💓 Capítulo uno 🔧
Este fic es especialmente dedicado para Sandy, ya que se supone este en un principio era un OS, pero resulto todo lo contrario, espero que te guste, incluyendo a los demás que gusten leerlo.
Es a mediados del siglo XIX donde toda tecnología funciona a través de la combustión del carbón o a vapor, todas aquellas máquinas eran inventos revolucionarios donde cada inventor podía dejar volar su imaginación para crear cosas espectaculares e innovadoras.
Por ahora el mayor inventor que es reconocido en todo el mundo es Izuku Midoriya con tan solo 24 años ha creado infinidad de máquinas que han sido de ayuda para mucha gente, pero últimamente aquella inspiración como tanta admiración que daba se fue perdiendo.
Cada que creaba algo y estaba seguro de que funcionaría al momento de encenderlo, este después de unos minutos mostraba alguna falla, estaba desesperado por volver a lo que era antes, pero no podía, no era por el simple hecho de que observaran cada uno de sus pasos sino porque quería ayudar con cada invento que hacía con tanto esfuerzo.
Pero al parecer esa esencia desapareció cuando permitió enamorarse de aquel omega que solo se beneficiaba de su gran fama, cuando realmente solo lo sedujo para que lo reconocieran, el peliverde estaba tan enamorado de él que incluso había revelado una de sus más grandes creaciones.
Si fue en un tonto en confiar en él, pero el amor que le tenía lo había cegado que no se dio cuenta hasta que fue demasiado tarde al ver que aquel que consideraba un gran compañero en este medio presentara el mismo invento días antes de la feria que cada año daba inicio para conocer las nuevas creaciones.
Más al presentar a su prometido aquel omega que tanto amo con tal devoción que incluso le daría su vida para complacerlo, la cual destrozó como si nada. Llegando a su casa se deshizo de aquel invento por el cual trabajo mucho tiempo rompiéndolo pieza por pieza.
Al terminar de dejar salir su enojo cayó de rodillas mientras dejaba salir sus lágrimas, él había dado todo de sí solo para caer en una terrible oscuridad, se prometió a sí mismo no volver a enamorarse, así ya no sentiría el dolor en su corazón.
Katsuki a pesar de ser un joven de 20 años, incluyendo que fuera un omega, tenía la intención de conocer al gran inventor que ha sido su gran inspiración para seguir sus pasos en el campo de la mecánica, destacaba por ser uno de los mejores que en cada feria participaba solo que terminaba en segundo lugar gracias a que Kai Chisaki ganaba el primer puesto.
Desde que presento aquella inversión hace 3 años robando la atención que tenían en Izuku no ha dejado de ser alguien muy reconocido.
—¿Por qué sigues compitiendo contra mí cuando siempre terminas en segundo lugar?— el pelinegro se acercó detrás del rubio cuando vio la oportunidad, a Katsuki lo veía como una amenaza de quitarle toda la atención que él ansiaba tener.
—Porque habrá un día en que te derrote y te borre esa estúpida sonrisa— se giró para hacerle frente a pesar de que fuera más alto que él como el que fuera alfa, eso no le iba a generar miedo, Chisaki noto determinación en la mirada de Katsuki se sintió molesto, aunque sonrió al ver qué personas pasaba frente a ellos.
—Bueno, en ese caso espero verte de nuevo el siguiente año para tener una sana competencia— su tono de voz fue más alto, lo cual al rubio le pareció extraño.
—Señor Chisaki ¿podemos hablar un momento?— ahí se dio cuenta de que solo fingía ser una buena persona para que no vieran quién realmente era.
—Claro, en un momento voy— tomo la orilla de su sombrero mientras inclinaba la cabeza como despedida. —Te voy a destrozar hasta que ya no quede nada de ti maldito mocoso— hablo en un susurro, el cual era dirigido hacia el rubio mientras lo veía con superioridad antes de sonreír nuevamente para irse.
Katsuki tenía tantas ganas de insultarlo, pero al ser un lugar lleno de gente más los jueces que aún seguían presentes lo veían armar un escándalo, seguramente lo descalificarían para el siguiente evento o lo vetarían de por vida sin tener de nuevo una oportunidad de participar.
Al llegar a su casa lo primero que hizo fue subir al techo para sentirse tranquilo solo observando la ciudad y todas aquellas máquinas que dejaban el rastro de humo cuando pasaban, al recostarse vio las máquinas que tenían parecido con los barcos los cuales dejaron de viajar en el agua, en cambio, estos lo hacían en el aire dejando ver lo maravilloso que eran los inventos para el mundo.
—Llegaste temprano— Kirishima quien era su vecino y un buen amigo, logro subir después de ver una forma familiar estando en el techo, por lo que tomo un atajo para subir rápidamente. —¿Cómo te fue en la feria?
—Del asco.
—¿Volvió a ganarte?— sabía del gran talento que tenían el rubio como el que no lograra ganar ni una sola vez, al principio tuvo que convencerlo para que se inscribiera, al inicio se negó hasta que le dijo que su inventor favorito participaba.
Trabajando día y noche se esforzó en crear una máquina esperando ver al peliverde lo cual nunca paso incluyendo que gano el segundo lugar, así siguió hasta el siguiente año y hasta ahora donde no pudo verlo a pesar de que lo buscaba entre la multitud.
—Claro que lo hizo ese idiota, pero no me voy a rendir el siguiente año seguro lo derroto— le agradaba al pelirrojo la forma en que siempre buscaba una forma de salir adelante sin importar si perdía, así que para animarlo le tenía una sorpresa.
—Oye Bakubro ¿recuerdas aquel inventor que tanto admiras?— con alegría saco un papel del bolsillo del pantalón.
—Como si fuera a olvidarlo, idiota— en eso nota que Kirishima estira su mano hacia él dejando ver el contenido de aquella tira de papel. —¿Qué demonios es eso?
—La dirección de Izuku Midoriya— al escucharlo decir eso, tomo el papel rápidamente, aunque de pronto le pareció extraño este acto.
—No estás jugándome una broma, ¿verdad? Porque si es así, juro que te mato— giro su cabeza a un lado para ver a su amigo, el cual solo negó antes de sonreír.
—No lo es, lo conseguí gracias a que tuve que hacer una entrega de materiales por esa dirección y logre verlo salir de su casa— para confirmar que le pertenecía fue un par de veces más para verlo pasar la mayor parte de su tiempo dentro y saliendo de vez en cuando.
Katsuki no pudo evitar sonreír que solo se sentó para darle un golpe en el hombro al pelirrojo como agradecimiento. —Ahora, si eres mi amigo— se levantó dejando confundido a Kirishima mientras caminaba para entrar.
—¿Creí que ya éramos amigo?— al escucharlo se detuvo para girar a verlo.
—Pero nunca te lo había dicho idiota— diciendo eso siguió caminando.
—Ah… ¡¿Espera vas a ir a su casa ahora?!— hablo cuando observo que ya estaba cerrando la puerta.
—¡Obviamente!— cuando estuvo dentro se fue a dar un baño para después ponerse ropa presentable, la gabardina negra de cuero, la cual era de sus favoritas, incluyendo los guantes en tonalidad naranja que estaba a juego con su chaleco, con aquellas botas asemejándose al color, sin olvidar aquel reloj que colocaba en su antebrazo con ciertas modificaciones que hizo, el cual fue un regalo de su padre y las gafas de parte de su madre.
Estando listo salió de su casa sintiendo la emoción de conocer a aquel que por muchos años había admirado. —¡Suerte Bakubro!— le grito aun estando en el techo, por lo que el rubio alzo la mano haciendo un gesto de despedida antes de perderse entre la multitud.
Se subió a una locomotora para llegar pronto a su destino, no iba a negar que se sentía algo nervioso, realmente quería verlo en persona, aunque no le iba a contar sobre que lo admiraba, solo tal vez hablar de lo que tiene en común, el crear máquinas.
Por fin había llegado, así que se encontraba frente a la puerta, vio por última vez el papel antes de guardarlo y tomar valor para tocar, mientras eso pasaba Izuku había regresado de comprar unas cosas para su nuevo invento que daba por seguro, sería otro fracaso.
Se detuvo al ver al rubio frente a su casa, para él era un desconocido y seguramente sería otro admirador al cual tenía que alejar como los otros, aunque ahora piensan que es una completa decepción como inventor, al acercarse para hablarle de que se fuera las palabras no salieron cuando noto aquel ligero aroma a canela.