El Sabor del Peligro

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Summary

Catalina vive su vida sin dramas, no necesita problemas hasta que se encuentra con Stefan, el hijo mas joven de una familia peligrosa, que la llevará a vivir toda una aventura llena de risas, drama y relaciones familiares complicadas.

Status
Ongoing
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Londres, UK.

Catalina se levantó con mucho cuidado de la cama, mientras su guapo novio dormía plácidamente a su lado, podría decir que parecía un angelito, que al parecer se había tragado un tren por los ronquidos que se echaba, pero se le perdonaba por guapo, ella se enredó en su bata mientras salía a la cocina a prepararse algo para tomar.

–Tu y yo nos tenemos que entender– Le habló a la cafetera ultramoderna que había en la cocina, era de esas cafeteras que parecían una maquina espacial, su novio, Stefan Cipriani acababa de terminar de remodelar su departamento con lo ultimo en tecnología que la mayoría de cosas ni siquiera sabía para que funcionaban.

Este sábado en particular estaba un poco nerviosa -Mas bien aterrada- porque conocería a la familia de su novio, llevaban ya tres meses saliendo y según el era el tiempo justo para conocerlos, lo bueno que conocer a la familia de Catalina tardaría un rato, siete horas en avión, y un océano después.

Su forma de conocerse había sido muy extraña, había sido en el supermercado cuando ella trataba de bajar una bolsa de quinoa del ultimo anaquel con sus poderosísimos 1.60, cuando este hombre de 1.85 llegó a salvarla -Y a salvar su examen de comida vegana-

Si, ella estaba allí en Londres por una beca para especializarse en cocina mediterránea, ella no era la damisela en desgracia, tenía un par restaurantes en su país, pero cuando llegó esta oportunidad no la pudo desaprovechar, tuvo que dejar muchas cosas y mucho drama en su casa, pero nada que no se calmara con el paso del tiempo.

Cuando conoció a Stefan, le pareció un poquito acosador la verdad, quizá le dio un poquito de miedo la intensidad de ese chico alto de ojos negros e italiano…ITALIANO.

Catalina prefería que si le iban a mentir, le mintieran en Italiano.

–Te levantaste muy temprano –Le asusto su voz en su espalda, mientras se daba la vuelta y veía a su perfecto novio con abdomen de marcado con cuadritos -En lugares donde no sabía que se podían hacer cuadritos- Dios, hasta se le antojaba.

Ella siempre había estado un poco acomplejada porque no era el estándar de belleza que se consideraba normal con una talla 90-60-90 y a veces la gente es tan cruel que atacan con las peores inseguridades que uno tiene.

Una chica plus size le habían dicho alguna vez entre risas y esa frase se había hecho un hueco en su mente, que incluso cuando Stefan la invitó a salir por primera vez, ella creyó que solo sería un juego por parte de el. Pero en tres meses le había demostrado que adoraba cada parte de su piel, cada curva, cada centimetro de su cuerpo.

Uff, que bien le había hecho a su autoestima.

–¿Quieres café? –Le ofreció una taza, obligándose a dejar de verle los cuadritos a su novio.

–Gracias mia cara –Ella le sonrió, se dio la vuelta para servirse un vasito de jugo –Te parece si nos vamos como a las 10– Ella asintió.

–¿Crees que le caiga bien a tu hermano? –Preguntó luego de un rato.

–Yo creo que si –A Stefan no le gustaba mucho hablar de su hermano Santino Cipriani, al parecer Santino era el patriarca de la familia, se encargaba como presidente de todos los negocios que tenían en Londres y otros mas en Italia y había sido educado como tal desde pequeño.

Stefan era básicamente el remplazo.

Siempre le habían dejado un segundo plano, si algo le pasaba a Santino, sería el quien tomaría las riendas, eso había creado un poco de resentimiento en la familia, ¿Han visto ese drama de la familia real, con Harry y William? Pues así.

Además de que a Stefan aun con sus 26 años lo seguían tratando como el bebé indefenso de la familia.

Dramas de ricos.

Salieron tarde del departamento -Como siempre-, se irían en el carro de Stefan, tampoco es que Catalina y su bicicleta pudieran llegar muy lejos, el condujo hasta salir de la ciudad, de pronto solo se veían grandes casas, campiñas, mansiones cada ciertos minutos.

Catalina se podía acostumbrar a vivir así.

–No te asustes– Le dijo cuando tomaron una salida hacía una hermosa casa que se erguía conforme iban llegando, de hecho Stefan parecía mucho mas nervioso que ella. Justo llegando a la puerta, una C dorada sobre la reja negra, la seguridad lo saludo con respeto mientras los dejaban pasar.

La ayudó a bajar del auto, por fin pudo ver ella lo imponente de la propiedad, si definitivamente se podía acostumbrar a vivir así…

–Su hermano lo espera en el jardín –Le avisó una de las chicas de seguridad.

La tomó de la mano para caminar hacía el jardín, un jardín lleno de flores de varios colores, Stefan parecía molesto.

Relaciones familiares complicadas. Como la de ella, pero con dinero.

Pudo ver a un par de personas a lo lejos, el otro chico con pinta de modelo de Calvin Klein probablemente era su hermano, si, se veía un poco mas grande, pero con el cabello negro y unas facciones un poco mas duras, definitivamente con un estilo mas sobrio que tenía sus manos sobre la cintura de una mujer que parecía modelo también, una cabellera negra larga y una piel muy blanca y muy hermosa.

Ella parecía hablar y el parecía estar mas ocupado admirando sus ojos.

–¿Es tu hermano? – El aludido volteó con una sonrisa, se acercó con una gran alegría a ellos, abrazó a su hermano.

–Ella debe ser Catalina –El italiano mayor la tomó de la mano para saludarla, –Mucho gusto preciosa, Santino Cipriani, a tus ordenes –Jalo a la otra mujer de la cintura, que le dedicó una mirada de arriba abajo, uf, que odiosa –Ella es Madelaine, mi futura esposa –

–Oilo… –Dijo con una risa –Deja que mi esposo escuche que andas diciendo eso– Extendió la mano para saludar también a Catalina –Pasamos a la mesa –

¿Cómo?, allí ella se perdió un poco, sabía por comentarios de su novio que las relaciones familiares de los Cipriani eran particularmente complicada.

Se sentaron en la mesa que habían adecuado para desayunar en el jardín, con una platica banal acerca del clima.

–¿Cómo vas con el programa de la beca? –Preguntó esa mujer mientras robaba bolitas de fruta del plato de Santino.

–Eh…bien–Respondió confundida, ella no había mencionada nada de la beca. Stefan simplemente parecía querer salirse de su piel.

Dramas de ricos, de nuevo

Ella comenzó a hablar un poco del programa, Santino parecía interesado en lo que su nueva cuñada le contaba, el pensaba a ver cuanto le duraba el gusto a su hermanito, no era el mas fiel del mundo, aun era un niño inmaduro, el tuvo que madurar aunque no quisiera, pero su hermano siempre había sido el consentido de su mamá y sobreprotegido.

Que lo disculparan por seguir viendo a su hermano de 27 años como un jovencito con las hormonas revueltas de 14 años al cual le tocaba seguir manteniendo.

Esta juventud de ahora

El desayuno siguió con un ambiente tenso, principalmente causado por el pequeño Stefan, justo cuando estaban degustando un ultimo café, la tal Madelaine recibió un mensaje, le dedicó una media sonrisa a la pantalla. Santino la miró expectante, no era difícil darse cuenta que el cuñado de Catalina besaba el piso por el que aquella mujer pisara.

–Mi esposo quiere que este en Manchester mañana a las 10 am –Anunció.

–Salgamos esta noche, mañana tomas mi avión –Santino llamó a su personal y les pidió que prepararan su avión para la mañana siguiente.

Su avión, si, su avión, Catalina soltó una risita, en algún momento pensó que su noviecito alucinaba un poquito con todas esas historias de dinero y poder que le contaba, pero a menos que todo fuera una gran broma y cámara escondida, esto parecía sacado de sus mas salvajes fantasias.

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