Prólogo
«Siempre estarás en mis canciones».
Puede que haya repetido esa frase decenas de veces en los últimos meses. En cada concierto, mensaje, en cada susurro que no alcanzas a oír mientras duermes a mi lado.
El asunto es, que la música es el sonido de las emociones.
Hay ritmos alegres, que te hacen bailar cuando estás feliz, melodías lentas, que te entregan paz cuando la necesitas y otras de amor, que hacen latir tu corazón.
Pero no todas las emociones son agradables; también existe la tristeza, el desamor y el arrepentimiento. Y por desgracia, hay una canción para cada una de ellas.
Yo no sabía que podía sentirlas, y menos aún, escribirlas.
«Siempre estarás en mis canciones».
Y de todas las cosas que he dicho en mi vida, esta fue la única que de verdad cumplí.