Relatos Eróticos

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Summary

Colección de relatos cortos eróticos que pondrán tu imaginación a volar.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Su padre y yo

Charlotte:

Todo comenzó un día en el que mi novio se quedó dormido después de que regresáramos de un juego de futbol. Inevitablemente, yo no estaba ni la mínima parte cansada así que camine hasta la cocina para servirme agua.

Miro la botella de scotch en la mesa y un vaso a medio servir; quisiera decir que puedo tomar, y aunque soy legal +18 años aún no llego a los veintiuno años.

«3 semanas más, Charlotte» resuena mi cabeza.

Camino por los pasillos, es mi tercera vez en esta casa y me pierdo con facilidad. Abro la puerta de manera silenciosa de la que creo que es la habitación de Jake y me sorprendo con lo que vi. El delicioso señor Bradly que me lleva loca solo con su presencia.

¡Joder! Esto es lo más grande que he visto; creo que por primera vez ambos estamos en un gran, gordo y palpitante problema que necesita ser arreglado.

Mi boca se hace agua mientras que veo cómo sube y baja en torno a toda su dureza. Masturbándose, gimiendo y maldiciendo. Trago saliva y las ganas de tocarme me empujan a hacer una locura: introduzco uno de mis dedos y luego otro mientras veo cómo su apetitosa polla me tiene queriendo más y más.

Cuando está a punto de voltear, me doy la vuelta y busco la cama de mi novio. Me acuesto a su lado y me quedo viendo al techo; lo único que pienso es que quiero tener una experiencia diferente.

Y sin malentender, yo no odio al hombre que está a mi lado; en el tiempo que estamos juntos siento que lo amo; no obstante, no hay algo que desee más es que él me haga acabar como yo lo hago cuando me toco pensando en su papá.

Exclusivamente cuando me toco pensando en las grandes manos, en los dedos gruesos, en su lengua recorriendo mi cuerpo. Toda mi vagina empieza a volverse agua; estoy enganchada con la idea de que es él la persona que me tocará tanto como deseo.

(...)

3 semanas después.

Estamos en una reunión en casa del papá de Jake, todos nuestros compañeros de Universidad están celebrando mi cumpleaños. Camino al baño para refrescarme, tratar de quitarme la cara de desesperada que tengo.

Unos ojos negros están alrededor, sigiloso camina y nadie se percata de él sino yo. Jodido hombre delicioso y con experiencia.

A las pocas horas todos se despiden, ya listos para dormir, me quedo con ese anhelo, no puedo pensar en otra cosa… Viendo a Jake que está con la respiración tranquila y dormido por la cantidad de alcohol que tomó. Salgo curioseando cada rincón, hasta que llego al cuarto máster, abrí un poco la puerta hasta que puedo ver que no hay nadie, todo está oscuro.

Una energía caliente se ubica detrás de mí; presiona su cuerpo muscular en mi espalda y su erección roza mis nalgas.

—Pequeña gatita, estás buscando lo que no se te ha perdido —murmura en mi oído muy cerca de mis orejas—. Charolette, ¿querías verme?

Mi aliento se detiene entre el pecho y la espalda, intento inhalar y sale tembloroso lo siguiente que respondo— Sí.

Diablos, no puedo ni siquiera controlarme, no puedo tener un maldito filtro que tiene que estar entre mi vulva y mi boca… Esto está tan mal, todo lo que estoy haciendo.

—Yo sé lo que viste hace 3 semanas —susurra en mi oreja, sus dedos se mueven a mis caderas, siento como se acercan a mis entrepiernas, las cuales están mojadas, desbordan de humedad.

—Quiero verlo otra vez —balbuceo sintiendo su aliento en mi cabello, mi clítoris me duele de lo que ansío que me toque—. Por favor.

—¿Jake no lo tiene lo suficiente grande? Dime pequeña, ¿quieres ver cómo me lleno de leche mientras me masturbo pensando en tu rico cuerpo y en tu estrecha vagina?

¡Mierda! Esto es tan mal.

—Si —en un suspiro dejo salir esto que me aprieta, quiero esto.

El señor Bradly se detiene un momento, ya sus manos no están cerca de mi coño. Entonces da unos pasos para ponerse en frente y abrir la puerta. Una cama enorme en la mira, todo está en completo orden con las paredes grises.

Me empuja y alza la camiseta de Jake que tengo; Lo que separa mi desnudez es un pantalón bien corto que deja ver la mitad de mis nalgas. Mi cuerpo se inclina y mis manos se apoyan al borde del colchón; para dejarle acceso a mis nalgas.

—Súbete a la cama, te quiero en cuatro con tu culo arriba y viendo al espejo, voy a disfrutar follándote una y otra vez. Tú vas a ver todo lo que hago contigo —resuena desde atrás con voz roca y sensual. Me detienen los nervios y parece sentirlo— Al menos que quieras que le diga a Jake cuanto su novia quiere la polla de su padre.

No puedo contestar nada porque el calor se escurre por mi centro, me posiciono en medio de la cama viendo al espejo; un recorrido por la habitación me detengo para ver hacia la ventana; joder está lloviendo y yo estoy caliente.

Liberándome de mis pantis y quedándome solo con la camiseta, la anticipación crece, mi pelvis se mueve esperando la satisfacción de sentirlo en lo más profundo.

—Por favor —estoy rogando.

Una mano se mueve a mi cuello, pasando por mi garganta y la otra se pasa por debajo, moviéndose por mi estómago, llegando a uno de mis senos pellizcando uno de mis pezones. Un gemido sale fuerte de mi boca; esto se siente tan bien.

La mano que antes estaba en mi garganta se mueve a mi clítoris, encontrando la humedad que hay e insertando un dedo que golpea mi punto G, ola tras ola de placer van acompañando sus movimientos dejando mis piernas temblando.

—¿Mi hijo no puede hacer venirte metiendo sus dedos en tu coño? —cuestiona levantándome un poco e inclinándose hasta llegar a la clavícula.

—No —suspiro.

Con su dedo aun deslizando, entrando y saliendo, a la vez dando círculos en mi clítoris. Su figura frota la mía y lo caliente de su boca está en mi nuca erizando y calentando mi piel. Un alivio sale cuando me vengo en sus grandes dedos.

—Te apuesto que él no puedo excitarte como lo estoy haciendo yo, mojarte como estas, debes tener un sabor exquisito —asegura siguiendo con esta dulce tortura.

Todo lo que puedo escuchar son mis sonidos de satisfacción y el sonido de la humedad de mi vagina; cada una hace eco en la habitación dejando olores de sexo. Estoy por venirme otra vez.

Impaciente por tocarlo, por sentir su cuerpo me doy la vuelta y agarro su miembro a través del calentador.

—Por favor, déjame saborearte, es lo único que he deseado por semanas. Necesito tu polla en mi boca —estoy gimiendo y suplicando.

Unos minutos más sigue circulando y acariciando mi clítoris hasta que me dejo llevar una vez más por sus manos. Es entonces cuando me libera y se recuesta poniendo apoyándose en el espaldar. Ya el pantalón no está entre nosotros y me posiciono en medio de sus piernas.

Agarro su pene, me inclino y abro la boca para que entre la cabeza, probando su pre semen, es como si estuviera hambrienta por semanas y me estuvieran dando un plato de comida las mejor de todas; hago lo que puedo para que todo su largo entre, pero es casi imposible choca con mi garganta.

¡Joder! —él gruñe agarrando mi cabello, haciendo que mi cabeza suba y baje—. Mírame pequeña gatita, deja ver tu cara hermosa mientras te ahogo con mi verga… Así como lo estás haciendo Charlotte.

Me quedo mirando con los ojos llorosos, dejando que entre su gran verga, saco mi lengua, alterno entre meter el largo y succionar sus bolas.

—Ahógate en mi verga, gatita —vuelve a gruñir, sus caderas se mueven para follar mi boca sin—. Tu boca es deliciosa.

Quiero hacer fuerza para separarme un poco y que no lo meta tan profundo, sin embargo, he querido esto por tanto tiempo, he soñado con hacerlo que no me voy a echar para atrás cuando tengo la oportunidad.

—Mmm —un quejido sale porque se detiene, me agarra por los cabellos y es la primera vez que acerca sus labios a los míos. Los besos son rudos tanto que me dejan adolorido—. Necesito que me acabes en la boca, quiero sentir como llenas mi garganta con tu leche.

—Impaciente mi gatita, todo a su tiempo —me sisea y me sorprende con unas nalgadas. ¡Mierda! La mezcla del dolor, lo caliente de sus manos y placer. Mis pezones están erectos— Voy a arruinarte, voy a acabarte; algo que mi hijo no a podio hacer.

»Necesito estar dentro de ti. Todo lo que he pensado es en dejar a la novia de mi hijo embarazada —Me volvió a empujar para que me ponga en cuatro, es la posición en la que puede clavarse profundo—. Cada pulgada de tu cuerpo va a ser mío, tan pronto me deslice dentro de ti.

Siento la punta de su miembro en mi entrada.

—Ahhh, sí —jadeo y su dedo se va a mi boca.

—Vas a hacer que él te escuche, ¿eso quieres? —Me quedo arrodillada mientras me sigue penetrando, deslizándose hábilmente fuerte que me saca un quejido. Una embestida ruda y fuerte; más profundo que lo que ha llegado Jake y mis paredes lo envuelven todo.

—Más —continúo jadeando, una presión llega al centro y un cosquilleo que quiero aliviar.

—¿Eso te gusta? —Cada vez que sus movimientos se hacen duros, siento que llegan a mi cérvix, sus dedos juegan con mis caderas atrayéndome más cerca, jugando con el ritmo que tenemos.

—Cada vez que estoy con él, pienso en ti —suelto sin aliento, mis dedos juntos a mis tobillos se curvan en las sabanas por cada venida— Cuando él me coge por detrás, cuando me llevó para un rápidito en el baño temprano, cuando mete sus manos por debajo de mi falta en las clases y el profesor habla.

Mis palabras lo hacen poner más cachando, maldiciendo entre cada penetración.

»Dios —exhalo en el límite de perder la cordura, estoy por llegar a mi siguiente orgasmo—. No puedo dejar de pensar en ti.

El señor Bradly refunfuña manteniéndose dentro de mí, me inclino hacia atrás sintiendo su aliento en lo más profundo de mi cuello, sus manos le dan tiempo para jugar con mis senos enviándome corrientazos de placer. Una sensación de éxtasis al sentir cómo eyacula; el líquido caliente blanco se derrama entre mis labios. Retirándose se limpia en mí.

—Deliciosa.

Colapsé encima de la cama, de mi pecho y tratando de recuperarme. Una media sonrisa se dibuja en mi rostro por haber sido follada salvajemente y sentirme lo más deleitable posible. Siento su presencia que se acuesta a mi lado con una mano en el abdomen y la otra en la parte baja de mi espalda.

Estoy esperando que me diga que tengo que irme, es solo sexo, el mejor de mi vida, pero no significa nada más. Después de segundos en silencio, vuelve a posicionarse entre mis piernas.

—¿Otra vez? —exclamo mientras posiciona su dureza en mi entrada por segunda vez en la noche.

—Te dije que este coño ahora me pertenece. Charlotte no importa lo que estés haciendo o con quién. Tú eres mía.