Capítulo 1
Me despierto sobresaltada, la alarma lleva sonando media hora, y cada vez que suena yo la paro y así tres veces seguidas he estado haciendo, rendida decido levantarme de la cama, no debería haberme quedado hasta tan tarde, sabiendo que al día siguiente trabajo, aunque hay que decir que me lo pasé bastante bien exceptuando las lagunas que tengo; acabo decidiendo qué voy hacer el esfuerzo de ir a trabajar, primero porque no quiero que me quiten dinero a final de mes, y segundo porque amo mi trabajo, así que cuando veo que va a sonar una cuarta vez decido levantarme, al fin y al cabo tampoco quiero llegar tarde al trabajo, aunque también hay que decir que ahora hay muchos clientes y mucho trabajo que hacer.
Nada más abrir un poco los ojos percibo los primeros rayos de luz del día cómo se cuelan por la ventana. Me incorporo para salir de la cama y noto como mil cuchillos atraviesan mi cabeza, fue mala idea salir ayer con Violet a beber unas cuantas copas, está claro que se me fue de las manos.
Son las siete y media de la mañana y a este paso llegaré tarde al trabajo, huelo a una mezcla de sudor y alcohol, está claro que no me puedo presentar así en la oficina no sería buena presentación para los clientes y claramente no sería muy adecuado de mi parte por mis compañeros, voy al cuarto de baño para darme una ducha rápida y salir corriendo al trabajo. Al llegar al baño me veo en el reflejo del espejo y tal como creía tengo el mismo aspecto horroroso de como me encuentro. Me ducho y con una toalla en el cuerpo busco como una loca mi vestido rojo primaveral; lo encuentro y solo me quedan diez minutos para salir de casa y rezar para que haya aparcamiento y llegar puntual al trabajo .
Me froto por todo mi cuerpo mi aceite corporal de olor a mora, me pongo el vestido y me intento arreglar el pelo y la cara, estoy bastante mejor de como me he visto en el espejo en el baño, pero el dolor de cabeza aun lo sigo sintiendo.
Me enfundo en los tacones de Primark y me miro en el espejo, estoy mucho mejor de lo que me esperaba, al menos, no tengo una cara de resaca (aunque la sigo sintiendo). Mientras voy bajando las escaleras de casa corriendo e intentando no matarme, paso antes por el baño para coger una aspirina y tomarla para la resaca que estoy notando.
Cojo las llaves de mi coche, la cámara de fotos y el portátil antes de salir de casa, menos mal que fui previsora y ya lo tenía todo preparado en la puerta de casa. Al salir a la calle lo primero que noto es ese azote de aire frío hacia mi cuerpo, haciendo que me estremezca; a veces se me olvida que por muy comienzo de primavera que sea a estas horas aún hace un poco de frío.
Cierro la puerta de casa con llave y corro hacia el coche. Voy tan rápido que el límite de la ciudad me deja, llego a la zona de mi trabajo y reduzco la velocidad de mi mini y tras diez minutos dando vueltas al fin encuentro un sitio para aparcar, sé que llego tarde, no hace falta que mire la hora, porque cuando esta calle que siempre está llena de hombres trajeados y ricachones, hoy está vacía; así que sí, tengo que estar llegando bastante tarde y ya puedo comenzar a correr o al final mi jefe me acabará quitando una parte de mi sueldo por todas las veces que llego tarde a la oficina por salir la noche anterior con Violet, que aunque son pocas las veces que llego tarde, tampoco tengo que aprovecharme de la generosidad del jefe.
Llego a la oficina jadeando, tengo que comenzar a hacer deporte o al final un día de estos voy a acabar sacando un pulmón. Voy a mi mesa y me quito las gafas de sol, y lo primero que noto es la luz radiactiva en mis pupilas, la aspirina aún no ha acabado de hacer su efecto, supongo que el ir de los nervios no ayudará mucho. Enciendo el ordenador y de repente noto un crujido familiar en mi mesa, levanto los ojos y lo veo, era él.
-¡Hola flor! -me dice tan alegre como siempre, yo le contestaría animada como siempre pero hoy mi humor está bajo cero, gruño un poco para que vea que sí que le he escuchado cuando de repente saca de sus espaldas un Moca Blanco con extra de nata de Starbucks- Te he traído esto, he pensado que después de haber dormido tres horas te gustaria tomar un poco de este deliciosa bebida.- lo dice con un tono de voz más suave y con una cara de asco, odia el café, pero lo que realmente me ha llamado la atención es que haya sabido que solo he dormido tres horas, pensé al salir de casa que me había arreglado lo suficiente como para que no se notase la resaca y el haber dormido tres horas, supongo que mi cara ahora es un poema por lo que continúa hablando en forma de respuesta a mi cara perpleja.- Tus historias de Instagram… Dime que te acuerdas- me quedo muda, de verdad he subido la fiesta de ayer? No suelo subir historias en instagram a no ser que sean eventos del trabajo o en mejores amigos fotos de mis espacios de confort, normalmente no sale ni mi cara ni mi cuerpo, solamente a lo mejor un trozo de libro, o un café, el atardecer o amanecer… No me acuerdo mucho de la fiesta pero sí sé que si llego a salir muy rara vez publicaría algo, como mucho sería para mejores amigos, y aun así es raro, y aún más si no soy consciente de mis actos.
En ese momento mientras me da mi tan esperado Moca Blanco con extra de nata, doy un pequeño sorbito y sale un gemido de placer al notar la bebida calentita bajando por mi garganta, él saca su móvil para enseñarme las historias.
-¡¿Todo eso subí ayer?!- Elevo tanto la voz que Raquel y Andrea miran hacia mi dirección y al momento noto como me sonrojo de vergüenza y a su vez miro hacia el despacho de Caleb, por suerte no me ha escuchado.
Ayer hice el ridículo subiendo eso, donde claramente lo había grabado yo, enfocándome a mi y a toda la discoteca, dios mío iba fatal. Me fijo en una historia donde me estoy restregando o bailando ( no se muy bien que hacia) a un hombre donde lo unico que se ve son sus preciosas manos tatuadas sujetando mis caderas, y digo preciosas por el simple hecho de que son esas tipicas manos varoniles, donde se marca cada vena de la mano, donde piensas un ahorcarme porfavor, con ese tatuaje en el dorso de la mano, parecia una rosa, no se ve muy bien, los dedos tambien estaban tatuados, esos dedos largos, aunque tampoco mucho, se ve bien fuerte y varonil esas manos que sujetaban mis caderas…
Pasa la jornada laboral rápido y ya es mediodía, he eliminado las historias antes de que más gente las vea demasiada vergüenza ya he sentido, por suerte casi todos los que me siguen se despiertan mas tarde de las 9 de la mañana asi que han sido pocos, el dia ha continuado como cualquier otro en la oficina; he continuado editando las fotos de la boda de María y su comprometido, fue preciosa la boda y se ve reflejada en las fotos todos esos sentimientos que estaban a tan flor de piel; he eliminado el correo basura de mi correo y, cuando veo que es la hora de comer decido que ya es hora de ir a uno de mis restaurantes favoritos, ya que habia quedado con ella esta mañana, solemos hacer esto bastante, ya que si no quedamos para comer lo tenemos bastante complicado para quedar las dos solas por nuestros turnos en el trabajo. Asi que ahora me encuentro esperando impacientemente a Violet, llega tarde diez minutos aunque tampoco es que me sorprenda mucho, la pobre se ha acabado llevando el mote de ‘amiga tardona’, asi que digamos que el llegar tarde es una de sus grandes cualidades, solo dispongo de hora y media para comer y aunque Caleb nunca dice nada por la hora de la comida ya que lo sobreentiende por donde estamos situados, tampoco me gusta abusar de su generosidad y aún más cuando he llegado hoy tarde. Decido llamarla, trabaja a dos calles de mi, en cinco minutos debería haber llegado de sobra!
Un tono, dos tonos y por fin la escucho:
-¡Holaaaa Sassaaa! ¡Ya estoy llegando, si es que eres una exagerada! ¡Tampoco llego taaan tarde cielo!- Y dicho esto me cuelga, mi cara es un completo poema pero por suerte ya no tengo resaca y estoy de mucho mejor humor desde que tomé ese delicioso café. Entonces la veo, caminando tan tranquila como si no llegase tarde. Después de tres interminables minutos llega a mi lado y en un total silencio nos vamos a nuestro restaurante diario.
Nos sentamos en nuestra mesa de siempre y tras unos minutos de indecisión sobre qué vamos a pedir acabamos pidiendo lo de siempre, aunque no es muy saludable está tremendamente delicioso. Ella acaba pidiendo salmón al horno con bacon y cebolla caramelizada, y yo unos buenos rigatoni al forno ( básicamente lo que acaba siendo unos macarrones a la boloñesa al horno), acabamos hablando sobre los problemas con su compañera de piso, Violet ya comienza ha estar bastante harta, también hablamos sobre que la próxima vez que salgamos de fiesta me quite el móvil para al menos evitarme esa vergüenza al dia siguiente.
Tía, cómo va la edición de fotos de la boda de…. Marta!..no, así no era…Martina! o era Mariana? ay no se, bueno dime como va- acto seguido me pone carita de cachorrito para que le cuente los progresos sobre esa sesion de fotos que me saca de quicio, mientras se mete un trozo de comida en la boca mirándome fijamente para ver si consigue sacarme información, cosa que muy difícil no es.
Pues.. Maria -y recalco el nombre con énfasis- me lleva loca, llevo ya editadas las fotos tres veces, espero que esta ya sea la definitiva, porque ya no se que mas le puedo hacer a sus fotos… Violet, me estás escuchando?
Oye.. ¿ Mañana tienes algo que hacer?- ya decía yo que estaba en su mundo, no me estaba haciendo ni caso-
En teoría, si Maria no me vuelve a cambiar las fotos, sí que tengo libre por la tarde. ¿Por qué? No vuelvo a salir de fiesta esta semana, he tenido una jaqueca terrible esta mañana…
A ver como te digo yo a ti esto… ¿Te acuerdas que yo estaba diseñando un piso para un alto ejecutivo? -asiento con la cabeza mientras me llevo uno de mis macarrones a la boca. ¿Cómo no me iba a acordar de ese piso? Llevaba meses hablandome de el, también de lo guapo que era el dueño y sobre que lo quería todo a la perfección.- Pues mañana es el gran dia, mañana será la presentación de mi bebe, no me puedo creer que después de haber estado tantas horas entre esas paredes mañana sea la última vez que pueda entrar y verlo.- Se seca unas lágrimas imaginarias en modo drama.- Y por eso quiero que vengas tú, ya no solo porque seas mi mejor amiga y quiero que quiero que veas en lo que he estado trabajando, si no porque quiero que la mejor fotógrafa de esta ciudad haga fotos al piso hasta al más mínimo detalle, incluso al propietario, si sobretodo al propietario que esta para mojar pan, pero esto no se lo digas a mi jefe que ya sabes como es con estos temas….
Y así es como estallamos en unas carcajadas que nos hace doler la barriga. Esas carcajadas que te llegan al alma para abrazarla. Esas carcajadas que se quedan grabadas en lo mas profundo de ti.