1. El camino al corazón
Ámame como si realmente te importara,
Abrázame para que seas capaz de sanar mi dolor.
En el fondo sé que me odias
Y que no hay nadie más en el mundo que lo haga con esa intensidad.
En el fondo, sé muy bien que me amas,
Pero te escondes entre las paredes de la duda, el llanto y el dolor.
Sé quién eres, porque te conozco desde que nací,
Sé lo que te hace bien y lo que te lastima.
Te pido ayuda porque estoy cansada de intentarlo solo por mi cuenta.
Tú puedes salvarme,
Puedes ayudarme a sanar,
A mejorar y a crecer.
Duele que hayas tardado tanto en descubrirlo,
Duele saber que necesito ser rescatada,
Porque el dolor se mantuvo escondido para avanzar,
Para mostrarme fuerte e imponente,
Para mostrarme sencilla y decidida.
Sin embargo, llegó el día.
El día en que le abrí la puerta a mi corazón,
Le permití sentir como nunca lo había hecho,
Le permití explorar cada rincon de sí mismo.
Se dio cuenta que dolía,
Se dio cuenta que fue muy listo evitando estar allí.
El corazón vivía ocupado en la mente,
Y era feliz porque decía que así era libre...
Libre de la vulnerabilidad.
Libre de la fragilidad.
Libre de lo que él representaba.
Entonces, la mente lo acompañaba,
Porque era muy lista y amaba tener ayuda extra
Amaba tener amigos,
Amaba explorar el mundo de la mano de alguien más.
No sabía cómo dejarlo ir.
El corazón creció acurrucado en el cerebro,
sembrando emociones difíciles de reconocer.
Poco a poco fue descubriendo nuevos horizontes
Y un día algo lo hizo detenerse.
¿Puedo amar?
¿Puedo escuchar?
¿Puedo conectarme?
¡El corazón ya no recordaba!
Mi corazón no lo sabía,
Llevaba tantos años ocupado con las labores de la mente,
Que no cumplía sus funciones.
Se había negado a amar.
Este corazón era un murmullo,
Era un pulso débil que se encendió por completo,
Habló con voz potente y calidosa.
Que su mayor poder.
Era sentir,
Conectarse poco a poco,
De principio a fin.
Por lo tanto,
Si te pido que me ames,
Es porque me estoy amando con lo bueno y lo malo que hay en mí.
Bienvenidas son.