Start.
Actualidad.
—¿De verdad crees que esto es adecuado? ¿Creiste que esto sería digno de mi? —suspiro profundamente— ¿Cuántos años llevas trabajando para mí? Dímelo.
—Siete años, señor.
—¡Así es! Siete años y ¿Te atreviste a traerme esto? Sabes perfectamente que, este contrato fue desechado por no cumplir con los requisitos mínimos que pedimos, su resumen ejecutivo es una burla. Tira esto inmediatamente.
—Lamento mi ineptitud señor, prometo que jamás volverá a suceder.
Yeonjun salió de inmediato, sabía que ese contrato no estaba bien elaborado y tenía muchos errores, pero lo habían amenazado de muerte sino lo presentaba de nuevo. Tenía un micrófono oculto en su ropa, y para cuando Jungkook se dió cuenta de ello, inmediatamente le dejo una nota.
“Citalos en el café frente a la oficina”
Yeonjun así lo hizo. Nadie, absolutamente nadie tiene permitido amenazar a sus trabajadores, solamente Jungkook podía hacerlo.
Cuando llegó la hora de la cita, Yeonjun estaba muy nervioso, era de saber que no se debía hacer enojar a su jefe. Era despiadado y de verdad que daba mucho miedo; era una bestia en los negocios pero cuando se trata de hacer daño, sacaba las garras hasta matar.
—Yo le dije que mi gefe no lo aceptaría, él tiene sus motivos.
—Y yo tengo motivos para que dejes de respirar —coloco un arma sobre la mesa.
Para la cita, el café había sido reservado y solo se encontraba Yeonjun y Byun Baekhyun.
—Señor... Le repito que mi jefe no aceptará su contrato ¿Lo ha leído? Inclusive, tiene miles de faltas de ortografía ¿Quien fue el inútil que hizo esto? —avento la carpeta sobre la mesa— Lo siento mucho, no podemos aceptar esta... Porquería.
A Baekyun no le gusto escuchar que su “perfecta” redacción había sido llamada porquería. La única porquería aquí, sería ese maldito secretario que lo había insultado.
—Tienes muchas agallas, aún sabiendo que tenemos a tu pequeño hermanito.
—Él es el hombre más valiente que conozco, por algo es mi secretario hace siete años.
Ambos voltearon hacia una esquina, Jungkook había estado ahí todo el tiempo. Surgió de la obscuridad como un dios egipcio.
—Es... Interesante que hayas secuestrado a su única familia, ¿Sabes? De dónde vengo, la familia era muy importante. Mi querida madre me enseñó que la familia era mucho más valiosa que cualquier riqueza del mundo.
—Loquerisne de matre Cleopatra? Novi meretricem matris tuae. [¿Hablas de tu madre Cleopatra? Conozco a la ramera de tu madre]
“Ramera”.
Su querida madre no era una ramera, esas historias inventadas por los siguientes reyes eran una falacia, una gran mentira. Quería revelarlo a todo el mundo pero su intervención ya había hecho estragos en todo el mundo, comenzando con el descubrimiento de América, seguido por el reinado del rey Arturo y a los doce que puso al mando, también fue partidario de Hitler. Obviamente no en ese orden.
—Yeonjun, ¿Podrías esperar afuera? Serán un par de segundos.
Yeonjun asintió y salió de inmediato, después escucho que hablaron por medio minuto y medio minuto después salió su jefe.
—Por favor, haz que limpien todo el desastre.
Yeonjun frunció el ceño y solo vio como su jefe caminaba a la empresa, hecho un vistazo adentro y quiso vomitar en seguida.
Baekhyun estaba exparcido por todo el piso, paredes, mesas, sillas y la barra, Yeonjun podría jurar que hasta en la cocina estaban sus restos. Simplemente cerro la puerta e hizo lo que le fue ordenado.
Sabía que debía acostumbrarse, por lo menos una vez al mes tenía que presenciar este tipo de cosas, hubiera renunciado en el primer instante pero la paga era más que suficiente para que el y su pequeño hermanito vivieran de lo más cómodos en el mejor condominio de Corea, que su hermano fuera a la mejor escuela de todo Seul y que les quedará un poco para viajar a Europa.
Después de ver qué el desastre quedará resuelto, volvió inmediatamente a la oficina donde su jefe estaba sentado revisando la pantalla de su computadora.
—Ya está todo limpio, señor.
—Para la próxima, dímelo antes de que vuelva a pensar que te habías dejado manipular por unos cuantos pesos más, sabes que cuentas con mi protección aún si renuncias por ti mismo —dijo sin despegar la vista de la pantalla.
—Perdoneme señor, me deje llevar porque sabía el nombre de mi hermano, le juro que esto jamás se repetirá.
—Sabes que tú hermano está a salvó, para mí la familia es lo más importante en este mundo y jamás permitiría que algo les pasará.
Su jefe se caracterizaba por ser el mejor de los mejores, no trataba a sus trabajadores como basura, los trabata como si de verdad fueran su familia.
—Muchas gracias señor.
—Bien, ¿Qué más queda para hoy?
Habían pasado años, se podría decir que millones de años, para llegar a dónde estaba. No le importaba mucho el dinero, simplemente quería permanecer ocupado, no pensar en el pasado y lo doloroso que era ver a sus seres queridos morir.
Desde aquella noche, se juro así mismo que haría todo lo posible para salvar a las personas que más ha amado en toda su larga existencia. Pero con cada milenio que pasaba, más sufría.
—Por último, una reunión con el vicepresidente de industrias Kang.
—Cancela esa última, quisiera regresar temprano a casa hoy.
Estaba cansado.
Gastar su energía en descuartizar un pequeño cuerpo lo dejo exhausto, no es que gaste una gran cantidad de su poder en eso, simplemente había desaparecido a más de quinientas personas en menos de cuatro días y una más lo dejo agotado.
—Cuando termines los informes te puedes ir.
—Si señor, gracias por hoy.
Cuando Yeonjun salió, Jungkook aparto la vista del aparato y giro su silla hasta visualizar la gran ciudad que estaba detrás de el. Tantos días, tantos meses, años, cientos y miles de años habían pasado ya. No tenía la cuenta exacta pero eran muchos años.
Aquella noche aún permanecía en su mente, un recuerdo muy doloroso que no podía borrar y ¿Cómo hacerlo? Había asesinado al amor de su existencia.
Estaba a punto de sumirse en la oscuridad que siempre lo perseguía, sino fuera porque su celular comenzó a sonar.
—Habla.
—¿Recuerdas que nos dijiste que estaba enterrado como a 15,600 kilómetros de Egipto? Pues... La tumba está vacía.
¿Vacía? ¿Una tumba de la que nadie sabía de su existencia? ¡Era imposible! Ni el mejor cazarrecompensas la hubiera encontrado sino tuviera las coordenadas exactas, solamente Jungkook las tenía.
—¿Quid de inferno loqueris? [¿De qué diablos estás hablando?]
—Jungkook, está tumba fue saqueada hace millones de años... Talvez, en el mismo año en que lo enterraste.
¿Cómo era posible esto? Estaba muy bien oculto, ¿Cómo alguien se atrevió a saquear su tumba? Alguna generación iba a morir pronto.
—Quedate ahí, tomaré un vuelo. No exploren la tumba por senderos que no te haya indicado antes, si lo hacen no les garantizo que salgan con vida.
Colgó y salió casi volando de la oficina, podría llegar en un parpadeo usado sus poderes pero ya se había excedido mucho y no quería más problemas como hace años. Llamo personalmente a su piloto y programo la salida a las diez de la noche.
El debía revisar personalmente la tumba, era completamente imposible que alguien la haya encontrado, personalmente se encargó de cualquier ser vivo en un radio de 120,000 kilómetros por miles de años, así que debía de ser un error que su cuerpo no se estuviera ahí.
Quería descansar un momento pero eso era más urgente, le dió la semana libre pagada a Yeonjun y se fue a su hogar.
En miles de años jamás se había quedado en un mismo lugar, cada quinientos años cambiaba de localización simplemente por las sospechas de la gente, era demasiado cuando más de siete generaciones eran exactamente la misma persona. Pero en el último siglo, decidió que Seúl sería su punto fijo sin importar las sospechas que levante, aún así, su casa no era una gran mansión como muchos millonarios; era de un piso, tres recamaras, baños completos en cada una, una cocina, una sala principal, un patio trasero y una cochera para un solo vehículo.
Era amante de los autos clásicos, fue lo mejor que su mejor amigo, Carl Benz, pudo haber inventado. El primer auto salió el 29 de enero de 1886 y Carl lo hizo especialmente para Jungkook, por sus años de amistad y como Jungkook lo había ayudado a convertir su idea en la mejor de todo el mundo. Aún después de muchos años, Jungkook lo seguía conservando. No lo usaba porque la mayoría de repuestos ya no existían y mantenerlo funcional costaba mucho, el problema no era el dinero, el problema eran las partes que se necesitaban.
Así que el único vehículo que se encontraba en su casa era el primero auto del mundo, sus autos estaban en una cochera cerca de su hogar. Cuando llegó a su hogar, utilizo lo que le quedaba de magia para hacer su maleta mientras buscaba algunos documentos, documentos con importancia histórica. Hablamos del reporte que se presentó cuando encontraron su tumba y la de su familia.
En el informe viene escrito, como fueron encontrados los restos de su familia y no sus restos. Ese informe lo leía todos los días, para recordarle el error que cometió hace años.
Cuando su maleta estuvo lista, salió de su hogar y camino a la cochera. Lo único que más odiaba en el mundo, era tener un chófer. No es que menospreciara su trabajo, pero el quería presumir de lo maravillosa que era su colección de autos. Siento cincuenta y seis autos para ser exactos.
Cuando llegó a la cochera, tomo el primer auto que se le cruzó: un bellísimo Bugatti Divo color rojo, era un delito no conducirlo el mismo y más si era el primer auto fabricado.
Conducio hasta al angar privado, dónde almacenaba diez aviones, seis helicópteros y cuat6 avionetas. Nueve de los aviones eran parte de su aerolínea: Jeon's Line y el avión restante era privado. Subió a su avión y el piloto despegó casi de inmediato. Serían diecisiete horas de vuelo, la mitad del tiempo se la paso revisando informes sobre sus propiedades y contratos que otras empresas le ofrecían, empresas de alto prestigio se arrodillaban pidiendo una oportunidad para sus planes, pero Jungkook se negaba. Tenía un exelente ojo para saber que empresas eran las mejores y cuales eran un desperdicio.
El resto del tiempo la paso dormido, hacia mucho que no dormía por tanto tiempo.
Cuando el avión estaba por aterrizar, no hubo necesidad alguna de que las azafatas lo despertarán, en cuanto el avión se detuvo y abrieron sus puertas, salió disparado del angar dónde se encontraba. Un auto ya lo estaba esperando para llevarlo a la tumba.
No sabía que emoción era la que sentía: furia, miedo, decepción o talvez, solo talvez... deseos de acabar con la humanidad.
Llegaron a la tumba y su amigo arqueológico, Hoseok, ya lo estaba esperando. Se veía asustado por cualquier cosa que Jungkook pudiera hacer.
—Dimelo todo —camino a la entrada de la tumba.
—Seguimos el camino que nos dijiste...
—Repitelo.
—Izquierda, recto cuatro kilómetro, derecha, cincuenta metros, derecha, diez metros izquierda, ahí es donde debería de estar la trampa de lava y si lo está, treinta metros más y a la derecha debería de estar la entrada, coloque el medallón que me diste y todo hasta la izquierda. La puerta se abrió y cincuenta metros bajo tierra está el sarcófago y adentro... él.
Ambos siguieron el camino hasta llegar a la entrada donde se encontraba el sarcófago, varias personas seguían revisando las paredes o indicios de que la tumba fuera saqueada, pero no encontraron absolutamente nada.
—Salgan ahora.
Jungkook ordenó y todos salieron, a excepción de Hoseok, quien de verdad anelaba ver quién era “él”.
Jungkook sin esfuerzo alguno, tiro la piedra enorme que cubría el sarcófago solo para comprobar que si estaba vacía. No había indicios de que haya sido saqueado el lugar, no había perturbación alguna en la piedra o alguna otra cosa.
—Iocus stupri debet esse! (¡Debe ser una broma!) Está tumba ha estado oculta de la humanidad, ¿Cómo es posible que esté vacía?
—Te lo dije... Estoy igual de sorprendido que tú, no hay nada que indique que aquí haya estado alguien y si lo estuvieran, hubieran muerto desde el principio.
Jungkook tocó la tumba y respiro hondo, cerro los ojos y comenzó su momento de magia.
Las paredes, el piso y las ofrendas comenzaron a temblar, Hoseok creyó que el lugar se caería a pedazos.
Entonces Jungkook abrió los ojos.
—Él... Está...
—¿Qué? —lo miro confundido por un par de segundos, hasta que finalmente entendió a lo que se refería— ¿¡Estás bromeando!? ¡¿Cómo puede ser posible?!
En sus años de arqueológico, Hoseok se había encontrado con sorprendentes descubrimientos y solamente él fue el único que sobrevivió a la maldición de Tutankamón, por el simple hecho de que Jungkook lo protegió de toda maldición con un collar especial.
Y uno de sus descubrimientos más emblemáticos y del cuál jamás salió a la luz, fue Jeon Jungkook. Un hijo de la reina Cleopatra vivo, respirando, de carne y hueso... ¡Una momia viviente! Fue toda una locura; una noche de mucho alcohol, una noche en la que estaba a punto de rendirse, una noche en la que un sujeto se le acercó y como si leyera su mente, le hizo ver lo que la humanidad actual hubiera querido ver.
Ahora ver qué Jungkook no era la única momia viviente que existía en el mundo, lo hacía perder el equilibrio y sentir que su mente explotaba.
—¿Cómo es eso posible? Tu dijiste... Esa noche... ¡Yo lo ví!
—Claro que él debería de estar muerto, todos están muertos. No comprendo cómo es que regreso de la muerte.
—¿Que harás ahora?
—Necesito saber en qué lugar se encuentra ahora.