Mi caliente guardaespaldas I: Seducido

All Rights Reserved ©

Summary

Dess Styles es uno de los hombres más poderosos, importantes y peligrosos de todo UK y Europa entera, dirigiendo una de las mafias más poderosas y conocidas del mundo, cosa que siempre puede traer muchos y muy graves problemas. Así que cuando Andrew Marks, uno de sus ex-socios y ahora mayor enemigo intenta ir por su más preciado tesoro, su hijo Harry, no tiene más opción que contratar un guardaespaldas para él. Pero no es cualquiera claro que no, es su más confiable hombre Louis Tomlinson, hijo de su fallecido amigo y socio Mark. Era el único y más indicado para el trabajo, porque jamás ha fracasado. Cuando Louis aceptó el trabajo como guardaespaldas del hijo de Dess se esperó todo menos aquél dulce chiquillo con rostro de ángel, hermosos ojos jades, una boca de sensuales labios y un increíble cuerpo de sirena. Era un precioso y prohibido pecado, el cual Tomlinson no sabía si podría resistir y Harry bueno, él todo lo que deseaba era que éste lo tomara sin restricciones y usara su cuerpo a su antojo hasta que lo hiciera llorar de placer.✨Esta obra maneja alto contenido sexual explícito h/h, lenguaje vulgar, crossdressing, daddykink, feminización y spanking.✨Historia de mi completa autoría, no se permiten copias y/o adaptaciones parciales ni totales sin mi permiso.✨Se toma a Larry como romance, si no te gusta te invito a retirarte. No comentarios ofensivos por favor y gracias.

Status
Complete
Chapters
8
Rating
4.9 7 reviews
Age Rating
18+

Prólogo

─Por favor, papi estoy tan caliente─sus ojos verdes mirando a Louis con súplica y excitación─, por favor fóllame.

─Mierda, mierda, ¿por qué tienes que ser tan malditamente sensual e irresistible?─inquirió en voz baja y ronca, más para sí mismo, al tiempo en que tomaba a Harry por la cintura y lo acercó aún más a su cuerpo─ Tendrás lo que has estado buscando desde hace días, zorrita porque siempre obtienes lo que quieres, ¿no es así?

─Por supuesto, papi─respondió el chiquillo con coquetería y presunción.

─Pues yo también obtengo lo que quiero, pequeña ramera, siempre─enfatizó con voz ronca al mismo tiempo en que tomaba las nalgas del rizado entre sus manos y las apretó, robándole a éste un suave jadeo─, y te tendré, amor claro que te tendré─sus labios curvándose en una maliciosa sonrisa antes de besar ferozmente al más joven.