Una segunda vez -VKook/KookV

Summary

Siempre hay una segunda vez para volver a enamorarse. Las parejas siempre pueden volver, pero eso depende de la causa de ruptura. Jungkook seguía enamorado de Taehyung. Haría cualquier cosa con tal de estar a su lado. No era una persona fácil de olvidar. --- -Contenido maduro (+18) -Vkook&Kookv (versatilidad) -Otros ships secundarios -Capítulos aproximados de 1000 palabras -Violencia sexual --------- Creado: 20/05/2023 Empezado: 4/06/2023 Publicado: 17/06/2023 Acabado: 18/06/2023 Última actualización: 25/02/2023

Status
Complete
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

.-01

Jungkook se sentía tonto por lo que hizo sin pensarlo bien dos veces. Simplemente quiso hacerlo y quitárselo de encima, fue un impulso nervioso que tuvo.

Estaba esperando fuera de la clase de música —donde Taehyung aún se encontraba—, dispuesto a hablarle. Sabía que le tomaría un tiempo, porque le gustaba quedarse después de las clases de violin a practicar por su cuenta. No pudo resistir más y entró.

Nada más entrar, quiso salir, porque sólo los separaban centímetros. Pocos. Su escape fue fallido, ya que el de facciones delicadas cerró la puerta.

—Uhm —esa expresión habló por sí misma, haciendo notoria su incomodidad y nerviosismo —... H-hola.

—¿Qué?

—Yo... Es que- —hizo un puchero infantil mientras jugaba con la cremallera de su chaqueta negra y miraba al suelo.

—Jungkook. Sabes mejor que nadie que estoy ocupado con mis clases de violín—alzó su mentón con dos dedos —. Dime qué quieres... —habló.

El mayor aprovechó cuando desvió la mirada por la incomodidad, y entonces observó su outfit. Llevaba una chaqueta negra varias veces su talla, una camiseta roja que exponía un poco su abdomen y unos pantalones vaqueros.

—¿Y bien?

—Que... me gustas m-mucho, Tae. —murmuró en voz baja. Dudaba que este lo hubiera escuchado de tan bajo que lo soltó.

El contrario rio. —¿A sí? —el menor asintió lentamente avergonzado sin ser capaz de mantenerle el contacto visual— ¿Por qué?

—¡No lo sé! —hizo berrinche sin mirarlo pese a que su mentón era alzado por el otro — Por favor...

—Por favor ¿qué?

—Tócame.Necesito que me toques... —gimoteó impotente.

—Oh. Por eso llevas lencería —estiró su pantalón para observar sus bragas rojas de encaje—. ¿Para eso has venido aquí? ¿De veras? ¿Recuerdas lo mucho que me molesté contigo cuando interrumpiste mi ensayo extra? Me desquité.

El azabache mordió su labio con sus adorables dientes de conejo que solían matar al castaño de la ternura.

—Yo- L-lo siento mucho, Ta-

—Ahórrate tus palabras —dijo sin suavidad alguna—. Vete, quieres. —tomó su violín.

—Pero... —tembló su labio inferior y consiguió retener su lágrima. Bajó la cabeza y salió lamentándose. Iba por el pasillo entristecido y: de una vez por todas, descendió esa lágrima que tanto escondía. Subía y bajaba su cremallera en silencio.

—Jungkook. —se escuchó después de que la puerta haya sido abierta. No dijo nada más después de hacerlo.

Éste último sonrió antes de darse la vuelta y regresar al lugar de los hechos corriendo, dando pequeños saltitos de alegría. Pasó hacia dentro y miró al mayor.

—¿Por qué estás tan contento? ¿Qué te asegura que recibirás lo que tanto deseas...?

A este se le borró la sonrisa y lo observó con ojos suplicantes.

—E-entonces, ¿no-

—Contra el escritorio, Jeon.

Éste asintió con la cabeza mientras obedecía al instante sonriente y emocionado. Siempre fue sumiso en cosas como esas. Sintió cómo su chaqueta era quitada y lanzada al suelo. Solo quedaba su camiseta y su pantalón.

—Sabes muy bien las reglas... No me agrada que desobedezcas. Si haces algún sonido me detendré y continuaré practicando mis clases de violín, bebé.

—Jungkook será obediente y sumiso... —admitió queriendo ser tocado ya. Requería de sus manos en él, explorando completamente su cuerpo necesitado.

—Muy bien. —aferró su cuerpo al suyo por detrás y sus manos se colaron en su camiseta para recorrer su abdomen, cosquilleándole la piel gustosamente. Este gimoteó bajo. Llegó a sus botones, donde se detuvo y comenzó a rozarlos suavemente con una sonrisa.

El contrario lloriqueaba y cerraba los ojos. Hacía su mayor esfuerzo para no temblar y mucho menos tambalearse.

Entonces fueron tocados. Se deleitó.

Por un momento sus piernas flaquearon. Hacía tanto que no era tocado por su ex novio... Echó de menos eso.

—Tae... —logró soltar sin gemir por en medio— Tae... —pellizcaba un botón y tanteaba la areola de la otra. Cuando apretó ambas y comenzó a frotar, Jungkook no lo pudo soportar y comenzó a sollozar nombrando el nombre del causante.

—Mierda Jungkook —bajó sus pantalones para darle una dura nalgada. Le encantaba eso—. Te dije que estés quieto.

—Lo siento... De verdad que lo siento. No fue mi intención hacer eso, se sentía demasiado bien. Tae, por favor. Sigue.

—Sobre la mesa ya.

Jungkook mordía su brazo mientras sentía los dedos del mayor salir y entrar sin piedad, destrozándolo, mientras su botón era tanteado.

Las lágrimas eran inevitables. Se removía suavemente como si fuera un gusano y observaba con ojos llorosos al de sonrisa tranquila. Más que tranquila, era serena, poco notoria. Los puso en blanco cuando tocó su próstata. Arrugó los dedos de los pies y cruzaba las piernas, empezando a tener un ronda de espasmos.

—Tae... S-si, s-si sigues así... me correré... —sollozó intentando no llorar— Y tú no me dejas correrme. Eres malo- —tuvo que cerrar la boca cuando su botón fue apretado con demasiada fuerza que parecía ser exprimido y sus dedos, a pesar de ser otro más, eran más bruscos. Estaba hecho un lío.

—Hablas mucho. Deberías callar si no quieres ser castigado. —vio como el pelinegro negó suplicante rápidamente con la cabeza.

Al estar completamente desnudo sobre la mesa —sólo con las bragas de lencería bajadas hasta sus pies—, sentía la fría madera en su espalda, lo que lo hacía retorcer también.

—¿Por qué llevas bragas, bebé? —preguntó acariciando por encima. El menor hizo un puchero tratando de retener su gemido.

—L-las llevaba para ti —gimoteó temblando—... P-por si decididías to- ¡ay! —se quejó.

—Mal —dijo nalgueándolo—. Sólo has pensado en ti, cariño. Así no funcionan las cosas... —lo tumbó en sus muslos y bajó más sus bragas.

—Tae... —musitó cuando el alrededor de su entrada fue tanteada suavemente por su dedo— Ay...

A los ojos de Taehyung su culo blanco y su entrada palpitante bastante rosada, eran una joya. Adoraba ver cómo enloquecía por un simple toque.

—No quiero escuchar nada, a partir de ahora, ¿vale? —metió su dedo. Jungkook se aferró a sus muslos mientras tensaba los músculos.

—Tae... —susurró intentando controlar sus gemidos— Q-quiero gemir, p-pero no me dejas... —sus ojos tornaron llorosos por contener tanto placer.

—Es porque has sido muy egoísta. ¿Por qué te has puesto lencería pensando que yo te daría lo que tanto querías? —separó su nalga para meter mejor el segundo dedo— ¿Hm?

—Ugh... Yo... —sus mejillas estaban rojas por la vergüenza y por el calor en su cuerpo— ¡Tae, por favor! —sollozó cuando metió su mano en su camiseta y tanteó alrededor de su aureola.

—Silencio —dejó de meter dedos para nalguearlo—. ¿Qué te dije? ¿Ignoras mi habla?

—No... Lo siento... Por favor: sigue tocando mi botón... Sigue m-metiéndome dedos. Se siente tan bien que lo hagas...

—Entonces hazlo tú solo.

—Noo... —se quejó—. Quiero tus dedos, y también-

—¿También? —alzó las cejas y rio mirando a otro lado con indignación— Jeon-

—Kook. Llámame Kook.

—¿Por qué demonios estás haciendo todo esto? ¿Sabes... sabes lo ridículo que te ves volviendo así a mí aunque me hayas cortado tú?

—Yo... Quiero volver a estar contigo. Te quiero mucho, Tae.

—¿Entonces por qué rompiste conmigo?

—Podemos reconciliarnos y hacer que las cosas vuelvan a estar como an-

—Mis sentimientos dañados ya no pueden estar como antes.

El pelinegro se sintió aún más culpable y se acobardó de mirarlo a los ojos. En su lugar, mordió su labio inferior tratando de callar su llanto y miró al suelo.

—Fui un tonto-

—Y lo sigues siendo —lo quitó de sus muslos, dejándolo de pie al lado de un pupitre con las bragas y el pantalón bajado. Caminó a donde permanecía su violín y lo metió en la funda para después acercarse a la puerta—. Que lo nuestro nunca vuelva a suceder, Jeon. —cerró.

El contrario empezó a llorar mientras se subía los pantalones y veía las lágrimas caer al suelo. Empezó a culparse por romper con él.

—¿Por qué, por qué, por qué? —estiraba su cabello con frustración.

Jungkook cerraba los ojos mientras descansaba la cabeza en el muslo de su mejor amigo y comía uvas con frustración a la vez que su cabello era acariciado.

—Estoy preocupado. —engulló otra uva.

—¿Por qué? —preguntó Seokjin maniobrando el mando de la televisión sin dejar de ponerle atención a su amigo que era como su hermano.

—Tae no me quiere...

—El tonto fuiste tú- Venga ya, no llores... —hizo berrinche. Le era un poco cansino consolarlo cada día por lo mismo.

—¿Está llorando otra vez? —apareció Yoongi— No puedes seguir así para siempre. Debes avanzar, sabes. Al fin y al cabo quien hizo el error fuiste tú. —afirmó el peliblanco.

—Correcto. Y ahora que ya no estáis juntos. Si te soy sincero, nunca me agradó tanto... —admitió observando su reacción.

—¡¿Entonces estuviste mintiendo todo este rato?! —tuvo más ganas de llorar. Escondió la cabeza en su pecho y abrazaba su torso buscando consuelo.

—No estuve mintiendo... Bueno... Un poco —sonrió sin ganas—. Volviendo al tema. ¿Qué te ha dado por decir esto ahora?

—Me puse lencería —las caras de sus amigos y sus miradas, fueron increíbles—. Y-y fui a interrumpir su práctica de violín y le pedí que me tocara. ¡Ay! —se quejó cuando su cabeza fue ligeramente golpeada.

—¡Tonto! ¿Por qué harías algo como eso? —preguntó el mayor de los tres.

—Estoy desesperado por tenerlo otra vez conmigo... Echo de menos la forma en la que me tocaba, echo de menos su sonrisa y sus cariños. Quiero que vuelva todo a ser como antes, como cuando él se pintaba las uñas y también me las pintaba a mí. Quiero volver a ser su novio... —lloriqueó.

—La culpa es totalmente tuya. Si alguien tiene que rogarle a alguien, debes ser tú. Si alguien debe pasarla mal, debes ser tú.

El pelinegro sorbió por la nariz sin poder hablar porque se le atascaron las palabras en la garganta. Le dolieron las palabras sinceras y directas de Yoongi.

Entonces la mano de Seokjin comenzó a posarse sobre su mejilla y a acariciarla —Se refiere a que debes hacer un esfuerzo por arreglar las cosas y que no debes ir directo al sexo. ¿Entiendes?

—Sí... —respondió con un puchero, haciendo que su habla suene rara.

El pelinegro gimoteaba mientras un dildo salía y entraba de su interior. Estaba demasiado apretado y necesitado como para ignorarlo.

Enterraba la cara en el sofá mientras le subía el volumen al vídeo porno que observaba. ¿Por qué Taehyung no pudo tocarlo así?

—Mgmh...~ —el dildo tocó su punto. Mordió su labio y rodó los ojos. Sentía su orgasmo cada vez más cerca. Lentamente se ponía en cuatro a medida que tenía más espasmos.

Hizo su mayor esfuerzo para no gemir o chillar, pero se sintió demasiado bien como para callarlo. Lo excitaba aún más observar como masturbaban a un chico y acariciaban sus testículos.

Antes de correrse se le escapó una lágrima de placer. Cayó sobre el sofá cerrando los ojos dejando el dildo dentro.

De pronto golpearon su puerta. Alarmado, de inmediato quitó el vídeo porno de la tele y escondió el vibrador. Se puso sus boxers y una camiseta que cubría su cuerpo.

Entre abrió la puerta y sacó la cabeza para observar con sus grandes ojos inocentes. Se encontró con un chico alto sonriéndole. Dudoso, parpadeó dos veces.

—Hola.

—Disculpa. ¿Quién eres...?

—¿Yo? Bueno, soy un chico reconocido en éste campus por ser apuesto.

—Ah... Vale —quiso cerrar la puerta e irse. No le generaba confianza—. ¿Y por qué llamas a mi puerta?

—Porque te busco. Me llamo-

—No. —cerró la puerta haciendo un puchero rápido. Aquel chico suspiró antes de irse.

El contrario tenía la oreja pegada a la puerta, deseando que se vaya ya y jamás lo vuelva a buscar.

—Yo no lo quiero a él... Yo quiero a Tae... —susurró para sí mismo sintiéndose triste— ¿Debería volver a rogarle? —no quiso tomar en cuenta las palabras sinceras de sus amigos. Sólo quiso volver a ser acogido de nuevo en los brazos de su ex novio.