MI SEXY POLICÍA

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Summary

Mía sufre un accidente de coche y pierde la memoria, se descubre que su accidente fue provocado y hace que Chase, un policía dispuesto averiguar lo que le pasó. Secretos del pasado, amor, amistad y sexo.

Status
Complete
Chapters
22
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18+

Capítulo 1 - Mía

Estaba acostada en una cama de hospital, no sabía qué me había pasado ni siquiera cómo me llamaba. Cerca de mi cama había un hombre qué no conocía, estaba observando la ciudad por la ventana, se dio la vuelta y se acercó a mí, parecía estar aliviado.

-¿Quién es? ¿Es mi novio? ¿Mi marido? ¿Un amigo? No sé quién diablos es.- pensé.

Quería preguntarle pero no podía hablar, tenía algo en la boca. El hombre salió corriendo llamando al doctor. Al cabo de unos minutos volvió con otro hombre con una bata de médico. El doctor se acercó y comenzó a auscultarme, a tomarme el pulso y muchas cosas, comenzó hacerme preguntas.

-Mía ¿sabes que te ha pasado?- preguntó el doctor. Negué con la cabeza.

El doctor me quitó el respirador que tenía en la garganta, intenté hablar pero no podía hasta que el hombre que me acompañaba me dio un vaso de agua.

-¿Qué me ha pasado?- pregunté con la voz ronca.

-Tuviste una accidente.- contestó el médico. Miré al otro hombre.

-¿Quién eres? ¿Quién soy?- pregunté confundida. El hombre se puso nervioso y miró al médico al qué le respondió.

-Es normal que tenga amnesia, se golpeó muy fuerte la cabeza.- le dijo el médico al hombre.

-¿Quién eres?- volví a preguntar.

-Soy tu hermano Jayden.- contestó él triste. Quería que me contara más cosas sobre mí. -Pues eres psicóloga, tus padres biológicos murieron cuándo tenías nueve años, a los diez te escapaste del orfanato, mi familia y yo te encontramos vagando por la autopista, te adoptamos y desde entonces somos inseparables.- terminó de decir.

-Ósea que somos hermanastros.- dije.

-Sí pero siempre te he cuidado y protegido.-dijo. Después de hablar un rato con mi hermano me dormí.

A la mañana siguiente cuándo desperté vi una persona que sí reconocí. Fuimos amigas en el colegio antes de la muerte de mis padres, me quedé muy confundida ¿cómo recordaba a Kate qué hacía más de veinte años que no la veía?

Hablamos un rato mientras me hacía algunas pruebas, cómo sacarme sangre, tomarme la tensión, etc. Aparecieron dos hombres con placas de policías que a uno también reconocí del colegio y del instituto.

Josh me presentó a su compañero Chase, tenía unos ojos marrones preciosos. Estaba tan absorta observando esos ojazos que no me di cuenta que me estaban hablando. Noté la mano de Kate en mi hombro y salí de mis fantasías. Se acercó a mi oído y me susurró.

-Te lo estás imaginando desnudo en tu cama ¿verdad?- preguntó Kate susurrando.

-No te haces ni idea.- dije mordiéndome el labio inferior. Me quedé con una sonrisa boba. Volví a la realidad. -¿Desde cuándo los de homicidios investigan un accidente?- pregunté confusa.

-Normalmente no lo hacemos sino los policías uniformados pero tu accidente ha sido provocado.- contestó Josh.

-¿Estáis seguros?- pregunté confusa.

-Hay transferencias de otro vehículo.- contestó Chase.

-Lo siento pero no recuerdo el accidente, ni siquiera recuerdo quién soy, sólo lo qué me ha dicho Jayden.- dije confundida.

-Pero te has acordado de mí y eso qué no nos veíamos desde el instituto.- dijo Josh.

-Sí y también me acordé de Kate que hacía más tiempo.- dije.

Mientras estaba hablando con Josh y Chase apareció Jayden.


(ACLARACIÓN: Kate, Josh y Mía fueron amigos de la infancia, cuando adoptaron a Mía perdió contacto con ellos pero se reencontró con Josh en el instituto y siguieron siendo mejores amigos hasta la graduación de la preparatoria cuando se tuvieron que separar para ir a la universidad.)



Me quedé pensando un rato mientras mi hermano y el sexy policía de Chase hablaban recordé a uno de sus mejores amigos llamado Chase Davis. Era él, estuve enamorada de él a los quince años y llegué a obsesionarme con él. Siempre había sido un buen chico.

-Chase Davis.- dije nostálgica.

-Sí.- dijeron Jayden y Chase a la vez un poco confundidos.

-¿El mismo Chase Davis que pasaba la mayoría de tiempo en casa?- pregunté. Empecé a recordar qué era el único de los amigos que era tranquilo y no se metía con la hermana pequeña de Jayden y también quién me defendía junto con Jayden. -Ahora recuerdo, era el único amigo qué no era un idiota.- dije sonriendo. -Por eso me enamoré de él.- murmuré sin que nadie me oyese. Jayden se puso a la defensiva por lo que les había dicho de sus amigos. Chase se rió.

-¡Oh sí que lo eran! ¿Por qué crees que me juntaba con tu hermana, la mayoría de veces estábamos esperándote juntos o la llevaba en los entrenamientos de fútbol cuando te olvidabas de ella por culpa de tus amigos idiotas?- dijo Chase.

-Lo dicho unos idiotas integrales.- dije. Chase y yo nos reímos a carcajadas hasta qué llegó el médico para hacerme pruebas.

Cuando el médico y yo salimos de la habitación empecé a recordar mi adolescencia, cuándo estaba con Chase en el instituto y en mi casa. El doctor me sacó de mis pensamientos.

-¿Y esa cara de felicidad? ¿Estabas recordando?- preguntó el médico.

-Sí, empecé a recordar mi adolescencia y mi amor imposible.- contesté un poco triste.

-Nada es imposible, sólo que en la adolescencia siempre se enamoran de personas que tal vez no estaban a su alcance pero ahora os habéis vuelto a ver, puede que ese amor sea verdadero.- dijo el médico.

Me quedé pensativa en lo que me había dicho el doctor. Mientras me estaban haciendo pruebas me quedé pensando en Chase. Una hora después regresé a la habitación y todos me miraron preocupados.

-¿Qué pasa?- pregunté confusa.

-Necesitas tener vigilancia las 24h al día hasta atrapar al criminal que te intentó matar.- dijo Josh.

-Te pondremos un agente en la puerta hasta salir del hospital y después te llevaré a mi casa qué está alejada de la ciudad y no hay vecinos alrededor de 2 km.- dijo Chase.

Empecé a sonreír y a sentir mariposas en el estómago. Antes de irse, Chase se acercó a mí y me susurró al oído poniéndome nerviosa.

-Yo también estaba enamorado de ti.- susurró Chase. Me dio un beso en la mejilla. Él y Josh se fueron dejándome a solas con Jayden. Jayden y yo empezamos a hablar de nuestra época del instituto.

-¿Sigues enamorada de Chase?- preguntó Jayden. Lo miré confusa y nerviosa.

-¿De qué hablas?- pregunté fingiendo confusión.

-Vamos Mía, sabes de lo qué hablo, no soy idiota, sé qué en el instituto estabas enamorada de él y cuándo se ha despedido de ti te ha dicho algo y te has puesto nerviosa.- contestó Jayden.

-La verdad es que no sé qué es lo que siento por él, cuando empecé a recordarle me puse nerviosa y sentí cómo mariposas en el estómago pero no estoy segura ahora de mis sentimientos, estoy muy confundida.- dije con lágrimas en los ojos.

-Tengo que decirte algo, sé que te enfadarás conmigo pero es hora de qué lo sepas.- empezó a decir Jayden nervioso. -Al principio cuando me di cuenta de tus sentimientos por Chase me enfadé contigo por eso no te esperaba en la salida, no me olvidaba de ti, sino que estaba enfadado y me comporté como un idiota.- dijo arrepentido.

-Ahora entiendo porque me tratabas tan mal ¿y qué te hizo cambiar de parecer?- pregunté triste.

-Cuándo vi que Chase te cuidaba y te sacó de aquel bar cuando te emborrachaste por primera vez, supe que él no te haría daño por nada del mundo, te trataba mejor que yo.- contestó Jayden a punto de llorar.

-Ven aquí.- dije abriendo mis brazos. Cuando ya estábamos abrazados hablé. -Ese día te oí decir que me odiabas, que no querías estar cerca de mí, me sentí una extraña, eras el único que me trataba bien pero después de oír eso pensé qué no merecía estar con vosotros, salí corriendo, corrí tanto hasta que no pude más y me detuve delante de un bar, entré allí y empecé a beber chupitos, por lo visto me desahogué con un amigo tuyo, no recuerdo quién era y le dije lo qué había oído lo que dijiste de mí.- dije con lágrimas en los ojos. -Por lo visto te llamó para decirte qué estaba muy borracha y que vinieses a buscarme pero no apareciste, después llamó a Chase y él me cuidó, o eso es lo que me contó Chase.- dije sollozando. -Sé qué estás arrepentido porque lo veo en tus ojos pero yo antes era una ingenua y sabía que Chase me cuidaba cómo una hermana y yo me sentía atraída con la idea de cómo me cuidaba, siempre antepuse tu felicidad antes qué la mía, digamos que era una forma de agradecimiento por lo qué habías hecho desde que nos conocimos y hacerme sentir querida cuando llegué.- dije llorando. Lloré hasta quedarme dormida.

A la mañana siguiente me dieron el alta, esperé a qué llegase Chase para irme a su casa. Salimos acompañados de varios policías. Cuando llegamos a la casa de Chase me quedé boquiabierta, la casa era preciosa. Entramos en la casa.

-¡Es preciosa!- exclamé impresionada.

-Gracias, la construí yo mismo.- dijo Chase orgulloso.

-Me lo imaginé, siempre has sido muy bueno con las manos.- dije sonriendo. Me tapé la boca con las manos avergonzada. -Eso ha sonado muy mal.- dije sonrojada.

-Un poco sí.- dijo Chase sonriendo. -¿Quieres hacer un recorrido?- preguntó cambiando de tema.

-Sí, será lo mejor.- dije nerviosa. Agradecí mentalmente que Chase cambiase de tema.

Me enseñó la casa, era bastante grande para una sola persona, tenía tres habitaciones con baños incluidos, cocina-comedor, salón. Me llevó hasta el sótano dónde había un gimnasio y un baño con ducha. Después de enseñarme toda la casa me acompañó hasta una habitación.

-La puerta de enfrente es mi habitación si necesitas algo sólo tienes que avisarme.- dijo Chase abriendo la puerta de mi nueva habitación.

-De acuerdo.- dije. Entré en la habitación y me fui a darme una ducha.

Me di una ducha un poco larga. Había sido un viaje muy largo. Me estaba enjabonando mi cuerpo y bajé mi mano en mi clítoris y empecé a darme pequeños círculos. Empecé a jadear, cerré mis ojos y vi la cara de Chase.


Recuerdo

Estaba en mi habitación estudiando cuándo la puerta se abrió. Miré hacía la puerta y Chase estaba entrando, la cerró con seguro y se acercó a mí. Se agachó a mi altura, ya qué estaba sentada en la silla de mi escritorio. Me apartó la silla dándome la vuelta. Puso sus manos en mis mejillas y me besó los labios. Al principio no le seguí el beso por la sorpresa pero lo seguí.

-¡Chase me está dando mi primer beso!- pensé. Chase sus manos bajaron hasta mis muslos. Me separé de golpe. -¿Chase qué estás haciendo?- pregunté confusa.

-Ssshhh.- dijo Chase. Me volvió a besar. Me cogió en brazos haciendo que cruzara mis piernas a su cintura.

Me llevó a la cama y siguió besándome. Con una mano apartó mi braga y metió un dedo en mi vagina. Jadeé de sorpresa. Intenté apartarle la mano pero era más fuerte y empezó a moverlo de dentro hacia fuera. Arqueé mi espalda del placer, apreté las sábanas y puse mi cabeza hacia atrás. Chase empezó a besarme el cuello y aumentar el ritmo de su dedo. Empecé a tensarme, no sabía que me pasaba.

-Eso es córrete.- dijo Chase susurrando a mi oído. Mis paredes vaginales se tensaron y sentí algo caliente expulsando.

-¡Ahhh!- jadeé. Chase sacó su dedo y se los puso en su boca.

-Deliciosa.- dijo Chase sonriendo. Se levantó y vi un bulto en sus pantalones.

-¿Por qué has hecho esto, Chase?- pregunté confusa. No contestó, sólo se encogió de hombros y salió de mi habitación.

Fin de recuerdo


-Mía ¿va todo bien?- preguntó Chase preocupado desde el otro lado de la puerta. Cerré el grifo de la ducha, me puse una toalla alrededor de mi cuerpo y salí de la ducha.

Abrí la puerta y Chase estaba dando vueltas por la habitación. Iba sólo con pantalones. Se giró cuándo oyó que la puerta del baño se abría.

-Perdona no quería interrumpir tu ducha pero estabas tardando mucho, te he estado llamando y no respondías.- dijo Chase nervioso. Fruncí el ceño.

-¿Por qué estás nervioso Chase?- pregunté sonriendo.

-Na...nada.- empezó a tartamudear.

-Chase, no muerdo.- dije riendo. Me acerqué a él y me quité la toalla despacio quedándome totalmente desnuda.

-¿Q...qué estás haciendo?- preguntó Chase nervioso.

-Shhh.- dije. Le cogí la mano y le tiré en la cama. Le bajé los pantalones junto con su bóxer negro. Me subí a horcajadas encima suyo y empecé a besarle apasionadamente. -Voy a recompensarte.- dije susurrando. Me miró confuso.

Bajé un poco hasta quedarme de rodillas en el colchón de la cama y entre sus piernas. Pasé mis manos por su pecho bien esculpido. Los bajé hasta llegar a su miembro. Lo cogí con una sola mano y empecé a moverlo suavemente de arriba abajo. Chase empezó a jadear. Estaba a punto de meterme su pene en mi boca cuándo oímos un ruido fuera de la casa. Chase se levantó de golpe, se subió los pantalones y salió de la habitación hacia la suya. Le seguí, él sacó su arma de un cajón de la mesita de noche. Me besó a los labios.

-No salgas de la habitación por nada del mundo hasta qué vuelva.- dijo Chase. Salió de la habitación con el arma preparada.

Cerré la puerta con seguro y me escondí en el baño de Chase.