Chapter 1
Las visitas y reuniones familiares eran de esas escasas cosas que Oh Sehun prefería evitar a toda costa, así se viera orillado a armar toda una excusa perfecta que le garantizara su ausencia, tuviera que involucrar a sus amigos o no, Sehun siempre lograba huir de esas fastidiosas responsabilidades.
No era algo que hiciera por mero capricho, era más bien porque pasó sus cinco primeros años sufriendo las supuestas muestras de afecto de sus tías, charlas aburridas de adultos y niños gritones e hiperactivos corriendo por la casa.
Fue así que, a partir de sus seis años, decidió crear las mejores y más creíbles mentiras para poder ausentarse y pasar el rato en casa de sus mejores amigos o con su hermano mayor. Junmyeon era ocho años mayor, de modo que no había problema en confiarle la responsabilidad de supervisar al pequeño Sehun y él, a decir verdad, lo soportaba y cuidaba.
Sehun era un niño callado, respetuoso y excelentemente bien portado, razón por la cual odiaba asistir a encontrarse con los revoltosos de sus primos. Jun y él eran los únicos capaces de mantenerse quietos y no interrumpir a cada segundo las pláticas de adultos. Su madre les llamaba modales, sus tías falta de niñez.
Sin embargo, luego de huir por catorce años de las reuniones familiares, ambos chicos se vieron obligados a abandonar la comodidad y silencio de su hogar para atravesar toda la ciudad hasta la propiedad de uno de los primos de su madre.
Los Byun poseían una enorme propiedad a las afueras de la ciudad, cosa que Sehun apenas si recordaba, de modo que al llegar no pudo evitar sorprenderse cuando vio el amplio jardín y la casa de dos plantas con una gran cantidad de balcones en la fachada principal.
El evento a celebrar era la llegada de un nuevo Byun y, aunque no era la gran cosa, sus padres habían insistido en que era hora de que Junmyeon y él volvieran a encontrarse con la familia.
—No sabes cuánto envidio que esta sea la última vez que debas asistir a estas cosas. —Murmuró por lo bajo a su hermano mayor, discretamente para evitar ser escuchado y regañado por sus padres.
Junmyeon había terminado su doctorado y recibido su título hace un par de meses, una más de las razones por las que sus padres los llevaran a la reunión, algo así como hacer gala de su recién recibido Arquitecto.
—No puede ser tan malo, Sehunnie. —Respondió el mayor con una de sus brillantes y reconfortantes sonrisas. —Ya todos han crecido lo suficiente para no sacarte de tus casillas.
Y a decir verdad, Sehun esperaba y deseaba que así fuera, aunque estaba muy consciente de que algunos pubertos y adolescentes en el mundo eran más que inmaduros.
Sin otro comentario bajaron finalmente las maletas que habían preparado para ese fin de semana en familia.
Sehun suspiró un par de veces mientras se colgaba la mochila en el hombro derecho y caminaba a paso lento hasta la entrada de la casa, tomándose su tiempo en admirar el color y decoraciones exteriores.
Una linda casa, sin lugar a dudas.
Para cuando llegó a la estancia todos se encontraban ya ahí, sus padres y otros de sus familiares que muy vagamente recordaba.
Su vista se paseó por la gente presente, sabiendo que más que Junmyeon él mismo había llamado la atención.
Tal vez había mantenido un par de rasgos de su niñez pero ahora tenía muchos centímetros más de altura y su cuerpo continuaba en crecimiento.
Los comentarios no tardaron en llegar para hacerlo sentir incómodo y tímido, logrando que poco a poco fuera escudándose detrás de su hermano mayor. Sí, bueno, algunas cosas no cambiaban sin importar el paso de los años.
Las pláticas continuaron hasta desviarse a otros temas, aunque ambos hermanos continuaron de pie dadas las horas de viaje estando sentados.
—¿Vas a quedarte aquí? —Sehun dejó caer su celular sin poder alcanzar a detener la estupenda caída de, al menos, un metro.
Ni siquiera se tomó la molestia de mirar al responsable del susto, simplemente se agachó en busca de su amado aparato rogando silenciosamente que no hubiera sufrido ni un rasguño y que el costoso protector hubiera cumplido su función.
—Oh, lo siento. No era mi intención asustarte. —La voz no parecía familiar, así que Sehun sabía que no era alguno de sus tíos. —Soy Baekhyun. ¿Me recuerdas?
Sehun fue capaz de notar el entusiasmo reflejado en la voz del contrario. Resopló negando y finalmente alzó la vista, mientras sus dedos intentaban traer a la vida a su celular mediante el botón de encendido y bloqueo.
La sonrisa del más bajo le dejó ligeramente aturdido. El chico que se encontraba de pie a su lado era bastante lindo, no podría negarlo, Sehun no dejaba de ser objetivo en ninguna circunstancia.
Escaneó rápidamente al chico que no recordaba que fuera así en sus años de niñez, aunque sus ojos parecían conservar el brillo de ese entonces, aun si su nariz respingada y labios delgados no eran algo que recordara como los que actualmente adornaban su rostro. La adolescencia parecía haberle sentando de maravilla a su pequeño primo. Si antes pudiera haber sido considerado como tierno, Sehun pensó que tal vez atractivamente lindo lo definían, eso sin mencionar su cuerpo.
—El que se comía la tierra, ¿no? —Comentó tras un chasquido de sus dedos. El más bajo sólo pudo abrir sus ojos enormemente y sonrojarse, dejando como un recuerdo su anterior sonrisa. —Tomo eso como un sí.
Byun Baekhyun, dos años menor que Sehun, era hasta entonces el menor del matrimonio Byun, un chiquillo mimado y llorón que, cuando todos se distraían, se las ingeniaba para llegar al jardín o una maceta y llevarse un puñado de tierra a la boca, alegando que parecía chocolate en polvo.
El menor salió huyendo tan sólo un minuto después, posiblemente avergonzado por ser recordado de ese modo, o por la sonrisa burlona del más alto, o porque Junmyeon había girado su cuerpo luego del comentario de su hermano para encontrarse con la criaturita amante de la tierra.
—Tsk. Raro. —Sehun devolvió su mirada al objeto entre sus manos que se negaba a encender nuevamente, presionando todos los botones ya que la luz de la pantalla estaba encendida mas nada aparecía en ella y comenzaba a desesperarse.
—Deberías ir a disculparte. Lo hiciste sentir mal, Sehunnie.
—Yo no soy el culpable de que haya decidido ser una maceta humana. —Ambos rieron un poco, aunque la mirada de Jun le insistía en su disculpa. Ambos lograban entenderse tan sólo con una mirada, algo especial pero común entre hermanos tan cercanos. —Bien, además necesito cargar esta cosa y ver si reacciona con eso.
Sin más, el castaño siguió los pasos de su primo, subiendo las escaleras llevando consigo la mochila que se rehusaba a dejar en el piso u otro lugar donde pudiera sufrir maltratos.
Mala idea no haberse informado, ya que arriba había varias puertas a lo largo del pasillo.
Respiró profundamente, sabiendo que iba en contra de sus propios principios husmear en una casa ajena, pero daba igual si de cualquier modo nadie iba a ayudarlo por estar tan sumergidos en pláticas para ponerse al día y saber del nuevo bebé.
Así que avanzó a paso decidido por el pasillo, observando cada puerta y haciendo suposiciones sobre cómo debería lucir la puerta de la habitación de su primo.
No tuvo que pensárselo mucho pues tan sólo a unos pasos dados había llegado a la puerta adornada con un letrero en vinil, en el cual se encontraban las iniciales BH rodeadas por frases de advertencia para alejarse. El castaño rió un poco por lo infantil que lucían los pocos dibujos del letrero y tocó con los nudillos la puerta.
Tan sólo tuvo que esperar un poco hasta que la puerta fue abierta, dejando a la vista un solo ojo del menor y a la misma altura una cadena que posiblemente evitaba que la puerta abriera por completo.
—Yo... lo siento. —Al cabo de un minuto de mirarse en silencio había terminado por hablar sin alejarse de donde se encontraba, dejando en claro que esperaba que la puerta fuera abierta en su totalidad.
—No lo hago desde los cuatro. —Escuchó decir al menor en voz sumamente baja, quien lucía como un pequeño cachorro tras ser regañado.
—¿El qué?
—Comer tierra... —Susurró aun más bajo el pelinegro, desviando la mirada a sus calcetines de dibujos animados. ¿Era eso un Bob Esponja adornándolos?
Oh vaya... Sehun enmudeció ante la confesión. ¿Debía significar eso algo? No estaba seguro.
—No importa, eventualmente iba a pasar. —El menor susurró algo que en absoluto escuchó el más alto, continuando con lo que realmente le interesaba en ese instante. —Oye, necesito una toma de corriente, mi celular parece no querer reaccionar y quisiera intentar recargar la batería.
El menor presionó sus labios formando una fina línea antes de asentir y volver a cerrar la puerta, dejando a un estupefacto Sehun, quien miró alrededor en busca del porqué Baekhyun acaba de cerrarle la puerta en la cara. Pero la respuesta llegó unos segundos después, cuando pudo ver el interior de la habitación y a su dueño dándole la bienvenida y autorizando su paso.
Claro, por un momento olvidó la cadena del interior.
No dudó en avanzar teniendo ya el permiso, observando las paredes pintadas en un tono azul pastel y decoradas con un par de pósters de caricaturas y películas animadas.
Adorable. Inocente. Esas palabras cruzaron su mente relacionándolas con Baekhyun.
—Puedes conectarlo ahí. —Siguió con la vista el rumbo señalado por la mano derecha del menor, justo a un lado de la cama matrimonial se encontraba lo que buscaba.
—Gracias.
Sin dudarlo avanzó los metros restantes y tomó asiento en la cama para proceder a abrir su mochila, buscando en ella el cable blanco que estaba seguro de haber colocado ahí dentro.
El mismo cable que no se encontraba ahí... porque había estado recargando la batería minutos antes de partir. En la cocina de su hogar.
Antes de ser capaz de pedir prestado un cable al menor éste fue llamado por su embarazada madre, por lo cual salió corriendo tras una reverencia a su mayor.
Sehun se vio entonces en un momento de emergencia. Podía esperar al menor hasta que volviera y pedirle prestado uno, o podía ir en busca de su hermano mayor, pero debía en tal caso exponerse de nuevo a los familiares parlanchines y eso no era algo que realmente deseara hacer.
Así que esperó por el más bajo, quien seguramente no iba a tardar.
Tan sólo habían pasado unos cinco minutos cuando Sehun comenzaba a aburrirse en demasía, así que su vista vagó de nuevo por la habitación, husmeando un poco hasta que su mirada se detuvo sobre el escritorio de su primo.
Se levantó sin dudarlo, habiendo notado que éste tenía un par de tomos de algún comic en lugar de libros escolares. Pensando que tal vez podría distraerse mirándolos no dudó en acercarse hasta ahí.
Aunque antes de que pudiera tomar alguno su vista enfocó otro objeto ahí encima. El celular de su pequeño primo se encontraba tan solitario, abandonado y seguramente sirviendo a la perfección, así que Sehun presionó el botón de la parte inferior de la pantalla, mirando al mismo tiempo hacia la puerta cerrada de la habitación sólo para asegurarse de que nadie estuviera cerca.
Al regresar la mirada a la pantalla iluminada se encontró con el fondo de un Pacman, lo que le hizo sonreír negando con la cabeza. ¿Su primo era una clase de amante de videojuegos y caricaturas?
Tomó el celular con ambas manos habiendo dejando el propio en la superficie de madera, paseó el pulgar derecho sobre la pantalla y esta le mostró la pantalla de inicio, dejándole saber que no tenía patrón de desbloqueo alguno.
Seguramente porque el pequeño Baekhyun no tenía nada que esconder. Porque era un chiquillo inocente y tierno de 18 años que solía comer tierra años atrás.
Sehun no sabía exactamente lo que buscaba o esperaba ver en el celular del menor pero ya que comenzaba a aburrirse entró a la galería. Seguramente Baekhyun tendría videos de caricaturas y tal vez fueran entretenidas.
Pero nada lo preparó para lo que encontraría en esa galería.
Sus ojos se abrieron hasta el punto en que pensó que podrían salirse de sus cuencas.
¿Eran esas fotografías del pequeño e inocente Baekhyun?
Tan sólo había una carpeta ahí, perteneciente a las fotografías guardadas tras ser capturadas por la cámara del propio celular.
La boca de Sehun se sintió repentinamente seca, no importando si intentaba relamer sus labios o tragarse la sorpresa.
Posiblemente debería haber bloqueado de nuevo la pantalla, devuelto el celular al lugar en que se encontraba y fingir demencia.
Pero tal parecía que ese día Oh Sehun no conocía el concepto de privacidad ni ninguno que su mente racional le gritara, porque se encontró a sí mismo deslizando su dedo para mirar cada fotografía de la más reciente a las anteriores.
¿Por qué Baekhyun tenía fotos de su cuerpo?
Más concretamente, ¿por qué tenía fotografías de su cuerpo desnudo?
¿Y por qué Sehun no dejaba de mirar embelesado la pantalla mientras pasaba una a una las fotografías?