`✦ ˑ ִֶ 𓂃⊹ ᵒⁿˡʸ
⠀ ⠀⠀ ⠀──────•❥❥❥•──────
Seungmin se consideraba a si mismo como alguien especial, no como un bicho raro. Sus antiguas parejas sexuales siempre le terminaban gritando aquello solo por tener preferencias un poco especiales.
Cuando se lo comento a su amigo Cris, este le dijo que era algo muy normal en comparación de otras filias y que no debía preocuparse. Que pronto iba a encontrar a alguien que lo entendiera en la cama. No era su culpa al final de cuentas, fue algo que nació en el inconscientemente.
Amaba hacer llorar a sus parejas sexuales, hacerlos llorar mientras los denigra con fuertes insultos o en ocasiones golpees. Le encantaba que le rogaran que se detuviera cuando en realidad querian más. Lo que el hacia no era violación, ya que había un consentimiento de por medio.
Pero siempre las personas se enojaban por ser tratadas así, como "putas". Seungmin buscaba a alguien que pueda hacer llorar, que lo entienda con sus preferencias y no lo juzgue como el chico que se estaba llendo del departamento en esos momentos.
Escucho la puerta ser cerrada fuertemente, reflejando la molestia que sentía el chico. Pero Seungmin no lo entendía. El había sido muy claro con ese castaño cuando le dijo que le excitaba hacer llorar a sus parejas sexuales, y que si aceptaba acostarse con él, era porque aceptaba sus términos. Pero tal parece que el chico era muy delicado como para aguantar algunos insultos.
Anteriormente había intentado tener relaciones sexuales sin hacer llorar a la otra persona, pero no se sentía bien. No se excitaba, su pene siempre se encontraba flácido al momento de la acción y aquello terminaba siendo de lo más aburrido. Por ello había dejado de esconder sus preferencias en la cama, si aceptaban sus gustos exelente y si no se perdían de una gran follada.
Con ese lindo castaño al menos ya era la séptima persona que se iba de su departamento en medio del sexo. Seungmin ya estaba dentro suyo embistiendo cuando comenzó a soltar insultos y darle algunos golpes. En conclusión estaban tenido sexo duro, muy duro hasta el punto de hacer llorar al otro. Pero tal parece que al castaño no le gustó pues empujó a Seung lejos y se vistió deprisa saliendo del departamento mientras insultaba al dueño por aquel asqueroso e incómodo momento.
Seungmin no iba a ir detrás del chico pidiéndole disculpas por ello, él no era así y no haría excepciones con ese chico. Más cuando fue advertido desde un inicio como el era, fue su culpa no haber puesto atención.
El rubio se levantó de la cama tirando el condón que estaba en su polla, le hizo un nudo y lo tiró en la papelera que estaba en la esquina de la habitación. Festejo mentalmente cuando entró en su objetivo a la primera, y camino hacia el baño sacudiendo su cuerpo. Aún desnudo se dirigió a su baño, mirándose en el espejo acomodo de nuevo su cabello.
Entro a la ducha abriendo la llave del agua caliente, la cual no tardo en generar vapor debido al calor que hacía. El agua estaba hirviendo, justo como le gustaba y sin más se metió dentro de esta comenzando una ducha pacifica, pensando si pronto encontraría a alguien que le guste ser denigrado a la hora del sexo. Habían muchas personas y ninguna le tocaba él. Injusto.
Salió de la ducha con una toalla en su cintura tapando sus testículos, y otra al rededor de su cuello. Camino hasta la mesita de noche y agarro el control de sus persianas, picando este para que se abrieran y dejarán ver el bonito sol que recién salía. Eran muy temprano por ello apenas comenzaba a salir el sol.
Suspiro frustrado, en verdad necesitaba divertirse un rato pero tal parece que la persona indicada no aparecía y el se estaba comenzando a hartar. Tener sexo de por si era algo difícil de conseguir, pero desde que decidió aceptar que tenía Dacrifilia todo se complicó aún más. Aunque el no estaba para rogarle a Dios que le diera a alguien, porque el no creía en Dios.
Recibió muchos comentarios de odio por ello, pero no podían culparlo. El prefería ser honesto y no ser un hipócrita, era molesto ver que la gente que creía en Dios a veces eran las peores. Termino de ponerse los boxers cuando escucho su celular sonar, agradeció que estuviera en la cama ya que no deseaba caminar mucho.
─¿Que ocurre?─ pregunto sin ánimos.
─¿Si nos vamos a ver en la cafetería?─ la voz de su mejor amigo sonaba curiosa.
─Sip, aunque no se porque llamas ya habíamos confirmado ayer─ agrego poniendo la llamada en altavoz ─Y la cita quedo hasta las diez de la mañana, apenas son las siete si no me equivoco.
Seungmin acababa de colocarse su playera roja, ya traía sus pantalones siendo estos un pans gris cómodo. No quería vestirse elegante para su amigo, el iría vestido cómodamente y de acuerdo a su edad. Un señor de 26 años, algo viejo pero no tanto como Cris. Su mejor amigo casi se moría de vejez, tenía 29 años y ya no aguantaba para más. O eso siempre decía Seung cada que podía.
─Lo se, pero tenía curiosidad. ¿cómo te fue con el chico?─ Kim río por lo metiche que era su viejo amigo.
─Creo que deberías saber la respuesta─ se encogió de hombros. ─Aunque por primera vez se me hizo extraño, digo, Sunno trabaja en un bar, creía que está acostumbrado a eso.
─La vida está llena de sorpresas─ asintió por las palabras de su amigo, mientras cepillaba su cabello con cuidado.
─Por cierto, ¿Ya tomaste tu medicina, viejo?─ río al escuchar el suspiro frustrado a través de la línea.
─Seungmin solo nos llevamos tres años de diferencia. No es mucho, ademas ya te dije que me dió gripa─ aclaró su amigo.
─Tienes razón, lo siento─ comento y se quedó callado por unos segundos. ─Por cierto felicidades.
─¿Felicidades? ¿A qué te refieres?
─Felicidades por sobrevivir a una gripe, a tu edad eso podria ser mortal.
─Ya se porque tus parejas sexuales te rechazan, porque tus comentarios son horribles─ Seungmin comenzó a reírse.
─Nos vemos Chan, te veo en tres horas. No te duermas o no podrás levantarte a tiempo para nuestra salida, y si no llegas, ire a tu casa a mojarte con agua fría.
─Si, tranquilo. Nos vemos haré de comer y veré unos capítulos del anime que empecé. Adiós Min.
─Adios Anciano..
La llamado finalizó y Seungmin sonrió, cómo amaba molestar a Bang con el tema de su edad. Y le agradaba más saber que el otro rubio tampoco se iba a enojar porque estaba acostumbrado a sus tontas bromas. Eran un gran duo.
Seungmin camino hasta la cocina del departamento y abrió el refrigerador, buscando algun bocadillo para comer pero noto que este estaba vacío. Y solo había leche y unas berenjenas hasta abajo. Hizo una mueca y cerró la puerta del aparato. Debía ir de compras.
Agarró las llaves que estaban colgadas y salió del departamento, tenía su teléfono en una de las bolsas del pans y su dinero estaba en su carro. Agradecía vivir en una zona transitada dónde había muchos centros comerciales, debido a que habían varias escuelas cerca. Mientras pasaba por una de estas, noto que iba un lindo pelirosa en sentido contrario, pues iba al contrario de la entrada de la escuela.
Traía un uniforme con una falda azul algo corta, llevaba una gran sudadera negra. Se veía muy tierno, pues llevaba una mochila rosadita de conejitos mientras daba pequeños saltitos para caminar. Haciendo que su trasero rebote un poco.
Lindo. Penso Seungmin siguiendo con su mirada al pelirosa.
Escucho el ruido de los carros de atras pidiendo que avance así que sin más remedio tuvo que hacerlo. No muy feliz debido a que ya no podía ver a ese niño que irradiaba inocencia. Inocencia que le gustaría corromper.
Suspiro y siguió con su camino hacia el centro comercial, estacionando su carro en el estacionamiento del establecimiento. Agarro su cartera, su sudadera que estaba botada en el asiento de copiloto y salió de su carro activando la alarma de este para que nadie le robará.
Entro al establecimiento y comenzó a hacer sus compras de lo más normal, llevaba algunas botellas de vino tinto para disfrutar en la noche, más golosinas y su despensa que siempre llevaba. Cómo latas de arroz, verduras, carne, ramen instantáneo, botellas de agua y mucha más comida.
Iba tan distraído pensando en que golosinas debía llevar que no noto al pelirosa que estaba delante de él haciendo que ambos choquen y las cosas que el menor traía en sus manos cayeran al piso.
─¡Disculpe señor no lo ví!─ Seungmin dirigió su vista hacia la persona sorprendiendo al ver al inocente pelirosa.
─No te preocupes, y no me llames señor no estoy tan grande─ dijo ayudando al menor a levantar los paquetes de gomitas.
─Muchas gracias...
─Kim Seungmin, ¿y tú lindo?─ pregunto con una coqueta sonrisa, notando el fuerte sonrojo. Oh, como le gustaría corromperlo contra cualquier superficie cercana
─Hwang HyunJin, pero dígame HyunJin─ sonrió, desviando su vista al carrito del mayor ─¿Tendrá una fiesta en la noche?
─¿Fiesta?─ pregunto confundido mirando igual su carrito de compras.
─Son muchas botellas de vino para usted solo, por eso pregunto... lamento si fue descortés─ dió otra reverencia en forma de disculpa.
Seungmin se quedó callado por un momento, una fiesta era una pésima idea. Odiaba estar rodeado de cuerpos sudorosos que solo buscaban bailar sin descanso, y la música muy fuerte lo estresaba. El era más de fiestas personales, algo elegantes. Sonrió ante la idea que cruzo por su cabeza.
─Tienes razón son muchas botellas para mí solo, ¿No quieres venir a mi departamento a tomar junto a mi?─ el pelirosa lo miro con los ojos abiertos pero termino sonriendo.
─¿Cuántos años tiene usted?─ pregunto antes de aceptar, pegando las gomitas más a su pecho.
─26 ¿y tú bonito?─ Kim se acercó un poco más al menor.
─Oh por dios, ¿Sabe que puede ir preso por estar con alguien como yo?─ pregunto con una sonrisa juguetona, el rubio sintió su cuerpo temblar de excitación. Ese chiquillo no era tan inocente. ─Tengo 16 años, y con gusto acepto ir a su departamento Kim Seungmin.
Oh, tal parece que el destino se encargó de encontrarle una pareja sexual muy pronto. Eso era una verdadera sorpresa.
⠀ ⠀⠀ ⠀──────•❥❥❥•──────
A duras penas pudo estacionar el auto a fuera de su casa, debido a que el pelirosa estaba en su regazo repartiendo besos en su cuello. Mientras él apretaba el bonito culo del menor. Escuchando jadeos y gemidos bajitos por los toques, aquello le excitaba pero no tanto como verlo llorar, en verdad quería ver llorar al pequeño pelirosa.
─HyunJin bajemos, allá dentro podemos seguir con lo que iniciamos─ el menor asintió listo para bajarse del regazo del rubio pero este abrió la puerta y salió con el, agarrando sus piernas y enredando más las delgadas piernas en su cintura.
─No sabía que eras así de fuerte Hyung─ soltó HyunJin.
─Eres muy pequeño, hay muchas cosas que no sabes─ vio el puchero en los bonitos labios abultados y dejo un besito.
─Pero antes de seguir, debo decirte algo.
Hwang soltó un leve sonido en modo afirmativo, y fue dejado delicadamente en un sofá negro muy cómodo. Seungmin salió por las compras que seguían en el auto y las dejo en la barra de la cocina. Regresando con el pelirosa que veía todo muy curioso.
Se sentó aún lado y con sus propias manos lo acerco para dejarlo de nuevo en su regazo, sentando su bonito culo justo en su entrepierna y agarrando la delgada cintura con algo de fuerza. Negándose a dejarlo ir.
─¿que me quiere decir Hyung?─ HyunJin pregunto mirando fijamente a la ojos de su mayor, con una mirada coqueta.
─No nos hagamos tontos, ambos sabemos que queremos del otro, ¿O me equivoco?─ el menor negó ─Muy bien, pero debes saber que a mí me gusta mucho el sexo duro, me encanta hacer llorar a mis parejas sexuales, así que dime bonito. ¿Crees poder soportarlo?
El pelirosa abrió sus ojos con sorpresa pero no se negó, comenzó a mover sus caderas en círculos de modo juguetón.
No podían culparlo, HyunJin era muy joven para tener ese tipo de encuentros con ese tipo de personas. Pero a sus dieciséis años ya no era virgen, ya había tenido relaciones varias veces y había descubierto que a su coñito le encantaba ser usado. Odiaba que lo tratarán con delicadeza, él no era una princesa a la cual debías hacerle todo lento. El amaba lo rudo, lo brusco. Y tal parece que ese apuesto y sarcástico rubio le iba a dar lo que deseaba.
─Tal vez no lo soporte, y me encantaría no hacerlo─ susurro en los labios del otro, iniciando así un beso apasionado.
Seungmin bajo sus manos hasta el redondo y pomposo trasero del menor, comenzando a apretarlo con fuerza asegurándose de que dejaría fuertes marcas de sus manos. HyunJin se encargaba de mover en círculos sus caderas, mientras soltaba gemidos entre cortados y seguía comiendo la boca de su mayor. Quien había metido su lengua en su cavidad bucal y no era nada cuidadoso, probando cada espacio de su boca.
HyunJin dio un saltito cuando sintió que el rubio alzaba su falda escolar, dejando expuestas sus bragas blancas que ya estaban muy húmedas debido a la exitación. Seungmin era muy rápido, pero aún así, siento sus movimientos torpes. Supuso que el mayor no había tenido relaciones por un buen tiempo.
─H-hyung déjame ser tu depósito de semen─ Murmuró a penas el beso acabo, quería ser destruido hasta que su coñito estuviera estirado y rojizo.
─¿Eso quieres pequeño?─ el menor asintió dando brinquitos, ansiando aquella gran polla.
─S-si, por favor─ gimió, sentia su coñito necesitado.
Seungmin inicio un nuevo beso, pero ahora se levantó y lo llevo a hacia su cama. No planeaba ensuciar su costoso sillón por cosas hormonales, prefería romper al niño en su cómoda y espaciosa cama.
A penas llegó a la cama, lanzo al menor rompiendo la guerrita de lenguas que habían iniciado.
Y ahí, el rubio pudo apreciar el perfecto desastre que tenía delante suyo.
Un lindo pelirosa con la respiración agitada, el sudor escurría por su frente y cuello, su faldita estaba húmeda debido a la exagerada cantidad de flujos que salían de su coño, su sudadera estaba desarreglada al igual que su cabello.
Sus labios abiertos de un rojo intenso por los besos, sus ojitos llorosos y sus mejillas de un intenso rosa.
─¿Cómo eres tan perfecto pequeña puta?─ Seungmin sonrió feliz cuando el menor gimió ante el apodo. ─¿Te gusta que te llame así?
─S-si, por favor─ Gimió rogando por más, salían pequeñitas gotas de sus ojos. Y eso a Seungmin le encantó.
─Usare tu asqueroso coño hasta que mi polla este satisfecha, hasta que me pidas que pare llorando.─ Escuchar los gemidos necesitados del menor lo hacían entender que estaba más que de acuerdo.
Eso sería un gran día... El viejo de Chan se quedará plantado en la cafetería porque ni loco dejaba ir a ese bonito niño que rogaba por su polla como si fuera lo que más deseara en su vida.
⠀ ⠀⠀ ⠀──────•❥❥❥•──────
─Dime, pequeña puta ¿Te gusta que mi polla entre y salga de tu sucio agujero?... ¿Te gusta que te golpee, verdad?
HyunJin estaba acostado boca arriba con Seungmin entre sus piernas, este embestía fuertemente su entrada buscando solo su placer. Una de sus piernas estaba en el hombro del rubio, y las manos de su mayor apretaban fuertemente su cuello, impidiendo que respirará. Sus pequeñas tetas se movían fuertemente por el ritmo de las embestidas al igual que la cama.
Su cuello estaba rojo, marcado por las manos de su mayor quien seguía penetrando su agujero sin mañana. Hwang no se molestaba en bajar el volumen de sus gemidos, estos salían de su boca inconscientemente por el fuerte placer que sentía al igual que sus lágrimas.
Kim Seungmin lo follaba también, quería tener ese pene dentro suyo por mucho más tiempo. Tocaba su punto dulce con solo entrar y salir de nuevo, era la polla más grande que había tomado y que mejor lo hacía sentir.
Sintió un fuerte jalón en su cabello rosita, haciendo que mire al rubio que embestía fuertemente su agujero. Tenía marcas rojizas y moradas por todo su cuerpo, dejando en claro que le pertenecía aquel adulto.
─Llora para mí...─ la voz de Seungmin salió en un susurro, uno muy caliente. ─Llora bonito, quiero que llores y me pidas que me detenga, quiero ver qué tu coño no aguante más.
─¡P-por favor h-hyung!─ sus lágrimas escapaban de sus lindos ojos castaños ─D-dame más, así que me encanta. ¡mhg!
Se sentía tan lleno, sentía que iba a explotar por el inmenso placer que sentía en esos momentos.
Necesitaba liberarse.
Y no faltaba mucho para hacerlo.
Faltaron unas embestidas más para sentir su orgasmo cerca, su estómago comenzó a tener descargas eléctricas y los dedos de sus pies se cerraron. Y justo cuando iba a tener su placentero Squirt el pene dentro suyo se detuvo, abandonando su interior.
─¿Mmm?─ pregunto con desilusión. ─¡Hyung ya me iba a correr!
El rubio sonrió al notar la desesperación del más bajo, pero aún quería denigrarlo más. Quería sacar lo peor del menor, quería romperlo de todas las maneras. Se levantó de la cama dejando su pene expuesto, este se encontraba erecto y de su cabeza caían gotas de pre semen. Desde los ojos del menor se veía muy sensual aquella escena.
─Siéntate en el sillón con tus piernas abiertas.─ HyunJin lo miro confuso pero hizo caso, sentandose en el pequeño sillón gris que estaba en el cuarto del mayor. ─Muy bien pequeña puta, escúchame bien. No puedes emitir ningún gemido, por cada gemido que salga de tus labios te daré un golpe ¿Entiendes?....
─Mgh─soltó un quejido cuando Seungmin se arrodilló, quedando frente de su coñito húmedo. Ambos manos se colocaron en sus muslos obligando a sus piernas permanecer abiertas, mostrando su intimidad.
El rubio escupió saliva en el coñito del pelirosa, y alineo dos de sus dedos en la entrada de este. Sonrió cuando observó que el menor mordía su labio inferior para evitar soltar algún gemido. Metió sus dos dedos sin cuidado alguno, sintiendo el cuerpo más delgado tensarse. No espero ningún momento más y comenzó a sacarlos y meterlos en un ritmo rápido, brusco.
Los ojos de HyunJin se abrieron y mordió su labio más fuerte, los dedos en su interior se movían frenéticamente de un ritmo rápido que a duras penas le dejaban respirar. Le estaba costando no gemir, cuando los dedos tocaban su punto dulce de una forma exquisita haciéndolo ver estrellas. Estaba más que fascinado con el movimiento del mayor en su mano, y cuando no esperaba más sintió el tercer dedo entrar.
─¡Ahhh! ¡S-seungmin!─ no sé molesto en callar aquel gemido.
Momentos después sintió como la mano libre del rubio golpeaba una de sus tetitas, no era un golpe violento como tal, aunque si dejaría una marca.
Aquel golpe solo demostraba que él sexo que ellos tenían era brutal, duro. Así como a ambos les gustaba. Lágrimas de placer y dolor salían de sus ojos en una gran cantidad, debido al placer que sentía no sentía las marcas y moretones que quedarían en su cuerpo por los golpes que Seungmin le había dado.
─Te dije que silencio─ Kim seguía arremetiendo fuertemente en el agujero del menor, mientras que su otra mano apretaba y golpeaba una de las tetas pequeñas.
HyunJin se sentía bien, no se encontraba satisfecho porque deseaba más. Su coñito ya estaba estirado y muy mojado por la estimulación que le estaban dando, pero deseaba de nuevo aquella gran polla. Quería asfixiar ese pedazo de carne con su coñito.
Abrió los ojos y soltó un grito de dolor. Seungmin había metido de golpe sus cinco dedos dentro suyo sin avisar. Seguía moviendo su mano con rapidez, mirando con atención las muecas y los intentos inútiles del menor por callar sus gemidos.
─¡H-Hyung!─Gimió apretando con fuerza el sillón. ─M-me voy... me voy a correr ¡Mhg!
─Vamos pequeña, suelta tu chorro. Muéstrame que tan puta puedes ser─ susurro con malicia, sacando su mano y llevándola a su boca chupando sus dedos. Degustando el sabor del pelirosa. Para segundos después volver a meter sus dedos en el coñito estirado del pequeño.
Momentos después el pelirosa tuvo un gran y largo Squirt, manchando el piso y el torso desnudo de su mayor. De sus ojos no dejaban de salir lágrimas, se sentía bien.
─Como lo supuse, sabes tan bien─ dijo con una sonrisa, lamiendo sus labios lentamente. Cargo al más pequeño nuevamente y lo aventó a la cama. ─Ahora pequeña, me vas a montar, quiero ver tus lindas lágrimas salir. Porque esto va para largo...
HyunJin aún con sus piernas temblando hizo caso, sus caderas estaban listas para dejarse caer y recibir de golpe lo que tanto anhelaba, la rica polla de su mayor nuevamente. Sus manos estaban entrelazadas con las de Seungmin, quien lo miraba atentamente esperando que el coñito necesitado se abra nuevamente para él.
Hwang se dejó caer con un sentón, comenzando mover sus caderas con ayuda del rubio. Las lágrimas eran un conjunto de emociones que tenía, se sentía tan lleno que lo hacía algo doloroso. En su abdomen podía apreciar perfectamente un pequeño bulto sobresaliente, sorprendiendose.
─¡Hyung!... Tan lleno... Duele─ Murmuró, había dejado de montarlo, ahora era Seungmin quien hacía todo el trabajo por él.
Sentía su cuerpo cansado, llevaban al rededor de dos horas y media teniendo sexo desenfrenado, su cuerpo y coño le pedían un descanso urgente. Pero su mayor todavía tenía muchas energías, para más. Ya había tenido tres Squirt, y se sentía sobre estimulado aunque le encantaba era cansado.
─¿Te duele cosita?─ murmuro con sarcasmo. ─Hace mucho que no disfruto un coño como el tuyo, así que dejaré tu coño sangrando y desbordando todo mi semen.
Y HyunJin rogó porque fuera una mentira, porque su coñito ya no daba para más.
⠀ ⠀⠀ ⠀──────•❥❥❥•──────
Seungmin sonrió al ver al pelirosa durmiendo aún lado suyo, aferrándose a su cintura y sacando babita de su boca. Se veía muy tranquilo después de a ver soportado cuatro horas seguidas de sexo duro. Aunque su carita era una linda e inocente imagen, su cuerpo era otra cosa muy diferente.
Solo una sábana tapaba su delgado cuerpo, el cuál estaba lleno de moretones, mordidas y algunos arañazos hechos por Seungmin. De su coño todavía habían rastros de semen, y otros flujos. Al igual que algo de sangre.
Sus ojos rojos e hinchados eran una muestra de orgullo para Seungmin. Había conseguido por fin a la persona que tanto rogó y no la iba a dejar ir por nada del mundo. Aunque esté sea un niño calenturiento que busca ser grande de otras maneras.
Río al recordar la llamada que tuvo con Chan hace algunas horas atrás. Lamentable para su viejo amigo que lo espero en la cafetería por varias horas.
⠀ ⠀⠀ ⠀──────•❥❥❥•──────
1/1