Valek...

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Summary

Un mundo desconocido, lleno de fantasía, criaturas fantásticas y magia. Una chica universitaria sumida en la monotonia y con un pasado desconocido para ella. Un rey de otro mundo con respuestas y que necesita a su reina...

Status
Ongoing
Chapters
12
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Capítulo 1

Hoy ha sido un día pesado para ser mi cumpleaños, pero no importa, después de la muerte de papá y mamá ya estoy completamente sola, pero así me siento bien, lo raro es que mi cicatriz aún no me duele, solo se siente extraña, pero eso es bueno he podido concentrarme a la perfección, salgo de la biblioteca con un par de libros en mano y mi mochila por suerte los exámenes ya terminaron y solo tengo que entregar este trabajo.


Me dirijo al aula de historia del arte y hay está el maestro - buenas tardes, profesor - lo saludo con una sonrisa.


-Buenas tardes, señorita, me imagino que viene a entregarme el trabajo de fin de año - me pregunta con una sonrisa y levantando una ceja.


-Si, señor, aquí tiene cien hojas de lado y lado y escrito a mano - dejó el trabajo en su escritorio.


-Es increíble, siempre me ha sorprendido, todavía falta una semana para entregarlo, pero aun así ya lo estás entregando - Toma el trabajo y le da unas ojeadas.


-Si, pero usted era el último que me faltaba por entregar y no quería que se me pasara, así que aquí está - le sonrío, sinceramente siempre me llevó bien con los profesores, por eso algunas chicas me decían puta, ya que juraban que me acostaba con ellos o los sobornaba, lo cual no es cierto.


-Será una pena ya no tenerte en estos salones - dice con nostalgia mirando a la nada, por el hecho de que este era mi último año - oye, hoy es tu cumpleaños, ¿cierto?


Asiento - Si, de hecho cúmplo 24 - le sonrió


-Entonces, muchas felicidades querida - se levanta gualdando mi trabajo en su maletín.


-Gracias - me sonrojo avergonzada.


-Bueno, vamos a comprarte tu regalo de cumpleaños - abro los ojos como platos.


-Oh, no, señor, no es necesario -me sonrojo de la pena.


-No me niegues, este es mi regalo y no acetare un no, así que vamos - comienza a caminar hacia la puerta.


-Está bien - vencida, lo sigo.


Caminamos por los pasillos de la uni asta, llegamos a la salida, seguimos caminando por las calles de la ciudad o llegamos a una pastelería.


-Señor... -me interrumpió.


-ya no soy tu profesor, puedes llamarme por mi nombre hija - propone sonriendo.


-Está bien, ¿Qué hacemos aquí, César? - me cruzo de brazos mirándolo de forma graciosa, el es una persona con la que es facil hablar y olvidar que es mayor que tu.


-Comprarte un pastel por tu cumpleaños ¿Qué más? - me da una de sus características sonrisas - vamos después de ti - habré la puerta y se hace a un lado.


-Gracias - entro al establecimiento.


Al entrar el delicioso olor de los pasteles me golpea, lo cual me hace sonreir.


Caminamos asta la vitrina donde hay distintos tipos de pasteles, estoy seguro de que parezco una niña en la diócesis, pero es que me encantan casi todos los dulces.


-Ok Ángel, elige el que quieras, no importa el precio - dice mirándome con una sonrisa.


-De verdad? - lo miro incrédula y él asiente.


Miro por un rato la vitrina asta encontrar uno el cual me hizo agua la boca, miro a César y rico su hombro.


Voltea a verme - ¿Ya te decidiste? - asiento.


-Quiero ese - dijo la vitrina y este sonrie.


-Tan considerado como siempre - Dice al ver el bajo precio y riendo llama al chico detrás de la vitrina - Quiero ese pastel para llevar por favor - le pide al chico el cual asiente.


Pocos minutos después viene el chico con una caja Rosa pastel y se la entrega al profesor, el cual agradece y se Voltea a verme.


-Toma aquí está tu regalo de mi parte, espero que te guste - me entrega la caja.


-Muchas gracias profesor César - le sonrío.


-De nada, bueno, tengo que irme, espero que pases bien lo que te queda de cumpleaños - dice mientras salimos de la pastelería.


-ok, gracias otra vez por el pastel


-No hay de que, nos vemos en la graduación - dice para luego irse por su lado y si comienzo a caminar hacia mi casa, la cual por suerte no está muy lejos.


Luego de caminar por unos 15 minutos estoy a pocos pasos de mi casa, noto que frente a mi puerta hay varias cajas de distintos tamaños.


Eso es extraño, nunca recibo paquetes, llegué a mi puerta y la habro, llevo el pastel a la cocina y lo dejo en el refrigerador y dejé mi bolsa en la encimera, vuelvo a la entrada y reviso los paquetes.


Si tienen escrito mi dirección y nombre, al parecer no fue un error.


Tomo varias de las cajas y las llevo asta la sala, vuelvo a la entrada y busco las restantes, sierro la puerta y las lleva la sala, me siento en el sofá, asiento el estéreo y pongo una música relajante.


Tomo una de las cajas medianas y la hay una nota:


Hola Ángel, escuche que los quería, pero que no los encontré, aquí te los dejo, espero que te gusten y feliz cumpleaños come libros.


ATT: Masón.


Sonrío, dejó la nota a un lado, Masón es uno de los integrantes del equipo de básquet, nos conocimos gracias a que él necesitaba tutoría en algunas materias y nos volvimos cercanos.


Miro dentro de la caja y casi muero, son un par de libros, según la sinopsis, de suspenso.


Sigo viendo las demás cajas, resulta que todas eran regalos de algunos de mis compañeros y profesores, no puedo creer que todas estas personas recordarán que hoy era mi cumpleaños.


Tomo los regalo y los llevo a mi habitación, los acomodo, luego me quito los zapatos y voy a la cocina, abro el refrigerador y saco el pastel, tomó una cuchara, voy a la sala entiendo la tele y pongo una película en Netflix.


Pasan al menos 2 horas y la película termina, miro mi plato y del pastel únicamente quedan unos trozos, terminó de comerlos, apago la tele y llevo todo a la cocina .


Subo las escaleras, asta mi habitación y comienzo a desnudarme, dejó todo en la ropa sucia, tomó mi toalla y voy asta el baño, hago mis necesidades, me ducho y lavo mis dientes.


Salgo del baño mientras cepillo mi cabello, cuando acabo lo dejo suelto, tomo mi móvil de la cama y veo que ya son las 10:57 pm, decido dormir desnuda, ya que nadie me verá.


Pero antes de dormir tomó uno de mis libros y me acerco al pequeño sofá que está cerca de la ventana donde se puede apreciar la Luna llena de esta noche.


Ya cuando pasan unos minutos me levanto, dejo el libro en su lugar, apago las luces y voy asta mi cama escondiéndome debajo de las sabanas, cayendo dormida casi de inmediato.


[···]


Despierto a causa de una fuerte corriente de frío que recorre mi cuerpo al abrir los ojos, noto que la sabana no cubre mi cuerpo, suspiro irritada y la tomo volviendo a arroparme, pero siento que no es suficiente, así que me levanto para ir en busca de un pijama y otra sabana.


Antes de llegar al interruptor me detengo al notar por el rabillo del ojo que la ventana que da a mi patio trasero está levemente abierta, luego de pasar unos interminables segundos observando como la cortina de la ventana se balancean gracias a la fría briza de la madrugada , logro sentir una extraña sensación de ser observada, luego de unos pasos me detengo justo en medio de la luz de la luna que se asoma por la ventana mientras me disponía a ir a cerrarla.


Miro a mi alrededor extrañada, hasta que mi vista cae en una esquina oscura de mi habitación, de donde sobresalen un par de ojos verdes brillantes esmeralda fija en mí, lo cual hace que mi cuerpo se tense al recordar que estoy completamente desnuda.


Me apresuro a tomar mi sábana y esconder mi cuerpo desnudo, ya que la luz de la Luna me deja totalmente expuesto ante él o ella.


-¿Qué quieres? ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? - pregunto con el corazón a topé.


-Las respuestas a esas preguntas son simples - su voz es profunda y grave como de ultratumba, lo cual solo hace que me dé un escalofrío por todo el cuerpo - ¿qué quiero? Te quiero a ti, ¿quién soy? Eso ya lo sabrás, y ¿qué hago aquí? Vine a llevarte conmigo, mi hermosa reina.


Su voz es aterradora.


-¿A mí? No, yo no iré a un lado con usted señor - retrocedo con miedo y sin darme cuenta, piso la sabana tropezando y antes de poder reaccionar caigo al suelo golpeando mi cabeza y comenzando a ver borroso, pero antes de quedar completamente inconsciente siento como aquel extraño me levanta y deposita un beso en mi mejilla, justo sobre mi cicatriz, solo para luego caer en completa inconsiencia.


[···]


Narrador omnisciente.


El pelinegro camina con desesperación por los pasillos que son alumbrados por antorchas, no pasa mucho cuando comienza a encontrarse con uno que otro guardia que se inclina al verlo, pero que no pueden evitar verlo confundidos al ver el extraño bulto que lleva con tanta delicadeza en sus brazos.


Apresura más el paso al notar que está cerca de sus aposentos, los guardias que lo resguardan abren la puerta de inmediato al verlo acercarse.


-Llamen al doctor imperial - ordena nada más entrar y no tarda en escuchar como uno de los guardias sale corriendo.


Con mucho cuidado deposita aquel bulto en su cama y de espacio quita un poco la sabana, dejando a la vista en hermoso rostro de aquella chica de risos castaños - lo siento tanto - susurra acariciando aquellas mejillas ligeramente sonrojadas - juro por los dioses que mi intención no era asustarte - une su frente con la de la chica, dando una caricia en la cicatriz que adorna su mejilla.


No mucho después se escuchan unos toques en la puerta - ¿mi señor? El doctor ya se encuentra aquí - anuncia uno de los guardias.


-Que pase - dice sin despegar su vista de la chica.


La puerta es abierta y poco después se vuelve a serrar - Mi señor - hace una reverencia - ¿en qué puedo servirle? - pregunta el anciano.


-Revísala - ordena - asegúrese de que esté bien, si hay algo mal arréglalo sin importar que - vuelve a ordenar y el anciano nota de inmediato lo tenso de su superior.


-De acuerdo - se acerca de espacio y por primera vez logra ver a la chica - por los dioses, ella es... - es interrumpido por el pelinegro.


-Si y espero que sepas lo que pasar si abres la boca - amenaza sin miramientos.


-No tiene que decirlo dos veces, mi señor - asegura y se dispone a hacer su trabajo.


Luego de una media hora en donde no despego ni un segundo su mirada de las acciones del anciano, impaciente de saber si la joven tiene algún mal, el anciano se aleja de la cama dando paso al pelinegro, el cual no lo duda y se sienta junto a la joven.


-¿Y? ¿Qué tiene? - pregunta impaciente.


-La jovencita se desmayó a causa de un golpe en la cabeza, no es nada grave, tal vez al despertar solo le duela un poco o sienta alguna incomodidad.


-¿Nada grave? - pregunta incrédulo - si no es grave, ¿por qué aún no despierta? - mira enojado al doctor.


-Bueno, al parecer él ser expuesto a la magia del portal, la agoto, pero puede estar tranquilo, despertará mañana, se lo aseguro - le explica calmado y con una sonrisa.


El pelinegro suspira aliviado y acaricia el pelo de la chica con cuidado - gracia por todo, puedes retirarte - el aciano asiente hace una reverencia, se da la vuelta y sale de la habitación.


-Me asustaste mucho - dice acomodándola debajo de las sabanas - pero todo esto es mi culpa, así que tranquila - besa su cien y se levanta, se quita sus ropas y zapatos y con cuidado se acomoda junto a la chica debajo de las sabanas, la admira unos segundos más y finalmente cae rendido junta ella con una sonrisa en los labios.