Alpha Verdoso - [Dekubaku]

Summary

Katsuki tuvo la mala suerte de nacer Omega en una sociedad donde los omegas masculinos eran tratados como una abominación o algo antinatural. Pero que adoraban a sus cachorros por ser "perfectos". Toda su vida ha escuchado cosas malas de los omegas masculinos, como son rechazados, discriminados, abusados y maltratados cruelmente e injustamente. Creció con esa mentalidad tan tóxica que cuando un Alpha de cabellos Verdosos quiso cortejarlo, no se lo creyó. Que terminó, huyendo de la única persona que quería mostrarle una visión totalmente diferente..

Genre
Other
Author
Katlizpaco
Status
Complete
Chapters
31
Rating
5.0 4 reviews
Age Rating
18+

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Abrió sus ojos al mismo tiempo que tomaba un bocado de aire ferozmente, se incorporó en su cama quedado sentado en el suave colchón. Con sus manos se sobó el puente de la nariz, otra pesadilla, no cualquiera, sino que era específicamente una que no lo dejaba dormir después. Temiendo a qué otra vez aparezca e interrumpa la poca tranquilidad que tenía al dormir.


Estaba cansado, exhausto y con un malestar en todo su cuerpo, las noches, a la hora de dormir eran las únicas horas donde tenía paz y descanso, pero esa pesadilla últimamente lo estaba jodiendo con más frecuencia.


¿Tanto le afectaba? Si, puesto que esa pesadilla era su temor más grande.


Tal vez, una pastilla lo ayudaría con su malestar y a conciliar el sueño, pero escucho unos ruidos abajo, en la sala, deteniendo instantáneamente al Omega cenizo que apenas se estaba quitando la sábana de encima. Miro hacia su lado, en un pequeño rincón de su habitación por instinto, sintió su pecho más ligero, alivio.


Suspiró, se paró con cuidado de la cama para no hacer ruido. Y pegó su oreja a la puerta de madera de aquella recamara, podía oír unas voces, estaban discutiendo. Oh, no. No otra vez, se dijo así mismo Katsuki.


Algo se estrelló contra el suelo más tarde, como un vaso de vidrio quebrándose en mil pedazos, luego sollozos, súplicas, el cenizo solo podía morder sus labios al no poder siquiera intervenir. O poder hacer algo al respecto.


Cuando escucho la puerta de la casa abrirse y cerrarse fuertemente, pudo salir del cuarto, el Omega bajo las escaleras lentamente llegando al final a la sala de estar, donde estaba otro Omega con sus manos en su cara derramando sus lágrimas. Las feromonas autoritarias de otro Alpha hicieron que arrugará su nariz, que olor tan repugnante y su lado el vaso roto, Katsuki trago saliva y puso la cara más seria que tenía.


Se acercó cuidadosamente al Omega para no alertarlo. Soltando sus feromonas para intentar calmar las del contrario, también para opacar las del imbécil que se fue.


-Kaminari.


El mencionado dió un brinco asustado, levanto su cabeza encontrándose con el semblante de Bakugou serio pero con el ceño fruncido.


-Kats, ¿Q-que haces despierto?¡Sabes que no puedes levantarte!¡Acabaste de parir!


El cenizo no le dió mucha importancia a lo que dijo su amigo, solo tomo sus brazos y ayudo a qué se levantará del suelo para acomodarlo en el sofá, ninguno dijo nada, ni Bakugou. Denki pensaba que iba reclamar por el ruido, pero en vez de eso el cenizo solo busco algo para recoger el desastre. Le trajo agua a Kaminari a la par que él buscaba sus pastillas para tomarse estás en su habitación más tarde.


-Bakugou, e-espera no hagas eso... El doctor dijo que debías estar en reposo...


-A la mierda ese estúpido doctor.


Denki gruño por la terquedad del Omega cenizo, al parecer no entendía que debía estar acostado durmiendo. Era suficiente con que lo dejara trabajar recién parido y ahora esto, solo hacia sentir a Kaminari más insignificante y pequeño al no poder llevarle la contraria a su amigo. Suspiró derrotado, sabía que no podía hacer nada y si insistía más a Bakugou, seguramente terminará gritando, eso era peor con su estado.


Katsuki al dejar impecable el piso, se volvió hacia el rubio que ocultaba una bofetada con su cabellera larga, sintió los ojos rubí del Omega mirándolo.


-¿Te hizo algo ese pedazo de mierda...?


-No. Estoy bien, ya ve a dormir mañana tienes que trabajar -Mintió -Y gracias.


El Omega cenizo quería insistir más, pero negó con la cabeza, no era tonto, el mismo sabía de su condición, agarró sus pastillas con un vaso de agua para volver a la habitación e intentar dormir. Y Kaminari, pudo echarse a llorar libremente cuando escucho la puerta de su amigo cerrarse.


A veces, desearía tener el temperamento de Katsuki.


•••


El trabajo al día siguiente, era una mierda, ¿Por qué lo hacía? Uno, por sus hermosos cachorros, dos, por el dinero. Casi todos el mundo daría la respuesta dos a un trabajo que nunca les apasionó.


Su espalda dolía como el infierno, solo quería irse aunque su turno aún no ha terminado. Por fuera parecía neutral pero por dentro se estaba muriendo, Katsuki trabaja en un pequeño supermercado, como cajero y organizador de productos. Hoy su turno era quedarse en el cajero hasta el mediodía, así pues estaba ahí desde las tres de la mañana. Un infierno, no pudo dormir en toda la noche, pero hacía lo posible para que sus párpados no se cerrarán.


-¿Efectivo o tarjeta de crédito? -Preguntó a un cliente que iba pagar un mercado completo, fastidioso para Katsuki.


-Tarjeta de crédi--


El hombre que por su olor repugnante Katsuki podía adivinar que es un Alpha, lo miro de pie a cabeza con su mirada extrañada. Bakugou solo podía exprimir las ganas de decirle "¿Nunca había visto un Omega en tu vida estúpido?" Por qué la cara del tipo le hacía pensar esto.


-No puede ser, que asco ¡Que hace un Omega masculino trabajando aquí! -Gritó el Alpha exaltado.


-"No lo sé, pregúntele a mi jefa imbécil" Señor, le pido por favor que--


-¡No te atrevas a hablarme, asqueroso Omega! -Dijo el hombre recogiendo su mercado para irse a otro cajero, el de la compañera Alpha de Katsuki que presenció todo y de la cual contenía sus ganas de darle una paliza al tipo. La gota que derramó el vaso fue que ese mismo Alpha se atrevió a olfatear cerca del espacio personal de Katsuki -¡Peor aún, estás recién parido!¡Que asqueroso, totalmente repugnante!


-¡Deberías estar en tu casa encerrado, no trabajando repugnante Omega!¡Eres una aberración!¡Me quejaré con dueño de la tienda! - Exclamó el Alpha al tiempo que le escupió en la cara a Katsuki. Este solo cerró sus ojos, respiró profundamente y apretó sus puños. Enojarse no solucionará nada, si se enoja él podrá sentirlo, si se enoja lo va encontrar, si se enoja quedará sin trabajo, si se enoja volverá al hospital. Cuando abrió sus ojos un golpe azotó el piso de la tienda y enfrente de él, estaba su compañera con el puño apretado escurriendo sangre. Las feromonas de la chica intentaron envolver al Omega pero este contesto expandiendo sus feromonas de manera dominante, alejando las contrarias.


-Vuelves a molestarlo y juro que te arranco los huevos... ¿¡Me escuchaste imbécil de mierda!?


El Alpha asustado asintió rápidamente con su cabeza para levantarse e irse de la tienda, mientras las personas que estaban por ahí se quedaron viendo el show, posteriormente de un rato volvieron a lo que estaban haciendo antes del enfrentamiento, por su puesto, algunas personas grabaron con su celular y que también quedó grabado en las cámaras de seguridad. La compañera de Katsuki, Uraraka Ochako, una amable Alpha. Buscó en su bolso unos pañuelos antibacterial para limpiar la cara del Omega que amargado le arrebato de las manos el pañuelo y limpiarse el mismo.


-No necesito de tu protección, cara redonda... -Dijo Katsuki votando el papel higiénico en un bote de basura sin antes limpiar la saliva del otro de su cara.


-Tomaré eso como un "Gracias, Uraraka. Eres la mejor amiga del mundo!" -Respondió Ochako ignorando el comentario del Omega.


Katsuki puso sus ojos en blanco ante la sonrisa que le regaló la castaña.


-Vuelve al trabajo y ya -Uraraka sonrió, unos minutos más tarde su jefa, otra Alpha muy cariñosa con Katsuki y que fue ella que le ofreció trabajar en su tienda, Yaomomo, quien les dijo a ambos que fueran acomodar cajas y que dejarán el turno de cajeros, les pagará el doble si lo hacen. Así que, con aquel amable soborno, Katsuki y Uraraka estaba acomodando juntos algunos productos en sus correspondientes estantes.


-Por cierto, ¿Cómo están mis ahijados? -Preguntó la Alpha cuando sintió que las furiosas feromonas del cenizo se calmaron, obviamente estaba molesto de que incluso su jefa fuera muy sobreprotectora con él. Por eso fue que lo sacó del cajero, a Ochako lo hizo como castigo, Momo sabe que ella odia acomodar cajas.


-¿Quien te nombró su madrina? - Gruñó Katsuki un poco burlón pero el sabor amargó en sus palabras no desaparecía del todo. Uraraka hizo una mueca, aún estaba enojado. Pensó que estaría feliz de que le pagarán el doble, eso no se ve todos los días igualmente sabía que Katsuki prefería ganar eso con sudor y esfuerzo, no que se lo regalan por lastima. Eso no le gustaba a su ego.


-Yo, por supuesto - Indicó orgullosa o intentando parecer graciosa para quitarle la amargura al Omega cenizo.


-Quisieras -Sonrió Katsuki juguetón, sacándole una risita a la menor, si, Katsuki es más mayor que Uraraka y agradecía ser más alto que ella. Eso provocó que la más joven hiciera un punchero tierno con un sonrojo en sus mejillas -Ellos están bien, si es lo que te preocupaba -Respondió al rato, dándole satisfacción a la castaña.


-Algún día los visitaré y ¡Les llevaré regalos! - Dijo estampando sus manos en sus cachetes al recordar lo bonitos y adorables que se veían los cachorros de Katsuki. Más cuando la ven y comienzan a reírse.


-Pañales tapa uno si puedes -Uraraka casi se ahoga por la falta de aire en sus pulmones por no parar de reír.


•••


La noche cayó sobre la ciudad, el turno de Katsuki ya había terminado. Acomodo un par de cosas en la tienda antes de salir, Uraraka y Momo propusieron acompañarlo a la casa de Kaminari. Si, conocían al rubio que alojó al cenizo en su casa, solo ellos tres sabían la situación de Katsuki. No apoyaban su opinión pero, si ayudaban un poco a que él Omega se sintiera más cómodo en la ciudad, sabiendo que viene de otra y de la cual el estatus social es más alto a diferencia de dónde se encuentra. Como siempre, Katsuki rechazo la oferta de manera grosera, podía cuidarse él mismo, sus compañeras se resignaron a seguir insistiendo sabiendo que la respuesta sería la misma: No.


Buscó su chaqueta, bueno, uno de los recuerdos que se llevó de su Alpha. Que estupidez, sacudió su cabeza ante el recuerdo, salió de la tienda sin decir adiós pero sus amigas igualmente le dijeron adiós, hasta mañana. Katsuki debia admitir que esas Alphas y su Alpha habían cambiado su vista negativa hacia los de su raza, solo un poco. Hacia mucho frío, para un Omega solo, marcado y recién parido era horrozo salir a la calle de noche con tremendo frío que parecía el polo norte. Hundió más su rostro en la chaqueta color verde negro, guardando sus manos desnudas en el proceso.


La casa donde estaba hospedado hasta que ahorra dinero suficiente para comprar o arrendar una nueva para él y sus cachorros. Aceleró el paso al recordar a sus hijos, deben estar llorando su esencia, su presencia y sus feromonas. Digamos que a uno de ellos no le cae bien Kaminari, y si uno llora, el resto también se une, lo menos que quería Katsuki era encontrar a sus hermosos cachorros con lágrimas en los ojos. Eso lastima a su corazón y a su estúpido Omega.


Pero para su suerte, al acelerar sus pasos y aumentar sus dominantes feromonas, a unas protectoras, pudo alejar a medias a un Alpha borracho y en celo de él. Un poco, aquel Alpha aún lo seguía, en realidad eran tres. Todos Alphas, al parecer llegaban de una fiesta y vieron al Omega solo, decidieron seguirlo, si tenían suerte, divertirse un rato con el cenizo. A todos les parecía repugnante los Omegas masculinos, y a los Alphas masculinos jamás, inconscientes claro, se acostaría con uno. Eso decía la mayoría, pero todo sentido se pierde con alcohol y aquellos que seguían a Katsuki, solo les importaba su dulce aroma que estaba más azucarado por qué recién dió a luz.


El Omega paro su caminar en un semáforo, ahí se dió cuenta que lo seguían. El olor a alcohol, y a las feromonas exitadas de tres Alphas que intentaban cortejarlo con su aroma inundaron sus fosas nasales, provocando que arrugará su nariz, su vista se nublo por un momento. Escucho pasos detrás suyos, su feromonas se tornaron llenas de miedo y agustina, intento mantener la calma.


Por primera vez en su vida, se voló el pare y camino por la calle en via peatonal, está vez casi corriendo -¡Oye, Omega a dónde crees que vas!¡Ven bonito, no huyas!¡Solo queremos divertirnos contigo Jajaja! -Gritó uno de los Alphas, algo feo recorrió el cuerpo de Katsuki, sus piernas no dejaban de moverse, estaba asustado y ansioso de llegar pronto a la casa de Kaminari. Nunca había sentido tanto miedo y adrenalina en su vida, igualmente en la calle no se visualiza gente, nada a su alrededor pero para que ¿Quien ayudaría a un Omega masculino?


Ya no caminaba, estaba corriendo, estaba corriendo por su vida. Al doblar la esquina en seguida subió las escaleras de las torres, saco las llaves de sus bolsillos torpemente, las intento introducir en el cerrojo pero sus manos temblaban. Maldijo sus adentro, podía escuchar como esos tres iban subiendo las escaleras, chillo, pero ese chillido no era de miedo. Estaba llamando a su Alpha, no se dió cuenta que eso salió de su garganta. Forzó la cerradura brutalmente y sin paciencia pero sus manos no ayudaban, sus nervios, el miedo, la adrenalina que sentía no ayudaba en nada. Tocó la puerta ferozmente, casi la tumba. Cuando Kaminari abrió quejándose, Katsuki entro al hogar como si su vida dependiera de ello, dependía.


Dió portazo cerrando la puerta a los tres Alphas en la cara, Kaminari al sentir sus feromonas y las de Katsuki, cogió su celular para llamar a la policía pero Katsuki no se lo permitió.


-¡¿Pero que haces!? - Gritó Kaminari alterado también, el miedo de Katsuki contagio al rubio y a quien no, si literalmente esos tres estaban forcejeando la puerta -¡Hay que llamar a la policía!


-¡No, esos bastardos no harán nada!¡Trae veneno para ratas! - Ordenó el cenizo tirando el celular al sofá y bloqueando la puerta. Tampoco le convenía que los policías llegarán por ahí, era buscado y lo sabía perfectamente por eso debía mantener un perfil bajo.


-¿¡Y eso para que!?


-¡Esa cosa es como un pesticida!¡Hazme caso y tráelo ahora! - Gritó aún más fuerte, que Kaminari se rasco su cabeza apunto de llorar y fue al patio a buscar lo que Katsuki pidió. Al rato, se escucharon unos llantos de bebés arriba, eso estreso más a Katsuki.


Las feromonas de miedo debieron despertar a los cachorros, Katsuki estaba al borde del colapso. Sus bebés llorando, la necesidad de ir a calmarlos, los Alphas gruñendo e intentando entrar al casa, las feromonas tensas que estaban en el aire. Katsuki no respiraba con normalidad, todo le daba vueltas. Sentía que se ahogaba.


-¡Solo tengo en aerosol! - Dijo Kaminari cuando llegó con un frasco que decía mata ratas. Katsuki lo tomo con afán, no podía abrir la puerta para echarle el veneno, lo único que hará sería plantar su muerte y la de Kaminari. Sus bebés... Sus bebés, sus ojos se aguaron, pensó bien antes de precipitarse a esa opción, no quería que los Alphas entraran sobre él como zombies hambrientos.


Vio abajo de la puerta el espacio que había en esta, se agachó y puso el aerosol en la raja que daba hacia afuera, echando todo este afuera. Los Alphas comenzaron a toser por el olor, luego se fueron rápidamente de la puerta del apartamento. Eso alivio profundamente a los dos Omegas, sus almas volvieron a su cuerpo en ese momento.


Pero Katsuki no se permitió sentirse tranquilo, apenas los Alphas se alejaron, devolvió el aerosol y salió corriendo a su habitación donde estaban sus bebés aún derramando lágrimas. Su pecho se estrujó al oírlos. Entró, cerró la puerta tras de él con llave, comenzó hacer un nido recogió la mayor ropa que tenía y la que pudo llevarse de su Alpha, la acomodo en su cama. Tomo uno por uno a cada bebé, los arrulló, acarició, beso, protegió, calmó y acostó en su cama a sus cachorros cuando dejaron de llorar en sus brazos.


Ahora sí, Katsuki se desplomó al suelo por fin aliviado, quedó sentando en un rincón con la chaqueta verde entre sus manos temblorosas y enterrada en su nariz, aspirando como pudiera el aroma de su Alpha para tranquilizarse. Aquel aroma a menta, que desde el primer momento que lo presenció, no le pareció repugnante, al contrario..., a su Omega, le fascinó, fue el primer y último aroma de Alpha del cual moría por oler, su lado Omega quedó encantado y enamorado de aquel dulce olor a menta que transmitía su Alpha.


Sentía tranquilidad y protección al olerlo. Aún que la personalidad de Katsuki fuera muy explosiva y salvaje, sus necesidades como Omega lo contradecían. Podía decir mil veces que odiaba a su Alpha, pero su lado Omega se dejó marcar, él se dejó marcar, porque en el fondo ansiaba un vínculo con su Alpha no importa si su boca lo negará.


Aquellas feromonas siempre le transmitían lo mismo "Yo siempre estaré contigo" por primera vez, comenzó a llorar, entre sollozos llamaba a su Alpha. Deseaba sentir los grandes brazos de Deku acurrucarlo, acariciando su cabellera, sus bonitas palabras que susurraba al oído, sus besos, todo.


Cómo odiaba sentirse tan débil, como odiaba ser Omega. Toda su vida era difícil con el simple hecho de serlo, por qué tuvo que nacer Omega, por qué el mundo era tan cruel con él, él no hizo nada, nunca le hizo daño a nadie, por qué, por qué tuvo que ser Omega.


Pero la única cosa que no fue mala en su vida y de la cual nunca se arrepiente, fue conocer a Izuku. Su Alpha. Si, se arrepiente de dejarlo, dejarlo por sus inseguridades, llora por esto, es un Omega horrible. Ni siquiera puede hacer algo bueno, nada. Lo hecho ya está, no puede volver, pensaba que Izuku...


El único Alpha que le mostró algo que él creía imposible, lo odiaria por abandonarlo. Se decía así mismo que lo merecía, por ser un cobarde.


•••