•˙˚𖤐 capítulo uno
Minnie se encontraba pintando unos libros de colorear en la sala de estar de su casa, mientras su hermano Christopher veía su teléfono a todo volumen, sus padres no estaban en casa por lo que fue fácil ponerse a ver pornografía al lado de su hermano menor. Min escuchaba esos sonidos y hacia muevas de confusión, no sabía exactamente que eran pero causaban ciertas sensaciones en su pequeño y dulce coñito.
Chris por supuesto ya había visto varias veces la vagina de su hermano menor, era fácil, Min en ese momento no llevaba nada más que una camisa grande y si se movía para alcanzar un color o algo, dejaba a la vista del mayor un hermoso coñito rosado, sin vello púbico, perfecto para hundir su gruesa polla en ese lugar.
Y hoy sería el día en que se follaría a su hermano, quisiera o no.
— Minmin, ven aquí, tu hermano te necesita.
Lo llamo palmeando su regazo, el menor hizo caso levantándose, mostrando por accidente su coño, Chris sonrió y lo recibió feliz en sus piernas, acariciando su diminuta cintura.
— ¿Sabes lo que haremos hoy?
Pregunta alzando la camisa de su bebé y pasando sus largos dedos por la bolita de nervios de su menor, ya anteriormente había metido sus dedos, claro sin el permiso de su hermano, lo hacia mientras veía la televisión o hacia tarea que eran momentos donde estaba distraído, adoraba escuchar esos lloriqueos pidiendo que los saque.
— Channie, t-tus dedos duelen adentro...
Habla con un puchero el menor pero sin alejarse, solo estando a la disposición de su hermano mayor.
— Hoy no serán mis deditos, bebé, será algo mucho mejor...
Le advierte antes de dejarlo boca arriba en el sofá, el baja del mismo y se coloca de rodillas entre las piernas de Seungmin, el cual luchaba un poco para levantarse pero se detuvo al sentir la húmeda lengua de Christopher en su vagina.
— ¡Ch-Channie, no!
Lloriqueo apretando sus pequeñas manitas al rededor de su cabeza, a veces tapaba sus ojos pero nunca su boca, antes lo había hecho y Chris lo había abofeteado por contener esos sonidos qué a él le encantaban.
— Chan~, Channie...
Una mano del mayor estaba en uno de sus pequeños pezones, la miraba como si fuera hacer algo más que amasarla con rudeza, pero ese pequeño momento de distracción fue reemplazado por dos dígitos en su interior.
— ¡No me gustan, Channie!
Dice llorando intentando salirse de su agarre, pero un fuerte golpe en uno de sus pequeños pechos lo detuvo, miró a su hermano y estaba enfadado, le asustaba qué estuviera así con el, Minnie siempre era un niño bueno.
— Bebé, tu vagina debe tenerme completamente, solo yo podré estar aquí dentro.
Seungmin negó con la cabeza y recibió una fuerte nalgada, haciéndolo llorar más fuerte, de pronto el mayor sacó sus dedos, dejando que Min se relaje un poco, pero poco duro ese momento cuando sintió algo mucho más grande adentrarse en su pequeño agujero.
— ¡N-No, Channie!
Sollozo con más fuerza sintiendo como el pene de su hermano desgarraba todo su coñito, era demasiado doloroso. Rasguño los brazos de Christopher intentando alejarlo, todo fue inútil y pronto ya tuvo todo el miembro adentro.
— Que rica vagina, bebé, esta lista para mi~
Seungmin negó con la cabeza, pensó que al menos tendría algo de consideración pero no fue así, empezó con fuertes embestidas contra su débil cuerpo, haciendo llorar al menor. Gritos se escuchaban por toda la casa, rogando que se detuviera mientras de su vagina brotaban chorros de lubricante y algunas gotas de sangre.
— Nadie va a poder entrar aquí, bebé, ¿me escuchaste?
Nalgada tras nalgada, Christopher estaba marcando todo el pequeño cuerpo de su hermano, Seungmin a penas y podía seguir gritando y sosteniéndose del sofá donde estaba perdiendo la virginidad con su hermano mayor. Lo levanto del sofá para seguirlo follando en el aire, Min al tener el cuerpo tan pequeño no fue tan difícil cargarlo.
— ¡Ch-Chan, b-basta!
— Nunca voy a parar, bebé.
Resignado Min empezó a soltar más jadeos, quisiera o no la polla de su hermano le creaba pequeñas sensaciones de placer en su vientre, aunque el dolor era mayor, claro esta. Minnie aviso que sentía que iba a hacerse pipí, pensó que su hermano iba a dejarlo por asco pero no, al contrario, se movió más rápido hasta que soltó un nuevo grito y se corrió en un fuerte squirt qué dejo manchado hasta el piso.
— D-Dios, bebé, tu vagina me esta apretando más...
Le dijo mientras ahora lo dejaba en la mesa, se escuchaba como las patas luchaban para no romperse mientras el seguía embistiendo su cuerpo, hasta que se corrió en su interior, riendo al ver como se formaba un pequeño bulto en su vientre.
— M-me duele mucho~
Lloriqueo Seungmin, Christopher al parecer no lo escucho pues a penas salió un poco de su semen volvió a meter su polla hasta el fondo, no iba a parar hasta que no tuviera más semen para expulsar y tomando en cuenta que tenía las bolas llenas de eso, no iba a parar pronto.
— Te amo tanto, Minnie.
— ¡Ch-Chan, ah~!
seungmin tiene diecisiete años.