Δ 𝖈𝖆𝖕𝖎́𝖙𝖚𝖑𝖔 𝖚𝖓𝖔 ∇
Se podría decir que Izuku es un chico que se caracteriza por ser alegre, muy amable como carismático, pero nadie se imaginaría que detrás de eso oculta un gran secreto que muy pocos conocen.
Cada día se levantaba para alistarse para asistir a la universidad, tenía que ir presentable, ser buen estudiante, aunque realmente no le iba del todo bien, aunque tuviera una beca, aun así tenía problemas de dinero más el asunto de tener que pagar la renta de su departamento en menos de una semana o sería echado a la calle.
No le contaba nada a sus padres para no preocuparlos, por lo que hacía su mejor esfuerzo para arreglar todos sus asuntos, su mayor prioridad era donde sacaría tanto dinero, aunque con su trabajo gana una buena cantidad, aunque no es suficiente.
Al momento de llegar a la universidad cambio su actitud a una alegre, haciendo que todo estaba bien con él, sin que sus tres mejores amigos sospechen algo.
—Temprano como siempre, ¿no es así Izuku?— Ochako era la única chica de ese pequeño grupo claro que no le importaba al tener una gran amistad desde niños.
—Nadie más podría igualarme— se sentía alegre de tener alguien que le alegrara un poco el día.
—Presumido— la castaña se acercó para golpearlo en el brazo.
—Auch eso duele— se sobó el brazo intentando quitar el dolor que había sido provocado, ya que Ochako a veces no media su fuerza, así que los que sufren por ello son sus amigos.
—No seas llorón, esta vez si me controle— si como no. Realmente esperaba que no le quedara un moretón o tendría que cubrirlo para después y no llegará a ser notorio.
—Es que golpeas con mucha fuerza— apareció de pronto Shinso junto a Iida.
—¿Quieres comprobar si es cierto?— el pelimorado al ver como alzaba su puño como amenaza retrocedió quedando oculto detrás del peliazul.
—Mejor no— los tres restantes no pudieron evitar reír por lo graciosa de la situación, solo platicaron un poco más antes de ir cada uno a sus clases correspondientes, el peliverde mientras hacía unas anotaciones sobre el tema que estaba explicando, el profesor le llego un mensaje, por suerte nunca lo dejaba con sonido, sino que prefería que fuera en vibración.
Sacando su celular con cuidado sin que nadie llegara a darse cuenta, leyó disimuladamente el mensaje.
¿Estás libre esta noche?
Claro
Le contesto a Denki uno de sus compañeros de trabajo, por suerte esta vez lo contactaron y en un buen momento ahora solo esperaba reunir buen dinero esta noche, guardando su celular se dispuso a concentrarse en la clase.
—¿Y cuándo conoceremos a tu novio?— era hora del almuerzo, por lo que no había problema en que se reunieran los cuatro.
—No tengo novio— sabían que le gustaban los chicos, ya que él mismo se lo contó cuando estaban en secundaria, tenía sus dudas al principio antes de decidir hablar, sintió miedo de que se alejaran, sorprendiéndose que lo apoyarían sin importar qué.
—¿Cómo que no?— la castaña no creía sinceramente en sus palabras. —Si no sales con nosotros cada que te invitamos a alguna fiesta por la noche es claramente porque tienes novio.
—Concuerdo con ella, siempre nos das escusas de que no iras— Ochako asintió estando de acuerdo con Shinso, el peliverde no entendía como es que llegaron a esa conclusión que para él le parecía tan absurda.
—Pues yo no creo que tenga novio— hablo Iida llamando la atención de los tres. —Si lo tuviera estuviera en el celular todo el tiempo estando como un tonto sin estar prestando atención a lo que lo rodea— agradeció que lo apoyara aunque se haya ofendido por lo último que menciono.
—Correcto, no tengo así que déjeme en paz— se levantó para irse, pero regreso por la bolsa de papas fritas que estaba comiendo. Tendría suerte si llegara a tener novio, en cambio, no tengo a nadie… ni siquiera he tenido mi primer beso por dios. Caminaba mientras comía las papas, sintiéndose ligeramente molesto.
En un restaurante donde solo se encontraba Katsuki frente a él estaba un tipo que le parecía terriblemente irritante, realmente quería dispararle en la cabeza para largarse de ahí, pero Shoto se lo prohibió hasta que tuviera confirmación de que los había traicionado.
—Sabe, sinceramente, no sé por qué hacer un trato con la mafia de Shigaraki no creo que lleguen muy lejos más si ese idiota está al mando— en serio quiero matarlo, al menos no está Tomura o le hubiera volado la cabeza desde el primer momento en que lo tuviera enfrente. Ambos eran pésimos para tener paciencia si no había alguien que los detuviera, los dos no eran grandes amigos, pero se llevaban bien.
—Claro— el rubio solo le seguiría la corriente por un tiempo más, aunque eso no significaba que no pudiera hacer de las suyas. —Por cierto, ¿cómo está Aizawa?— al momento de escuchar el nombre del detective se tensó en su lugar causando nerviosismo por la forma en que Katsuki lo veía.
—N-no sé dé quién estas h-hablando— su forma de hablar lo delato que para hacer más emocionante la situación, el rubio desenfundó su arma y la coloco sobre la mesa causando temor al tipo.
—Claro que lo sabes maldita rata, creíste que no me daría cuenta cuando alguien filtra información de mi organización para dársela a la policía, así que o hablas o te vuelo la cabeza— nunca le gustaba amenazar en vano menos que le dijeran mentiras.
—E-ellos me obligaron.
—¿Te obligaron?— claramente sabía que le estaba mintiendo, por lo que el tipo asintió a su pregunta. —Pobre de ti— se levantó tomando su arma para caminar, quedándose detrás del hombre, al momento de colocar su mano libre sobre este sintió como se tensaba. —¿Recuerdas lo que más odio?… las mentiras— coloco rápidamente el arma apuntando a la cabeza jalando del gatillo.
Se sentía mejor después de matarlo, solo esperaba que no hubiera otro infiltrado, ya no quería nada que lo molestara, en eso sonó su celular al ver que se trataba del bicolor suspiro esperando ser reprendido. —Muy oportuno Shoto.
[—Ya lo mataste, ¿verdad?—] sabía que con las primeras palabras que su amigo se había precipitado otra vez. [—Sabes que ya no me digas nada—] suspiro cansado para recargarse sobre su asiento en su oficina, estaba revisando la información que había recabado, le llevo tiempo y justo cuando tuvo las pruebas se enteró de que el sujeto está muerto.
—¿Estás enojado?— sabía la respuesta, solo quería confirmarlo.
[—¿Tú qué crees?… solo regresa, Eijiro no deja de insistir en que vengas para irse al club—] lo había olvidado, bueno, al menos me voy a divertir un poco. Katsuki sonrió mientras guardaba su arma y caminaba tranquilamente hasta la salida.
—Bien, ya voy en camino— colgó al momento de salir, por lo que Shoto se encargó de llamar a alguien para que se encargara de limpiar el lugar del crimen.
Llego la noche y ahora era momento en el que Izuku iría a su trabajo, entro por la puerta de empleados donde se encontró con Toga, quien terminaba de hablar con uno de los empleados.
—Tan puntual como siempre— le sonrió con alegría antes de acercarse a él. —En serio que haría este club sin nuestra estrella— coloco sus manos sobre los hombros del peliverde.
—No soy tan especial.
—Claro que lo eres, cualquiera quisiera el talento que tú tienes— alzo su mano para dar un pequeño toque con el dedo índice a la nariz de Izuku antes de separarse e irse a realizar su trabajo. —Ojalá alguien aprendiera a ser como tú.
—Oye también llegué temprano— apareció de pronto Denki quien acababa de entrar cuando escucho lo que dijo ella sacándole una pequeña risa.
—Solo hoy, porque las demás veces alguien más tiene que suplir tu número— se despidió de los chicos antes de desaparecer.
—Tiene un punto— hablo el peliverde con un toque de burla antes de caminar hacia los vestuarios.
—Pensé que éramos amigos— camino para seguir a Izuku mientras ambos hablaban con diversión sobre el asunto, el peliverde busco el vestuario que utilizaría esta noche encontrando el indicado, se lo llevo hasta uno de los probadores donde se dio el tiempo para vestirse, ya que todavía no era su turno.
Se admiró frente al espejo que ahí se encontraba, observando como aquellas medias negras se pegaban a sus piernas, como aquel disfraz solo tapaba su pecho cerrándose tras la espalda, el cual dejaba ver perfectamente las líneas de su cuerpo. Tardo mucho en no avergonzarse por vestir algo tan revelador, al salir solo fue a buscar el antifaz que venía en conjunto con el vestuario para finalizar solo colocándose unos guantes.
Katsuki llego al club que presentaba un buen espectáculo o eso le dijo Kirishima, el cual ya había venido una vez quedando maravillado con el lugar diciéndole que va a amar a la estrella, lo cual quería comprobar por él mismo. Además de venir con su amigo, tenía unos cuantos escoltas por orden del bicolor.
A primera vista le parecía un buen sitio encontrando a cualquier tipo de clientes, hombres como también mujeres, al sentarse en una de las mesas donde tenía perfecta vista del escenario empezó el show, consistía en ver a aquella persona sobre el escenario bailar de alguna forma seduciendo al espectador con un sensual baile.
De pronto la luz se fue. —Bien damas y caballeros— hablo el presentador que hacía presente su voz en cada inicio de las presentaciones. Realmente Katsuki no estaba muy impresionado por las rutinas que observo, solo esperaba ver como se desempeñaba su estrella, sino simplemente se iría. —Sé que todos esperaban este momento, así que con ustedes se presenta Deku.
Al momento de que el reflector ilumino el escenario el rubio quedo encantado al ver aquel chico dando la impresión de ser un sexy conejo el cual tenía la mirada de todos sobre él, al momento de sonar la música comenzó a bailar moviéndose de tal forma que era imposible apartar la vista de él.
Este es el secreto que Izuku ha mantenido por algún tiempo, bailar en este club ha sido su salvavidas por así decirlo, se esforzó mucho para tener un buen desempeño para llegar a donde está, mientras seguía con su rutina el rubio hizo una señal donde uno de los meseros se acercó.
—¿Desea algo, señor?— ni siquiera lo miro de reojo al no querer dejar de ver a quien tiene su total atención.
—Claro que sí, ya sé que regalo quiero para mi cumpleaños, así que quiero un servicio privado con ese conejito.
—Se lo haré saber— el mesero se retiró, Katsuki por fin sentía que esta noche se divertiría, así que debería aprovechar al máximo esta oportunidad más ahora que tenían frente a él un buen regalo. Cuando el peliverde termino su número no se hizo esperar los aplausos y los gritos de los clientes, quedando satisfechos por lo que acababan de ver.
Al retirarse para ir a los vestuarios se encontró con la rubia. —Lo hiciste de maravilla y como siempre tienes otra propuesta para hacer un privado, ¿vas a negarte de nuevo?— Izuku recibía muchas ofertas de ese tipo, las cuales todas las rechazaba, pero ahora necesitaba el dinero al ser más la paga por esto.
—No, voy a aceptarla— Toga se sorprendió por su respuesta cuando nunca espero que aceptara.
—¿Estás seguro? Recuerda que podría pedirte el otro servicio.
—Le sé Himiko estaré bien, no te preocupes— la tomo de ambas manos dándole un ligero apretón antes de alejarse para ir a una de las habitaciones donde estará a solas con el cliente, al entrar cerro la puerta detrás de él recargando su espalda en esta. Intento respirar tranquilamente para controlar sus nervios que no dudaron en hacerse presentes.
Al ver la habitación se fijó en aquel sofá tapizado con piel sintética en color rojo para darle un toque más llamativo, se acercó a este para sentarse colocando sus piernas, dejando una flexionada mientras recargaba la espalda contra el reposabrazos esperando a que llegara su cliente.
Katsuki al recibir la noticia de que acepto se levantó para seguir al mesero quien lo guio hasta la habitación donde lo esperaba lo que ahora quería con ansias, al dejarlo frente a la puerta se alejó el sujeto dándole privacidad.
El rubio abre la puerta encontrando a Izuku aún sentado sobre el sofá. —Hola hermoso conejito— cuando el peliverde vio entrar a Katsuki no pudo apartar la mirada al ser alguien que le parecía tan atractivo. —Sé que este club maneja un servicio especial— conforme hablaba se fue acercando hacia Izuku causando que su corazón se acelerara con cada paso.
—Así que te parece bien si te pago el triple por ello— e-el triple, no puede ser eso es demasiado, ok pensémoslo con calma y detenidamente… ¡A quien engaño voy a aceptarlo!. El peliverde asintió estando de acuerdo, por lo que le pareció increíble al rubio que aceptara, así que al estar lo suficientemente cerca tomo su mentón para que alzara su rostro logrando que cruzaran miradas.
—Entonces vas a “saltar” mucho esta noche— le sonrió con diversión, Izuku no podía creer que haya aceptado tan fácilmente, pero ese dinero en verdad lo necesitaba, que ya no se cuestionó lo que está bien o lo que está mal en esta situación.

La imagen no me pertenece, doy sus respectivos créditos al artista @yukariedt. (Esta es una de las tres imágenes que había publicado).