A la Deriva

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Summary

Luego de beber hasta la inconsciencia, una joven se despierta en un yate desconocido en el que tendrá que mantenerse alerta ante las posibles amenazas que enfrentará.

Status
Complete
Chapters
14
Rating
4.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

Un nuevo día iniciaba para mí. Aunque fue un poco extraño y ciertamente colorido mi despertar, me mantuve en una obligatoria calma, pues en contrariedad a lo que recordaba, mi cuerpo sentía una enorme y punzante resaca. Levantarme rápido sería terrible para mi cabeza, así que, teniéndolo en cuenta, me senté con suavidad en la superficie dónde me encontraba.

La cantidad de preguntas que apareció en mi mente fue inmensurable, me cuestionaba el lugar en donde estaba y las razones por las que había logrado sobrevivir allí. Empecé digiriendo lo que alcanzaba a ver, no recordaba mucho del día anterior, pero mi estado me indicaba a regañadientes el consumo excesivo de alcohol que debí haber tenido un día antes, además, me encontraba inmersa en una piscina de pelotas en la que fácilmente habría muerto ahogada por mi estado intoxicado y faliblemente expuesto.

El retumbe en mi cabeza me pidió a gritos levantarme y eso hice, con dificultad apresuré mis músculos a responder para acabar de pie en lo que parecía ser un yate desolado en medio del océano. Era evidente mi reacción temerosa al girar y no ver tierra en ninguna dirección, por lo que, con concentración inminente, pensé y detallé mis días anteriores hasta hallar entre mis recuerdos la invitación de boda de mi hermana. Una explicación que, aunque no me aclaraba la ausencia extendida de personas, me obsequiaba serenidad al estar segura de que la boda se realizaría en un yate similar al que me encontraba y la fecha sería el día anterior — Quizá bebí de más y por ello no recuerdo nada — Dije entre mí para terminar convenciéndome sin esfuerzo y luego, con la presencia de una sed resaltante, caminé en búsqueda de un poco de agua que pudiese ser consumida.

Siendo mi primera vez en un yate, se me dificultó hallar la cocina. Observé algunas escaleras y las bajé creyendo poder solucionar mi problema de resequedad, pero lo único que logré encontrar fueron alrededor de diez habitaciones que, por cierto, no estaban habitadas. Algo que por obviedad me obligó a reflexionar de nuevo la situación — Si este fuese el yate de la boda, entonces habría invitados, además, si considero las exigencias de mi hermana, el lugar debería tener muchos más dormitorios — Un pensamiento que aunque me causaba una alta ansiedad, no impedía que mantuviera la calma, pues grandes preocupaciones atraen grandes problemas.

Con un poco de inseguridad regresé a la borda en dónde finalmente hallé la cocina que tanto había buscado y con la sed que aún persistía, abrí el refrigerador, esperanzada de toparme con alguna bebida fría. Pesando mi fortuna por encima de mis malos presentimientos, pude obtener una lata de refresco que sin tardanza bebí y calmé mi suplicante garganta.

Ahora, estando en problemas sin nada que me distrajese, tuve que concentrarme en lo realmente importante, y es que en la nada del océano, me encontraba sin memoria de cómo había ingresado a un yate en el que nadie más que yo estaba... o al menos eso creía.