Prologo
Enamorarse y amar a alguien; bien podría tener muchos significados y el más común es que estos sentimientos surjan hacía la misma persona. Que no hay retorno una vez que te enamoras de esta y decides amarla por el resto de tú vida, pero:
¿Y sí estos se dividen?
¿Qué pasaría si entras en un limbo del que te es difícil escapar?
Bakugo Katsuki, había entrado en un estado de ansiedad y preocupación cuando por equivocación se enamoró de alguien más mientras amaba y estaba con Deku. No lo entendía, y por más que buscaba una solución siempre llegaba a la misma que a los ojos de la sociedad era demasiado egoísta.
Recibir la atención de Izuku, sentir su calor por las noches; compartir desayunos, comidas y cenas en compañía de risas y platicas tan amenas y placenteras. Saber que alguien lo estaría esperando con una enorme sonrisa en casa simplemente era algo a lo que no podía y no quería renunciar.
Pero vaya que aquella maldita aventura también estaba consumiendo todo de sí. Sentir la adrenalina y manos ajenas recorrer todo su cuerpo al igual que aquella mirada tan lasciva y llena de complicidad; escuchar sin vergüenza alguna lo que podría ser un futuro juntos. Sentir que era deseado y querido por alguien más que no fuera Deku… tampoco quería perder aquella maldita sensación a pesar de ser consciente de la grandeza de su traición.
Pero aquello no era el único peso sobre sus hombros.
Su sueño de la infancia se había cumplido, era un héroe profesional con el nivel y potencial de los grandes y, por ende, tenía una reputación que cuidar, una imagen que debía conservar como un gran símbolo frente a la sociedad.
Todo se juntó, todo se comenzó a complicar, y simplemente ya no se sentía con las fuerzas de luchar por mantener su mentira y bajeza.
Midoriya Izuku y Utsushimi Camie.
Las dos personas a las que no quería dejar ir. Las dos personas por las cuales sus dolores de cabeza se habían vuelto más frecuentes. Las dos personas por las cuales su profesión como superhéroe podría pender de un hilo.