SS&L [EDITANDO]

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Summary

SS&L es la mafia más temida de toda Corea Del Sur. Kim Ye-Won es la futura heredera de aquella sanguinaria mafia. Ye-Won deberá contraer matrimonio para mantener un trato y la vida de un chiquillo mimado a salvo. Ella odia la debilidad, detesta la vulnerabilidad. Sin embargo, ama lo sádico, le fascina lo masoquista. Al estar casada, Kim Ye-Won convertirá a aquel Omega, en lo que ella desea, en lo que su retorcida y sádica mente pide. Lee TaeYang, a tan solo 19 años, conocerá que es vivir bajo las garras de una mujer sanguinaria. Ella le hará ver, que bajo la Sangre, el Sudor y las Lágrimas, es donde él pertenece. ¿Logrará salir ileso de todo aquello? ¿O terminará siendo lo que ella quiere que sea?

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Complete
Chapters
56
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5.0 3 reviews
Age Rating
18+

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La suave música se reproduce, dedos largos golpetean el volante, unos negros cabellos se remueven por la brisa que se adentra al auto. Dos oscuros luceros se mantienen fijos en la solitaria carretera. Labios murmuran bajamente la canción que acompaña el ambiente.

Un giro a la derecha y la persona que se mantiene sujetando el volante con su mano derecha, puede ver su destino en frente de sus ojos.

Un portón es abierto, dejando adentrar aquel oscuro auto, el cual es acelerado por la mujer que lo conduce. Llegando a su destino, la puerta piloto se abre, una alta mujer sale de él, abrochando su blazer para luego subir la mirada y contemplar la extravagante mansión que está en frente de sus ojos.

—Joder.—

Es todo lo que sale de aquellos delgados labios antes de empezar a caminar hacia su destino. El olor a Bergamota, Geranio y Vetiver, rodea el cuerpo de la mujer.

Las puertas de la gran mansión se abren, y ella no pierde tiempo en tomar una copa de aquel sirviente que se pasea por todo el lugar con una charola de plata en el aire con diferentes copas en ella. La cabeza de la mujer se ladea, viendo a cada persona que se halla en el paraje. Betas, Omegas, Alfas, hay de toda clase de personas, pero claro, ninguna de un estatus bajo.

Olisquea superficialmente la copa antes de llevársela a la boca, al no encontrar nada fuera de lo normal, ella da el primer sorbo. Por el rabillo del ojo, aquella Alfa puede presenciar como dos personas se escabullen entre, para nada, disimulados pasos. Esas dos personas pasan por su lado, ninguna remarcando en su presencia, pero no es algo que a ella misma le importe.

—Estaba esperando por ti.—

La voz masculina hace que la mujer se gire para centrar sus oscuros ojos en la silueta del ser que le ha hablado. Con la mirada lo recorre de pies a cabeza, vestido con ropa seria, un conjunto ejecutivo, a la talla, pulcro y perfectamente planchado.

—Señor Lee.— Ella dice, dando una respetuosa reverencia

—Kim.— Es el saludo del contrario, dándole, en respuesta, un asentimiento de cabeza por la reverencia contraria —¿Qué te ha tomado tanto tiempo?—

El tono de voz de aquel hombre es duro, igual que su mirada. Enderezándose, Kim centra su mirada en la contraria, esos ojos chocolates, tan bonitos pero sin ninguna pizca de amabilidad en ellos.

Una imperceptible sonrisa se forma en sus labios, tan corta y ligera. Su loba está alerta, y aquello no le sorprende, primeramente porque está en territorio ajeno, y segundo, porque aquel hombre no es de su confianza y mucho menos tienen una relación fuera de los negocios sucios que poseen.

—Una disculpa, algunos asuntos tomaron más tiempo de lo acordado.—

La frialdad en su tono, es igual que la frialdad en su mirada. Aún mantiene la copa en su mano derecha y la izquierda se mete a su bolsillo del pantalón. Siente ella como aquel adulto hombre, con algunas canas en su pulcro y bien peinado cabello, se aproxima a ella. Ningún gesto hace, no se intimida, no se inmuta, solo sigue igual, recta y con su mirada puesta en la contraria. Ambos Alfas, ambos puros, ambos queriendo ver quién bajará primero la mirada.

Y de nuevo, una ligera sonrisa ladina sale de ella, apenas alzando la comisura de su lado derecho de la boca, tan entretenida por la batalla que silenciosamente se ha formado entre ambos, por su parte no le bajará la mirada, aquello está fuera de discusión. Así que, mientras lo presiente aproximarse a ella, Kim espera con una paciencia que carece, a que el adulto hombre, termine de llegar hasta ella.

—Que no se vuelva a repetir.— Casi y gruñe las palabras —Sabes cuanto odio las impuntualidades.—

—No es como si me importa.— Por esa vez le da una sonrisa de labios sellados —No puedo dejar mis asuntos sin terminar por venir corriendo a su encuentro, señor Lee.—

—No es solo un encuentro, y lo sabes bien.—

El gruñido del canoso hombre se deja oír. La tensión entre ambos comienza a darse paso, las feromonas del mayor dejándose notar, un toque agrio por el enojo que palpita en su interior.

—Claro.— Se limita a responderle ella

Y ninguno vuelve a hablar, solo se observan, la copa en la mano de Kim es movida, suave y lentamente, sin indicios de querer volver a beberla. Lee decide dejar aquel enojo a un lado para darle paso a lo que le importa. Tampoco es como si quiere llamar la atención de las personas que están alrededor.

—Tu padre está en el jardín, hablaba con él sobre lo que estamos a punto de hacer.—

Por un segundo, un brillo se hace paso en los iris de la mujer, un brillo malévolo, oscuro y extraño. Pero ese mismo brillo, tan rápido como llega, se va, no dándole paso a que el hombre lo note.

—Entiendo.— De nuevo, ella se limita a decir —¿Toda esta gente está aquí por el anuncio?—

No lo encuentra muy inteligente por la parte del hombre, pero aquello no es algo que dirá en voz alta. Ve como el Alfa niega, y ella solo asiente, sin nada que añadir.

—Esto solo es un montaje, lo importante solo será hablado entre nosotros, tu padre y mi familia.—

—Mm.—

Un resoplido da el hombre, la tensión entre ellos ha aumentado, y no es de sorprender, ninguno se tolera mucho, ambos con temperamentos demasiado fuertes.

—Sígueme, hablaremos en mi despacho.—

—Claro.—

Y es que, más que ser cortante, también está el hecho de ver al Alfa contrario perder los estribos a causa de su actuar. Kim siente como otras personas también se unen a ella, su padre, la esposa del canoso hombre, y otro Alfa más. Una vez todos reunidos en el despacho del señor Lee, sentados cada uno en sus respectivas lujosas sillas, esperan a que el dueño de aquella mansión se disponga a hablar.

—¿Dónde mierda se ha metido?—

Kim estaba a nada de rodar sus ojos por las quejas que suelta aquel hombre, unos tímidos toques en la puerta de madera, de un color café oscuro con líneas negras, interrumpen las quejas y gruñidos del canoso Alfa. Por la puerta se deja ver un par de ojos, chocolates, iguales que los de Lee, pero más expresivos, más llamativos y con un toque de timidez en ellos.

—Papá...—

El murmullo tímido y bajo, no provoca nada en la Alfa Kim. Quien se ha mantenido viendo al intruso que se nota más cohibido que segundos antes.

—Entra.— El tono de voz sale más suave

Con torpes pasos, el chico entra, se cohíbe un poco por los fuertes olores qué hay en el lugar. Da él una mirada de reojo a cada persona en el sitio, hasta centrarla en la Alfa, quien sigue viéndolo, con frialdad en la mirada y sin ninguna expresión en el rostro. Un carraspeo bajo llama la atención de todos, Lee Woong se endereza en su silla, su esposa se mantiene de pie, detrás de él, y el hijo mayor del hombre, Lee U-Jin, está al lado derecho del Alfa.

Con cuidado, el más joven de todos, siendo el único hijo Omega del matrimonio Lee, pasa por el lado de los Kim, y aunque se siente incómodo por tantos olores, el Omega no hace ningún gesto para demostrarlo.

—Bien, ya estamos todos reunidos. Así que, no hay nada por lo cual seguir atrasando esto.—

Y a Ye-Won le gustaría decirle que sí, que debería de abrir de una buena vez la maldita boca para informar, lo que ella muy bien ya sabe. Y de solo volverlo a recordar, un gruñido se le atora en el pecho.

—Todos aquí sabemos que lo que está a punto de decirse, es con consentimiento de ambas partes.—

Ye-Won no disimula el bufido burlesco que sale de sus delgados labios. Asiente, sarcásticamente a lo dicho, por aquellos labios contrarios.

—Woong, sabes muy bien que todo lo que estamos haciendo, es por bien de ambos lados.— Dice el Alfa Kim

—Lo sé, Jae-Hwa, pero solo quiero que todo quede claro una vez más. No quiero que tu hija pase por alto el acuerdo que estamos a nada de firmar.—

—Créeme, no lo hará. Ella más que nadie sabe lo importante que es esto, tienes mi palabra.—

La pelinegra solo los deja hablar, como si ella no estuviese ahí, como si no fuese de ella de quien hablan. Siente la Alfa una mirada en su persona, pero no la corresponde, solo se limita a ver sus uñas como si fuese lo más entretenido que puede hacer.

—¿Puedo saber qué está pasando, papá? No entiendo por qué debo de estar yo aquí.—

Quiere irse, alejarse de todo aquello que involucra a su padre, a su familia en general. Sabe que una vida normal no posee, pero tampoco quiere ser parte de los sucios trabajos que su padre y hermano mayor hacen.

—TaeYang, hijo. Si estás ahora mismo aquí, es porque esta reunión, es más que nada por ti. Sé que no debo de involucrarte en estas cosas, que tú deberías de estar viviendo una vida normal como los otros de tu edad.—

Dos oscuros ojos se ponen en blanco por lo que están escuchando sus oídos. Se cruza la Alfa de brazos y mira como aquel hombre se expresa. Tan lleno de amor y cariño por aquel Omega, sonríe,el tesoro de Lee Woong estará pasando a sus manos, y el hombre no se da cuenta de cuánto ella sacará provecho de ello.

—¡No! ¡No quiero! ¡No tienes ese derecho!—

Manotazos al aire da el joven de 19 años, sus ojos se llenan de lágrimas, pero se niega a derramarlas. Da un fuerte manotazo a los brazos que estaban a nada de tomarlo.

—¡TaeYang!— Woong le grita al joven —Esto es por tu bien, por tu seguridad estarás mejor con ellos.—

—¡Yo no pedí esto!— Él chilla, rabioso y con la cara roja —¡Yo no quiero casarme, estoy joven!—

Lee TaeYang mira con ojos rabiosos a la mujer con quien su padre quiere unirlo. Sus manos se empuñan a cada lado de su cuerpo, su olor se deja sentir con más fuerza, dejando ver su pureza, el estatus en la jerarquía; un Omega puro.

—Estamos en peligro, lo que hago ahora mismo, lo estoy haciendo por ti.—

—¡Debe de haber otra forma!—

—No la hay.— Por primera vez se mete Ye-Won —¿Crees que la noticia es agradable para mí? No, por supuesto que no.—

Los achocolatados ojos que la observan, se notan vidriosos, con un brillo vulnerable en ellos. Y, de algo que puede ser consciente Kim Ye-Won, es que tanto a su sádica loba como a ella, le ha gustado ver ese lado en la mirada contraria.

—Papá, por favor.— TaeYang se permite suplicar —Por favor, papá.—

Y el hombre suspira, porque si por él fuera, tampoco estaría dejando a su hijo en las garras de aquella mujer. Teme, aunque no se deje notar, teme dejarlo con aquella sádica mujer.

—Será por un corto tiempo, unos cuantos meses, hasta que todo vuelva a la normalidad y nosotros no estemos más en peligro.—

—No quiero.— El Omega niega

—Hijo, será por tu bien, ella cuidará de ti.—

Cuando lo ve sollozar, lo atrae hacia su fornido cuerpo, el cual, pese a los años, sigue en buen estado gracias a sus genes lobunos. Toda la pieza queda en silencio, escuchando los sollozos del Omega.

Lee U-Jin se mantiene con la mandíbula demasiado apretada, tenso y con los brazos cruzados. Sus ojos no se despegan de la silueta que se pone de pie. Él odia el hecho de que su padre haya tenido que comprometer a su hermano pequeño para obtener seguridad.

Los Kim salen de uno en uno del despacho de Woong, quien se despidió ligeramente con la cabeza de cada uno de ellos. Su cachorro no ha parado de llorar y él no piensa despegarse hasta no verlo más calmado.

U-Jin sale del despacho de su padre, con largas zancadas logra interceptar a la pelinegra que está a nada de subirse al auto. Una mano se ubica en la puerta del lado piloto, cerrándola y con ello, impidiendo que la Alfa se adentre al auto. Los oscuros ojos, tan oscuros como la noche, observan al Alfa que ha osado cerrarle la puerta así sin más.

—Escúchame bien.— La apunta con su dedo índice U-Jin

—¿Quién mierda te crees para cerrarme la puerta de esa puta manera?—

El potente gruñido que sale de la mujer no intimida al Alfa contrario. Ambos se observan, dejando ver cuánto se detestan. U-Jin no se inmuta del tono amenazante, tampoco al olor de ella.

—Solo quiero advertir algo.—

—Lo que sea que tengas que decir, puedes metértelo por el culo.— Escupe las palabras con un gruñido de por medio —Quítate de mi jodido camino.—

La irritación comienza a hacerse paso en ella, el brillo en sus ojos, solo es un indicio de que su loba está también presente. Lee no logra su cometido, de un solo empujón, es apartado y pierde de vista a la contraria cuando esta se sube al auto y arranca, dejando un hilo de humo polvoriento a su paso por la rapidez en la que se ha marchado.

—¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!—

U-Jin suelta puñetazos al aire, maldiciones a los cuatro vientos. Se jala de los cabellos, cuanto le hubiese gustado a él ser quien se casase con quien fuera para no ver a su hermano pequeño de ese modo. Se maldice internamente, porque él ya está comprometido, con alguien que sí quiere.

Al haber regresado, luego de unos minutos, al despacho de su padre, U-Jin supo que su pequeño hermano no estaba más en el lugar, sino en el cuarto. Se dirige hacia allá, con pasos pesados, con su olor agrio por la impotencia de no poder hacer algo.

—¿Puedo pasar?— Da dos toques a la puerta —Tae, déjame pasar, por favor.—

Luego de unos suaves golpes más en la puerta, esta se abre, dejando ver a un Omega con los ojos cristalizados y rojos, producto de su imparable llanto.

—No quiero c-casarme.—

—Lo sé, pequeño. Lo sé.— Entre sus brazos, el Alfa encierra al cuerpo más pequeño —Perdóname, Hyung no ha sabido cuidarte como se debe.—

—No es tu culpa, Hyung.— El tono de voz sale bajo y sensible —Solo quiero que no dure mucho y que nada malo me pase.—

—Ella no puede tocarte, no está permitido.—

La cabellera del Omega se mueve, sus rizos moviéndose a la par, se aferra al fornido cuerpo de su hermano mayor y se permite llorar. Él no quiere casarse, no desea vivir con alguien que no quiere.

Lee TaeYang teme que todo no sea como se lo dicen, que solo lo estén consolando con falsas palabras. Él presiente que nada bueno saldrá, qué tal vez habráSangre,sangre que ya conoce que recorre por las manos de su padre y hermano. Posiblemente, hallaSudor, de una u otra manera. Y sobre todo, está seguro que también habránLágrimas.

—Podré hacerlo, Hyung.— Se anima a sí mismo —Solo es un corto tiempo,podré con esto.—

⚠️

La historia será TÓXICA, aviso de antemano. Se abordarán temas sobre mafia, y lo que conlleva.

Si deseas leer, será bajo responsabilidad tuya, pido que lo hagan con mente abierta.

Habrá violencia, de todo tipo. Maltrato, actos considerados violaciones, palabras malsonantes en abundancia. Drogas, alcohol, tráfico de personas, y más.

Los nombres de los personajes son coreanos al igual que en donde se desarrollará la historia.

Sin nada más que decir, nos leeremos en algún momento.