Tuya Para Pecar

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Summary

¿Qué harías si de pronto llega alguien a tu vida que desafía todo aquello en lo que crees? ¿Lo dejarías entrar? ¿Huirías? Geovanna siempre vivió aislada del mundo y aferrada a la religión. No tuvo opción de decidir sobre su propia vida, y cuando Dante aparece, todo se pone de cabeza. Su fe, su religión y sus creencias se ponen a prueba. Lástima que el amor no sabe de esas cosas y el corazón sea ciego a la hora de elegir a quien amar. Dante siempre tuvo todo bajo control, sus negocios, sus sentimientos, e incluso la forma de vivir de su hija. Todo en control hasta que puso sus ojos en Geovanna, quería tenerla. Era un reto para él. Lástima que a veces los retos pueden voltearse.

Status
Ongoing
Chapters
96
Rating
4.9 25 reviews
Age Rating
18+

Prólogo

«Dante, amor mío.

Nunca ha habido secretos entre nosotros y menos ahora que vamos a ser padres ¿Puedes creerlo? Tú, todo gruñón vas a ser papá, espero sea una niña. Me encantaría verte rendido por una princesa.

¿Sabes algo? Hace poco me enteré en la escuela que hay un señor que fabrica muebles y fui a verlo, ya sabes, hay que preparar el cuarto del bebé. El señor se llama Mariano Ricci y su historia es muy triste, tienen una hija de 14 años que sufre del corazón, se desmaya, le falta el aire y hace tan solo unos meses su corazón se detuvo y tuvieron que reanimarla ¿Puedes creerlo? ¡Qué triste! Es solo una niña que no ha podido vivir como tal por culpa de su enfermedad. Me siento muy mal por esa niña y su familia, ella necesita cirugía y su papá ha trabajado durante años para reunir el dinero y aun así no les alcanza.

Por favor no vayas a molestarte ni a decirme que soy ingenua por querer ayudar a todos, aparte de pagarle los muebles (Porque he visto su trabajo, y es precioso) el dinero que me has dado para comprar las cosas del bebé, se lo he dado al Sr. Ricci para que puedan hacerle la cirugía a su hija. Vamos a tener un bebé y no me gustaría que nuestro hijo o hija pasara por algo así y que nadie nos ayudara. Lamento si te molestas conmigo, pero ¡Culpa a las hormonas del embarazo! Soy mejor escribiendo que hablando, lo sabes. Te amo, Dante. Amor mío.

Siempre tuya,

Sienna».

Había algo diferente en él... Peligroso. Pero no de manera que me asustara. Era excitante, él me hacía sentir como si todo fuera posible...

Y ahí estaba él, mirándome. Con esos ojos marrones y esa sonrisa ladeada que hace cosas locas en mi corazón.

Mia regina... —Mueve su índice en una señal para que me acerque, lo hago. Todos los caminos me han conducido a él.

—Amore mio...