La pérdida
Ellos eran personas normales
Esto era lo que pensaba, lo que gritaba, el omega de cabello color azabache mientras trataba de contener la flor roja que crecía en el abdomen de su amado, ocasionada por una bala perdida.
Acarició el rostro en calma de su amor manchándolo con su propia sangre, sus manos temblaron y lanzó un alarido de dolor a la noche, a las estrellas que presenciaban su sufrimiento.
"JIMIN" gritó de nuevo mientras acunaba contra su pecho al novio que agonizaba en sus brazos, sollozó y brillantes lágrimas cayeron al rostro de su amado dando la sensación de que él mismo lloraba por su propia muerte.
Las luces de la ambulancia llegaron, pero no fue consciente de aquello, el se dedicaba a tratar de despertarlo, de que volviese a la vida.
"No puedo, no puedo seguir sin ti mi amor, vuelve, duele demasiado" sollozó dejando besos en los labios ya fríos de su amor.
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En la comisaría el traumatizado omega estaba catatónico, no era consciente de las preguntas que el oficial le hacía, se dedicaba a mirar y a rascar sus manos, estas ya no contenían sangre, pero si el rastro invisible de la muerte de su predestinado.
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Ya había pasado un año desde su muerte.
"Debería salir a ver las estrellas otra vez" se dijo viendo que ya era de noche.
Subió lentamente a su tejado y se sentó mirando las mismas estrellas que habían visto como su vida se apagaba.
Miró a su lado y ahí estaba.
"Hyung..."
"Hola, mi amor "
Jungkook sabía las reglas, pero aún así extendió la mano tratando de tocar al rubio.
"No se puede tocar, Kookie, ya lo sabes"
"Te necesito, amor, ¿no puedes decirle a la Diosa Luna que te tienes que quedar conmigo?"
"No, cielo"
"No se puede"
En realidad el de cabello color oro no estaba ahí con Jungkook, su pobre mente se había construido una imagen de su amor para que no volverse loco. Oh, perdón, más loco.
"Entonces iré yo mismo a pedirla que te quedes conmigo"
El omega se incorporó decidido de una vez por todas, su vida ya no tenía sentido sin su alma gemela.