Capitulo 1
Nota: Me encontré con un par de imágenes tipo comic con una temática que me pareció interesante.
"Un pacto vinculante que los une para esta vida y la próxima"
Dicha imagen la perdi, pero era de la ★Artista: @tamameyu... Lo pueden encontrar en twitter (ahora X )
Presente
El mundo esta lleno de misterios, cosas y sucesos que no tienen una explicación y que tachamos como un simple mito o rumor, pero que por alguna extraña razón algo dentro de nosotros dice que podría tener algo de cierto.
Hay una historia, mejor dicho, una leyenda que dice haber sucedido hace mas de 600 años... o puede que mas tiempo atrás. El “Pacto Vinculante” lo llamaron. Un suceso donde una persona enlaza su alma a otra para así volverse a encontrar en una próxima vida. Varios lo calificaron como una manera de poder cumplir con una venganza. Otros tantos usaron esto como el poder de volver a ver ese familiar que tanto se amó pero que estuvo poco tiempo. Y para otros tantos, fue una manera de sellar su amor para que ni la muerte pudiera separarlos.
En aquellos tiempos, el Pacto Vinculante era la decisión final; tomada en el momento que los sentimientos y emociones tocan el punto más alto. Nunca se tuvo un registro que pudiera comprobar su veracidad. La historia quedo como una leyenda y tiempo después simplemente como un cuento, listo para contar a los niños que no podían dormir.
Pero entre todos esos escritos, notas y diarios que se encontraron; había uno que contaba una corta historia de un ser inmortal que gozaba de juventud eterna. Que odiando a todo el mundo y el mundo odiándolo a él, conoció el amor.
—No entiendo por qué siempre desapareces —
Hinata ha llegado a la biblioteca después de buscar a Kageyama por toda la escuela. Lleva su mochila al hombro y el celular a la mano. Durante todo el camino ha estado enviado mensajes que en ningún momento recibieron respuesta.
—No sé si lo habrás olvidado, pero la practica esta a poco de empezar — dice al verlo sentado tan tranquilo con un libro en manos.
Era una clase de rutina el perder de vista a Kageyama y luego tener que buscarlo. Desde que le conoce, este le pareció una persona por demás extraña, pero al mismo tiempo misteriosa e interesante. Del tipo atrayente que sin poner esfuerzo lo es. La mayoría del tiempo actuaba como un estudiante más compartiendo con sus compañeros, pero había momentos en que su mente se perdía en pensamientos profundos que lo alejaban de todo. A veces solo se aislaba sin decir razones. Ha palabras del mismo Kageyama “No le era muy fácil encajar con las personas”
—¿Qué lees ahora? — Pregunta. De un momento a otro el llegar puntuales al entrenamiento ha perdido importancia. Después de todo no sería la primera vez.
Kageyama baja la mirada para ver de nuevo la hoja donde se ha quedado.
—Relatos antiguos y leyendas — Contesta. Lo cierra dejando a la vista la portada maltratada. El título se lee tal cual lo ha mencionado.
Se levanta para acomodarlo de regreso a su sitio. Un lugar en el estante que se sabe de memoria.
—¿Esta bien el solo cerrarlo y dejarlo? Alguien podría llevárselo —
—He leído ese libro unas 9 veces, no hay problema si alguien se lo lleva—
Carga la mochila que descansa en la silla donde segundos antes estaba sentado. Y sin decir nada anda hacia la salida escuchando los pasos detrás junto a un “espérame” que es opacado con el shhhque hace la bibliotecaria.
—He venido a buscarte, deberías agradecerme—
—No pedí que lo hicieras—
—Eso mismo me gano por ser un buen amigo. Debería solo dejar que llegues tarde al entrenamiento y así pierdas tu lugar como el posible armador principal—suelta una risotada para dar entender que es una broma. Aunque por un segundo se lo haya pensado.
Cuando ambos llegan al edificio con la cancha techada, ya llevan puestos sus uniformes de práctica.
—Llegan tarde—
Les recibe Tanaka, quién parece listo para darles un castigo con ejercicios extras de calentamiento. Señala a los dos para ponerse al final de la fila donde deben recibir saques.
El entrenamiento es como siempre, todos terminan sudados y cansados, pero con un mejor desempeño en cancha. El entrenamiento da buenos resultados y parecen haber logrado un par de jugadas que pudieran funcionar durante un partido oficial.
Descansan un rato mientras platican sobre temas triviales. Ríen y bromean hasta que la conversación sigue el camino de como fue la primera impresión al conocer a los nuevos de primer año.
—Debo decir que sus habilidades fueron lo que más me sorprendió —
—Ja y no son ninguna broma—
—Eso es cierto, pero si debo decir lo que más me sorprendió, eso sin dudas fue el descubrir que Kageyama es Omega — Comenta Nishinoya.
El mencionado finge no darse cuenta cuando las miradas recaen en él. Se esconde detrás de su botella al beber. Su apariencia es común así que no entiende que es lo sorprendente. Vuelve a beber y recuerda el detalle más importante. Su casi imperceptible aroma. Una extraña anomalía que pocas personas presentan.
"Oh, cierto” piensa.
—Cualquiera pensaría que es un Beta. Sin ofender—
Suelta un corto bufido en respuesta.
Varias veces ha pensado que el haber nacido como Beta hubiera evitado muchas cosas... Quizás ni siquiera hubiera estado ahí si así fuera.
Otro comentario señala que si de sorpresas por segundos géneros se trata, el caso de Daichi también entraría. El capitán de Karasuno además de ser un Omega estaba en una relación con el capitán del Nekoma.
—Eso si es algo que no termino de creer —dice Asahi. Quién después de verlos un par de veces pasando el tiempo juntos aun ahora no logra procesar por completo el que ambos estén saliendo.
—Y eso que no los has visto acaramelados. Hubo una vez que-
La emocion con la que Tanaka ha empezado a contar pone nervioso a Daichi.
—Bien, dejemos de hablar de ello —interrumpe. No desea que la situación se torne vergonzosa para él.
—Vamos, íbamos hacia la mejor parte —
Una mirada en advertencia fue suficiente para detener la conversación por completo.
Terminaron de limpiar el gimnasio antes de dirigirse a las duchas.
Kageyama se mantiene atrás. Acostumbrado a ser el último en entrar a asearse. Queriendo evitar el tener que vestirse cuando los demás también lo hacen.
—¿Quieres que te espere?—
Pregunta Hinata cuando la mayoría ha dejado los vestidores y solo quedan Daichi y Sugawara, los últimos que normalmente se encargan de cerrar el club.
—No hace falta, aún no termino y mi casa queda más cerca que la tuya. Solo te retrasaría—
Hinata asiente en silencio dando la razón aunque no está convencido por completo.
—Entonces te veo mañana— Alza la mano apenas a la altura de su pecho en señal de despedida.
Ambos mayores esperan hasta que Tobio termina. Los tres andan hasta la entrada de la escuela antes de despedirse.
—Ve con cuidado —
— Hasta mañana —
El atardecer presenta un bonito escenario en el cielo. El sol baja lento entre las colinas listo para dar el paso a la luna.
Antes de ir hacia el pequeño apartamento que renta decide dar una parada a la tienda de conveniencia. No necesita desviarse tanto de su camino ya que vive a una cuadra del lugar.
En su mente tararea una canción al tiempo que entra. Carga una de las canastillas y pasa directo por el primer pasillo. Echa un par de bolsas de ramen dentro y luego anda hacia los congeladores. Lleva un par de leches de sabores y un bote de zumo de naranja.
Esta viendo si compra alguna fruta cuando su celular suena dentro de su mochila. Baja la canastilla y lo busca. No puede evitar el hacer una pequeña mueca de confusión cuando tiene la pantalla frente a su rostro. Y es que aún no logra acostumbrarse a ese nuevo modelo. Le sigue costando aprender el funcionamiento de la nueva tecnología. "Todo resultaría sencillo si se siguiera recibiendo cartas", piensa. Sabe que se trata de un mensaje. Hace menos toques y deslices que antes, y eso resulta en un gran logro.
Se trata de un mensaje de Hinata. Le ha enviado un link junto a una captura de pantalla que supone saco del sitio que le ha mandado.
—Es una nueva publicación sobre el “Gran Rey” Recuerdas que la otra vez platicamos sobre él en el gimnasio —
Ha pasado por alto su mensaje escrito cuando ve la foto al final de la conversación.
Creyó que esta vez no lo vería.
Que quizás está vida pasaría desapercibida sin poder encontrarle, pero estaba equivocado.
El nombre en el encabezado de la nota le parece familiar. Siempre sonando parecido.
Oikawa Toru.