CAPÍTULO ÚNICO
꧁ 𝓛𝓪𝓮 𝓙𝓲𝓷𝓷𝓲𝓮 ꧂
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"HUERTA"
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☆《ONE SHOT》☆
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Jungkook perdió la virginidad con una zanahoria. Admito que no es muy glamuroso, pero los caminos del deseo son inescrutables y, además, quien está libre de pecado que tire la primera piedra. De todos modos, estoy segura de que lo entenderás mejor si empiezo por el principio.
Jeon Jungkook había estado bailando toda la noche en la pequeña fiesta que realizan los granjeros cada año y su padre había sido el que lo organizará. Baila plácidamente con un ejecutivo llamado Kim Namjoon que había venido de visita junto a unos amigos desde Seúl.
Se movían al unísono de la movida canción, cada pareja tenia su estilo y su forma de bailar era anticuada. Aquel hombre beso la mejilla del castaño quien tímidamente sus mejillas se ruborizarón por la vergüenza. 《Vamos a un lugar más privado》el castaño tomó la mano de aquel hombre y lo llevó a la huerta de su padre.
Estaba oscuro y alejado de la fiesta un lugar privado y que nadie vendría a interrumpirlos.
La firmeza de la mano que apretaba su cintura, el olor a colonia que no enmascaraba el sudor ácido, el cuerpo fornido que se apretaba contra el suyo, lo encendieron.
Se escabulleron hacia la huerta y se tumbaron entre los surcos, ocultos por la oscuridad. Jungkook necesitaba más ternura, pero los dedos ásperos y toscos buscaron sus pezones bajo de su polera blanca y su sexo, bajo las braguitas de algodón, mientras la lengua penetraba su boca y los dientes le mordían los labios. Tal rudeza le devolvió parte de la cordura. ¿Iba a perder (su virginidad) con alguien con quien no se casara luego? Sería la deshonra de su familia. Asi que se lo explicó con dificultad, porque seguía masturbándolo y el deseo lo estaba volviendo loco. Namjoon entendió a duras penas. «No follaremos, pero vamos a darnos placer. Tócame» aclama el mayor con la respiración agitada.
Se rindió. Acaricio la polla dura y fibrosa con torpeza y él lo guió con una mano, mientras pinzaba el interior con la otra hasta que acompasaron el ritmo y se corrieron con un gemido que quebró el silencio de la noche.
No volvieron a verse, pero aquel encuentro enraizó en las entrañas de Jungkook como una mala hierba. Cada vez que iba a la huerta, el olor a tierra lo excitaba, y aunque luego se masturbaba rememorando, sus dedos le sabían a poco y se sentía más y más insatisfecho hasta que un día, mientras arrancaba zanahorias para el almuerzo, se le ocurrió una perversidad. ¿Y sí...?
Escogió la más fina y delgada, la lavó a conciencia y se refugió en la intimidad de su habitación. Comenzó a acariciarse el interior con ella, despacio, como si fueran los dedos de Namjoon, hasta que la humedad la deslizó fácilmente a su interior. Se penetró con cautela, apenas la punta, luego el tronco, y se dejó llevar. Cuando la punta rozo su próstata, se corrió temblando de placer con un gemido que ahogó en los labios para que su familia no lo oyera delirar de placer.
A pesar de la deliciosa novedad, con el tiempo, las zanahorias, tan delgadas y exiguas, le resultaron insuficientes y una tarde, cuando tomó un pepino para la ensalada, la excitación lo invadió de nuevo. Había algo erótico en aquel vegetal verde y sus estilos, acarició su superficie como acarició aquella polla. Agitado, la escondió en el bolsillo de su delantal y de madrugada, cuando todos dormían, se acarició el interior con ella, despacio, fantaseando con el miembro de aquel amante. La humedad la deslizó a la entrada y se penetró con cautela, apenas la punta, luego el tronco firme, rugoso, suave, y se dejó llevar hasta que sintió su dureza en el fondo de su sexo y se corrió temblando de placer con un gemido que ahogó en los labios, no quería despertar a nadie.
Por desgracia, ya fuera por la textura de su nuevo juguete, ya fuera por el frenesí con el que se masturbó con él, contrajo una infección que lo mantuvo escocido y dolorido durante dos semanas en las que la aloe vera y los enjuagues con infusión de caléndula sustituyeron todo juego placentero. El ginecólogo le recomendó los persevativos y le recetó antibióticos para el dolor y para la infección que no era tan grave.
La mala experiencia no apagó su libido, aunque sí lo volvió más cauteloso y tras sopesar todas las posibles alternativas vegetales, se decantó por un calabacín grande, de formas redondeadas y piel suave, al que recubrió con un preservativo robado a su hermano, para evitar males mayores.
Febril por el deseo insatisfecho, se refugió en el establo, se tumbó en un montón de paja, se bajo los short, se despojó de la ropa interior, abrió las piernas y comenzó a acariciarse la entrada con el calabacín, despacio, fantaseando con Namjoon, hasta que la humedad lo guió a la entrada de su sexo y... un ruido lo sobresaltó. Un chico totalmente extraño que vestía con unos finos tenis blancos, jeans de color azul y una playera negra, había dejado caer una cesta con zanahorias cortadas para los caballos que yacían al fondo del establo. 《Te vas a quedar ahí parado o me vas a ayudar》el joven pelinegro se sorprendió a tal respuesta por parte del castaño.
《No te conozco》Respondió con su gruesa voz seria. Jungkook se levantó y se paró frente a él y lo miró a los ojos 《Soy Jeon Jungkook, él hijo del dueño de este establo y tengo 23 años》se presentó sonriendo coquetamente al ver los hermosos ojos del pelinegro. 《Soy Kim Taehyung y tengo 25》Rápidamente recordó haber escuchado que un empresario importante para el país vendría a pasar las vacaciones en el establo que siempre estaba vacío junto a su familia. 《Ya nos conocemos》jaló del polo al mayor para que lo siguiera hacia las pajas. Se subió de nuevo sobre la manta y abrió las piernas a lo que el pelinegro comprendió por completo y se bajo los pantalones junto con su bóxer hasta los tobillos y escupió al interior del castaño para lubricar y sin más preámbulos lo embistió duramente.
Era más suave, grande, gordo y al principio le dolió, pero luego el placer lo lleno por completo haciéndolo morder los nudillos de sus manos para no llamar la atención de nadie. Era su primera vez con alguien, pero virgen ya no era.
Sobra decir que, a partir de ese día, Jungkook no necesitó más hortalizas, tan solo a él, a su polla, a sus largos y flexibles dedos y..., bueno, a Taehyung también le encantaba pasar todo el día con el hijo del mejor amigo de su padre.
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