✧One✧
Al estar en el colegio muchas personas evaden estar en el consejo estudiantil debido a las miles de responsabilidades que conlleva y que no todos están dispuestos a tomar.
Jimin y Jungkook podían ser la excepción a esto. No porque lo quisieran, sino porque todos sus compañeros de grupo querían verlos a ambos como presidentes del consejo estudiantil. Ambos eran alumnos estrellas y todos los amaban por sus personalidades únicas.
¿El problema?
Solo uno podía serlo.
Y aunque no estaban totalmente emocionados por la situación, tenían que admitir que ambos eran muy competitivos y que darían todo para ganar.
Todo comenzó tranquilo, ambos accedieron a no pelear por algo tan elemental, no era nada serio ni crucial en su vida estudiantil. Sin embargo, a medida pasó el tiempo, ambos chicos se convirtieron inminentemente en rivales.
En cada oportunidad, intentaban dar las mejores propuestas para ser elegidos, Jimin llevó pastelillos a la clase, lo que Jungkook llamó chantaje.
—Creo que deberías empezar a olvidarte de ganar Park, ya deberías tener bien en claro quién es el ganador aquí —dijo Jungkook de manera muy orgullosa.
Ambos estaban sentados en la mesa del cuarto donde se llevaban a cabo las reuniones de los postulantes para el consejo estudiantil. Ese era el salón de usos múltiples.
Normalmente las reuniones del consejo se hacían al final del día para así no interrumpir las clases de ningún alumno.
Ambos se acomodaron uno al lado del otro en las sillas disponibles para los postulantes a presidente.
—No me jodas Jeon. Espero que se te bajen los humos cuando te gane —Jimin hizo un pequeño gesto con la lengua que Jungkook no pudo ignorar.
Jeon le traía ganas a Jimin desde que lo vio por primera vez, por esa razón quería ser suave con él en esta competencia. Pero pensó que no tenía porqué dejarlo ganar por el simple hecho de gustar de él, al final del día, esto seguía siendo una competencia.
Y cómo bien dicen por ahí, en la guerra y el amor, cualquier cosa vale.
—Está bien —dijo Jungkook apoyando una de sus fuertes manos sobre el bien formado muslo de Jimin. Movió su mano de arriba hacia abajo suavemente, apenas rozándolo, en cambio, la respuesta de Jimin fue como si le hubiera golpeado la boca del estómago— ya lo veremos.
—Claro, t-tenemos que revisar, q-que… —Jimin no pudo contener el jadeo que salió sin permiso de sus labios.
La desvergonzada cercanía con la que Jungkook recorría de ida y vuelta su muslo interno, la punta de sus dedos casi tocando su intimidad, provocándole escalofríos que lo hacían humedecerse.
—¿Estás bien Jimin? —preguntó el postulante a secretario, Hoseok— ¿Necesitas que te traigamos algo?
—N-No, t-todo está bien, simplemente recordé que olvide algo importante en casa —Jimin usaba todo su autocontrol para hablar.
Jungkook aprovechó la situación para llevar su mano directamente hasta la entrepierna de Jimin, claro que nunca se esperó lo que realmente encontró. Sonrió de lado ante su descubrimiento pero no se detuvo ya que comenzó a delinear los pliegues del coño contrario por sobre la tela del pantalón.
Jimin sentía que moriría en ese momento, de cierta forma le avergonzaba lo que ocurría pero no podía evitar la forma en que su cuerpo se calentaba cada vez más, sus fluidos brotando sin control y le daba miedo que llegara a humedecer su pantalón.
—No lo sé, te ves algo enfermo. Creo que te llevaré a la enfermería —dijo Jungkook quitando su mano para tomar la muñeca de Jimin y arrastrarlo hasta “la enfermería”.
Claro que Jungkook no iba a llevar a Jimin a la enfermería.
Buscaría un lugar más privado para poder hablar. Al caminar por los pasillos, recordó que el cuarto del conserje normalmente estaba vacío, así que se dirigió hasta ese lugar.
Al llegar, metió a Jimin antes de entrar también él. Cerró la puerta con seguro y encendió la luz, el cuarto era medianamente grande, habían algunos productos de limpieza, una mesa pequeña y una silla, donde suponían que el conserje descansaba.
—¡Que mierda está mal contigo idiota! —reclamó Jimin empujando a Jungkook— ¿sabes lo avergonzado que me sentí?
Jungkook sonrió de medio lado y le guiñó el ojo mientras se recargaba sobre la puerta con los brazos cruzados sobre el pecho.
—Imagino la vergüenza que pasaste, pero ¿Por qué no me delataste? o más importante aún, ¿porque no me detuviste? —Jungkook admiró el momento exacto en el que Jimin se ponía totalmente rojo. No había duda que Jimin en ningún momento intentó detenerlo o reclamarle.— Tu me deseas tanto como yo a ti ¿no? además, acabo de encontrar algo que no sabía sobre ti y no te imaginas las ganas que tengo de explorarte.
Jungkook caminó hacía Jimin, tan lento y sutil como un león cazando a su pequeña presa. Jimin retrocedió con cada paso dado por el más alto. Tragó saliva y se mordió los labios, totalmente hipnotizado por la sensualidad de Jeon.
Un paso más hacia delante y Jungkook tuvo a Jimin justo en el sitio donde lo quería. Aprisionado entre la mesa y su cuerpo.
—Deja de acercarte —aseveró Jimin poniendo su mano en el muy firme pecho de Jungkook.
—¿Seguro quieres eso? Por si no lo has notado, tu lindo coñito está muy húmedo, dándome a entender que tus palabras y tu cuerpo no coinciden. —Jungkook lo dijo con una sonrisa triunfante en el rostro.
—Es una respuesta natural ante las estimulaciones, idiota —Jimin no podía parar de sonrojarse porque sabía que era verdad, deseaba a Jungkook, pero no podía ceder tan fácilmente— solo aléjate y salgamos de este cuarto.
—¿De verdad quieres irte?
Jungkook se acercó el último paso que los separaba, su nariz rozando la más pequeña del hermoso chico frente a él.
Sus cuerpos tocándose en las rodillas y los muslos. Su polla semierecta justo sobre el vientre plano y caliente de Jimin. El latir acelerado del corazón de Jimin justo sobre su pecho. La respiración de ambos, descontrolada y fuerte por la lujuria contenida mezclándose en una danza sensual.
Jungkook hizo un último suave movimiento, apenas juntando sus labios para tentar al más bajo.
Sabía que Jimin iba a caer.
El rubio no pudo evitarlo y tomó el cuello de Jungkook para juntar finalmente sus ansiosos labios con los del más alto en un beso desesperado y salvaje.
Jimin gimió sobre la boca de Jungkook cuando éste bajó su mano hasta alcanzar su intimidad dándole la oportunidad de ingresar su lengua.
El rubio gimió nuevamente cuando el más alto comenzó a mover su mano sobre su coño, estimulando de una forma deliciosa entre los pliegues por encima de la tela al mismo tiempo que deslizaba de manera sensual su lengua sobre la contraria, en un excitante ataque.
Jimin no perdió el tiempo y empezó a estimular el miembro del contrario, no podía ser el único siendo torturado de aquella manera. Jungkook pasó una de sus manos al trasero del rubio, estrujando y amasando ese culo que tanto había ansiado tocar.
Los gemidos y jadeos iban en aumento y el placer iba junto a ellos. Ambos sentían que la ropa comenzaba a estorbar, la hubieran retirado si no fuera porque la manilla de la puerta sonó, para después escuchar golpes en esta.
—¿Quién está ahí dentro? —preguntó el conserje desde afuera.
—¡Maldición! —dijo Jungkook sobre los labios contrarios— te prometo que vamos a terminar esto en otro momento, bebé.
Depositó un último beso en los labios del contrario para poder abrir la puerta.
—Lo lamento tanto. Estábamos hablando de unas situaciones muy importantes sobre las postulaciones, créame que no me di cuenta que la puerta tenía seguro —aseguró Jungkook de manera muy tranquila, mientras el rubio intentaba tranquilizarse notando como Jungkook disimuladamente ocultaba su creciente problema.
Jungkook puso un cuaderno por encima de su pantalón para evitar que su erección fuera visible mientras que Jimin intentaba evitar que se notará la marca de humedad en sus pantalones, ninguno quería que se diera a conocer la situación en la que habían estado dentro de esa habitación.
—Salgan de aquí, las clases ya acabaron, deberían estar en sus casas —habló el conserje y Jimin no pudo evitar sonrojarse.
—Tiene razón señor, me tengo que ir, mi madre me espera para almorzar —Jimin salió con rapidez— adiós Kookie, espero podamos terminar nuestra conversación.
Jungkook en lo único que pudo pensar era que no iba a estar tranquilo hasta poder terminar esa “conversación”.