe ante la afirmacion de Xavi. —Pero estarás, limpiando y barriendo el set, para el periodista mas famoso del país— Se señala a si mismo y despues esquiva los puños de Aria.
—¡Cállate! Antes el infierno se congela, que verte famoso, a no ser que aparezcas en los noticieros porque te arrestaron por ser idiota— Se puso a discutir y gracias a ello, fueron echados del lugar.
—Hey, esta noche iremos de fiesta al Sunday X, ¿Te apuntas o no?— Xavi le informó el plan que tenian.
Aria levantó el pulgar, apoyando la idea de salir de fiesta, aunque...
—Solo por curiosidad, ¿Cómo rayos vamos a entrar a ese lugar solo para riquillos?— Preguntó entredientes, pues la sola idea era absurda, porque ninguno de ellos tenia el dinero suficiente para pagar la entrada.
—Yo me ocupo de eso, un amigo es guardia de seguridad allá y nos dejara colarnos. Tú solo preocupate por verte limdo y elegante— Le guiñó el ojo.
Aria rodó los ojos, ya sabiendo las mañas de sus amigos.
—¿Acaso planeas que me ligue a alguien y que nos pague las bebidas o qué?— Preguntó con sarcasmo.
—Mira quien habla, el que gusta de cócteles caros que no puede pagarse. Si no quieres no vayas, pero piensa que allá quizá puedas consquistar algo, imagina un novio rico que te dé obsequios costosos y finos, a veces esas cosas pasan.
—Tienes razon... cuenten conmigo— Cedió facilmente, pues quizá podría pasarle en realidad.
Mas tarde, Aria se encaminó a su hogar, ubicada en un vecindario comun, con edificios y casas grises. Llegó al edificio donde su familia tenia un departamento, usó su llave e ingresó dentro, hacia el piso tres.
Subiendo los escalones se topó con su vecino que ocupaba el departamento del frente, él llevaba en mano las compras y con la otra sujetaba la mano de su hijo de seis años.
—Buenas tardes, Amber, hola Nico— Los saludó y subió junto con ellos.
—Hola Aria, ¿quieres?— El niño le ofreció su paleta chupada.
Aria trató de disimular su mueca de asco y negó gentilmente.
—Nico no puedes ofrecerle esa paleta, no es higienico— Le explicó Amber a su hijo. —Disculpalo, ¿Vas llegando de la universidad?
—Si, aunque solo vengo a cambiarme, saldré de fiesta esta noche— Le comentó con una sonrisa.
—Entiendo. Las calles son peligrosas, asi que ten cuidado, ademas tu padre se preocupará por tí si demoras mucho— Le aconsejó.
—Trataré de regresar antes, ademas ya he salido veces anteriores y sé cuidarme.
Amber solo movió la cabeza y cuando llegaron al piso tres, se despidieron. El omega y su hijo ingresaron a su departamento y Aria miró unos instantes la puerta de su vecino.
De hecho, Amber siempre le dió curiosidad por su extraña vida. Su vecino era un omega, nada raro considerando que hay muchos como él, pero Amber tenía un hijo que nació de sus entrañas, cosa que era motivo de chismes y rumores. En la actualidad, los omegas varones tenian mínimas oportunidades de engendrar vida, no pasaba muy seguido y si ocurría, se lo debian a los médicos que iniciaban tratamientos de fertilidad que eran muy costosos, por lo que solo los omegas adinerados podian darse el lujo si realmente deseaban un hijo propio. Quizá por ello circulaban tantos rumores acerca de Amber, pues en un principio aseguró que provenia de una familia sencilla y que tuvo a su hijo naturalmente, pero se negaba a contar su vida privada, asi como la identidad del tipo que lo abandonó a su suerte con un hijo en brazos.
—¡Papá, ya llegué!— Informó Aria en cuanto ingresó al departamento.
—Ya era hora— El señor Joseph Johans, un alfa de lentes, aun con pantalon y camisa formal, tenia sobre ella un delantal y en manos una sarten.
Aria lo siguió a la cocina, donde su padre preparaba la cena, puesto que llegó temprano.
—Sabes, me encontré con Amber en las gradas, le dije que le mandabas muchos saludos y besos— Aria actuó casual, pero muriendo de risa por dentro.
—¡¿Que dijiste qué?!— El alfa abrió los ojos indignado y le hubiera dado una tunda con la tostadora, pero las risas de Aria le hicieron saber que bromeaba.
—Papá, debiste ver tu cara— Aria se rió sujetandose el estómago. —Pero en serio, deberías anirmarte e invitarlo a una cafeteria o algo. Hasta creo que harían una bonita pareja.
—Nadie ha pedido tus servicios como cupido, mejor ayúdame a terminar de preparar la cena.
—Bien, dejaré mis cosas. Por cierto, esta noche saldré con mis amigos— Dijo, perdiendose en el pasillo rumbo a su habitacion.
Joseph bufó por la actitud tan relajada de su hijo, le preocupaba su seguridad como a cualquier padre, pero tampoco podia negarle salir a divertirse, en el pasado él hizo lo mismo a su edad, asi que seria muy hipocrita negarle salir a sus veinte años.
Despues de la cena, Aria se veía en el espejo, evaluando el conjunto que se puso.
—Me veo genial— Se aprobó a si mismo.
Tomando un cepillo, acomodó su cabello castaño, dejando ver su frente descubierta. Sus ojos marrones vivaces, hacian deslumbrar su rostro casi siempre de buen humor. Con su camisa oscura y unos pantalones negros que combinaban con sus zapatos, estaba listo.
Viendo la hora, tomó su chaqueta, teléfono y llaves, despues salió corriendo cuando oyó el cláxon que le indicaba que llegaron por él.
—Ya me voy papá— Salió a prisa.
El alfa estando en pijama, nisiquiera tuvo tiempo de darle los ultimos consejos.
Aria bajaba a prisa los escalones, hasta que chocó con su hermano, que llegaba despues de su turno nocturno trabajando en un supermercado a unos quince minutos de su casa.
—¿Y esa ropa de ofrecido, Aria?— Desaprobó la vestimenta de su hermano menor.
—Voy a una fiesta y puedo salir como me dé la gana. Quítate, Adam.
—Si, ya ví afuera a los vagos con los que te juntas. En fin, tienes razon, es tu culo y puedes ofrecerlo a quien te de la gana, pero recuerda que tu reputacion te hará pedazos en unos años— Se burló el alfa y continuó su camino rumbo al departamento.
Aria lo maldijo entredientes, pues esas palabras que se las repetía incontables veces, siempre conseguían hacerle dudar de las locuras que estaba a punto de hacer.
—Qué sabe ese nerd— Rezongó, pero continuó su camino.
⚔️
Cuando llegaron al bar Sunday X, Xavi que tenia el conocido, les guió hacia un callejon donde tocó a la puerta de empleados.
—Hey, no dijiste que tendriamos que meternos como unas ratas— Se quejó Aria, cruzandose de brazos.
—¿Creían que ingresarian por la puerta principal como reyes?— Se rió su amigo. —No, por la entrada solo tienen acceso las personas que visten de diseñador, los que tienen tarjetas de credito ilimitados o personas famosas... ¿Acaso tú perteneces a alguna de esas categorias?
Aria esquivó el toque de su compañero Xavi, que los habia traído a ese sitio.
La puerta pequeña abriendose, detuvo las quejas, un hombre enorme con una camiseta oscura con la palabra "seguridad" les cedió paso para que ingresaran a prisa.
—Si alguien pregunta, tenían tickets promocionales del concurso que se hizo en el centro comercial del frente— Les advierte el guardia.
—Dudo que alguien pregunte— Opina uno de ellos.
El guardia sonríe unos segundos, mirando las fachas de cada uno.
—No se ofendan, pero ustedes llevan marcado la palabra pobreza en la frente.
—Oye, ¿acaso te has visto en el espejo?— Le encaró otro.
—Lo he hecho y por eso soy un empleado que en su vida podria pagarse una noche de juerga en este sitio. Ya vayánse dentro—Señala al pasillo desde donde proviene la musica alta.
El grupo ingresó y se mezcló entre los demas. Aria tomó su propio rumbo entre esos rayos de luces coloridos, a simple vista todos que estaban ahí eran sujetos con cuentas bancarias enormes, su ropa fina era muy obvia, incluso sus rostros soberbios emanaban riqueza.
—Hey, hola...— Un hombre joven con una camisa blanca de diseñador, pantalon negro y calzados italianos, sonrisa perfecta, piel morena y cabello corto, le tomó de la cintura y lo vió de pies a cabeza. —¿Quieres bailar?
Aria correspondió la sonrisa y tambien deleitó su vista viendo al guapo alfa con ese perfume caro y embriagador.
—Claro, ¿por qué no?— Se dejó guiar a la pista.
Aria buscó un buen sitio dentro de la pista amplia y de pisos lustrosos, el DJ del lugar hacia sonar una cancion de ritmo movido contagioso. Confiado en si mismo, le dió un guiño al hombre que aun no se movía, Aria movió su cuerpo dejandose llevar, sus manos se levantaron acompasando la melodia y su cadera suelta demostraba su experiencia en la pista.
—Soy London Phelps ¿y tú, lindura?— Se presentó a mitad del baile, cuando le sujetó de la cintura.
—Aria Johans... y no, no me digas lindura, a menos que quieras perder un diente— Se presentó con una sonrisa que era dificil identificar si bromeaba o no.
—Okay. Espero que no te moleste pasar el resto de la fiesta conmigo— London no se quedaba atras, sacando a relucir su habilidad de buen bailarin.
—Vine con unos amigos, pero estaran bien sin mi— Respondió con soltura, causando una corta risa en London.
Aria sentía que tuvo mucha suerte en toparse con London, era justo su tipo de alfa y por la forma en que hablaba y vestía, claramente provenia de buena cuna, lo que era un plus. Pensó que no le molestaria compartir el resto de la noche en su compañia.
Estuvo a punto de dar otro paso mas en sus tácticas de conquista, pero un repentino mareo le hizo poner la mente en blanco y sus fuerzas se desvanecieron por unos instantes.
—¡Hey, hey! ¿estas bien?— London alcanzó a sujetarlo antes de que caiga al suelo.
—Estoy bien— Aria sonrió a medias, aunque aun sentia su cabeza girar y veía levemente borroso.
—Te traeré algo de tomar— Lo observa un poco desconfiado. —¿O prefieres ir a la barra y sentarte un rato?
—Pero quiero seguir bailando.
—Entonces, regreso en un minuto.
Un hombre de traje oscuro, avanzó por los pasillos del lujoso hotel hasta llegar a la suite principal, dando un par de toquidos ingresó despues de no oir respuesta.
En el sofá de cuero importado, desacansaba un alfa joven, revisando sus redes sociales con aburrimiento.
—¿Está listo el coche?— Preguntó con pereza, el hombre de cabellos negros y mirada profunda.
—Está listo, verifiqué la reservacion con Cam, Andreas y Robert, ellos te estaran esperando en el bar— Le informa Kal, su mánager y mano derecha.
El pelinegro se levanta y avanza hacia los amplios cristales que le regalan una vista panorámica de la enorme ciudad.
—¿Qué pasa, Brent? ¿No te agrada la ciudad?— Kal se acerca a él.
—Desde que pisé el aeropuerto, tengo una molesta sensacion de haber olvidado algo que no sé qué es— Su ceño se arruga, odiando sentirse asi.
—Solo no pienses demasiado en eso y terminarás recordandolo pronto. Te hará bien salir con tus amigos, antes de iniciar una nueva vida aquí.
Brent hace una mueca, pues lo que menos le interesaba eran los problemas o trabajo. Despues de todo, era una persona exitosa que tenia todo lo que queria.
—Vámonos— Brent toma su saco y avanza.
Media hora despues, el lujoso carro de Brent se detiene fuera de un lujoso bar y en cuanto pone un pie fuera del carro, es reconocido por fans y atacado con flashes de cámaras. Kal a prisa se convierte en su escudo y algunos guardias de seguridad del bar tambien acuden.
Brent solo sonríe a pesar de sentirse asfixiado, saluda amablemente agitando la mano y avanza lo mas rapido posible para ingresar dentro del bar Sunday X.
—Tus fans te han reconocido, a pesar de que nadie sabia de tu llegada a la ciudad— Menciona Kal.
—A veces es un fastidio tanto grito y cámaras.
/ Brent Sandini era un actor en ascenso que estaba en su mejor momento, a su edad tenia todo lo que el dinero podria comprar, era bien parecido y cotizado, y muy pocos eran ajenos a su existencia.
Al avanzar en medio de la musica resonando y muchos bailando con vasos en mano, pasó entre ellos en busca de sus amigos. Nuevamente una molesta sensacion se apoderó de él, haciendolo sentir inquieto, asi que mirando a los lados, buscó ese algo que lo causaba.
Y lo halló.
En la pista, divisó a un muchacho bailando, su mirada se clavó en la suya, como si se conocieran. El tiempo pareció ir mas lento, mientras sus miradas se cruzaban.
—Ya los ví, por allá— Kal lo sacó de su trance.
Brent solo entonces despegó su vista del chico y tras llegar a la mesa de unos amigos suyos, ya no pudo saciar su curiosidad, al estar en medio de una plática amena.
Despues de un rato de charla y copas, Brent miró a la pista, habia mucha gente bailando, menos el chico que vió y le hizo elevar la presion.
⚔️
En el baño, Aria finalmente salió del cubículo despues de un ataque de pánico repentino. Simplemente al cruzar miradas con un hombre que vestía elegante, dejó de respirar y su cuerpo entero se estremeció al ganarse su mirada.
Con pasos lentos, llegó a la barra.
—Hasta que te encuentro. Creí que habias huído de mi— Le habló London con alivio, una vez lo halló.
—Lo siento, solo sentí un bajon de energías y fuí a despejarme un rato— Le explicó.
—Entonces me alivia que estes mejor, ¿Te apetece tomar algo?
Aria negó y sus ojos buscaron alrededor, a ese hombre que le sacudió la existencia. Soltando un bufido, se sintió molesto al no hallarlo, al otro extremo solo vió a sus amigos que parecian estar ya ebrios.
Tras quedarse por largo rato sentado, Aria dejó a London y se puso en marcha rumbo a la pista, quizá asi podría captar la atencion de ese sujeto.
Se acomodó en el centro de la pista y permitiendo que la música llegara a él, se destensó y su cuerpo siguió el compás del ritmo. No tuvo problema con demostrar sus habilidades de baile, moviendo su cadera con elasticidad, sus hombros, pies y brazos le brindaban la confianza para hacer un show.
Aria sabia que las miradas de muchos estaban en él, pero las ignoró y continuó intentado hasta captar a quien buscaba.
Tras los aplausos y silvidos de los hombres, Brent avanzó hacia la pista y finalmente halló al muchacho. Se acercó mas y se deleitó con su sensual baile, el omega era un chiquillo seductor que no sabia donde se metía y aun asi saltaba a la boca del lobo, al menos asi lo vió Brent.
Se quitó el saco y lo dejó por ahí, sus pasos firmes lo llevaron con esa bella presa que estaba usando algun truco para seducirlo.
Cuando lo tuvo frente a frente, Aria le sonrío y puso mas empeño en bailar para él. Brent se sintió complacido y en cierto momento atrapó su cintura.
Ambos eran atraídos por un imán invisible que tiraba tan intensamente de ellos. Fue tan mágico el encuentro que cuando lo notaron, sus labios se devoraban, como si hubieran nacido para llegar a ese momento.
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¡Oh, Hah!
¡Finalmente sus almas se han encontrado!
¡Es tan maravilloso tenerlos en la misma época despues de tanto!
¡Veamos... ¿Quién ha de servirme de energía para alimentarme?!
Un ente oscuro, escondido en las tinieblas, reía malignamente, pues las almas de quienes dejó malditos, volvían a juntarse despues de siglos separados. Le sería divertido observar lo que pasaría entre ellos, mientras consume la vida de alguno, solo por diversion y maldad.
⚔️
En clases, Aria seguía en su propio mundo, sonriendo como idiota y sin haber tomado algun apunte.
—Hey, baja de las nubes, ¿A que viene tu cara de bobo?— Xavi, le chasqueó los dedos.
—¿Eh?... Solo estoy feliz, déjame en paz— Afirmó Aria, sin borrar su sonrisa.
—En serio, ¿Qué pasó en la fiesta que te dejó tan tonto?
—Cierto, no regresaste con nosotros y te perdimos de vista— Comentó otro.
—Ya sé, estaban tan borrachos, que me tocó volver a casa solo— Les reclamó.
Tras salir del salon, Aria y sus amigos caminaban juntos por las calles.
—Siento un taladro en mi cabeza, vayamos por algo frío para beber— Sugirió Xavi que se presionaba la cabeza.
Nadie objetó la idea y se encaminaron a algun centro comercial.
Mientras cruzaban por una parada de semáforo, Aria miró entre los carros sin alguna razon y entre ellos a un carro negro lujoso, en la parte de atras estaba nada menos que el hombre que conoció en el bar.
Dejó de ponerles atencion a sus amigos que avanzaban, en cambio desvió su camino con rumbo hacia el alfa. Como si de un juego se tratara, Aria abrió la puerta del carro, se metió para sentarse al lado del alfa y sorprenderlo.
Brent dejó de ponerle atencion a su telefono, le impresionó que un extraño se atreviera a meterse a su carro, asi que cuando elevó su vista se topó con el omega a quien le devoró los labios la noche anterior.
—Hola— Le saludó el omega, sonriendo en grande e ignorando lo que hizo.
Brent levantó la mano para callar a su chofer que estaba a punto de reclamarle al intruso.
—Avanza— Ordenó Sandini. —¿Quien eres?— La pregunta fue al omega.
La sonrisa de Aria flaqueó, ya que no esperaba esa pregunta fría, pero recordó que aquella vez nisiquiera se presentaron.
—Soy Aria Johans. Quiero que sepas que anoche fue increíble, pero no pienses que hago eso con cualquiera— Empezó a hablar rápido ante los nervios.
Brent elevó una ceja mientras lo escuchaba, le molestó el atrevimiento del omega, pero no negaba que era lindo y con una mirada brillante que cautivaba.
En cierto momento, Brent lo tomó de su mentón e hizo que lo mirara, Aria se sintió derretir ante esos ojos grises que parecian bloques de hielo impenetrables, nisiquiera notó que el carro se habia detenido. Él le sonrió de lado y Aria creyó que seria besado nuevamente.
—Largo de mi carro o yo mismo te arrastro hacia la estacion de policía.
Su burbuja de cristal se hizo pedazos al oirlo, su vista recien divisó que estaban parados afuera de una estacion de policías.
Aria comprendió que estaba metido en problemas.