Corona Envenenada

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Summary

⚠ Historia en constante edición ⚠ En Gea Naiara Amaris Knight es quien ha puesto a temblar a más de un monarca. Su nombre hace que los cimientos se vuelvan frágiles y que las cinco coronas que rigen su mundo parezcan no tener poder alguno. ¿Y por qué lo tendrían? Después de todo, ellos no han hecho nada, se esconden en sus castillos y mansiones a la espera de que aquel equipo llamado Melius solucione sus problemas. Se pavonean con sus logros y se creen intocables por portar un adorno en la cabeza. Una a una las coronas caerán de eso está segura, pero ¿Qué ocurre cuando el corazón comienza a dudar? ¿Qué debes hacer cuando tu cabeza pide algo y tu corazón te grita lo opuesto? El mundo podrá considerar que no tiene sentimientos, pero las circunstancias pondrán en duda cada una de las barreras que con esmero ha construido para evitar salir lastimada. Y recuerda: No todos los líderes saben liderar y no todos los súbditos saben agachar la cabeza. Muchas veces los planes fallan y toca improvisar, lanzar una moneda al aire y esperas haber hecho lo correcto. Dicen que los traidores no pueden regir el mundo, pero ¿Qué pasa cuando los cargos son falsos? Ella está lista para ir a la guerra, para eso la entrenaron. Él está preparado para asesinarla, aunque sabe que los sentimientos pueden traicionarlo. Existe una corona que quiere salvarla, aunque eso implique tener que matarla.

Status
Ongoing
Chapters
27
Rating
n/a
Age Rating
18+

Introducción

Se dice que el tiempo lo cura todo, que las cosas siempre pasan por una razón.

Quisiera decir que aquello es verdad, pero no es así, al menos no siempre, existen cosas, situaciones que sin importar el tiempo que pase no dejan de doler, no dejan de enfadar.

En retrospectiva, creo que el tiempo hubiera hecho maravillas, si tan solo me hubiera permitido sentir, pero no me educaron para ello, de hecho fue todo lo contrario.

Estar en una prisión te da mucho tiempo para pensar, te permite analizar las cosas de una manera fría y objetiva, a diferencia de en la guerra, donde no puedes darte el lujo de sentarte y meditar las decisiones, tan solo tienes minutos para determinar una estrategia que represente las menores bajas posibles.

Durante años pensé que encerrar a los ”malos" era lo correcto, pero ¿Quién determina el bien y el mal? Algunos mataron y fueron condenados por ello, pero yo también lo hice, así que, ¿Por qué yo puedo justificarlo?

"La guerra es cruel y cientos de inocentes mueren, daños colaterales, así los llaman, pero piensen en las millones de vidas que salvan, ¿acaso eso no lo vale?"

Día tras día era lo que nos decían antes de enviarnos a misiones prácticamente suicidas.

"Los Dioses les han concedido sus dones para ser usados en beneficio de sus familias"

Repetían cada vez que alguno quería dar marcha atrás.

"Si ustedes se marchan, ¿Quién defenderá a los que aún no son capaces?"

Mentira tras mentira y chantaje tras chantaje nos obligábamos a creer que lo que hacíamos era lo correcto, aunque en el fondo solo quisiéramos salir corriendo.

Nos llamaban adultos y solo queríamos resguardarnos en los brazos de nuestras familias, justo y como un niño lo haría al sentirse intimidado, pero no podíamos, no se nos permitía demostrar ”debilidad“.

¿Saben por qué los altos mandos mantienen nuestras únicas debilidades frente a ellos? Para volvernos dóciles, no controlas a una persona amenazándola con su vida, al menos no a alguien a quien has educado para creer que su vida te pertenece.

No controlas a los favoritos de los Dioses con amenazas baratas, los sometes con lo único que siempre han anhelado, con aquello con lo que no crecieron, pero a lo que creen deberles ser quienes son.

Cada cosa que nos recordaba día a día que éramos personas reales, se mantenía al frente de aquel que se hacía llamar un rey, consiguiendo una sumisión disfrazada de lealtad.

Pero no me malentiendan, siempre admiré la forma en la que los hijos de la corona se sentían invencibles, poseyendo algo que en cualquier momento podrían perder y entonces la falsa lealtad desaparecería.

Cuando mantienes a un animal atado y crees que por alimentarlo ya te debe todo, cuando creas que lo has domado lo suficiente para deshacerte de la correa, te darás cuenta de que solo le has dado tiempo para volverse más fuerte y conocer tus puntos de quiebre.

Así que te doy un consejo...

Si piensas tomar la correa, no la sueltes, por más que creas que te es leal, no seas tan idiota para creer que puedes someter y poseer algo que, desde un principio, fue obtenido de forma traicionera.

¿Quieres al lobo? ¿Ya disparaste el dardo y ha caído? Cuidado con soltar la correa.

¿Quieres a la víbora? Ten cuidado de no dejar abierto el terrario.

¿Quieres al venado? No permitas que haga alianza con el lobo.

¿Quieres un tiburón? Recuerda que si te mueves te atrapan.