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¿Cuándo una pareja está lista para casarse?
Ésa es un a pregunta sin respuesta, sólo deben confíar en que su amor es suficiente para superar las pruebas que un matrimonio tiene.
Para algunos hay maneras de elegir con n quien pasara su vida, pero en este círculo social, no. Ellos no tuvieron opción.
Dos grandes familiares adineradas buscaban mejorar sus empresas. Para ello decidieron unirse, querían evitar cualquier tipo de traición, y que mejor que sus dos hijos.
La familia Park se confirmaba por cuatro integrantes. Park Seo-joon, su esposa, la señora Park Ji-woo, ese matrimonio había tenido dos hijas preciosas. La mayor Park Rose, y la menor Park Jimin.
Ambas preciosas, los cabellos color rubio junto a los ojos esmeraldas eran lo que más llamaba la tensión de Rose. En cambio, Jimin era pelinegra, con unos hermosos ojos color miel.
Las dos heran hermosas, sin embargo, la envidia gobernaba en una de ellas, sus ganas por tener todo lo que Jimin conseguía, sin importar que su hermana sufrirá opacaba toda esa belleza.
Los Jeon's, eran una familia muy unida hasta cierto punto, Jeon Seojoon, Jeon Ye-jin, un matrimonio sólido, y sus tres hijos eran su prioridad.
El mayor, Jeon Jungkook, la segunda hija era Jeon Jennie y por último estaba su hijo el más rebelde, Jeon Sunoo. Los tres eran muy unidos y se apoyaban en todo.
Cuando llegó la noticia de aquel matrimonio todos fueron sorprendidos. Jimin se alegro, ya que para nadie era una sorpresa que la hija menor de los Park tenía un enamoramiento por aquel azabache. Jungkook fué totalmente lo opuesto, nadie sabía de la relación que mantenía con Rose, y esa chiquilla caprichosa sólo se había encargado de hablar mal de su hermana.
Para Jungkook ese matrimonio surgió por un capricho de Jimin. Sólo por querer hacer sufrir a Rose. Mientras Jimin estaba feliz planeando su boda junto a su madre, y la familia de su futuro esposo, él se acostaba con su hermana y buscaba formas para deshacerse de ese matrimonio.
Dolió caer en esa realidad cuando estuvo frente al altar. Ese vestido blanco que escogió con toda la ilusión la acompaño directo al momento que la dejaría destruida sentimentalmente.
Frente a ese altar le prometieron lo peor, esas palabras seguían sonando en su mente aún horas después de su boda. Una fría habitación fué lo que la recibió en su noche de boda.
" Prometo hacerte la mujer más desdichada, y odiarte hasta que decidas terminar con tu maldito capricho"
Su bella sonrisa se había borrado, y sus lágrimas sin dudar salieron, ¿cómo se disimula en dolor? no supo como pero lo logró, no demostró el dolor que le causaron esas palabras. Siempre se caracterizó por ser sonriente sin importar la situación, regalar una sonrisa en ésos momentos dolorosos.
Sus pies dolían de tanto caminar, al terminar la boda fué dejada, a su "esposo" le dió igual lo que hiciera bajo la lluvia. El vestido termino empapado, y lo único que la recibió fué una fría casa.
Esperaba recibir alguna disculpa, tenía esa tonta esperanza de que todo lo dicho fuera un error.
Podría asegurar que esa noche fué la más larga de toda su vida, lloró en una fría cama, con el vestido blanco mojado, su maquillaje más que corrido.
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¿Qué más podía hacer? sólo le quedaba ponerse de pie en esa triste maña, una ducha caliente le cayó de maravilla, fué un trabajo difícil tapar la ojeras y quitar todo rastro de llanto.
Sentía miedo de bajar esas escaleras, la casa le parecía imponente. Los tacones golpeaban con seguridad el fino mármol, si algo había aprendido bien era que sin importar su estado de ánimo, siempre debía caminar segura de si misma.
- Buenos días señora, soy Suzy, su desayuno está listo-
Le sorprendió ver a aquella mujer del servicio, no recordaba que la noche anterior estuviera en la mansión.
- Buenos días Suzy, me da gusto saber que no estoy sola en esta fría mansión-, Sonrió con amabilidad. - Vamos a la cocina-
Espero a que la empleada empezará a caminar para seguir sus pasos.
- Al parecer el señor es amante del color negro- Soltó sin pensar al ver que los muebles de la cocina eran en tonalidades oscuras. - Cierto, ¿se encuentra mi esposo en casa?-
- El señor no llegó a dormir-
Jimin odió esa mirada cargada de pena.
- Te quiero pedir algo, no me mires así. Las dos sabemos porque se hizo esté matrimonio. Quisiera que fuéramos amigas, a penas llevo unas horas aquí y me siento muy sóla-
- Discúlpeme, no quise incomodorla, puede platicar conmigo cuando lo desee. Me alegra que usted no sea altanera como la mujer que siempre traía el señor-
- ¿Qué mujer?-
- Hasta donde supe era su novia, una peli rubia, de ojos verdes-, Se concetro en su labor de limpiar la cocina que no miró la tristeza en los ojos dd Jimin. - Era tan altanera, siempre que venía se la pasaba gritando a todos los empleados-
- Me recuerda a mi hermana, ella es así. Mamá siempre la regaña por su actitud-, Dejó su desayuno al escuchar que la puerta era azotada.
Se consentro en ver los correos que le habían enviado. No tenía energía para ver a Jungkook, no después de la humillación que le hizo.
- Vaya, no sabía que la señorita caprichosa le gustaba comer en la cocina, en compañía debla servidumbre-
Jimin guardo con calma su celular en el pequeño bolso de mano. Quería salir de esa mansión, y sumergirse en una inmensa fila de documentos a firmar en la empresa.
- Gracias por el desayuno Suzy, espero encontrarte cuando regrese-, No se tomó el tiempo para responder a las groserías de Jungkook.
Esperaban por ella afuera de la mansión, su mejor amigo, había regresado hacé unos días de Italia. No sé habían podía ver hasta ahora. Así que el abrazo lleno de euforia no era para nada exagerado.
La alzó, haciendo que sus pies se despegarán de suelo. Tardaron unos segundos de esa forma, hasta que decidieron que era hora de irse. Por su lado, Jeon veía todo con enojo.
¿Quien era ése? ¿cómo se atrevían a exhibirse de esa manera en público?
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Horas y horas de trabajo, era lo único que ayudó a olvidar su desdicha. No fué capaz de decirle a su madre lo vivido, sabía que ella era capaz de armar un escándalo hasta que ese matrimonio se anulará.
- Vaya, cuando me dijeron que estabas aquí pensé que era broma. Se supone que deberías estar en una habitación, enmedio de la cama y llorando de placer-
- Min-si, éso nunca sucederá-, Suspiro con resignación.
- ¿Por qué? espera-, Cerro la puerta de la oficina. -¿Qué sucede Jimin? estas triste, no está ese brillo que tenías hacé unos días-
- Es un cretino. Se largó toda la noche, está mañana cuando llegó-, Se puso de pie al sentir sus lágrimas al barde de sus ojos. - Pude ver qué tenía marcas en el cuello, y... y una mancha de labial adornaba el cuello de su camisa-, Detestaba llorar, y más si un hombre era el motivo.
- Imbécil, no llores por él. Deberías hablar con tu padre-
- No, si se entera será un problema. Y en este momento tiene suficiente con lo que Rose hizo-
- Verás que todo se solucionará. Por ahora, toma tus cosas, porque Jong-suk nos espera, debemos celebrar su regreso-
- No irás a ningún lado, nos vamos en este momento a nuestra casa-
La autoritaria voz la puso nerviosa, cuando ambas voltearon a ver el dueño de sus lágrimas estaba parado en la puerta.
- ¿Quien te creés para darle órdenes?-, Min-Si lo enfrentó.
- Su esposo-
- Sólo de papel, porque como hombre no le cumples-, Sonrió con burla al ver como su rostro se endurecía de enojó. - Creeme que me encargaré de que mi amiga tenga placer, ya que en su casa no se lo dan-
- Min-Si, basta. Alguien te puede escuchar, y sabés que no quiero que él sepa-, Intervino en el enfrentamiento, y no por Jungkook, era porque quería evitar escandalos en la empresa. - Vámonos, ya lo dijiste, Jong-suk espera por nosotras. Vete a tu casa Jeon ó con tu amante. Sólo te pido que lo mantengas oculto, yo no voy a tolerar ser la burla de todos-
- Tú de aquí no sales, ¡vas a obedecer mis órdenes, te gusté ó no!-
El agarré en el delgado brazo era brusco. Se podía notar como se emeozaba a enrojecer, y Jimin jadeaba de dolor.
- Jungkook suéltame-, Trato de alejarlo, y sólo consiguió que la fuerza incrementará. - ¡Me lastimas!-
- Yo hago público lo que desee, tú eres la que se debe cuidar. Me enteró que te revuelcas con alguien y juró que destruyó tu imagen. Aunque no me guste eres mi esposa, y me debes respeto, vas a obedecer mis órdenes así no te gusten-
Por alguna razón sintió dolor al ver como los ojos color miel se enrojecian por las lágrimas.
- Suéltala ya Jeon-
- Me estás lastimando-, Susurro despacio, tenía miedo, nunca la habían tratado de ésa forma.
Llegó ese momento donde la sangre dejó de circular y ya no sentía dolor, sólo permanecía el miedo. ¿Cómo se atrevía a pedir respeto? desde luego que en ese momento no le diría eso, sólo deseaba alejarlo para mantenerse a salvo.
- ¿Qué crees que hacés?-, La imponente voz de Ji-woo se escuchó. - Suelta a mi hija en este instante, y escúchame muy bien, le vuelves a poner una mano encima, y te juro que todo Corea sabra que golpeas a tu esposa. No voy a permitir que la humilles, hay un contrato de por medio-
- Fué la unica forma que le pudo conseguir un esposa a su hija-, Soltó con veneno.
- Creeme querido, corriste con suerte. Mi prospecto para esposo de Jimin era Lee Jong-suk, en cualquier momento pudo romper ese contra y dejar en libertad a mi hija, Jimin, Min-Si, las esperan en recepción-
Ji-woo no era una perita en dulce. Sabía cuándo atacar si se metían con sus hijas, no permitiría que un hijo de mami llegará a maltratar a su hija.
- Leé las cláusulas querido, y cuida tus pasos, porque si descubro una infidelidad, la mitad de tu fortuna será para Jimin. Bienvenido a la familia-
Habían muchos intereses de por medio, sabía que las palabras dichad por Ji-woo no eran simplemente eso, era una amenza que llevaría acabo. Así que debía tener cuidado con sus encuentros con Rose.