Capítulo 1 - Primer Trabajo
Aiko hija de un jefe de la mafia japonesa los Yakuza, actualmente se encontraba tirada en la cama llorando, la mafia japonesa esta dividida en muchos jefes, uno de ellos era su padre conocido como el demonio, pero lo habían asesinado hacia seis meces, donde empezó el tormento de toda su familia.
Su hermano lo mataron junto a su mujer, pero antes lo hicieron ver como la violaban, además ellos tenían una hija de quince años, que se la llevaron, seguramente la casarían con algún jefe o si tenia mucha mala suerte terminaría en un burdel.
Aiko había tenido suerte de estar en Barcelona de vacaciones, se entero de lo sucedido por que le llego un mensaje junto a un video, si vuelves al país te pasara a vos, cuando abrió el video se podía ver a su madre en cuatro en la cama, mientras uno le daba duro por el culo y dos mas esperaban su turno, y el cuerpo de su padre ya se encontraba decapitado al lado de la cama.
Desde ese día ella se tiño el cabello, y el tatuaje en su espalda lo mantenía oculto, el dragón que representaba a su clan, ella era la última, no sabía en quien confiar, los hombres de confianza de sus padres habían muerto, y los que estaban vivos eran los que lo habían traicionado, su contador ahora era el jefe de su región, siendo este un golpe duro para la joven japonesa.
Como el nuevo jefe era el antiguo contador de su padre, ella se quedo sin un centavo en sus cuenta bancarias, las tarjetas no funcionaban ninguna, solo le quedo el departamento en Barcelona que estaba a su nombre, y mucha ropa, a la cual vendió por internet a un precio, ella pensaba quedarse a vivir en España, pero a una cuadras de sus departamento vio a dos japoneses, que recordaba de hacerle de seguridad a su padre, si estaban vivos es porque lo habían traicionado, decidió correr.
Se mantuvo oculta en Madrid unos meces trabajando de mesera, luego decidió volver a Barcelona para vender su departamento, se pensaba ir de España, en este tiempo estuvo investigando sobre argentina, lindo país, con buena gente, pero muy mala economía, nadie pensaría que ella estaría hay, para su suerte hablaba bien español.
Después de un tiempo llego a la capital de argentina, sorprendida por lo grande de la ciudad, al ser un país pobre pensó que no había movimiento, pero estaba equivocada, además había muchos turistas, una gran ciudad para empezar de cero.
Busco un hotel barato y en la cama de ese hotel lloro como nunca, prometiéndose que era la ultima vez que lloraría, luego busco el video de su madre siendo violada, los ojos de su madre reflejaban mucho miedo, pero cuando es penetrada por el cuarto ella gime y se nota que tiene un gran orgasmo, esa parte le interesaba a Aiko, hasta los peores momento se puede obtener algo bueno, ella a sus veinte años estaba en un mal momento, pero saldría adelante, haciendo lo que su familia siempre hizo.
Si quería volverse una jefa necesitaba dinero, para conseguir gente que trabajen con ella, pero lento, ella no conocía el país, no sabia si otras mafias había operando en la ciudad, pero si sabia que la Yakuza no estaba para su suerte.
También averiguó para comprar armas, cosa que se enteró que, en ese país, se necesita muchos requisitos para portar una, a pesar que ella había entrenado desde chica no solo con distintos tipos de armas, sino con espadas japonesas y distintos artes marciales, se tendría que conformar con lo último para sobrevivir.
Se baño, maquillo, y se puso una falda de colegiala bien corta de color marrón a cuados, una remera de manga larga de color blanco que se dejaba ver los pezones, zapatillas blancas para combinar con la remera y bragas marrones para combinar con la falda, se miro al espejo y se gusto mucho, ya era hora de hacer cualquier cosa para volverse la jefa.
Se fue al museo de armas de la nación, un lugar que exponen armas viejas, ideal para encontrar fanáticos de armas pensó ella, pero para su decepción estaba lleno de turistas, que cuando la veían se le salían los ojos, pero a ella no le importaba la atención y como le gustaron las armas se quedó un largo tiempo.
— Disculpa querida hablas español — Un hombre de unos cincuenta años se le acercó.
— Si soy japonesa, pero he vivido mucho tiempo en España.
— Que bien, me sorprende que alguien tan joven se interese en este tipo de armas.
— Desde chica he entrenado con muchas armas gracias a mi padre, y debo reconocer que me encantan todo tipo de armas — Ella era lo más simpática posible.
— Me agrada ver que la juventud no esta perdida solo en los videos juegos — el hombre le sonrió y ella le devolvió la sonrisa, no que le haya gustado el chiste ya que ella jugaba mucho, pero parte de su plan era caerle bien a alguien como él.
— La verdad no entiendo lo de jugar videos juegos cuando puedes disparar arma de verdad.
— Si, tu me entiendes, lastima que soy argentino, porque si viviera en estados unidos tendría la colección de armas más grande.
— Si en este país no ahí muchas armas ¿verdad?, una lástima me muero de sostener una gran arma en mis manos.
El escucho esa frase salir de una bella asiática y perdió en control, ni analizo que lo podía estar usando — Le estoy guardando unos juguetes nuevos a un amigo, pero los tengo en mi departamento, me acompañas y nos bajos juntos a disparar a mi campo.
— Me encantaría, pero a tu mujer creo que no le gustara si me ve entrar a su casa — Ella le señalo su anillo.
— Mi mujer se fue de vacaciones con mis hijas, todo depende de vos — Su corazón latía fuerte, estaba convenciendo a una sensual japonesa de ir a su casa.
— Acepto, Quiero ver tu arma — Ella le serró un ojo.
Como todo un caballero le abrió la puerta del auto, igual que la de su edificio, la invito a pasar, y el departamento era muy lujoso en un piso muy alto, lo primero que hizo ella fue acercarse al balcón al ver el hermoso paisaje, en este momento el viejo se le acercó por la espalda y la abrazo — Estas muy linda pendeja, eres mayor ¿verdad? — Metió una de sus manos debajo de su falda sobando sus nalgas.
— La edad la tendrías que preguntar antes, pero si soy mayor — Se dejo tocar y meneo su cadera contra el bulto del hombre.
Levantó su remera para morder su espalda — me gusta tu tatuaje, aunque mas me gusta que seas una putita — Intento sacarle su braga.
— Espera, espera, vas muy rápido porque no me esperas en tu cama desnudo y yo voy al baño a lavarme, o ¿tu mujer llega hoy?
— Es verdad, lo que pasa que estas tan ardiente que me deje llevar — El le hizo caso y ella solo se quedo con la falda puesta sin ropa interior o remera, así entro al cuarto — Listo para quedarte seco papi.
— SI — Se agarro fuerte la verga con su mano derecha.
Aiko comenzó a gatear arriba de la cama, y saco su lengua, para pasarla por la verga de ese hombre de cincuenta años que se ganó la lotería — Dios que puta ¿te vas a tragar la leche?
— Te estas adelantando demasiado papi — Sin decir más metió el grande en su boca, y comenzó a jugar con su lengua en él, a los pocos segundos su boca se lleno de esperma, intento sacar su cabeza, pero este hombre la empujo obligándola a tragarla toda, ella le gustaba el sabor a esperma, pero quería jugar mas con esa verga dura que al final fue una decepción.
— Eres una gran chupa pija, nadie me había hecho acabar tan rápido — El hombre recostado en la cama se estaba tratando de escusar de una manera poco ortodoxa.
Ella le sonríe mientras le vuelve a pasar la lengua por su verga diciendo — hoy te la chupare tantas veces que tu verga no volverá a acabar sin mi boca, pero antes de continuar me gustaría ver las armas.
— Es verdad querida, de la emoción no te las mostré — la llevo a un cuarto, en ese había un bolsón con cinco fusiles M16 y diez pistolas Bersa 9mm.
— Tu amigo vende ¿verdad?
— Lo conozco hace muchos años, y siempre tiene algún negocio extra — Mientras el hablaba ella agarro una de las pistolas y la cargo.
— Yo también tengo un negocio — Le apunto la pistola en la cabeza — Dame todo el efectivo que tengas, y por supuesto me llevo tus armas y municiones.
— Espera nena, estás loca, solo íbamos a divertirnos…
— Pensaba jugar con tu verga y luego robarte, pero tu verga tiene pocas pilas. Dale dame todo lo que tengas o entrenare esta arma poniéndote una bala en la cabeza.
— Estaba bien — Desnudo como estaba saco una caja de zapatos con unos dólares y dos relojes de calidad — No tengo mas en casa, lo demás lo tengo en el banco.
— Buen chico — El arma la apunto en sus testículos y con su otra mano se sacó una selfi en la parte superior del cuerpo, ella mostrando una sonrisa junto a sus pezones rosaditos — Si me denuncias, antes de ir presa esto le llegara a tu mujer.
— Si prometes no molestarme no te denunciare, tengo una buena vida y lo que me robaste lo recupero en un mes — De todas formas, no la denunciaría, la única forma que haya entrado una joven a su casa es que el la dejara entrar.
— Es un trato, gracias por la lechita papi, adiós — Fue de esta forma que volvió al hotel, dando el primer paso para convertirse en la asiática mas conocida en el bajo mundo.
Continuara…