Prólogo
Samara
Soy una mujer rota, tan destrozada, que no permito a nadie entrar en mi vida. Me casé muy enamorada con 20 años sin saber que ese hombre sería mi verdugo. Partió mi alma de todas las maneras posibles, disfrutaba golpeando mi cuerpo hasta convertirlo en nada.
Tuve que dejar la universidad y más tarde mi trabajo. Me alejó de todos y todo, pero lo peor no fue lo que me hizo, sino el que yo se lo permití aunque las alertas estaban ahí desde que éramos novios. Como buena tonta inmadura enamorada, pensé que lograría cambiarlo con amor; qué equivocada estaba. Lo único que conseguí fue darle poder sobre mí permitiéndole acabar con lo que alguna vez fui, inclusive con la vida del bebé que estábamos esperando.
Si no fuera por mi amiga Ailín, a la que amo como una hermana menor, nunca hubiera escapado de él y habría logrado matarme. Aunque para serles sincera, en este momento preferiría que lo hubiera hecho, así no me sentiría un zombi. Os juro, desearía estar a 3 metros bajo tierra en vez de tener que soportar despertar cada mañana de la misma manera… vacía y con el corazón desgarrado.
Pietro se llevó todo de mí, no dejó nada con vida y eso es lo que más me jode; que siento asco y desprecio por todo el sexo masculino. No soporto tener cerca a ningún hombre y mucho menos que me piropee o me toque. He intentado salir en citas pero cuando quedamos solos en un restaurante o la luz se pone tenue, entro en pánico y salgo despavorida.
Así que ya ni me gasto en quedar, porque sé cómo será el final. Ailín me anima diciendo que en algún momento aparecerá el indicado que curará mis heridas haciéndome inmensamente feliz, pero tengo terror. Me niego a entregarle mi cuerpo, sentimientos y corazón a otro hombre. Ese poder no se lo daré a nadie más, no volveré a caer para que vuelvan a despedazarme.
Me da pena decirle a Ailín cómo me siento, prefiero que siga creyendo que podrá repararme, porque si realmente supiera cómo me encuentro… Me ingresaría en una clínica psiquiátrica y, eso no podría soportarlo. Además, le debo demasiado como para seguir siendo una carga, ella se ha desvivido por sacarme del pozo en el que estaba. Por lo que me toca hacer de tripas corazón y mostrar una Sam que no soy.
Gustav
Como el hermano menor del jefe de la Bratva y su mano derecha, desde pequeño he tenido que valerme por mí mismo y ser una sombra. En la hermandad los errores se pagan con sangre, y como el verdugo de la mafia, soy implacable.
Si te cruzas en mi radar… date por muerto, porque te acecharé y en el momento menos pensado acabaré contigo. Soy despiadado y letal, no en vano me llaman Alacrán. Como químico, adoro preparar diferentes compuestos y venenos que acaban con mis presas en pocos minutos o días. Todo dependerá de lo rápido o lento que canten.
Aunque lo que más me agrada es cuando debo eliminar a un objetivo sin tener que torturarlo. Con un solo piquetazo su muerte está asegurada sin que se entere. Un simple toque exponiendo la aguja oculta de mi anillo o un golpecito disimulado con la punta del paraguas, y en cuestión de horas el cuerpo de mi víctima entra en shock sin que los médicos puedan hacer nada.
Soy un especialista; técnico en: lucha, rastreo, resistencia, supervivencia y un experto francotirador. Pero prefiero mantener un perfil bajo y dejar a otros el combate cuerpo a cuerpo o las entregas. Me gusta mantenerme en las sombras siendo los ojos y oídos del equipo, ideando diferentes planes de escape por si algo se complica.
Mi vida es compleja, solitaria, en ocasiones viajo sin descanso, y es por eso que nunca se me ha pasado por la mente tener mujer e hijos formando una familia como mi hermano. Tampoco es que me haya interesado alguna fémina hasta el punto de planteármelo y, jamás me he enamorado o sentido apego por alguien del sexo opuesto.
Lo mío es tener sexo salvaje y participar en orgías. Me gusta ser duro sacando mi lado bárbaro o feroz, nada de sentimentalismos ni caricias, eso no es para mí. Follo con quien quiero como quiero y donde quiero sin preocuparme por escenas de celos estúpidas o reclamos sin sentido.
No doy explicaciones de lo que hago o dejo de hacer, eso me fascina porque me da libertad. No necesito de romanticismo ni que una mujer corra detrás de mí, tengo mucho de donde escoger y no me hace falta perseguir a nadie, nunca lo he hecho ni lo haré.
Soy oscuridad, un asesino sin compasión, alguien así, no puede amar, y en el remoto caso que ese milagro se diera… cosa que veo muy difícil…, esa mujer estaría perdida y sería mía a como diera lugar…, porque nadie se me resiste, y ella no sería la excepción.