Tempus Fugit

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Summary

"Cualquier momento que no se gasta en el amor, se pierde" (Torquato Tasso). Marta se había criado en un orfanato. Siempre había soñado con ver el mundo. Un día llegó la oportunidad de salir al exterior: sería la institutriz de una niña en uno de los palacios más importantes de Roma. Cuando conoció al tío de la niña, el conde Bellucci de Farnese supo que su vida no volvería a ser la misma. Un hombre con un triste pasado y un dudoso futuro. Consumido por el vicio, sentía que su final estaba muy cerca. Parecía haberlo aceptado, hasta que llegó ella. Una historia que cuenta como el tiempo se nos escapa de las manos y lo importante que es saber aprovecharlo antes de que se agote. Conoce la historia de Marta, Enrico y los personajes que les acompañan. Soy una mujer italiana afincada en España. Este es mi primer experimento de novela basado en una historia que empecé a escribir hace años en italiano. La historia y los personajes me pertenecen totalmente. Las imágenes y los vídeos son propiedad de los usuarios que los compartieron en la web. Gracias por entrar en mi pequeño mundo hecho de música, arte, humor y muchas emociones.

Status
Complete
Chapters
45
Rating
5.0 13 reviews
Age Rating
18+

🪻Dejar el nido🪻

El sol brillaba sobre el orfanato de las Carmelitas del Divino Corazón. El aire era frío, a pesar de que abril había llegado desde hacía ya unos días.


Un pequeño carruaje se paró delante la entrada del edificio. Al poco tiempo se abrió el portón y asomaron una monja y una mujer con un sombrero de paja, envuelta en un modesto abrigo de color oscuro con una vieja maleta en la mano.


Las dos mujeres se abrazaron y la monja sacó un pañuelo con el que secó las lágrimas del rostro de la joven. Era una despedida dura para las dos, pero necesaria: para crear un futuro había que dejar el nido.


Marta Alfani había crecido en un pequeño orfanato en la provincia de Roma.

Desde pequeña ése era el único sitio que conocía.

Había sido una niña muy buena y cariñosa.

Aprendía muy fácilmente y ponía entusiasmo en cada cosa que hacía.


Debido a su carácter alegre y altruista se había ganado un pedacito de corazón de todas las hermanas y de los pequeños huéspedes del orfanato.


Los años pasaban y la pequeña Marta había adquirido una instrucción completa que abarcaba conocimientos de literatura, filosofía, arte, ciencia, latín, francés y alemán.

Tocaba el piano y bordaba con exquisito esmero.


Se había convertido en una joven brillante, inteligente y agraciada que realmente representaba el orgullo del orfanato de las Carmelitas.


Estudiaba y rezaba, pero también hacía sus travesuras causando las risas de sus compañeros y los reproches de las religiosas.

Marta había sido el alma del orfanato hasta cuando la Reverenda madre superiora empezó a hacerle preguntas acerca de su visión del futuro.


- Marta, pequeña, te queremos mucho y te hemos visto crecer. Eres para nosotras como una hija y estamos orgullosas de ti.

Tu cariño y tu vivacidad han llenado de alegría nuestra casa y los pequeños te quieren y te admiran pues eres para ellos un modelo a seguir.


Marta- le cogió las manos sonriendo delicadamente- siempre fuiste una niña muy buena y estudiosa, siempre has tenido ganas de crecer y aprender. Y siempre, también, has tenido ganas de viajar y descubrir el mundo. ¡Cuántas veces trataste de saltar el muro del patio trasero de nuestro orfanato para saber qué había al otro lado!


Ha llegado el momento de decidir si quieres quedarte en el convento y tomar los votos o deseas conocer el mundo, para poder disfrutar de la vida de una mujer de tu edad.


Recuerda, Marta, que para servir a Dios no es necesario consagrar tu vida en un convento: ser una buena esposa y madre también es honrado menester ante los ojos del Todopoderoso.


Sonríe pequeña, porque te traigo una dichosa noticia: una de las familias más poderosas de Roma busca una tutora para la más joven de la casa.


La familia Bellucci de Farnese ha solicitado información al arzobispo el cual señaló nuestra institución como la mejor opción en toda la diócesis.


He pensado en ti porque siempre has cuidado de los más pequeños. Eres responsable y preparada para esta tarea.


Por fin podrás conocer ese mundo que tanto soñaste.


Ve ¡sé feliz!


No temas, aquí siempre tendrás tu casa-.


Y fue así que, en esa mañana de abril, Marta se subió al carruaje que la llevaría hacia su futuro.