Prólogo
Me llamo Min Yoongi.
Trabajé más de cuarenta años en un juzgado penal, rodeado de criminales, testigos, mentiras… y, a veces, verdades que nunca debieron salir a la luz.
Hoy estoy jubilado. Las mañanas son lentas. Las tardes, más silenciosas.
Pero no estoy solo.
No del todo.
Hay alguien que aún me sostiene, incluso cuando no digo una palabra.
He decidido contar una historia. No para que me crean. Ni para justificar lo que hice.
Voy a contar lo que pasó en Seúl en 1974.
La historia de un asesinato.
La historia de un secreto.
Y la historia de un amor que, contra todo, sobrevivió al silencio.
Porque hay secretos que no mueren.
Hay verdades que no caducan.
Y hay amores… que desafían al tiempo.
Este es mi único testimonio.
Después de esto, no habrá más.