Un nuevo comienzo.
Eran las diez de la mañana, y aun continuábamos en plena carretera, dirigiendonos hacia un destino incierto. Permanecía en silencio mientras mi padre conducía su viejo Chevi del '56. Una reliquia familiar según mi padre. A su lado se encontraba mi hermano mayor, Cristofher. Y yo, atrás observando como la vida que una vez conocí se esfumaba por completo.
No soy una chica normal, y a causa de ellos tuvimos que mudarnos. Problemas en mi antigua escuela, abusos sin remordimiento alguno, palabras ofencibas dado mi origen y un fin fin de violentos actos sin sentido alguno para mi. Llevo la marca en mi pecho, pertenecía al precinto 12 y a pesar de tener 17 años, aun no tenia conocimiento de mis habilidades como guerrera.
Pero a pesar de ello mantenía un margen como cualquier otra persona, porque en realidad eramos como los normales. El resto de los humanos. Comíamos, vestíamos, e interactuamos como el resto, solo nos diferenciaba la marca y nuestro Origen.
Durante un periodo largo tuve que mantener un silencio abrumador de lo que ocurría puertas adentro de la institución a donde iba, no quería traerles problemas a mi padre ni mucho menos a mi hermano, tenia amigos, una novia con la cual no me llevaba porque siempre metía sus indirectas de mi apariencia cuando Cris no estaba cerca. Y por ultimo, una vida la cual vivir.
Pero todo eso cambio cuando unos idiotas trataron de intimidarme, Mandándome cartas que solo contenían insultos a mi casa. Rápidamente, las oculte en el único lugar donde mi padre no las encontraría jamas, un pequeño hueco en la pared, justo bajo mi cama. Pero no vi venir el momento cuando Cris ingreso a mi habitación preguntando que eran aquellas cartas que tanto escondia. No tuve remedio mas que alejarme de aquel pedazo de zona contaminada de tanta basura. Lo vi tomar cada una de ellas y leerlas detenidamente, observando sus rasgos fuertes y finos al mismo tiempo. Su semblante blanquecino, volverse rojo ante la impotencia de leer aquellos insultos.
(Cris.)
Un silencio largo se prologo en el auto mientras nos manteníamos en plena carretera. Cris no había dicho ni una sola palabra, solo había hablado con mi padre y ambos se habían tomado un día de sus vidas para planear una mudanza de último minuto.
No habían dicho nada, no sabia que hacer y para el mal de mis males, mi hermano había terminado con su novia por mi culpa. Mi alma se desgarra ante tanta carga emocional que llevaba cargando.
-Alba.- Escuche la imponente voz de mi padre. Luego de andar por mas de cuatro horas, al fin se avesina una oleada de preguntas. -¿Desde cuando sucede todo esto? (Gerry. Padre de Alba y Crís)
-Yo...- la mirada severa de mi padre se reflejo rápidamente en mi dirección a través del retrovisor, suspire, no era bueno inventar escusas.- sucede desde hace tiempo, no tengo memoria de cuando comenzo.
Cris volteo la mitad de su cuerpo y sus ojos avellana me contemplaron por unos momentos antes de hablar; -¿Porque no dijiste nada?
-Mi marca y mi apariencia es mas que suficiente para no arrastrarlos conmigo. No quería que supieran porque sabia que harían algo como esto. Solo trataba de que sus vidas fueran como los demás, pero por mi culpa... Ahora estamos en este aprieto....
-No estamos en ningún aprieto.- sentencio mi padre manteniéndose en calma ante esta intensa charla, una de sus peculiares características. - y Debes aprender a confiar en nosotros. Puedes ser diferente pero eso no te hace un fenómeno. Somos iguales, hija.
-Somos tu familia Alba, debes aprender a confiar en nosotros como nosotros confiamos ciegamente en ti. Lo que te paso, no tiene escusa...
-Tenias una vida, amigos y una novia... - murmurre bajando la mirada.
-Si ellos no pueden aceptarte por quien eres. No valen nada para mi, eres mi hermana. Supero una rotura pero jamas superare el no haber hecho nada para protegerte de esos imbéciles y de Cecilia.
-A partir de ahora vamos a comenzar de nuevo y un viejo pueblo. Me lo recomendó mi jefe y me ha dado acceso a una de sus casa para que podamos vivir en ella en compensación de su estúpido crió. Esta historia no puede volver a repetirse Alba, debes comenzar a defenderte y a decirnos para así apoyarte porque no estas sola. Nos tienes de tu parte.
-Gracias.- mumurre realmente apenada ante las palabras de mi padre.
Agradecia que no hicieran mas preguntas. No quería dar mas explicaciones. No quería volver a los viejos recuerdos de una vida hirie