"𝑁𝑜 𝑠𝑎𝑏𝑒𝑠 𝑐𝑢𝑎𝑛𝑡𝑜 𝑡𝑒 𝑎𝑚𝑜"

Summary

𖤐 Au inspirado en Hazbin Hotel 𖤐 Inspirado en el ship “Huskerdust 𖤐 Hjn Top; Flx Bottom 𖤐 Au un tanto largo, espero les guste 𖤐 Todo es ficción

Status
Complete
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

하나



El cielo rojizo, como de costumbre. Un calor infernal, como de costumbre. Gritos a lo lejos y explosiones, como de costumbre. La estrella porno caminaba hacia la puerta del fracasado hotel, como de costumbre.


Llevaba su cigarro entre los dientes ya que esta vez sí hubo algo nuevo ese día; y era el hecho de que se dignó a ir a comprar alcohol, mejor dicho, dos botellas de whisky, hace muchos meses que no utilizaba su dinero en algo que no fuese cocaína.


Eso ya era increíblemente fuera de su rutina, hasta para los demás demonios a su alrededor que lo conocían era extraño.


Es que desde hace un tiempo, su mente ya no estaba solo repleta de chistes sexuales y cocaína, un sentimiento que no se esperaba empezó a hacerse un espacio dentro de ésta; se había enamorado.


Se había enamorado de un demonio que llegó a su vida hace relativamente pocas semanas.


Tenía miedo, era un miedo ligero, pero no era normal para Lee Félix sentir miedo. Normalmente no le tenía miedo ni a la graciosa furia de Minho, ni a la intoxicación, ni a las enfermedades de transmisión sexual...


Solo le tenía miedo al amor.


Lo esquivaba y espantaba con una mano cada vez que sentía un mínimo sentimiento de afecto o apego hacia alguien más que no fuese a su propia persona y a su placer personal.


Se había comprometido consigo mismo el no tener relaciones serias con nadie.


Sí, normalmente acariciaba y besaba a sus clientes, a sus intereses amorosos, tenía sexo con muchos demonios, etc.


Pero con Hyunjin era muy diferente.


Hace relativamente unas semanas su comportamiento con él era común, un cortejo normal, su nivel de acoso, frases atrevidas y toqueteos eran comunes.


Hasta aquel día.


Tuvo un breve flashback de lo que fue su experiencia estando solo con Hyunjin, en silencio, una de esas tardes en las que el hotel estaba vacío, muerto.


Podría decirse que tuvo la fortuna de poder presenciar por primera vez una crisis emocional por parte de él; estaba tan borracho que se puso a hablar de sus inseguridades, de su pasado, de su soledad, de sus decisiones, divagando y balbuceando tanto que, siendo honesto, Félix no entendió ni mierda de lo que decía.


El tipo hablaba como un idiota, tenía hipo, miraba hacia el suelo, luego hacia un lado, confundía las palabras mientras acariciaba nostálgicamente la superficie de la mesa del bar.


Luego se ponía a llorar apoyando su rostro en la botella, volvía a esconderse entre sus brazos y, finalmente, se incorporaba de nuevo para seguir hablando sobre sus más profundas tristezas mientras se dejaba caer sobre la mesa nuevamente.


Pero Félix se quedó ahí, extrañado, con ambos ojos abiertos de par en par; llamó su atención escucharlo hablar tanto de sí mismo; eran menos insultos hacia el resto y más sentimientos personales.


Así que le sonrió y se sentó frente a él, apoyando su rostro sobre su mano para escuchar atentamente lo que tenía que decir (en serio, no entendió ni mierda).


Se concentró tanto en escuchar su voz, en mirar directamente a sus ojos oscuros y cansados de tan cerca, que cayó rendido.


Pero el instante exacto donde sintió por primera vez en décadas que su rostro se volvía rojo como un tomate por una razón que no estuviese relacionada con una enorme polla; fue cuando no pudo evitar acariciarle el rostro y Hyunjin, en vez de golpearlo o empujarlo violentamente como solía hacer, se dejó acariciar, apoyó su mejilla sobre su pequeña mano, mirándolo fijamente, con residuos de lágrimas en sus ojos.


Fue en ese momento en el que Félix se dio cuenta de que estaba jodido.


¡MUY JODIDO!


Agitó su cabeza rápidamente al recordar todo aquello.


— Ah, genial... —Susurró para sí, frunciendo el ceño avergonzado mientras se peinaba su rubio cabello hacia atrás, apagando con la lengua su cigarrillo y lanzando por ahí la colilla.


Suspiró con pesadez y ajustó su ropa antes de entrar tratando de actuar lo más "normal" posible. 


Bueno, hizo otra de sus entradas fabulosas.


—¡Oh, Hyunjin! —Empujó audiblemente ambas puertas de la entrada al hotel, sonriendo de par en par. No podía evitarlo, estaba jodido, pero muy feliz de verlo nuevamente tras un día agotador.


El contrario estaba solo, como de costumbre a esas horas. Pegó un salto por el ruido, ya que se estaba quedando dormido sobre la mesa, que adorable.


—Ugh, no. Adiós. —Se levantó para ir a su habitación detrás del bar, pero Félix se adelantó y se detuvo frente a él a la velocidad de la luz para llamar su atención agitando levemente ambas botellas de whisky.


—Hey~ ¿Ya te vas? Sería una pena que... —Hyunjin abrió sus ojos de par en par al notar lo que llevaba en sus manos —Me tuviera que beber todo esto solo ¿No es así? —Caminó sensualmente hacia una de las sillas del bar para sacar un vaso mientras hacía una falsa expresión de tristeza —Que mal...


Hyunjin frunció el ceño mientras lo seguía con una mirada sospechosa, pero con curiosidad.


Mierda, no podía evitarlo, esa marca era muy buena, barata ¡Y ahora gratis!


—¿Qué mierda quieres? —se acercó lentamente por el otro lado del mesón, con desconfianza. Esto era muy bueno para ser real sin segundas intenciones.


Félix lo miró extrañado mientras se servía una buena cantidad y dejaba caer un par de hielos dentro del vaso.


—¿Tengo que querer algo de ti para llegar con alcohol gratis para los dos? —Fingió una mirada inocente, pero no pudo evitar sonreír de forma traviesa como solía hacerlo al terminar una frase, rió por lo bajo al mirarlo.


El de cabello negro frunció aún más el ceño mientras se cruzaba de brazos, sin dejar de mirarlo fijamente durante aquel silencio del fracaso de hotel en el que ambos estaban involucrados.


La estrella porno mantuvo su sonrisa coqueta mientras movía su vaso ligeramente para mezclarlo, haciendo sonar los hielos contra el vidrio.


A Hyunjin se le hacía agua la boca, no podía negarlo, le vibraba el ojo de frustración al no obtener respuesta.


Suspiró con gran pesadez mientras se sentaba nuevamente en su lugar y, rápidamente, en vez de servirse un vaso, abrió la otra botella y empezó a beber directamente de ella con sed.


Félix también bebió, pero sin quitar su vista de encima de él.


Hyunjin se dio un descanso, dejando salir un suspiro de satisfacción de alcohol, se le notaba un sonrojo de ligero placer en las mejillas.


—Puta madre, este whisky, ¡Específicamente este! Es muy, muy bueno. —Dijo un poco fuera de sí, sonriendo ligeramente mientras miraba la botella.


Al rubio le brillaban los ojos al verlo feliz, sobre todo si lo era por un regalo suyo, por su propia culpa, y amaba su sonrisa mostrando sus dientes filosos.


Sus miradas se cruzaron nuevamente, pero Hyunjin desvió la mirada avergonzado por dejarse llevar frente a alguien que le incomodaba tanto, aclaró su garganta mientras se alejaba ligeramente.


Félix volvió a sonreírle coquetamente y cruzó sus piernas.


—Veo que estabas bastante sediento hoy ¿Eh gatito? —apoyó su rostro en ambas manos mientras se le acercaba de forma burlona.


Tenía unas enormes ganas de bromear obscenamente sobre leche y cosas así, pero hoy andaba romántico, o al menos eso pretendía hacer.


Aun así lo hizo enojar.


El azabache casi escupe el whisky al oír aquello.


—NO me vuelvas a llamar así. —volvió a mirarlo con odio mientras lo apuntaba.


El pecoso rió con fuerza.


—Está bien, está bien. —se relajó nuevamente sobre su asiento para mirarlo con deseo — ... Gatito. -susurró.


Antes de que Hyunjin le respondiera gritando algo ofensivo como de costumbre, Félix le quitó rápidamente la botella de sus manos.


—¡Hey!


—¿Es mejor hacerlo como lo haces tú?


—Eh... ¿Directamente de la botella?


Félix estudió la etiqueta mientras hablaba e ignoraba los gruñidos del contrario, nunca había bebido de esa forma como si el alcohol fuese agua misma.


Se encogió de hombros y empezó a beber imitando a Hyunjin, pero no en tal cantidad.


Separó sensualmente sus labios del extremo de la botella, dejando intencionalmente un hilo de saliva mientras le miraba fijamente.


Hyunjin lo miró atónito, luego con asco.


—Ugh, eres una perra muy sucia. ¿Te lo han dicho? —Dijo con rechazo y enojo al ver como Félix seguía contaminando de manera obscena con su lengua la boquilla de su botella, con clara intención de hacerlo enojar más mientras le sonreía.


Félix no pudo evitar soltar la carcajada de su vida mientras se agarraba el estómago de la risa.


Hyunjin gruñó, mirándolo con evidente desagrado y le quitó la botella nuevamente.


—¡Ay, lo siento, lo siento! Es que ¡Jajajajaja! —Se limpió una lágrima y suspiró para calmarse de nuevo —Uf, en serio tenía que hacerlo, ya que ahora sí tendrás que-


Iba a bromear con la tontería del beso indirecto mediante beber del mismo recipiente hasta que vio cómo Hyunjin, de todos modos, volvió a lo suyo y siguió bebiendo a través de la misma boquilla que acababa de lamer, bebió sin ningún pudor, no era lo que esperaba.


Se sonrojó con los ojos abiertos de par en par mientras veía incrédulo cómo el contrario bebía; quien abrió uno de sus ojos para asegurarse de que lo estuviera viendo, casi terminando el contenido. Dejó salir un nuevo suspiro de satisfacción.


Volvieron a mirarse, Félix tenía el rostro rojo como un tomate y no dejaba de mirarlo con sorpresa, a lo que Hyunjin arqueó una ceja.


—¿Qué? —Quería sonreírle para molestarlo, pero detestaba darle ese lujo al actor porno, quien estaba en absoluto silencio, tratando de ocultar su enorme excitación ante lo recién ocurrido.


Desvió la mirada riendo nerviosamente mientras se peinaba con una mano con torpeza.


—¡Ja! No, nada, olvídalo. ¡S-salud! —Elevó su vaso y volvió a beber con ansiedad, mirando hacia cualquier pared con tal de distraerse de su vergonzosa derrota en cuanto a cortejo se refería.


No podía creer que podría ser humillado por alguien tan solitario como Hyunjin, en serio ¿Qué diablos...?


Eso definitivamente lo hizo enamorarse más.


Nuevamente en silencio, solo sonaba el aburrido jazz de fondo que de vez en cuando emitía uno de los parlantes vintage de esa habitación.


Seguía sin mirarlo fijamente, estaba seguro de que si volvía a mirarlo a esos ojos nuevamente, definitivamente se le abalanzaría-


—Oye. —sonó la voz grave del pelinegro al otro lado de la mesa.


Félix tragó saliva y lo miró de nuevo, tratando de sonreírle coquetamente de manera normal, pero se había puesto nervioso.


—¿Sí, gatito? —Se apoyó sobre la mesa arqueando su espalda mientras le hacía ojitos. Hyunjin intentó ignorar el apodo, aunque le vibró la ceja con molestia.


—...Gra-gracias por, eh... Por traer esto para mí, ugh. —Dijo entre dientes, claramente obligándose a decirlo, mirando hacia otro lado y volviendo a beber lo que quedaba.


Félix volvió a abrir sus ojos de par en par mientras se formaba una sonrisa sincera en sus labios al oír eso.


¿¡Gracias!?


¿Su crush que detesta a todo el mundo le había dado las gracias?


Esto era especial, esto era amor. Sí, definitivamente iban a follar esta noche ¿No?


—Y no te hagas ideas, zorra sucia. —Le miró con desagrado una vez más, como si le leyera la mente al ver que su sonrisa se había pervertido en un instante.


—Sí, sí, sí, sí, cállate y agradece. —Dijo sonriendo de todos modos.


Félix gritaba internamente por sus logros mientras juntaba sus manos y celebraba en silencio en su asiento. 


Hyunjin había terminado su botella, la cual dejó sobre la mesa con fuerza casi eructando ya que, si estaba borracho desde antes, ahora estaba peor.


Se miraron de nuevo.


Al rubio le brillaban los ojos de emoción, lo cual tenía algo confundido al pelinegro. El actor ladeó su cabeza con ternura.


—¿Hm? Sigue bebiendo, cariño, ten. —Le regaló una amplia sonrisa mientras le ofrecía su botella.


Hyunjin, sin dudarlo ni un segundo, la aceptó y empezó a beber de nuevo. Sí que le gustaba el whisky, y le daría igual tomarse tres botellas más de ese mismo; Félix al parecer conocía sus gustos o era algo psicópata.


Al mirarlo nuevamente notó que algo planeaba.


—...Algo está mal contigo, enano. —Entrecerró los ojos al ver que Félix se apuntaba a sí mismo haciéndose él que no entendía, aún sonriéndole —Y no me refiero a tu ninfomanía. —Se acercó para intimidarlo. —¡Quieres emborracharme para obtener algo de mí! ¿No es así?


Félix pestañeó múltiples veces y negó con la cabeza de manera poco convincente.


—¿Yo? ¡Pff, no! —Movió su mano de manera femenina haciendo ademán negativo, mirando hacia el techo con nerviosismo.


Se miraron fijamente y Hyunjin definitivamente no iba a creerle.


Félix tragó saliva nuevamente mientras jugaba con sus dedos.


Resistió lo que pudo.


—¡Ugh! ¡Okay, okay! —Bufó sonriendo a manera de derrota —¡Sí! Verás ¿No te acuerdas de esa vez que yo llegué aquí y tú, cariño, estabas tan borracho que empezaste a hablarme sobre tus sentimientos una y otra y otra-


Fue interrumpido por las manos del contrario tapándole la boca, quien tenía los ojos como platos y el rostro más rojo que nunca.


—¡Sí! ¡Sí lo recuerdo y no vuelvas a mencionarlo NUNCA MÁS! ¿¡Oíste!? —Lo amenazó de cerca con vergüenza.


Félix solo se excitó más con aquello y empezó a reír, lo cual lo enfureció aún más.


—¿¡Qué te da tanta risa, maldita puta!?


—¡Jajaja! ¡Ay, lo siento, bebé! Pero es que me encanta que en el fondo seas tan... ya sabes... sen-ti-men-tal. —Amplió su sonrisa de manera juguetona al notar el extremo sonrojo en su cara.


—¡Cállate!


—¡Ya! ¡Tranquilo, tranquilo! —Movía sus manos con burla, tratando de aguantar la risa. Acercó su rostro al del contrario con expresión amorosa mientras acariciaba el mentón del otro con un dedo —Prometo no contarle a nadie, será nuestro secreto. —Susurró sensualmente.


Hyunjin bufó con rabia, sabía que la había cagado hablando de su pasado debido al exceso de alcohol ese día, pero sí, la mente es cruel y te recuerda momentos que juraste olvidar y, pues, te dan ganas de beber para dejar de pensar en ellos ¿No?


Lo apartó con una mano mientras se volvía a sentar.


—Si le cuentas a alguien más lo que viste, ni siquiera te voy a dar el lujo de ser torturado antes de matarte, ya sé que eso te gusta, así que ni siquiera eso vas a poder disfrutar antes de morir.


Se cruzó de brazos mientras hablaba, lleno de ira y vergüenza acumuladas.


Félix solo gimió exageradamente para molestarlo.


—¡Aah~! Sí, por favor.


—Te dije que-


—Destrózame, papi. —Le movió las cejas mientras se apoyaba sobre la mesa.


—Ok, me voy. —Se levantó de su asiento rápidamente para retirarse, pero Félix en su desesperación lo agarró del brazo.


—¡Era broma, era broma! ¡Por favor no te vayas! —Dijo en serio, arrepentido.


Se quedaron en un tenso silencio, el jazz aún sonaba de fondo.


Hyunjin suspiró rodando los ojos, pidiéndole a quién sabe quién que por favor le otorgara la paciencia para no decapitarlo ahí mismo.


Aunque, de todos modos, Félix era muy bueno luchando, por lo que quizá, aunque él intentara asesinarlo, perdería en cuanto a fuerza y estado físico.


Se zafó de su agarre y volvió a sentarse.


—Créeme que no volverás a verme en ese estado de nuevo NUNCA, JAMÁS. —Gruñó apuntándole y terminando de beberse la última botella de whisky. Maldito pervertido, pensó, de todos los que podían entrar al bar ese día tenía que ser este idiota.


—Sí, sí, sí, como digas, mi amor. —Le sonrió burlón —He de saber que te gustan los juegos de cartas ¿Por qué no me destruyes en una partida, hm? —Sacó de un cajón un mazo de naipes mientras le hacía ojitos. Todo con tal de estar con él unas horas más.


Eso pareció calmar ligeramente el constante mal humor del pelinegro, quien suspiró un poco más tranquilo y recibió el mazo para empezar a barajar como si hubiese nacido para aquello.


—Eso es un sí, entonces. —Se acomodó en su silla y se peinó sonriendo con satisfacción mientras esperaba recibir su mano de cartas.


Estaba muy feliz.


Estaba jodido, pero jodidamente enamorado.