Capítulo único.
Jeon Jungkook se encontraba en su habitación, más concretamente sentado en su silla giratoria. Sus dedos se movían con agilidad sobre las teclas y sus ojos no se despegaban ni un segundo de la pantalla de su ordenador, de hecho, parecía que no se paraba ni a pestañear.
Sus orbes seguían a su personaje, quería ganar a toda costa. Ya era la octava vez que hacía aquella misión junto a uno de sus amigos, pero al parecer su compañero no estaba del todo centrado.
Con desesperación, comenzó a pulsar las teclas con más fuerza como si aquello le fuera ayudar a ganar. Jungkook sabía que eso de pulsar con más fuerza las teclas era tan inútil como pulsar varias veces el botón del ascensor.
—¡No me jodas, Tae! —Exclamó el menor frustrado cuando en la pantalla de su ordenador aparecieron aquellas palabras.
“Game over. Start again?
Yes. No.”
Las manos de Jungkook se hicieron puños y con rabia golpeó el escritorio, no había que ser adivino para saber que tenía mal perder. Comenzó a maldecir, finalizando por levantarse del asiento y quitándose sus auriculares, dejándolos sobre la mesa. Cabe recalcar que el pobre de su compañero se quedó hablando solo.
Odiaba perder, era competitivo —demasiado a decir verdad— él debía de ganar siempre, en cada partida debía llegar a un puesto alto ya que si no comenzaba a desesperarse. Siempre que perdía le echaba las culpas a sus compañeros o a su teclado, él nunca podía perder.
Nunca perdía, menos aquella vez. Jungkook admitía que había sido su culpa perder aquella vez ¿De qué servía negar aquello?
Habían pasado meses y él seguía dándole vueltas al asunto como un verdadero idiota, sabiendo que eso no iba a solucionar nada. Él la había fastidiado y debía vivir con ese error, no podía hacer nada. Aún así continuaba pensando en aquello y lo que más le molestaba es que por más que pensara no iba a solucionar absolutamente nada.
—Ojalá y eso fuera tan fácil como comenzar de nuevo. —Susurró para sí mismo mientras caminaba en dirección a la cocina, casi arrastrando sus pies. Debía buscar algo de comer o quizá de beber, la botella de agua que había en la mesita de noche ya se la había terminado.
El sonido del timbre le hizo frenar sus pasos en mitad del salón verdaderamente extrañado ¿quién llamaba a su timbre a las tres de la madrugada?
El sonido de la lluvia chocando contra la casa reinó en la sala dejando a Jungkook sumergido en sus pensamientos, hasta que unos golpes reemplazaron el sonido del timbre, haciendo que Jungkook dejara de pensar en sus cosas.
Despeinando su cabello, se dirigió a la puerta y sin necesidad de mirar por la mirilla la abrió, esperando que tan solo fuera Yoongi dispuesto a dormir en su casa y así él poder seguir jugando tranquilo.
Una cabellera rojiza fue lo primero que vio y supo de inmediato que no se trataba de Yoongi. Un pinchazo se hizo presente en el pecho de Jungkook cuando el otro chico alzó su vista.
—¿Quién te hizo eso? —cuestionó al observar el ojo morado del chico. Le dio exactamente igual que ese chico estuviera empapado, simplemente le agarró de la muñeca y le obligó a adentrarse a la casa.
Cerró la puerta sin ser muy ruidoso y se acercó de nuevo al de cabello rojo que se había parado en mitad de la sala.
—Jodida mierda —susurró Jungkook rozando sus dedos alrededor del lugar donde estaba el golpe.
—Pensaba que no ibas a abrir. —Sin más el chico se abalanzó sobre Jungkook, permitiendo que las lágrimas comenzaran a salir al igual que sus sollozos.
Sin omitir queja ante el repentino contacto o por la ropa empapada del chico, Jungkook envolvió sus brazos alrededor del cuerpo del adverso.
—Te tengo, estás conmigo, Jimin. —Como tantas veces había hecho, comenzó a balancear ambos cuerpos con la mayor suavidad del mundo. Sabía que eso calmaría a Jimin.
Jimin no lo iba a negar, nunca se había sentido tan protegido como en los brazos de Jungkook. Por más que se repitiera que no quería saber nada del menor, él mismo sabía que era una gran mentira, una mentira para no echarle tanto de menos.
—¿Mejor? —preguntó Jungkook tras varios minutos de silencio.
Al recibir un asentimiento por parte del mayor, comenzó a dejar pequeñas caricias en su espalda. Su corazón había comenzado a latir realmente rápido y Jungkook tenía miedo de que Jimin se diera cuenta de aquello. Aún así no tenía planeado hacer que Jimin se alejara de su cuerpo, no cuando sentía que tenía todo lo que necesitaba en la vida.
—Siento molestar a estas horas —Jimin separó su rostro del pecho de Jungkook pero mantuvo los brazos en el torso de este.
—Nunca molestas —murmuró tras suspirar—. Jimin sé lo que dije y lo siento —aún cuando Jungkook quiso romper el abrazo, Jimin no se lo permitió.
—¿Podemos simplemente dormir?
A Jungkook le tocó cargar a Jimin hasta su habitación ya que por más que intentara separarse, el mayor se negaba a soltarle. No entendía nada de lo que estaba ocurriendo, pero aún así mantuvo su boca cerrada sin hacer preguntas.
Sin más opción se mantuvo cerca del cuerpo de Jimin durante toda la noche. El mayor no tardó en caer dormido entre los brazos de Jungkook y por primera vez en meses logró dormir más de cinco horas seguidas. Aún cuando Jungkook se despertó antes que Jimin, no lo soltó en ningún momento.
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Ya se había vuelto una costumbre para él. El escuchar la puerta principal junto a los pasos subiendo las escaleras. Estaba acostumbrado a que por la madrugada invadieran su habitación. Era como una rutina, una muy mala rutina para su gusto. Que aquel chico se recostara junto a él en la cama y lo abrazara mientras dormía para luego desaparecer en las mañanas. Jungkook no lograba entender aquello y por más que intentara levantarse más temprano aquel chico desaparecía de igual modo.
Ya harto de la situación, sintiendo que aquello era una tomadura de pelo, decidió sentarse sobre su cama en espera de que el chico de cabello rojo entrara a su habitación. Tan solo fue cuestión de varios minutos para que el chico apareciera, siendo tan silencioso como le era posible.
—¿Qué haces despierto? —La pregunta se escapó de los labios de Jimin en un susurro, no se esperaba encontrar a Jungkook despierto, sentado en la cama y mirándole fijamente.
—Quiero saber qué narices pasa. Entras en mi casa en la madrugada y luego desapareces. Además hiciste una copia de mis llaves porque no creo que entres por la ventana.
Jimin había bajado la mirada a sus pies. Quizá si había hecho una copia de las llaves de Jungkook.
—Mira, Jimin sé que lo nuestro no acabó muy bien, pero merezco una explicación. Estás durmiendo todo los días en mi casa, literalmente. No lo estoy diciendo a malas, pero quiero saber qué ocurre.
Jungkook se había levantado de la cama para agarrar el rostro de Jimin entre sus manos y obligarle a alzar la cabeza, logrando hacer contacto visual.
—Por favor. —Fue lo último que susurró Jungkook antes de que Jimin suspirara.
—No me gusta estar en casa, es incomodo. Nunca puedo decir nada porque él siempre se enfada y termina gritando si digo algo fuera de lugar. Cuando me golpeó me canse y… yo solo viene aquí —Jungkook acarició las mejillas de Jimin con sus pulgares, indicando que prosiguiera—. Siempre me siento seguro si tú estás por eso venga a dormir aquí y como sé que tienes clase en la universidad me voy en la mañana para no molestar.
Jungkook se mantuvo en silencio por unos segundos, haciendo que Jimin volviera a agachar la mirada sintiéndose algo culpable por invadir el espacio de su ex novio sin ni siquiera pedir permiso para entrar a su casa.
—Vivirás conmigo y no me vale un no por respuesta, Jimin.
Había tomado aquella decisión en cuestión de un par de minutos, no le hacía falta pensar si estaba bien o estaba mal lo que había decidido. Jimin le había dicho que se sentía seguro con él, así que le daría seguridad.
—Ahora a dormir, debes de estar cansado. —Sin esperar una respuesta, Jungkook dejó caer sus brazos, pero con su mano agarró la muñeca de Jimin y tiró para llevarlo hasta la cama.
Cuando ambos estuvieron tumbados decidieron quedarse en silencio mientras se miraban por un rato, hasta que finalmente Jimin abrazó a Jungkook escondiendo su rostro en el cuello del más alto. Jungkook simplemente lo abrazó de vuelta y cerró sus ojos. Ambos no tardaron en quedarse dormidos abrazados y completamente pegado el uno al otro
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Vivir con un ex es algo raro, es decir, se supone que la relación que tenían había terminado, encima de mala manera ¿Por qué Jungkook había tenido la estupenda idea de decirle a Jimin que se mudara con él?
Era como echar limón a una herida que aún no terminaba de cicatrizar. Jungkook se estaba sintiendo un masoquista de primera.
Jungkook amaba tener a Jimin rondando por su casa. No lo admitiría en voz alta, pero lo había echado mucho de menos.
Por otro lado Jimin disfrutaba de ver a Jungkook la mitad del día. Le observaba salir de la ducha y desayunar antes de irse a la universidad. Se encargaba de tener la comida preparada para cuando Jungkook regresaba de sus clases. Era como el típico esposo perfecto esperando entusiasmado a que su chico volviera para poder comer juntos.
Todo iba más que bien tal y como estaba, hasta que un día Jungkook se paró a pensar más de la cuenta.
—¿Todo bien? —Jimin se sentó con cuidado en la silla, justo enfrente de Jungkook. Este último no había tocado el bol de comida que había en la mesa y se había dedicado a quedarse pensando mientras removía el ramen con sus palillos.
El menor alzó su vista encontrándose con los ojos de Jimin. Se veía preocupado, alto que Jungkook no entendía del todo. Se dedicó a examinar al mayor hasta darse cuenta de que este llevaba una de sus camisetas.
Jungkook mordisqueó su labio inferior sintiendo su corazón latir más rápido que antes, al darse cuenta de aquel pequeño detalle.
Debía reiniciar el juego en el que había perdido hace tiempo. Era ahora cuando debía reiniciar, no había otra ocasión mejor.
—Te quiero —susurró dejando los palillos—. Nunca he dejado de quererte, Jimin.
Un silencio se instaló en la cocina mientras ambos chicos se miraban de manera fija. Jungkook estaba rezando para que los latidos de su corazón no se escucharan, aunque a él le estuvieran dejando casi sordo.
—Y lo siento, siento no haber podido olvidarte, pero era tan jodidamente difícil.
—Jungkook…
El nombrado volvió su mirada al plato de comida, negando suavemente mientras se tragaba su propio llanto. Sus ojos habían comenzado a picar desde hace rato y el nudo de su garganta estaba haciéndose más notorio.
—Siento no haber luchado por ti, siento no haberte valorado, siento no haberte dado todo lo que mereces —Jungkook alzó la mirada topándose enseguida con los ojos de Jimin, el cual no había desviado su mirada en ningún momento—. Todo ha sido mi culpa, de veras lo siento por todo lo que pasamos.
Las manos de Jungkook se volvieron puños aún cuando sentía la necesidad de morder la piel de alrededor de sus uñas, más concretamente la de su pulgar,
—¿Sabes lo peor? —Jungkook que había agachado su mirada por unos segundos, volvió a alzarla— Que yo tampoco he dejado de quererte, Jungkook.
No lo pensó mucho y simplemente se levantó de la silla. Jimin observó atento a Jungkook, intentando descubrir qué pasaba por la cabeza del chico, finalizando con levantarse también. Cuando ambos chicos estuvieron de pie, fue el menor quien dio el primer paso para envolver el cuerpo de Jimin con sus brazos.
—Tuve que volver a por ti, lo siento.
—¿Podrías dejar de disculparse? Está todo bien, en serio —habló Jimin desde el pecho del adverso—, me alegra saber que no fui el único que no pasó página.
El abrazo se hizo más fuerte y Jimin aprovechó eso para frotar su nariz en el pecho de Jungkook, el cual había dejado escapar una pequeña risa de sus labios ante lo último dicho por el pelirrojo.
Era ahora o nunca, Jungkook lo tenía claro.
—Sal conmigo de nuevo, Jimin —quería empezar de cero, intentar corregir sus errores si el mayor se lo permitía—, se mi novio de nuevo, empecemos de cero.
Hubo un nuevo silencio donde Jungkook comenzó a ponerse nervioso ¿Acaso había dicho algo fuera de lugar? ¿la había fastidiado de nuevo?
—Más te vale no liarla de nuevo. —Cuando esas palabras salieron de los labios de Jimin, Jungkook pudo respirar con tranquilidad sintiendo un peso menos sobre sus hombros.
—Lo prometo, voy a ser el mejor novio que existe.
La nariz de Jungkook se arrugó dando paso a una gran sonrisa, logrando que se crearán pequeñas arrugas a los lados de sus ojos. Jimin no pudo evitar colocarse de puntillas y sonreír de la misma manera mientras pasaba los brazos por el cuello del menor.
Ambos se observaron atentos hasta que Jungkook decidió inclinarse y besar con suavidad los labios de Jimin.
—Estoy seguro de que serás el mejor novio. Además siempre y cuando me ames mucho estaré bien.
—Si tú me amas de vuelta, créeme todo estará más que bien.
Sus labios se volvieron a juntar esta vez en un beso más duradero que el anterior, finalizando por sonreír sobre los labios del otro y susurrando un “te amo” al mismo tiempo.
Jungkook había logrado reiniciar en aquel lugar donde había perdido y no estaba dispuesto a perder de nuevo. Tenía más que claro que ganaría constantemente, haciendo sentir a Jimin también como un verdadero ganador, durante todos los días de su vida.
“Game over, Start again?
Yes.”