Único
Quería desaparecer del planeta o que la tierra me tragara y me escupiera en marte. No supe en que momento se me salió todo de las manos y terminé en una habitación con cuatro alfas sexys que me miraban con deseo. Cuatro alfas con los que había estado hablando en secreto y de los que mi omega había decidido imprimarse.
Carlos Sainz, el marido de mi hermano. No sabemos cuando comenzó este tipo de atracción pero lo único que nos importaba era vernos a escondidas y pasar la noche envueltos en las sabanas, el primer alfa del que se imprimó mi omega apenas lo vio.
Fernando Alonso, el sexy compañero de equipo y marido del que se supone que es mi mejor amigo. Traición absoluta gritaba mi subconsciente, sin embargo mi lobo lujurioso y yo nos hicimos los sordos y comenzamos con nuestra misión,engatusar a ese alfa
No sabíamos si era suerte o el destino estaba de nuestro lado pero gracias a las divinidades más grandes, ambos alfas españoles aun no habían decidido marcar a sus esposos.
Pasado un tiempo en donde me pasaba mis noches de fin de semana envuelto en las sabanas de cama de algún hotel en alguna parte del mundo, sudando y gritando los nombres de aquellos dos hombres que me hacían ver las estrellas. Ms objetivos pasaron a ser los Red Bull boys...
Estuve negándome a que la atracción hacia ellos fuese real, pero cuando el aroma a tequila de Sergio y el rico aroma a tulipanes y eucalipto de Max golpearon en mi quedándose ligeramente impregnado en mi piel, supe que no me podía negar más, me había imprimado de ellos.
Sabia que ambos compañeros de equipo tenían sus ojos puestos en mi, y eso hacia que me creciera un orgullo gigante en el pecho, no se molestaba en ocultar y disimular la manera en la que me desvestían con la miraba, como hablaban entre ellos y no me apartaban la mirada, cada vez que sus aromas se disparaban cada vez que pasaba frente a ellos contornando mis caderas frente a ellos.
Malditos alfas, los quería en mi cama, y algunas semanas después los tuve a ambos pegados a mis pechos sensibles mientras se enterraban juntos en mi cálido interior, haciéndome gritar y gemir sus nombres con emoción.
Volviendo al presente, se encontraba en su habitación de hotel siendo acechado por 4 alfas que lo miraban como si lo quisieran devorar, aquella mezcla de aromas me tenia sensible, el aroma a tabaco de Alonso me tenia un poco mareado, el Whisky añejo de Carlos combinado con el tequila de Sergio me hacían sentirme borracho y el fuerte eucalipto predominante de Max me adormilaba los sentidos.
¿Cómo había terminado en esta situación?
Fácil. Le había enviado el mismo mensaje a los cuatro alfas sin darme cuenta. Les puse que los estaría esperando en mi habitación a las 10:00 pm. Y así es como tenia a cuatro alfas hambrientos en mi habitación.
—A-alfas...— Tartamudee haciéndome bolita entre mi cama.
Alonso fue el primero en hablar acercándose lentamente hacia a mi. —Así que la zorra citó a cuatro alfas a la misma hora... No sabia que estabas tan necesitado pequeño omega.— Un gruñido bajo escapó del alfa Asturiano.
—Omega...— Ahora fue el madrileño que habló.— ¿Qué buscabas con nosotros cuatro aquí? ¿O nos vas a decir que te equivocaste al enviar el mensaje?
En realidad si me había equivocado, yo solo quería a Carlos esta noche, pero mentiría si dijera que ni mi omega ni yo estábamos felices de tenerlos a los cuatro esta noche. Un ronroneo salió de mis labios y me cerqué al asturiano que era el que estaba más cerca de mi.
—Mhumm~ papi.. No te enojes conmigo, yo solo quería pasar una noche con ustedes cuatro, no era mi molestarlos— Me abracé al cuello de Alonso y pasé mi mejilla por la de él, buscando con esto impregnarme con el rico aroma a tabaco de el alfa.
—Así que querías estar con los cuatro alfas de los que te imprimaste, ¿no es si pequeña zorra?— El color de mi rostro desapareció, palidecí y sudé frío. Miré a alonso con los ojos bien abiertos y mi aroma a fresas se volvió agrio del susto.
—¿Pensaste que no nos daríamos cuenta que estas imprimado de todos nosotros, omega?— El neerlandés que se había mantenido callado hasta ahora fue el que habló, se acercó por mi espalda y me sujetó de la cintura pegándome a su fornido cuerpo y sentándome en su regazo. — Hiciste mal en imprimarte de dos alfas casados, amor...
—Maxie, cariño— La voz de checo se hizo sonar por encima de la de Max.— El niño sabe lo que quiere y no teme de las consecuencias. Le robó el marido al hermano y al mejor amigo, sabe que se puede meter en problemas y no le importa.— se burlo.— Huélelo, su aroma grita a excitación y posesividad ante nosotros.
No mentía.
Esos alfas eran míos y siempre lo serán.
—Checo tiene razón, Max, la perra está pidiendo a gritos que lo follen, que lo marquen y que lo preñen...— Carlos se unió a Max y me comenzó a besar el cuello buscando mi glándula aromática pasando sus caninos por esta, yo no pude evitar en mostrarle mi cuello invitándole a marcarme. — Míralo, enseñando su cuello para recibir mi marca, tan lindo...
—A mi no me importaría darte unos lindos bebés, que tal si abres esas piernas y comenzamos, quedarás embarazado de nosotros, llevaras nuestros bebes y nuestras marcas, de todas maneras mi matrimonio y el de Carlos está roto.
—Serás nuestro omega, tal y como debió de ser desde el principio.
Mi boca fue atacada por el violento beso que me estaba dando Sergio, las manos de Max jugueteaban con mis pezones erectos y la boca de Carlos se encargaba de dejar besos, lamidas y chupetones por todo mi cuello. Fernando había abierto mis piernas y había quitado mis lindas bragas rosas las cuales tenían una gran mancha húmeda en estas rebelando mi excitación.
Sentí su nariz pasearse por mis muslos, su lengua lamió el interior de estos haciendo un camino hasta la humedad de mis pliegues, mi coño estaba mojado, mi clitoris palpitaba en la necesidad. La lengua del alfa se abrió paso entre mis pliegues dándome una larga y lenta lamida desde mi abierta entrada hasta mi botoncito de placer.
El gemido que solté fue ahogado por boca del Mexicano el cual me follaba la boca con su lengua. De pronto sentí dos bocas apoderarse de mis pezones y temblé.
La sensibilidad de mi cuerpo, la bruma del placer y esos cuatro alfas me estaban haciendo ver las nubes.
{...}
Había perdido la cuenta de cuantas veces me había corrido ya, ¿5? tal vez 7 veces, mis caderas eran tomadas con fuerza por las fuertes manos del Mexicano el cual estaba enterrado en mi cálido interior, los gemidos del neerlandés en mi oído mientras se veía atrapado en las paredes de mi culo mandaban corrientes de placer por toda mi espina dorsal.
Mis gemidos eran acallados por el miembro del alfa madrileño y con mi mano izquierda masturbaba al asturiano. Alternaba mi boca entre Carlos y Alonso, parando solo para respirar.
—¡AH! MÁS, alfas, quiero más, más más...~
—Omega, chupa, no te hemos dicho que puedes parar— La gran y morena mano de Carlos se apretó en mi rostro. Sollocé al sentir que me correría de nuevo, comencé a temblar se nuevo, iba a desmayarme, claro que si, lo sentía.
Luego de unas cuantas embestidas más me apreté alrededor del miembro de Sergio y este salió de mi dejando que mi húmedo orgasmo mojara nuestros cuerpos y las sabanas. Había tenido un Squirt
Max se había corrido en mi interior, sentí su semen escurrirse por mis muslos. Lloriqueé, quería los bebés de Max, los bebés de Sergio, de Carlos y de Alonso, pero ninguno me había llenado aún, quería estar rellenito de los cuatro, sentir mi vientre abultado y sus respectivas marcas en mi cuello.
—¿Porqué lloras bebé?— preguntó Sergio con voz melosa y burlona.
—Cachorros, bebés, quiero mis bebés...— Supliqué y lloré, estaba haciendo berrinche, lo sabia pero no podía esperar más.
{...}
—Carlos, ¡ah! ahí, ahí, más.
Sentía como el español azotaba mi entrada fuertemente, su nudo se sentía delicioso cuando golpeaba contra mi forzándose a entrar. —¿Quieres bebés? Yo te voy dar a mis cachorros, vas a llevar a mis cachorros y los de tus otros tres alfas, tus tetas se van a llenar tanto de leche para que alimentes bien a nuestros cachorros y también a nosotros..— gruñó cerca de mi cuello pasando su nariz por mi glándula aromática.
Me iba a marcar, lo iba a hacer.
Sus caninos rasparon la piel sensible de mi cuello y se enterraron al mismo tiempo en en que su semen llenó mi interior, cuando paró de salir toda su semilla sacó sus colmillos de mi cuello y se encargó de limpiar la sangre que salía de la reciente marca hecha, era la única marca que falta en decorar mi lindo cuello.
Mi omega había aceptado a esos cuatro alfas como sus parejas y los alfas también se habían aceptado. Cuando el nudo bajó, Carlos pudo salir de mi interior, me acomodó en el medio de la cama y pronto fui atacado por otros tres alfas melosos y que me mimaban después de unas cuantas horas de sexo sin parar.
Max y Sergio admiraban mi vientre el cual estaba bastante abultado por la semilla de los cuatro, Alonso lamia su marca en mi cuello y Carlos ronroneaba mi lado impregnándome con su aroma logrando relajarme en el proceso.
No sabia lo que pasaría después, pero no importaba, tenia a cuatro alfas mimándome en estos momentos y los tendría por el resto de mi vida. Pero una cosa que si tenia claro es que no me arrepentía de haber mandado esos mensajes.
AG💖