Capítulo 1
«¡Corre!»
«¡Corre!»
«¡Corre!»
Es lo único que escucho de algún lado. No sé en dónde estoy, todo es negro y debajo de mi hay agua y puedo ver a la perfección mi reflejo.
¿Porque todo es negro? ¿Dónde estoy? ¿De dónde proviene esa voz?
Subo mi cabeza y sigo viendo negro. Nada más.
Bajo mi cabeza y tengi un vestido de tirantes color crema. Estoy descalza.
«¡Ada, corre!»
¿Ese es mi nombre? ¿Ada?
«¡Olvídate de mi, tu huye y salva tu vida!»
¿Salvar mi vida? ¿De qué? Joder, no entiendo.
Siento que algo choca en mi espalda y me volteo, encontrándome con una niña de unos diez años, totalmente asustada. Se parece tanto a mi…
La pequeña atraviesa mi cuerpo como si yo fuera alguien invisible y sigue corriendo. Cuando me volteo hacia su dirección está casualmente igual vestida que yo. No lo pienso dos veces y comienzo a correr detrás de ella en busca de alguna pista.
Mientras más corro mis piernas comienzan a arder y llego a un punto en donde me caigo, salvando mi cabeza de caer al agua.
A través del reflejo vi como salen unas gotas de mis manos y rodillas.
—¿¡Pero que mierda!? —grito, sorprendida.
Me levanto y no veo nada que pudo causar que la sangre salga de mi.
Siento como tocan mi hombro izquierdo y me volteo lista para defenderme, sin embargo, solo me asusto y me quedo paralizada ante la vista que tengo delante.
La niña que estaba persiguiendo es quien está delante de mi. De mi estatura, con una sonrisa malévola y en su mano derecha un machete.
—Ada —comenzó a llamar y comenzó a acercarse a mi. Por inercia, comencé a caminar hacia atrás—. Ada…
Mi respiración comenzó a acelerarse. ¿Dónde carajos estoy? ¿Que es toda esta mierda? ¡No entiendo, maldición!
—Ada, no te escapes —sus pasos comenzaron a ser más rápidos.
No quede de otra y es huir. Me voltee y comencé a correr, sintiendo como la niña comenzó a correr y con el machete raspando el lugar, causándome sensaciones de ansiedad.
—¡Ada, linda, no te vayas! —gritó mientras sigue avanzando.
Mi respiración entrecortada se hizo presente.
—Salva tu vida, por favor, no te detengas —me dije a mi misma.
Siento como el filo del machete llegó hasta el hombro donde la… ¿niña? (ni siquiera sé cómo llamarla), me tocó, formando un rasguño y que saliera más sangre.
Solté un grito muy desgarrador y llevo mi mano derecha hacia el principio de la herida intentando evitar que salga más sangre, y para mi mala suerte me detengo. Me volteo y veo como la niña alza el machete y lo lanza cerca de mi mano.
—¡Aléjate! —grité agonizada—. ¡Aléjate!
Sin embargo, fue peor.
Comenzó a cruzar el machete de un lado a otro intentando hacerme más daño.
Sin poder evitarlo las lágrimas comenzaron a salir y eso hizo provocar una risa a la niña.
—¿¡Estás llorando, Adita!? —soltó una risa tenebrosa que un escalofrío me recorrió—. ¡Pero no llores, niña!
Quiero dejar de llorar y poder moverme, pero mi cuerpo no me hace caso y tampoco hago el mínimo movimiento de reaccionar.
Doy un paso atrás y lanza machete justo a unos centímetros delante de mi. Mis ojos se dirigen al vestido que está cortado a la mitad y gotas de sangre comienzan a caer. Alejo mi mano del hombro dejándola a un lado.
—¡Para, por favor! ¡Para! ¡Por favor! —pedí intentando calmarme.
—Ay, Adita… —baja el machete y me siento más tranquila—, ¿tan asustada estás?
No respondo.
—No te hagas la que no escuchas, porque te va a ir peor.
Sigo sin responder.
La niña suelta una risa burlona.
—¿Debo de acelerar tu muerte?
¿¡Mi que!?
—¿O debo de disfrutar tu muerte lenta mientras pierdes sangre?
No obtuvo respuesta y comencé a regañarme en mi mente. Lo que estoy viviendo no tiene manera de narrar al menos que yo sobreviva y contrate a alguien para que lo haga, o yo escribirlo.
Volvió a agarrar el machete y lo pasó por mis piernas, causando má sangre y que tuviera que arrodillarme por el dolor que comenzó a causarme.
—¡Detente! —pedí comenzando a llorar y sin poder hacer algo con tal de salvarme.
Pero, ¿quién puede defenderse si te están cortando, todo es negro y tienes un arma delante de ti? Es la peor sensación y no se la deseo a nadie. Ni siquiera a mi propio enemigo.
Alzó el machete y la parte filosa llegó hasta mi cabeza. Solo sentí cómo la sangre comenzó a salir. Mis ojos se cierran poco a poco y caigo de lado, sintiendo el agua.
Nota de autora:
¡Hola!, me da mucho gusto que estás leyendo esta historia.
Son muchas preguntas y ahora mismo no te las puedo responder porque serán spoilers y quiero que por ti mismx lo descubras.
¡Gracias! Espero contar con tu apoyo con un follow, comentario y estrella.
Les quiere,
Dear Fairy.
