La Mascara De Jack Gallow

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Summary

Despues de sufrir un tragico evento en su vida, el joven Jack Gallow emprende un viaje para seguir su pasión, convertirse en científico, sin saber que le espera un viaje que le transformara para siempre. **Esta historia es una precuela a La Maquina Del Doctor Moebius pero no es necesario leerla para entender esta**

Genre
Scifi/Other
Author
Luis
Status
Complete
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo 1

Con los abrasadores rayos del sol acompañándome, me encuentro ayudando a mi padre a reparar el techo de la casa. Pero mi mente yace en otro lado, más allá del pueblo, más allá de todo. Debo estar hecho para algo más que simple carpintería, debo….


—¡Jackie! escucho gritar a mi padre con la misma voz ronca de siempre.


—¿Sí?


—Los clavos, se me acabaron.


—Enseguida digo mientras agarro la caja de clavos.


—Otra vez fantaseando en las nubes mi padre frunció el ceño mientras lo decía.


Yo suspiro profundamente antes de responder—no, no estaba en las nubes. Solo estaba pensando en el futuro.


—Creí que ya habíamos dejado esto claro. Tu vida está aquí en el pueblo, en la carpintería, junto a mí y tu madre note como alzaba su tono mientras hablaba.


—Pero y si fuera diferente, y si estuviera hecho para algo más mi voz achicándose al hablar a pesar de mi mejor esfuerzo.


—¿Y que sería eso?  pregunto mi padre, aunque sé que ya tiene una respuesta a todo esto en su cabeza


—Hace poco encontraron restos de un meteorito que parece tener propiedades únicas. Dicen que revolucionara la ciencia como nunca se ha visto dije.


—Y tú que esperas hacer con eso, solo tienes diecisiete.


—Y aun así soy el mejor en ciencias y matemáticas. Los profesores dicen que ya debería estar en la academia.


—Sugirieron que deberías estar en la academia. Solo tu madre y yo sabemos para lo que estas listo o no para hacer.


—Pero si me dejaran intentarlo estoy seguro de que conseguiría un lugar en la academia de ciudad capital. Podría estar aprendiendo de las mentes más brillantes del imperio.


—Ya discutimos esto y la respuesta fue no.


—Pero si me dieras la oportunidad….


—¡LA RESPUESTA ES NO!  su grito fue tan fuerte que me dio escalofríos.


Sin decir otra palabra bajo del techo rápidamente y me dirijo hacia…no sé y no me importa, cualquier lugar es mejor que mi casa ahora mismo.


—¡¿Jack a dónde vas?! Vuelve en este instante le escucho gritar a papa a lo lejos.


Camino rápidamente hasta llegar a la colina del pueblo. Porque entre las constantes peleas con mis padres solo aquí encuentro paz, porque solo aquí puedo escapar de las expectativas de todos. Sentándome en el pasto respiro profundamente hasta tranquilizarme. Puede que ahora no parezca, pero las cosas cambiaran un día, tienen que porque si no…no, es mejor no pensar en eso. Así me quedo disfrutando de la vista, del viento y atardecer anaranjado hasta que llegue la noche, hasta que tenga que volver.


Al volver tomo el camino largo, ni, aunque sea para evitar lo inevitable.


Escucho unas pisadas profundas a los lejos que se acercan cada vez más hasta desvelar al alcalde del pueblo.


—Ah Jackie muchacho, justo a quien estaba buscando dijo el alcalde, no pude evitar notar lo hiperventilado que estaba, como si hubiera estado corriendo todo el día.


—alcalde, ¿en qué le puedo ayudar? pregunte.


—Bueno veras, últimamente los bandidos han estado más agresivos de lo usual. Y exigen una cuantiosa cantidad de dinero para que nos dejen en paz o si no…


—¿Otra vez? A este paso nadie en el pueblo tendrá ni un centavo dije.


—Lo sé, lo sé y es por eso que estoy juntando a la guardia del pueblo para encargarnos de esto de una vez por todas. Pero no tienes que preocuparte por eso, solo quería avisarte para que tú y tus padres se queden en casa esta noche. Las cosas se podrían complicar.


—Si, por supuesto, eso haremos.


—Bien, me alegro. En fin, me voy, aún tengo muchas cosas pendientes se despide el alcalde mientras hace un gesto con su sombrero antes de volver por donde vino.


Al llegar a casa, pequeña hecha por completo con madera de roble, abro lentamente la puerta esperando que cambie. Entro para encontrar a mi padre preparando la mesa y a mi madre cocinando lo que parece ser un estofado.


—Llegad justo a tiempo. Siéntate dice mi madre con el mismo tono alegre de siempre.


—Hijo dice mi padre sin levantar la mirada de la mesa.


Me siento y mi madre comienza a servir el estofado en los tazones. Un extraño sentido de paz permea el habiente.


—¿y que estuviste haciendo toda la tarde hijo? pregunta mi madre.


Mi padre me lanza una mirada expectante.


—Estaba caminando por ahí, ya sabes, admirando la naturaleza y eso respondo.


—Espero que la caminata te haya ayudado a despejar la mente comenta mi padre.


Mi madre le dirige una mirada.


—Espero que ya te hayas olvidado de todas esas fantasías absurdas y estés listo para un trabajo de verdad dice mi padre con una gran sonrisa.


Me levanto de la mesa y me dirijo a mi cuarto.


—Richard, que hablamos escucho decir a mi madre.


—Que, es mejor ser sincero con el muchacho escucho decir a mi padre.


Entro a mi cuarto y cierro la puerta brutamente.


No me deja respirar ni por un momento. No puedo esperar al día que deje este maldito pueblo. No puedo esperar a…


Knock, knock


—Jackie ¿puedo entrar? escucho a mi madre decir desde el otro lado de la puerta.


*Suspiro*—Bueno digo.


Mi madre entra y se sienta en mi cama a un lado mío.


—Mira, cariño yo sé que tu padre puede ser…complicado pero el solo quiere lo mejor para ti, aunque…


—¿Segura? Porque no parece. No importa que, siempre que toca el tema de irse del pueblo me da la misma respuesta. A veces hasta parece que se burla de mi digo mirando fijamente el suelo.


—¡No digas eso! Tu padre puede no ser la persona más sensible del mundo, pero él se preocupa por ti. Él no quiere que cometas los mismos errores que él dice mi madre mientras apoya una mano en mi hombro.


—Pero no debería ser capaz de tomar mis propias decisiones, de aprender de mis errores. Como esperan que crezca como persona si siempre me sostienen la mano digo levantando finalmente la mirada hacia mi madre.


—Puede que tengas razón, tal vez ya sea hora de dejar que camines por tu propia cuenta—dijo mi madre con un tono cariñoso y acariciando mi pelo rubio—solo recuerda que para nosotros siempre serás nuestro pequeño y que no importa que siempre te queremos y estaremos ahí para ti.


Sonrió antes de darle un gran abrazo a mi madre. Pasamos así unos momentos antes de que ella se levanta de la cama.


—Mañana hablaremos de esto con tu padre. Duerme bien hijo.


—Tú también mama…y te quiero mucho digo.


Mama sonríe—Yo también te quiero mucho hijo. Ambos te queremos mucho.


Mama se va de la habitación y yo me preparo para ir a dormir. Hoy ha sido un largo día y estoy muerto de sueño.


……………………………………

Humo

………………………………………………

Gritos

…………………………………………………………..

FUEGO


Me despierto inmediatamente por el olor del humo y el sonido del fuego quemando todo a su paso. Bajo rápidamente para ver como el fuego consume todo. Pero unos gritos desvían mi atención.


—¡Auxilio! mi madre grita desesperada.


—Por favor alguien ayúdenos mi padre dice, apenas levanta la voz como si le estuvieran aplastando la garganta.


Corro rápidamente hacia donde se escuchan los gritos, hacia al cuarto de mis padres. Al entrar me encuentro a ambos aplastados por una viga de madera. El fuego parece ir más rápido con cada segundo.


—Jackie… dice mi madre.


—Aguanten los voy a sacar de ahí digo desesperado de lo que podría pasar.


Con todas mis fuerzas intento levantar la viga, pero no importa que intente no logro moverla ni un poco. A cada minuto que pasa me canso más y más y el humo comienza a no dejarme respirar.


—Hijo, vete de aquí. Sálvate tu dice mi padre.


—No, ¡no los abandonare!  grito mientras intento levantar la viga una vez más y una vez más fallo.


—Hijo…Por favor escucho a mi padre suplicar.


—Yo…iré por ayuda digo tembloroso.

Corro mientras la casa es consumida por el fuego a mi alrededor y el humo nubla mi vista.


El alcalde, quien sea, debo conseguir ayuda. Esto no puede estar pasando…no dejare que …


BOOM


Una gran explosión me manda volando fuera de la casa. De entre el humo noto a alguien acercándose.


—Les advertimos que habría

consecuencias si no entregaban el dinero le escucho decir, creo que es un bandido, pero no estoy seguro.


De repente saca un arma y se prepara para apuntarme con ella. Intento levantarme, atacarle, hacer algo, lo que sea, pero es inútil. La explosión me dejo demasiado lastimado, me siento mareado y apenas si puedo escuchar bien.


Levanto la mirada para ver al hombre preparado para disparar.


Tira del gatillo y una gran explosión me ensordece. Lo próximo que veo es al hombre caer a un lado mío, una bala le perfora el cráneo. Entonces es cuando el alcalde se me acerca con un rifle en mano.


—Jack muchacho ¿me escuchas? escucho preguntar desesperado al alcalde, aunque se vuelve difícil mantenerme despierto a cada segundo.


—¡Ah maldición! No te preocupes yo te tengo es lo último que le oigo escuchar al alcalde antes caer inconsciente al suelo.


…………….

Aghhh me duele todo

………………………………..

Yo estaba… ¿Dónde estoy?

……………………………………………………..

……………………………………………………………..


Finalmente me levanto para encontrarme en una cama. Aun me duele la cabeza y tengo vendado la cabeza y el pecho junto a una de mis piernas.


—¿Dónde rayos estoy? digo confundido.

En lo que intento levantarme alguien entra a la habitación, es la doctora del pueblo.


—No intentes moverte, solo terminaras abriendo los puntos dice la doctora.


—¿Qué fue lo que paso? ¿Y mis padres? ¿Dónde están mis padres? ¿Están bien? pregunto preocupado.


—Solo…deja que te revise y le diré al alcalde para que venga y te explique todo ¿Sí? dice la doctora, no pude evitar notar la preocupación en su cara.


Pasan un buen par de horas hasta que terminan de revisarme y el alcalde finalmente llega.


—Jack, cuanto me alegro de verte finalmente despierto dice el alcalde con una sonrisa claramente falsa.


—Mis padres ¿Dónde están? pregunto.

El alcalde se toma unos segundos en pensar su respuesta.


—Jackie cuanto lo siento, pero tus padres están…


—No, no es cierto.


—Hijo cuanto lo siento. Tratamos hacer de todo, pero ya era muy tarde cuando llegamos. Tus padres están muertos.


—Nooo… digo casi susurrando, como si me atragantara con cada palabra que digo.


El alcalde se acerca a darme un abrazo. Mientras intenta consolarme rompo en lágrimas y llantos, intentando procesar lo que acaba de pasar.


El tiempo pasa y el alcalde me explica que paso. Los bandidos tenían un plan en caso de que nos negáramos a pagar y ese era quemar todo el pueblo. Otros tantos murieron y otros están acá heridos en la enfermería conmigo. También me explica que pase dos semanas inconsciente.


Me paso otras dos semanas sanando hasta que finalmente puedo dejar la enfermería. Lo primero que hago es enterar a mis padres junto a la ayuda del alcalde, hacemos una ceremonia corta y simple. La verdad no creo tener la fuerza para soportar algo más.


Paso a vivir en la habitación de invitados en la casa del alcalde hasta que decida qué hacer. Lo único que sobrevivió del fuego fue algo de dinero. El resto se quemó junto a la casa.


Pasan un par de días hasta que finalmente me decido. Me voy a ir del pueblo, tengo que irme y dejar todo esto atrás si quiero seguir adelante. De ahora en adelante me las arreglare solo.


Entonces llega la noche y con un caballo y un pequeño bolso con dinero y una muda de ropa me preparo para salir cuando alguien me interrumpe.


—¿En verdad no hay nada que pueda hacer para hacer cambiar de parecer? dice el alcalde mientras se me acerca.


—No. Ya no tengo familia y además esto es algo que debo hacer. Solo digo.


—¿Ya decidiste a dónde ir?


—A la capital, hay una beca en ciencias que me permitirá estudiar con lo poco que tengo.


—Está bien. Si alguna vez tienes problemas o lo que sea recuerda que nadie te puede decir lo que eres o no eres.


—Si señor.


—Y procura no hacer ninguna estupidez ¿Sí?


—por supuesto.


Ambos nos damos un gran abrazo antes de que parta en el caballo. El alcalde se queda saludando con su sombrero hasta que lo pierdo de vista.